Las empresas españolas pagan antes

Mario Cantalapiedra – Economista 

En cierta medida resultan sorprendentes los datos del estudio presentado por Iberinform que muestran como las empresas españolas están pagando cada vez más pronto. Dicho estudio basado en las cuentas anuales depositadas por más de 10.000 empresas en el Registro Mercantil sitúa el plazo medio de pago real en 111 días, en el último ejercicio del que existen datos completos, es decir, en 2008, cuando la crisis ya estaba plenamente instalada entre nosotros. Pensemos que el dato anterior, correspondiente a 2007, mostraba un plazo medio de 124 días, por lo que la rebaja se puede considerar significativa. 

Según Iberinform el análisis de los datos parciales y la tendencia de 2009 y 2010 apunta a que este plazo medio de pago de 111 días podría incluso descender por debajo de la barrera de los 100 días, como podemos ver en el gráfico. En este punto, conviene recordar que cualquier estudio basado en las cuentas anuales depositadas anualmente por las empresas, tiene que tener en cuenta el retraso que se produce en tener disponible la información completa, por lo que esta tendencia a la reducción en el plazo de pago deberá ir confirmándose en el tiempo. 

Plazo medio de pago empresas España 2008 - Previsiones 2009 - 2010
Plazo medio de pago empresas España 2008 - Previsiones 2009 - 2010

 

Como todo dato estadístico este plazo medio ha de ser analizado con cuidado, de tal modo que una desagregación parcial del mismo por sectores, nos muestra como las empresas pertenecientes al sector construcción y afines, como actividades inmobiliarias y de alquiler, donde se concentran gran parte de los problemas que sufre nuestra economía, presentan un periodo medio de pago mucho más alto, con 182 días, siendo además el único plazo que presenta tendencia alcista. El estudio refleja que en el otro extremo se sitúa el sector del comercio, cuyo periodo medio de pago se sitúa en los 59 días. 

En cualquier caso, confiemos que esta tendencia de mejora en los plazos de pago se vea confirmada en los próximos ejercicios y, apoyados en la mejora de la legislación de la materia en curso, finalmente seamos un país “serio” y “civilizado” en cuanto a condiciones de pago entre empresas se refiere. 

  

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Cómo reducir plazos en los almacenes de la empresa

Mario Cantalapiedra – Economista

A la espera de que contemos con la cobertura legal y efectiva que nos permita cobrar a nuestros clientes en un plazo máximo de 60 días a contar desde la fecha de recepción de las mercancías (lástima del período de adaptación, con lo que nos hace falta que esta medida entre en vigor cuanto antes), muchos de nosotros tendremos que seguir ingeniándolas para acortar los períodos medios de maduración de nuestras empresas, persiguiendo tener menores necesidades de financiación.

Recordemos que el período medio de maduración de una empresa viene a recoger el tiempo que, por término medio, el dinero invertido en la actividad tarda en volver a la tesorería después de haber recorrido todo el ciclo productivo. Cuanto más corto sea éste, más eficiente es la empresa, puesto que necesita financiar su ciclo de actividad durante menos días, luego se trata de lograr que sea lo más reducido posible.

La reducción del periodo medio de maduración se puede conseguir a través de la gestión de sus distintos componentes; en concreto, reduciendo los plazos de almacenes o los de cobro a clientes, y aumentando los de pago a proveedores. En muchas ocasiones las empresas procuran incidir sobre la mejora de plazos de cobro a clientes y de pago a proveedores, pero olvidan las medidas que pueden mejorar los plazos de almacenes, sobre las que me quiero centrar ahora.

Si partimos del axioma de que las existencias son una inversión a corto plazo que es preciso financiar, el objetivo desde el punto de vista financiero ha de ser precisamente mantener el menor nivel posible de almacenes que garantice la actividad de la empresa, es decir la producción y venta, tratando de encontrar el equilibrio entre la flexibilidad que proporcionan las existencias al proceso productivo y su coste.

Las medidas a emprender para optimizar plazos de almacenes pueden, a su vez, descomponerse entre los tres principales tipos de éstos que podemos distinguir en una empresa productiva (materias primas, productos en curso y productos terminados). Con respecto a las acciones para reducir los plazos en almacenes de materias primas, podemos:

  • Elegir proveedores más cercanos a los que poder comprar con mayor frecuencia y en menores cantidades.
  • Adquirir materias primas de tipo estándar que permitan tener menor número de referencias en almacén, proporcionen mayor facilidad para reponerlas, y al final signifiquen un menor nivel de existencias.

