Una de cada tres empresas españolas no tiene ninguna actividad

Más de 550.000 empresas han incumplido su obligación de depositar sus Cuentas Anuales o de comunicar cualquier acto al Registro. Madrid, con un 39%, es la comunidad autónoma con más empresas sin actividad, seguida de Ceuta, Islas Canarias, Navarra y Andalucía. Las Sociedades Limitadas, con un 31%, son la forma jurídica con más empresas inactivas.

El 29% de las empresas que los registros oficiales consideran vivas (activas) no tiene actividad en la actualidad. Es la principal conclusión del último estudio llevado a cabo por Iberinform, consultora de información y análisis de riesgos y bases de datos de marketing.

El equipo de analistas de Iberinform ha identificado 550.000 empresas españolas que no han depositado sus Cuentas Anuales en el Registro Mercantil en los últimos 2 ó más años, ni existe información en el Boletín Oficial del Registro Mercantil (nombramientos, cambio de domicilio, ampliaciones de capital, etc.) que indique que se mantienen activas.

Al comparar el número de empresas que habían depositado las cuentas hasta el 15 de septiembre de 2010 (correspondientes a 2009) con las que lo habían hecho hasta el 15 de septiembre 2008 (relativas a 2007), encontramos que más de 337.000 empresas no han depositado todavía sus cuentas. Una parte de ellas son compañías que han cerrado debido a la crisis, pero otra son simplemente empresas muy opacas que no facilitan información, por lo que presentan un elevado nivel de riesgo de impago.

El incumplimiento de la obligación de depositar cuentas les sitúa en riesgo de que el Registro cierre su hoja registral, lo que les bloquearía cualquier nueva inscripción, y les expone a fuertes sanciones por parte del Instituto de Contabilidad y Auditoría de Cuentas (ICAC). De hecho, el incumplimiento de la obligación de depositarlas, dentro del plazo establecido, supone una multa de entre 1.200 a 60.000 euros. Si la empresa o el grupo de empresas alcanza un volumen de facturación anual superior a 6 millones de euros, el límite de la multa puede llegar hasta los 300.000 euros.

Por ese motivo, Andrés Ohlsson, Director General de Iberinform, considera que “la única forma de saber si las empresas tienen realmente actividad empresarial y conocer cómo se encuentran en la actualidad es mediante trabajo de campo. Es la principal razón por la que Iberinform realiza más de 600.000 Informes Investigados al año”.

 

Datos por CC.AA y formas jurídicas

Los datos por Comunidades Autónomas muestran sensibles diferencias: Madrid es la que presenta mayor inactividad entre sus empresas vivas, con un 39%. Le siguen de cerca Ceuta, Islas Canarias, Navarra y Andalucía, todas ellas con índices superiores al 30%. El resto de las Comunidades Autónomas se sitúa por debajo de la media nacional, si bien las únicas con porcentajes inferiores al 20% son La Rioja y Aragón. En cuanto a formas jurídicas, se observa que las sociedades anónimas tienen el menor porcentaje de empresas inactivas con un 12%, dato que contrasta con el de las sociedades limitadas, donde un 31% están inactivas.

CCAA

 

Acerca de Iberinform

Iberinform es una compañía del Grupo Crédito y Caución especializada en la gestión y elaboración de información comercial y financiera, así como bases de datos de marketing. Sus informes y valoraciones de empresas, análisis sectoriales, prejudiciales e internacionales, ayudan a las compañías en la toma de sus decisiones de negocio y en la gestión de sus riesgos con clientes y proveedores. Es el único proveedor del mercado que cuenta con una red propia de investigadores que completan y actualizan la información proveniente de fuentes públicas mediante entrevistas presenciales, realizando una media de 600.000 informes investigados al año. Dispone, asimismo, de bases de datos de marketing y de un servicio de registros, que facilita un acceso rápido y cómodo a los registros de la propiedad, mercantiles y de tráfico.

Cómo compensar la morosidad pública

Mario Cantalapiedra  – Economista

A principios del pasado mes de septiembre, el Congreso de los Diputados aprobó, por unanimidad, una Proposición no de Ley del Partido Popular que insta al Gobierno a arbitrar un sistema de cuenta tributaria por el que pymes y autónomos puedan compensar el retraso en el pago de sus facturas, “en cualquier concepto”, por parte de la Administración General del Estado, a través del aplazamiento y fraccionamiento del pago de impuestos.

El mecanismo de cuenta tributaria aprobado en el Congreso de los Diputados permite compensar el retraso en los pagos, únicamente de la Administración General, pero no se ha llegado a un acuerdo, a pesar de que sería muy deseable, para hacer lo propio con la morosidad de comunidades autónomas y ayuntamientos, donde no podemos olvidar radican los principales problemas de cobro para muchas pequeñas y medianas empresas de este país. Desde este punto de vista, se podría decir que la medida se queda a la mitad de camino. Tampoco se ha aprobado que el sistema de compensación incluya las deudas que puedan tener pymes y autónomos con la Tesorería General de la Seguridad Social, limitándose a abarcar para este cometido a las deudas de carácter tributario.

A la espera de que se desarrolle el sistema aprobado en el Congreso, y a fecha de este post os tengo que comentar que no me consta que lo haya sido, se habilita la posibilidad de presentar las deudas que tengan las empresas con la Administración General del Estado como aval para poder aplazar o fraccionar sus obligaciones tributarias, pudiendo incluso compensarse automáticamente con ellas. La verdad es que resulta un poco sangrante que una empresa tenga que ingresar en Hacienda el importe correspondiente al IVA repercutido en una factura que le pueda adeudar una administración pública morosa, parece desde todo punto de vista un sin sentido.

