Nueva Ley 4/2011 de 24 de Marzo: Habrá que pagar tasas judiciales por interponer reclamaciones monitorias

 Gonzalo Quiroga SardiAbogado

Se ha aprobado la Ley 4/2011 de 24 de marzo por la que se modifica la Ley 1/2000 de Enjuiciamiento Civil para de facilitar la aplicación del Monitorio Europeo y Proceso Europeo de reclamación de deudas de escasa cuantía.

Mediante la citada norma, se modifica la Ley de Enjuiciamiento Civil, introduciendo en la misma dos nuevas Disposiciones Finales, la Vigésimo Tercera y la Vigésimo Cuarta, por las que se integra definitivamente en nuestra legislación el Proceso Monitorio Europeo.

También establece la Ley 4/2011 algunos cambios en los procedimientos de reclamación de deuda, como lo son que ya no será obligatoria la intervención de letrado y procurador para Juicios Verbales que no excedan de 2.000 euros ni para las ejecuciones de títulos judiciales que no sobrepasen  dicha cantidad.

Por último, se prevé que las empresas que, por su facturación, vienen obligadas a abonar tasas judiciales deberán hacerlo, también, cuando interpongan una reclamación monitoria, hasta ahora exenta de este pago.

Fundamenta la Ley, en su Exposición de Motivos, que esta medida se adopta para evitar que se canalicen a través del monitorio reclamaciones que no cumplen los requisitos de este tipo de procedimientos, y ello sólo con el fin de evitar el pago de la tasa. No obstante, esto en realidad no ocurre, puesto que con la presentación de una reclamación monitoria que no se ajuste a lo exigido por la L.E.C. lo único que conseguimos es que desestimen la demanda y nos remitan a interponer la demanda del procedimiento declarativo que corresponda, pagando, por tanto, la tasa.

En cualquier caso, si el deudor se opusiese al monitorio, transformándose el procedimiento en un declarativo (verbal u ordinario según la cuantía), no será necesario abonar una nueva tasa, evitándose así el doble pago.

La línea de descuento comercial o clasificación

Mario Cantalapiedra – Economista

El descuento comercial por el que una entidad financiera adelanta el importe nominal de un efecto comercial no vencido a cambio del cobro de intereses y comisiones, es una operación de financiación que, como tantas otras con la crisis, ha sufrido recortes en los volúmenes que venían siendo habituales. No obstante, hablando con muchas empresas compruebo que aunque sea a una menor escala aún siguen descontando “papel” comercial, y esperemos que la cosa vaya mejorando progresivamente y los efectos comerciales dejen de acumularse en el cajón en espera de su vencimiento, ya que estamos ante una operación que tradicionalmente es muy utilizada por las pymes, las empresas que más están sufriendo la pérdida de confianza bancaria en la operación.  

El descuento comercial se articula a través de una línea de descuento o clasificación que concede la entidad financiera, la cual representa el límite máximo, en cuanto a importe nominal acumulado, de efectos descontados pendientes de vencimiento que puede mantenerse en dicha entidad. Es práctica habitual que los bancos, además de establecer un límite global para el riesgo, fijen un tope particular por pagador o librado, de tal modo que, por ejemplo, ninguno de ellos supere el veinte por ciento del riesgo total de la línea, con lo que pretenden diversificar el riesgo del descuento. La clasificación tendrá un límite temporal que deberemos negociar con la entidad de crédito en función de cuáles sean nuestros plazos de cobro habituales. En la práctica se puede hablar de los siguientes tipos de líneas de descuento:

  • Rotativas

Se pueden ir descontando efectos comerciales a medida que venzan los descontados anteriormente, y mientras no se supere el límite concedido por la entidad financiera. Es decir, el caso más habitual.

  • Aisladas

Se utilizan para una única remesa de efectos, siendo interesantes cuando los límites de las líneas ordinarias están ocupados y se necesita seguir recurriendo al descuento comercial para financiarse. Las entidades financieras antes de aprobar estos descuentos aislados estudian con detalle las características de los efectos presentados, tales como la calidad del librado, el tipo de efecto, el plazo de vencimiento, etcétera.

  • De campaña

Para atender las necesidades que surjan en momentos puntuales del ejercicio. Son las líneas que utilizan, por ejemplo, empresas del sector agrícola que necesitan recurrir al descuento comercial sólo en las épocas de recolección al tener mayores necesidades financieras durante ellas.

  • Especiales

Líneas que se arbitran para un determinado tipo de efectos comerciales como, por ejemplo, para un librado concreto.

Decidiendo la composición de las fuentes de financiación de la empresa

Mario Cantalapiedra – Economista

Una vez entendido que el apalancamiento financiero permite a la empresa que la financiación mediante recursos ajenos aumente su rentabilidad financiera, me gustaría compartir con vosotros una serie de reflexiones sobre la dimensión real de este efecto. En este sentido, el análisis de lo que representa el apalancamiento financiero debe tener en cuenta, además de las consecuencias sobre la rentabilidad, los siguientes dos aspectos: 

  • En primer lugar, la financiación ajena para la empresa supone asumir un riesgo, de tal modo que el efecto positivo del apalancamiento sobre la rentabilidad financiera puede no ser argumento suficiente para compensar el mayor riesgo soportado al aumentar el nivel de deuda.  Que se lo digan sino a nuestra Economía que sigue pagando los excesos de endeudamiento cometidos en el pasado tanto por parte de las familias como de las empresas, con el beneplácito de las entidades financieras prestamistas de los fondos, no lo olvidemos.
  • En segundo lugar, debemos entender que la capacidad de una empresa para endeudarse es limitada. No hace falta que os recuerde que en muchas ocasiones la empresa no puede aumentar la deuda aunque desee hacerlo, por ejemplo, en un contexto de escasez de financiación bancaria como el que vivimos actualmente, y que no tenemos nada claro, al menos en lo que a mi persona se refiere, cuanto durará. Algo que suele agravarse en función de cual sea la dimensión de la compañía, es decir, para las pequeñas empresas todavía resulta más difícil endeudarse.

