España cerró 2019 con una pérdida en el número de empresas

Mario Cantalapiedra – Economista

En España a finales de 2019 existían 2.880.123 empresas, según el Informe “Cifras PYME” elaborado por la Dirección General de Industria y de la PYME (DGIPYME). Dentro de este dato se incluyen tanto las empresas de cualquier tamaño que tienen asalariados y que están inscritas en la Seguridad Social, como los autónomos que no tienen trabajadores a su cargo, y que sin embargo la DGIPYME cataloga como “empresas”.

En términos de variación anual, el pasado año España perdió un 0,58 por ciento de sus empresas, o 16.777 en datos absolutos, aunque la variación fue distinta según el tamaño de la compañía que se considere. De este modo, mientras las empresas de menor dimensión (autónomos sin asalariados y microempresas) sufrieron un retroceso, las pequeñas, medianas y grandes, vieron como sus cifras aumentaban. No obstante, las empresas de dimensión más modesta siguen siendo las más numerosas dentro del tejido empresarial español. Hasta el 93,5 por ciento de este se compone de autónomos sin asalariados y microempresas que no llegan a contar con 10 trabajadores en sus filas. Las 4.871 empresas grandes (con 250 o más trabajadores) solo representan el 0,17 por ciento del total, a pesar de que durante 2019 experimentaron un crecimiento cercano al 4 por ciento.

En cuanto a los sectores a los que pertenecen las empresas españolas, destaca el de servicios (con el 72,39 por ciento del total), seguido por construcción (10,74), industria (6,10) y sector agrario (10,76). Todos los sectores menos la construcción sufrieron la pérdida de compañías durante 2019, resultando especialmente llamativo el descenso del 1,43 por ciento de empresas en la industria.

En definitiva, el sector servicios sigue acaparando a la mayor parte de las empresas de nuestro país, las cuales, por otro lado, se caracterizan por ser muy pequeñas.

Empresas por tamaño en España2019_empresas_tamañoFuente: Elaboración propia a partir Cifras PYME. DGIPYME. Diciembre 2019.

Empresas por sectores en España2019_empresas_sectorFuente: Elaboración propia a partir Cifras PYME. DGIPYMEDiciembre 2019.

Recomendaciones de la CNMV a la hora de solicitar servicios “fintech”

Mario Cantalapiedra – Economista

La Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) acaba de publicar una guía en la que informa al público en general sobre el fenómeno fintech que, en su opinión, “hace referencia a todas aquellas actividades que impliquen el empleo de la innovación y los desarrollos tecnológicos para el diseño, oferta y prestación de productos y servicios financieros”.

En esta guía, además de tratar los tipos de fintech (verticales) que pueden existir en función de los productos o servicios ofertados o del modelo de negocio, se aborda un asunto muy interesante como es el de los aspectos que deben tenerse en cuenta a la hora de solicitar los servicios fintech. En concreto, la CNMV detalla los 6 siguientes:

  1. Las actividades realizadas por las fintech, al igual que las que realizan las entidades financieras tradicionales, tienen sus riesgos. De hecho, desde el organismo supervisor se destaca como este tipo de empresas se enfrentan a riesgos específicos al utilizar tecnologías que pudieran no estar todavía suficientemente maduras o al ofrecer modelos de negocio disruptivos.
  1. En las actividades realizadas por empresas fintech, es de suma importancia la seguridad de los datos almacenados de sus clientes. Por este motivo, la CNMV señala que deben contar con medidas de protección suficientes.
  1. Los servicios prestados por las empresas fintech resultan muy atractivos porque ofrecen entornos sencillos y fáciles de utilizar y simplifican la gestión de las finanzas personales. No obstante, su utilización debe ir acompañado del correspondiente conocimiento del servicio o producto que se desea contratar y de las ventajas y riesgos asociados al mismo. Los avances tecnológicos no deben considerarse como un sustituto de la educación financiera.
  1. Antes de contratar los servicios de una empresa fintech, es necesario comprobar que cumple con todos los requisitos legales para prestar su actividad y que, en su caso, cuenta con la correspondiente autorización. Por ejemplo, si es una plataforma de crowdlending que intermedia préstamos ha de contar con la oportuna autorización de la CNMV, previo informe del Banco de España. El problema se da con aquellas modalidades fintech, como por ejemplo la financiación mediante el anticipo de facturas o pagarés (invoice trading), que de momento no cuentan con regulación específica.
  1. La utilización de big data por parte de las empresas fintech facilita que los servicios que ofrecen sean cada vez más personalizados. Según la CNMV, esta personalización puede dificultar la comparación entre servicios e inducir al cliente o potencial cliente a tomar decisiones de inversión condicionadas excesivamente por las preferencias marcadas.
  1. Por último, se nos recomienda desde el organismo supervisor que antes de contratar los servicios de una empresa fintech, nos informemos sobre el uso que va a realizar de nuestros datos.