También pueden arbitrarse acciones para reducir los plazos en almacenes de productos en curso:

  • Evitar los cuellos de botella, es decir las fases de la producción que ralentizan todo el proceso productivo.
  • Mantener los equipos productivos en buen estado evitando las averías.
  • Eliminar los tiempos muertos en la producción.

Por último, existen otras medidas que se dirigen a reducir los plazos en almacenes de productos terminados:

  • Realizar, siempre que sea posible, ventas “bajo pedido” de nuestros clientes.
  • Promocionar con campañas específicas los productos menos demandados.

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Pagos a 60 días a partir de 2013

La Comisión de Industria, Turismo y Comercio del Congreso ha fijado plazos máximos para el pago entre empresas [60 días] y Administración [30 días] que entrarán en vigor en 2013

La Comisión de Industria, Turismo y Comercio del Congreso ha aprobado la modificación de la Ley 3/2004, de 29 de diciembre, por la que se establecen medidas de lucha contra la morosidad en las operaciones comerciales.

Entre los principales cambios, según las diversas agencias y medios que han cubierto la sesión, está la fijación de un plazo máximo de 60 días para los pagos entre empresas, a contar después de la fecha de recepción de las mercancías o prestación servicios [no de la recepción de la factura], y de 30 días en el caso de las Administraciones públicas. El legislador establece un periodo de adaptación hasta 2013.

plazo medio

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¿Con cuántos bancos debe trabajar mi empresa?

Mario Cantalapiedra – Economista

No son tiempos propicios para elegir con libertad el número adecuado de entidades bancarias con el que una empresa desea trabajar, puesto que, en muchos casos, sencillamente las compañías se ven abocadas a operar con aquellas entidades que les conceden crédito, sin valorar más allá. A pesar de ello, creo que puede ser interesante realizar un análisis de las ventajas e inconvenientes que representa para una empresa, tanto la opción de trabajar con una única entidad bancaria como la de hacerlo con varios bancos, y tener esta perspectiva en mente.

 En el caso concreto de las ventajas de operar con una única entidad bancaria, se me ocurren las tres siguientes:

 1.      La acumulación de operaciones puede traducirse en el logro de un mejor precio.

2.      Se producen relaciones más estrechas, mayor confianza y mayor implicación entre banco y empresa.

3.      Existe una menor carga administrativa, en cuanto a tareas tales como la comprobación y conciliación de cuentas bancarias, el archivo de documentos y contratos, la generación de bases de datos, etcétera.

Por otro lado, también es lógico pensar que se presentarán distintos inconvenientes al trabajar con un único banco, por ejemplo los siguientes:

1.      La dependencia financiera respecto al banco elegido.

2.      La imposibilidad de comparar precios de una forma directa.

3.      La acumulación del riesgo en una única entidad financiera.

Si, por el contrario, la opción elegida por la empresa es trabajar con dos o más bancos, nos encontraremos también con ciertas ventajas:

1.      La posibilidad de comparar precios directamente entre nuestros bancos.

2.      El riesgo financiero de la empresa se comparte por varias entidades, lo que inclusive es del agrado de muchas de ellas.

3.      No existe dependencia de un único banco.

4.      Puede aprovecharse la especialización de cada entidad financiera en los productos y servicios en los que sea más competitiva, lográndose además un servicio global bancario más completo.

Por último, también debemos valorar los inconvenientes de trabajar con dos o más bancos:

1.      En principio pueden existir precios más altos al dividir el negocio entre entidades.

2.      Existe una mayor carga administrativa que debemos soportar y que se traduce en mayores costes de estructura soportados.

Lo cierto es que la empresa debería intentar trabajar, en cada momento, con tantas entidades bancarias como necesitara, al mismo tiempo que pudiera dar negocio a cada una de ellas según los pactos establecidos. Sin embargo, si la financiación otorgada por cada entidad es inferior a la solicitada, algo, por desgracia, demasiado frecuente en la coyuntura del mercado financiero actual, al final seguramente tendremos que trabajar con más bancos de los que en principio desearíamos tener.

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