Esperemos que el mecanismo de la cuenta tributaria esté disponible lo antes posible, no está la situación de las empresas para que las decisiones que les afecten de un modo positivo y hayan sido aprobadas demoren su ejecución, y aunque no sea ni mucho menos la solución final que necesitan pymes y autónomos, algo debería contribuir a mejorar su situación financiera. Y puestos a pedir, esperar que la cuenta tributaria al final se extienda a las deudas que mantengan con las empresas el resto de administraciones públicas, no sólo el Estado.

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Tres ventajas y tres inconvenientes del descuento comercial

Mario Cantalapiedra  – Economista

El descuento comercial facilita a las empresas la posibilidad de vender a plazos con un documento que permite a las entidades financieras anticipar el cobro, siendo una operación que como todo tiene sus ventajas e inconvenientes. En cuanto a las ventajas que me gustaría destacar de esta operación están:

  1. Flexibilidad. Principal utilidad que ofrece el descuento comercial frente a otras fuentes de financiación alternativas, puesto que permite la obtención de recursos a medida que se van necesitando, siempre que se cuente con papel comercial descontable, línea de clasificación sin ocupar, y, lo más importante actualmente, el banco autorice el anticipo. Otros productos financieros alternativos como, por ejemplo, un préstamo bancario, exige determinar desde el momento de su solicitud los fondos que se van a utilizar.
  2. Rapidez. Los fondos pueden obtenerse de manera rápida una vez que se cuenta con línea de descuento abierta. Por regla general, interesará negociar con el banco que el abono de las remesas se produzca el mismo día de su presentación, salvo orden contraria. Con la crisis financiera, y en algunos sectores, este plazo se está viendo dilatado por las mayores precauciones que están tomando las entidades financieras en el estudio de cada operación de descuento.
  3. Pólizas indefinidas. Si el plazo de la póliza de negociación de documentos mercantiles es indefinido, estamos ante un instrumento de financiación del que, una vez contratado, puede disponerse siempre que se necesite. No obstante, estoy encontrando como los bancos están pasando a considerar las pólizas de negociación renovables periódicamente, por lo general, de año en año. De este modo, se reservan el derecho a renovarlas o no, y de paso se “ganan” una comisión “de estudio” a costa de la empresa.

 Por su parte, los tres inconvenientes fundamentales del descuento comercial son:

  1. Riesgo de sobrefinanciación. En ocasiones en el descuento es difícil ajustar los recursos financieros a las necesidades concretas de financiación. Por ejemplo, si se necesitan cubrir pagos por veinte mil euros y sólo se cuenta con un pagaré en cartera de sesenta mil, habrá que recurrir al descuento por un importe mayor al precisado.
  2. Coste. Sumando todos los costes de la operación, intereses y comisiones, encontramos que el descuento comercial suele tener un coste efectivo bastante elevado.
  3. Control permanente. La operación de descuento comercial exige un seguimiento continuo de los efectos recibidos y su situación (fecha de entrada, cliente, vencimiento, tipo de efecto, número de factura, fecha de descuento y entidad), así como del riesgo acumulado con cada entidad bancaria. También al ser una operación que se realiza bajo la cláusula “salvo buen fin” nos obliga a cruzar los dedos llegado el vencimiento de los efectos que descontamos, puesto que en caso de impago, ya sabemos que nuestro banco nos cargará el importe nominal del efecto más los gastos que se produzcan en su devolución.

Análisis del riesgo comercial ¿Cómo evitar impagos?

Ignacio JiménezIberinform

En un entorno de incertidumbres económicas, conocer bien a nuestros clientes es vital para la supervivencia de la empresa, sobre todo si tenemos en cuenta que, según estudios de la UE, más de un 25% de las empresas que tiene que cerrar lo hace como consecuencia de los impagos sufridos. Para facilitar este análisis, las empresas de información comercial ofrecen a sus clientes un acceso on-line a más de 4,5 millones de empresas y autónomos, y valoraciones que indican la probabilidad de impago junto con una opinión de crédito máximo.

 ¿Cuáles son las claves de una buena toma de decisiones riesgo?

  1. Conocer bien a los clientes. Es necesario contar con herramientas que nos permitan segmentar, de una forma objetiva, los niveles de riesgo de los clientes para que podamos analizar más en profundidad aquellos con más riesgo.
  2. Disponer de una información más actualizada.  La información que utilizamos para tomar decisiones importantes de negocio debe estar contrastada.
  3. Integrar la información interna y externa. Cuando el número de decisiones a tomar es elevado o está descentralizado, es importante automatizar el proceso y cruzar la información de las fuentes internas (la propia base de datos de clientes) con la externa (empresa de información).
  4. Revisar la situación de los clientes periódicamente.  Las revisiones deben de consensuarse entre el departamento comercial y el financiero (es recomendable no dejar pasar más de 6 meses) y deben fijar el límite de riesgo máximo y la formas de pago con la que se debe operar con cada cliente.
  5. Valorar la posibilidad de apoyarse en herramientas que externas de gestión de riesgos como el seguro de crédito.

 

¿Qué debemos analizar en los nuevos clientes?

Lo más importante es no dejarse guiar sólo por las apariencias o por la información subjetiva que nos traslada el área comercial (buenas instalaciones, empresa en rápido crecimiento, etc.).  Se debe analizar bien la información contable, si hay incidencias de pago (RAI, incidencias judiciales, etc.), activos reales, experiencia de los gestores y vinculaciones societarias y aprovechar los ratings predictivos de morosidad para buscar clientes con bajo riesgo de impago.  Además, es necesario completar y contrastar esta información con la  facilitada por el área comercial.

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