El crédito al consumo y su tasa de morosidad aumentan en España

Mario Cantalapiedra – Economista

La tasa de morosidad bancaria en España ha descendido hasta situarse en 5,10 por ciento en octubre de 2019, lo que representa su nivel más bajo desde el 5,08 por ciento que alcanzó en diciembre de 2009, pero lo está haciendo a consta de un menor crédito concedido por las entidades financieras. Si en diciembre de 2009 el volumen de crédito en vigor se situaba en los 1,870 billones de euros, en octubre de 2019 era de 1,192 billones de euros, un importe bastante inferior.

No obstante, no todos los elementos que forman parte del crédito bancario están teniendo el mismo comportamiento. Así, se puede comprobar como el crédito al consumo está aumentando de forma considerable en los últimos tiempos. Dentro de él se incluye la financiación a la que recurre una familia, por ejemplo, para comprar un automóvil o un electrodoméstico, o inclusive para afrontar un período de concentración de pagos como la actual. Los bancos suelen conceder estos créditos de pequeña cuantía a sus clientes con mayor facilidad, pero a costa de repercutirles también un precio mayor. Pues bien, en base a los datos del Banco de España (BdE), se puede comprobar como el volumen de créditos al consumo ha aumentado en más de 30.000 millones desde 2013 hasta septiembre de 2019, lo que en términos relativos representa un incremento de más del 50 por ciento. En cuanto a la tasa de morosidad del crédito bancario, se sitúa en el 5,14 por ciento, con una tendencia también creciente a diferencia de lo que ocurre con la tasa de morosidad bancaria general. Desde el propio BdE ya se ha manifestado en más de una ocasión la preocupación porque el crédito al consumo se dispare, las entidades financieras relajen sus criterios de concesión y si la coyuntura económica empeora implique un aumento de la morosidad bancaria. Lo cierto es que si una familia tiene problemas para afrontar sus deudas, es lógico que antes deje de pagar un crédito al consumo que la hipoteca.

Evolución morosidad bancaria del crédito al consumo en EspañaMorosidad_consumoFuente: Elaboración propia a partir de los datos del Banco de España.

Tipo legal de interés de demora para el primer semestre de 2020

Mario Cantalapiedra – Economista

La Resolución de 27 de diciembre de 2019, de la Secretaría General del Tesoro y Financiación Internacional, ha establecido que el tipo legal de interés de demora aplicable a las operaciones comerciales durante el primer semestre natural del año 2020 sea del 8,00 por 100. Este tipo se forma sumando ocho puntos porcentuales al tipo de interés aplicado por el Banco Central Europeo a su más reciente operación principal de financiación efectuada antes del primer día del semestre natural de que se trate.

En este sentido, la última operación principal de financiación del Banco Central Europeo en el segundo semestre de 2019 tuvo lugar el pasado 23 de diciembre a un tipo de interés del 0 por 100. Por lo tanto, y a los efectos de lo previsto en el artículo 7 de la Ley 3/2004, de 29 de diciembre, por la que se establecen medidas de lucha contra la morosidad en las operaciones comerciales, el 8,00 por 100 será el tipo de interés de demora a aplicar por defecto en el caso de morosidad en el pago de las facturas, siempre que no se haya pactado otro distinto en el contrato firmado con el deudor. En el entorno de tipos oficiales bajos en el que vivimos, hay que señalar que este porcentaje del 8,00 por 100 se mantiene invariado desde el segundo semestre de 2016, como puedes comprobar en el gráfico.

Los intereses de demora surgen automáticamente si no se paga en el plazo pactado o legalmente establecido sin necesidad de aviso ni requerimiento previo. El acreedor tiene derecho a ellos siempre que haya cumplido sus obligaciones contractuales y legales y no haya recibido a tiempo la cantidad debida, salvo que el deudor demuestre que no es responsable del retraso.

