¿Enriquecerse o mantenerse?: Lograr financiación

Mario Cantalapiedra – Economista

En momentos de dificultades para acceder a la financiación ajena, la autofinanciación puede representar casi la única forma que tiene un empresario para financiar su actividad. En este caso, me quiero referir fundamentalmente a la generación de recursos financieros por parte de la propia empresa, los cuales permiten a ésta tener una menor dependencia del exterior, un menor endeudamiento.

Así una parte de los fondos generados por la empresa en el desarrollo de su actividad quedan libres y a su disposición, bajo ciertas restricciones, como recursos financieros que se reinvierten de forma espontánea. Desde esta perspectiva, el concepto de autofinanciación suele subdividirse en dos categorías diferentes en función del objeto que se persiga:

  • Autofinanciación de enriquecimiento: Formada por aquellos beneficios no repartidos y acumulados en la empresa, lo que conocemos como reservas, así como por las diferencias producidas entre los fondos destinados a amortizaciones sobre la depreciación económica real de los bienes, y entre los recursos destinados a provisiones sobre los riesgos y gastos reales a cubrir. Su fin último sería incrementar la dimensión de la compañía. La característica fundamental de este tipo de autofinanciación es la posibilidad de utilizar los fondos generados sin límite temporal.
  • Autofinanciación de mantenimiento: En este caso, la integran aquellos recursos que contribuyen a mantener el valor real de la empresa creados a partir de las dotaciones a la amortización, las provisiones y cualquier otra cuenta correctora de valor de los elementos que componen el patrimonio de la misma. Se incluyen aquí los saldos de las amortizaciones y las provisiones que reflejan realmente la depreciación o pérdida de valor sufrida por los elementos correspondientes. En este caso, los fondos provenientes de este tipo de autofinanciación, salvo excepciones, se podrán utilizar sólo hasta el momento en que sean necesarios para cumplir el fin por el que fueron creados.

Debido a la subjetividad que encierra el cálculo de sus componentes, según las definiciones que acabo de comentar, no siempre resulta sencillo delimitar la frontera existente entre uno y otro tipo de autofinanciación, lo que ocurre, por ejemplo, en el caso de un beneficio “excedido” motivado por unas amortizaciones calculadas por defecto, aplicando una prebenda de tipo fiscal. En cualquier caso, no me interesa tanto establecer la frontera entre una y otra categoría como señalar la importancia que creo que adquiere la autofinanciación, en términos globales, como fuente de fondos para empresas que atraviesan momentos de dificultades financieras, sobre todo en el caso concreto de las reservas que seamos capaces de generar, las cuales podrán ser utilizadas como financiación sin un límite temporal.

 

Sanciones previstas ante la falta de depósito de las cuentas anuales

Mario Cantalapiedra – Economista

En el mes siguiente a la aprobación de las cuentas anuales, ya sabemos que estamos obligados a depositar en el Registro Mercantil correspondiente al domicilio social de nuestra sociedad, la certificación de los acuerdos de la junta general de dicha aprobación, adjuntado un ejemplar de las propias cuentas anuales, así como del informe de gestión y del informe de los auditores, cuando la empresa se encuentre obligada a presentar auditoría, o ésta se hubiera practicado a petición de la minoría.

Ahora quiero referirme a lo que regula el artículo 283 del texto refundido de la Ley de Sociedades de Capital, aprobado por el Real Decreto Legislativo 1/2010, de 2 de julio (BOE de 3 de julio), y que entró en vigor el pasado 1 de septiembre, sobre el régimen sancionador previsto ante la omisión de la obligación de depósito:

En concreto, el incumplimiento del órgano de administración de la sociedad de la obligación de depositar, dentro del plazo establecido, los documentos referidos al comienzo del post, dará lugar a la imposición de una multa por importe de entre 1.200 a 60.000 euros, por el Instituto de Contabilidad y Auditoría de Cuentas (ICAC), previa instrucción del correspondiente expediente. Cuando la sociedad o, en su caso, el grupo de sociedades tenga un volumen de facturación anual superior a 6 millones de euros, el límite de la multa para cada año de retraso se eleva hasta los 300.000 euros.

La sanción a imponer se determinará atendiendo a la dimensión de la sociedad, en función del importe total de las partidas del activo y de su cifra de ventas, referidos ambos datos al último ejercicio que hayamos declarado a la Administración tributaria. Estos datos deberán ser facilitados al instructor del expediente por la propia sociedad, y  en el supuesto de no disponer de ellos, la cuantía de la sanción se fijará de acuerdo con la cifra de capital social, que será solicitará al Registro Mercantil correspondiente.

También se comenta en el artículo 283, que en el supuesto de que los documentos se depositen con anterioridad a la iniciación del procedimiento sancionador, la sanción se impondrá en su grado mínimo y reducida en un cincuenta por ciento, de ahí la importancia, en la que siempre insisto, de depositar las cuentas anuales aunque hayamos sobrepasado el plazo legal previsto.