Interés_demora_1S2020

Un resumen de 2019: “lo único constante es el cambio”

Mario Cantalapiedra – Economista

Llega el final de 2019 y con él un aniversario que me gustaría compartir contigo. Se cumplen 10 años desde que inicié mi colaboración con Gestores de Riesgo y Morosidad, durante los cuales he compartido casi 600 posts en los que con diferente grado de éxito he tratado de aportar mi granito de arena sobre la gestión del riesgo de crédito comercial, la morosidad y los temas económicos en general, en este mundo complejo y de cambio constante en el que nos toca vivir.

Aprovechando este hito, quiero recuperar la tradición de dedicar el último post del año a repasar los temas más destacados tratados en el blog durante el ejercicio. En este caso, he rescatado los cinco siguientes:

  • El protagonismo de uno de los primeros posts del año fue para la coopetición”, término con el que se designa la combinación de las ventajas de la competencia y la cooperación como estrategia empresarial, el cual se está utilizando para describir el nuevo ecosistema financiero que surge con la entrada en el mercado de las fintech.
  • ¿Debo vender a un cliente que ha cesado su actividad de modo temporal, aunque siga existiendo, mantenga su personalidad jurídica y su antigüedad, y pueda retomar su actividad empresarial en cualquier momento? Te ofrecí mi opinión al respecto allá por el mes de febrero.
  • Los informes comerciales que ayudan a tomar decisiones de crédito sobre los clientes suelen incluir una opinión de crédito. El problema es que este dato suele ofrecerse para el conjunto de los proveedores y a veces es difícil de interpretar. A través de un ejemplo práctico, te mostré cómo calcular la opinión de crédito individual.
  • En el mes de septiembre repasé las importantes consecuencias que conlleva la revocación del número de identificación fiscal (NIF) a una empresa por parte de Hacienda.
  • ¿Puede una empresa demostrar su solvencia a través de la información que suministra la CIRBE? Traté de demostrar que, en determinadas circunstancias, la respuesta a esta pregunta es sí.

time-for-a-change-3842467_1920Fuente: Alexas_Fotos

Decía Heráclito que “lo único constante es el cambio”. En nuestros días se debate sobre el cambio climático o el tecnológico, y sí parece que lo único cierto sea el cambio, por otro lado, a una velocidad nunca antes vista. En medio de esta vorágine todavía queda tiempo para desearte Feliz Navidad y lo mejor para 2020.

La economía española desacelera pero se mantiene en la senda del crecimiento

Mario Cantalapiedra – Economista

Según las últimas proyecciones macroeconómicas del Banco de España (BdE) para el período 2019-2022, nuestro PIB seguirá creciendo en los próximos años aunque lo hará a un ritmo menor. Con respecto a las proyecciones anteriores de septiembre, el organismo supervisor mantiene inalterado el crecimiento del PIB en base a fuerzas de signo contrario que se equilibran y dan por resultado un efecto neto nulo. Ahora contempla una recuperación menos vigorosa de los mercados de exportación de la estimada en septiembre, pero esta se compensa con un mayor crecimiento del PIB en la segunda mitad del año.

Así el avance previsto se mantiene en el 2 por ciento para 2019 (cuatro décimas menos que en 2018), el 1,7 por ciento para 2020 y el 1,6 por ciento para 2021. Asimismo el BdE incorpora en esta ocasión la previsión de crecimiento del PIB para 2022 que estima será del 1,5 por ciento. Luego cada año de la serie planificada traerá un crecimiento menor que el anterior. En su opinión este crecimiento seguirá apoyándose fundamentalmente en la demanda interna, tras la cual se esconde la recuperación del patrimonio de familias y empresas españolas en los últimos años, así como en la política monetaria del Banco Central Europeo (BCE) que favorecerá el mantenimiento de unas condiciones financieras holgadas.

En cuanto al mercado laboral, la mencionada desaceleración de la economía implicará que el ritmo en la creación de empleo también se modere en los próximos ejercicios. No obstante, el BdE cree que la tasa de paro (en porcentaje de la población activa) se situará alrededor del 12,5 por ciento a finales de 2022, a pesar de que estima un crecimiento de la población activa en el período. Para el presente ejercicio de 2019 el organismo supervisor considera que la tasa de paro cerrará en el 14,3 por ciento, prácticamente el mismo nivel observado en 2018. En cualquier caso, opino que sigue siendo una tasa inaceptable para un país desarrollado.

Por último, los riesgos que observa el BdE para el crecimiento económico previsto tienen su origen fundamentalmente en el exterior, incluyendo las tensiones comerciales, el proceso de salida del Reino Unido de la Unión Europea (Brexit) y el hipotético resurgimiento de tensiones geopolíticas en algunas regiones. A nivel interno, el riesgo se asocia con la incertidumbre política en España y el efecto que pueda tener sobre las políticas económicas futuras.

Proyecciones_BdE

 

 

¿Cuándo consideran las empresas españolas que un cliente es moroso?

Mario Cantalapiedra – Economista

Uno de los elementos fundamentales que han de establecerse en las relaciones comerciales entre cliente y proveedor es el acuerdo sobre la fecha de pago de las facturas. Una vez que llega esta, si el cliente no abona la factura podría ser considerado como moroso. No obstante, las empresas españolas de forma general no lo entienden así.

Según los datos del Duodécimo Estudio de la Gestión del Riesgo de Crédito en España de Crédito y Caución e Iberinform, solamente el 14 por ciento de las empresas consideran que una venta a crédito está en mora si a fecha de vencimiento la factura no ha sido pagada. A partir de aquí el resto de empresas conceden un período de cortesía o de gracia antes de considerar que su cliente es moroso. El 32 por ciento dejan transcurrir hasta 30 días, el 19 por ciento 60 días y el 35 por ciento dejan pasar hasta 90 días. Son varias las causas que pueden explicar este comportamiento, desde no querer entrar en conflicto con el cliente para no perjudicar la relación comercial establecida y garantizar la continuidad de las ventas, hasta razones culturales por las que produce cierto reparo reclamar un pago vencido, aunque se tenga pleno derecho a ello. Se prefiere ser paciente, y esperar más tiempo para reclamar. El peligro de actuar de este modo es que la probabilidad de cobrar una deuda morosa decrece con el paso del tiempo.

venta_a_crédito

Lo que sigue siendo utópico para la mayoría de las empresas es cobrar intereses de demora a un cliente que no ha pagado la factura en el plazo acordado. La legislación contra la morosidad vigente (Ley 3/2004) reconoce que estos intereses surgen automáticamente si no se paga en el plazo pactado, o en su caso legalmente establecido, sin necesidad de aviso ni requerimiento previo, y siempre que el proveedor haya cumplido sus obligaciones contractuales y legales y no hay recibido a tiempo la cantidad debida, salvo que el cliente demuestre que no es responsable del retraso. Solamente el 8 por ciento de las empresas encuestadas declaran aplicarlos siempre, un 43 por ciento lo hacen a veces, y el 49 por ciento de empresas restantes no lo hacen…. nunca.

intereses de demora

Inclusive la mayoría de empresas que aplican intereses de demora lo hacen por debajo del tipo legal que actualmente se sitúa en el 8 por ciento. Luego, pocas compañías repercuten estos intereses a sus clientes y en su caso lo hacen tomando un tipo por debajo del interés legal.

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Acordarse de Santa Bárbara cuando truena

Mario Cantalapiedra – Economista

El refranero español es muy rico para describir todo tipo de situaciones que se dan en la vida cotidiana. Entre nuestros refranes más conocidos destaca el que señala que “solo nos acordamos de Santa Bárbara cuando truena”, el cual entre sus diferentes acepciones viene a expresar la manía de dejar todo para última hora. Es algo que por desgracia se puede aplicar a la gestión del riesgo de crédito comercial en muchas empresas, de la que solamente se preocupan cuando el ciclo económico cambia y la morosidad aprieta sus cuentas de resultados, es decir, a última hora.

En este sentido y según los datos aportados por el Duodécimo Estudio de la Gestión del Riesgo de Crédito en España de Crédito y Caución e Iberinform, las empresas españolas están desmontando las estructuras de gestión del riesgo de crédito comercial, conocidas de forma genérica como “comités de riesgos”, que se establecieron durante los momentos más difíciles de la crisis económica, pero que cuando la situación ha mejorado se han dejado de lado. Como puedes ver en el gráfico se ha producido una caída desde 2016 en el porcentaje de empresas que declaran contar con este tipo de estructuras, la cual se ha acelerado a partir de 2017. Si en 2015, el 42 por ciento de las empresas contaban con comités de riesgos, en 2019 solamente el 22 por ciento de las compañías confiesan tenerlos.

Imagen1Lo cierto es que en el seno de estos comités se produce el diálogo entre distintas áreas de la empresa, principalmente de los ámbitos comercial y financiero, antes de tomar la decisión de conceder crédito a un cliente. Este diálogo, este análisis, parece del todo necesario para una correcta gestión de la venta de bienes y servicios y de su cobro posterior, y algo obligado en todo momento, no solo cuando vienen mal dadas. Precisamente es en época de bonanza cuando los responsables al frente de las compañías tienen que potenciar los comités de riesgo, de tal modo que cuando aparezcan en el horizonte etapas de desaceleración como la actual, en las que la morosidad pueda representar un problema, estén preparadas. La idea principal que subyace detrás es la de entender la gestión del riesgo de crédito comercial como algo cultural en las empresas, también en las pequeñas y medianas, y no solo como algo a lo que recurrir cuando la morosidad se dispara.