Por último, reseñar que las infracciones mencionadas prescriben a los tres años.

Otros articulos relacionados:

Cuatro errores al entregar información financiera de la empresa

Mario Cantalapiedra – Economista

Ya he comentado en anteriores posts como la información financiera que se presente a una entidad que vaya a realizar un análisis de riesgo de la empresa, ya sea un banco, una entidad especializada en realizar informes comerciales o una compañía de seguros, debe intentar reflejar su realidad económico-financiera, y ser clara y coherente a lo largo del tiempo. A pesar de ello es habitual que las empresas cometamos una serie de errores que pueden puntuar en nuestra contra en el momento de entregar dicha información, entre los que destacaría los siguientes cuatro:

1. La utilización de intermediarios o la inexistencia de un responsable de la información financiera en el seno de la empresa. Suele generar desconfianza al analista el hecho de que no exista ningún responsable, dentro de la compañía que es objeto de análisis, a cargo de la información financiera, nadie dentro del organigrama empresarial que pueda aclarar dudas o explicar los datos más relevantes.

2. La demora no justificada en la entrega de los datos una vez se solicitan. Siempre que los plazos en los que se solicita la información financiera sean razonables, la puntualidad y la precisión a la hora de entregarla permiten valorar positivamente tanto el rendimiento del responsable financiero como la calidad de los datos que se aportan.

3. La ausencia o mala calidad de la información económico-financiera presentada. Evidentemente una de las peores cosas que podemos hacer es no presentar información, porque sencillamente no la tenemos, o presentar datos erróneos como, por ejemplo, balances descuadrados o evoluciones incomprensibles de las rúbricas contables como, por ejemplo, unas existencias iniciales en almacén que difieran de las finales del período anterior.

4. La poca transparencia en las entrevistas de la empresa con los gestores de riesgos. Las incoherencias, las dudas sobre los datos más fundamentales aportados, en las posteriores entrevistas que se realizan con los gestores o analistas de riesgos, pueden llevar a éstos a pensar que las cuentas de la empresa están maquilladas o falseadas. También debemos recordar que los datos aportados por la empresa serán comparados, tarde o temprano, con los obtenidos de otras fuentes externas a la misma y deben coincidir.

Para subsanar parte de estos errores convendrá siempre guardar copia de la información que hacemos llegar al analista de riesgos, ordenada para cada entidad, y especificando la fecha de entrega y el gestor o responsable del análisis que la recibe.

Conferencia “Nueva Ley de Morosidad en Operaciones Comerciales”

 Iberinform
  
Conozca la nueva Ley de Morosidad así como la manera de reducir los impagos en su empresa.

Conferencia nueva ley de morosidad en operaciones comerciales
Conferencia nueva ley de morosidad en operaciones comerciales

El próximo 23 de septiembre Iberinform participará en la Conferencia “Nueva Ley de Morosidad en Operaciones Comerciales” con una ponencia sobre Análisis de riesgos y prevención de impagados desarrollada por Gustavo Sousa, Director de Territorio de Iberinform. 

En la conferencia se podrán analizar y conocer las consecuencias de la reforma de la Ley de Morosidad así como su repercusión en las futuras operaciones comerciales: 

  • Situación actual de la nueva Ley de Morosidad por la que se establecen medidas de lucha contra la morosidad en operaciones comerciales
  • Impacto de la reforma y nuevos instrumentos que introduce en materia de intereses moratorios y recuperación de gastos de recobro.
  • Iniciativas en activo para paliar la demora de pagos
  • Tipos de acciones que se pueden emprender para reclamar los impagos a las empresas morosas
  • Instrumentos más adecuados para controlar el riesgo y prevenir la morosidad 

Conferencia Nueva Ley de Morosidad en Operaciones Comerciales

 

Organiza: Unidad Editorial Conferencias y Formación
Día: 23 de septiembre en Madrid (de 9 a 19:30h)
Lugar: Auditorio Unidad Editorial (Avda. de San Luis 25-27. 28033 Madrid)
Inscripciones: www.conferenciasyformacion.com 

30% DESCUENTO PARA CLIENTES DE IBERINFORM  

Para beneficiarse del mismo, por favor contacte con Iberinform en el 902 101 877 o a través de atencionclientes@iberinform.es

El tipo legal interés de demora del 2º Semestre 2010 en el 8%

Mario Cantalapiedra – Economista

A efectos de lo previsto en la Ley 3/2004, de 29 de diciembre, por la que se establecen medidas de lucha contra la morosidad en operaciones comerciales, mediante resolución de la Dirección General del Tesoro y Política Financiera, se ha establecido que el tipo legal de interés de demora a aplicar durante el Segundo semestre natural del 2010 será del 8 por 100. Dicho interés no ha variado desde el Segundo semestre de 2009.  En el cuadro podemos ver la evolución sufrida por el mismo desde el inicio de 2007.

   

Leer artículos anteriores: 1 2 Pág. Siguiente