La tasa de morosidad bancaria se reduce a su nivel más bajo desde 2009

Mario Cantalapiedra – Economista

A pesar de que el pasado mes de agosto la tasa de morosidad bancaria rompió al alza la trayectoria de caída que mantenía desde principios de año, en septiembre ha vuelto a reducirse hasta alcanzar el 5,14 por ciento, según los datos publicados la pasada semana por el Banco de España (BdE).

Esta tasa de morosidad de los créditos concedidos a empresas y familias por entidades de crédito y establecimientos financieros de crédito, se obtiene dividiendo el saldo vivo de créditos dudosos (61.505 millones de euros a finales de septiembre) entre el saldo vivo del total de crédito concedido (1,196 billones de euros a igual fecha). El BdE considera que los créditos dudosos son aquellos que presentan dudas razonables sobre su reembolso total (principal e intereses) en los términos pactados contractualmente. Dentro de ellos se incluyen los créditos morosos, que para el organismo supervisor son aquellos que tienen algún importe vencido, bien del principal, de los intereses o de los gastos pactados contractualmente, con más de tres meses de antigüedad.

En un momento de incertidumbre económica como el que vivimos, la buena noticia es que el 5,14 por ciento es la tasa de morosidad bancaria más baja que se da en España desde diciembre de 2009, momento en el que se situó en el 5,08 por ciento. Su máximo histórico se produjo allá por diciembre de 2013 con un “escalofriante” 13,62 por ciento.

Evolución morosidad bancaria en EspañaMorosidad_septiembre_19Fuente: Elaboración propia a partir de los datos del Banco de España.

La expansión del negocio de empresas y autónomos a través de sucursales

Mario Cantalapiedra – Economista

Una empresa a la hora de expandir su negocio puede hacerlo a través de sucursales, es decir, de delegaciones emplazadas en diferentes lugares geográficos que representan al negocio principal. Legalmente, según el artículo 295 del Real Decreto 1784/1996, de 19 de julio, por el que se aprueba el Reglamento del Registro Mercantil, una sucursal es “todo establecimiento secundario dotado de representación permanente y de cierta autonomía de gestión, a través del cual se desarrollen, total o parcialmente, las actividades de la sociedad”. Luego una sucursal debe mantener una actividad continuada en el tiempo, tener cierta autonomía en la gestión y desarrollar la actividad objeto de su empresa matriz.

La apertura de una sucursal es un trámite que requiere del otorgamiento de escritura pública, la cual habrá de inscribirse en el Registro Mercantil. Pueden abrirlas los empresarios individuales, las sociedades mercantiles y otras entidades. Las sucursales carecen de personalidad jurídica propia, de ahí que al frente de las mismas se sitúen representantes legales facultados para administrar su operativa, pero subordinados a las directrices de la empresa principal.

Mapa_sucursales

Con respecto a otros establecimientos mercantiles, de las oficinas de representación de empresas no residentes en España  se diferencian en que estas no pueden desarrollar la actividad principal sino otras secundarias como publicidad, promoción o actividades auxiliares. Por su parte, de las franquicias se diferencian en que estas nacen de la colaboración entre empresas independientes, mientras que las sucursales dependen de una empresa matriz.

En lo que se refiere a sus obligaciones contables, las sucursales deben llevar una contabilidad propia referida a las operaciones que realizan y a los elementos patrimoniales que tienen afectos. En el caso de sucursales de empresas extranjeras, las matrices han de depositar en el Registro Mercantil sus cuentas anuales o, en su caso, sus cuentas consolidadas elaboradas conforme a la legislación extranjera. En el caso de que la legislación a la que estén sometidas no las obligue a elaborar cuentas anuales o lo haga de forma no equivalente a la legislación española, están obligadas a elaborar dichas cuentas en relación con la actividad de sus sucursales en España y a depositarlas en el Registro.

Para conocer las sucursales que una empresa o un autónomo tiene en España se puede acudir al Registro Mercantil, o a las soluciones de analítica avanzada que ofrecen las empresas especializadas en información comercial en las que inclusive se puede visualizar su ubicación en el mapa.

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