Luego el posible efecto de apalancamiento positivo, más allá de que represente un factor importante a considerar, no puede ser el único criterio que lleve a decidir la composición de las fuentes de financiación en una empresa. En todas las compañías debe producirse un equilibrio entre los fondos propios y los ajenos, el cual dependerá de sus circunstancias concretas en función de lo que os acabo de comentar. Al respecto de este tema, podemos decir que existen dos posiciones contrapuestas que propugnan, respectivamente, la existencia de una estructura financiera óptima en la empresa, en función de una determinada combinación de recursos propios y ajenos, la denominada tesis tradicional, y la no existencia de la misma que propugnan autores como Modigliani y Miller. Cada uno tendrá su propia opinión, pero creo que muchos coincidiréis conmigo al afirmar que vuestras empresas ahora se están financiando….“como pueden“.

CREDIT MANAGEMENT – Gestión del crédito de clientes y de los impagados con la nueva normativa

En colaboración con Iberinform – Solicite información con un 15% de descuento

Objetivos

Gestionar de forma efectiva el crédito de clientes, su concesión y el control del riesgo para evitar los clientes morosos, así como para la recuperación de la deuda por vía directa o judicial.

También se explicarán las diferentes fórmulas para utilizar en la práctica empresarial la Ley 15/2010 del 5 de julio de reforma de la Ley 3/2004 del 29 de diciembre sobre medidas de lucha contra la morosidad en operaciones comerciales y para la lucha contra los impagados.

Expondremos, de forma práctica, los principales puntos de la nueva directiva europea 2011/7/UE contra la morosidad y los nuevos plazos de pago de las operaciones comerciales en la UE.

Conoceremos las nuevas vías legales y judiciales para reclamar los impagados con la reforma de la LEC de 2010 y la recuperación del IVA. Se expondran los nuevos sistemas de cobro, norma SEPA y EPC, como el SDD Core y el SDD B2B y los peligros y riesgos que han surgido con la promulgación de la Ley de Servicios de Pago.

Coordinador y Profesor – Pere J. Brachfield

Morosólogo, socio-director, Morosólogos Asociados y Vicepresidente, AEPGC

Profesora – Antonia Lucena

Credit Manager y Consultora, Morosólogos Asociados

Participantes

Directores y personal de los departamentos financieros: directores y empleados de administración de clientes, credit managers, cash managers, controllers, tesoreros, directores y personal del área de contabilidad, directores de crédito, responsables del departamento de cobros y, en general, cualquier persona que desarrolle funciones en el área de créditos y cobros, y problemáticas de gestión crediticia y morosidad.

Requisitos

La inscripción al curso se rige por las condiciones internas de admisión. El abono de los derechos de inscripción se habrá de realizar con antelación. La no asistencia se notificará al IEF dos días antes del comienzo del curso, como mínimo, en caso contrario se deberá abonar el 100% del importe. La certificación de superación y aprovechamiento del curso puede estar condicionada a algún tipo de prueba previa y, en todo caso, a la asistencia mínima a un 75% de las horas lectivas.

 Programa

1. Cual es el actual marco normativo europeo que regula la lucha contra la morosidad y como utilizarlo
2. La Morosidad en las operaciones comerciales
3. Principales riesgos de las operaciones comerciales y de los pagos diferidos
4. Los costes de las ventas a créditos
5. Los problemas financieros que causan los impagados y los beneficios que se obtienen con la optimización de los cobros
6. El cobro puntual de todas las facturas es la clave de la rentabilidad de todo negocio
7. Como realizar la gestión del período medio de cobros como objetivo estratégico
8. Que son las políticas de crédito y como establecerlas
9. Como hacer el otorgamiento de créditos a clientes
10. Como establecer el crédito necesario y el límite de crédito
11. Los procedimientos para aminorar los riesgos de clientes y evitar impagados u los nuevos sistemas de cobro norma SEPA, el SDD Core y el SDD B2B
12. El control del crédito a clientes
13. Cuales son las estrategias evasivas de los morosos y como enfrentarse a ellas
14. Como reconocer y tratar a los diferentes tipos de deudores y morosos
15. Los enemigos del cobro que obstaculizan la buena gestión de cobros.
16. La metodología a aplicar para una buena gestión de cobros teniendo en cuenta las posibilidades de la nueva ley contra la morosidad
17. La acción de cobros directa delante del deudor; como dirigirse al deudor y negociar el pago de la deuda aplicando principios de la ley 15/2010 contra la morosidad
 18.  El uso de la correspondencia y del teléfono para el cobro de los impagados utilizando los derechos que otorga al creditor la ley 15/2010
19. La comunicación persuasiva, la PNL y la negociación con el moroso
20. El uso del teléfono para cobrar impagados 
21. Como interrumpir la prescripción de las deudas por vía judicial y extrajudicial
22. La externalización del recobro con empresas externas
23. Cuales son los diferentes procedimientos judiciales que ofrece la ley de enjuiciamiento civil del 2000 para recobrar deudas (reforma 2010)
24. La utilización de los procedimientos concursales 
25. La recuperación del IVA de los créditos incobrables según la actual normativa (reforma 2010)

Fechas – 28 y 30 de marzo, 4, 6, 11 y 13 de abril del 2011

Horario – Lunes y miércoles de 18:30h a 21:30h

Duración – 18 horas lectivas

Precio – Inscripción: 485 € euros. Incluye asistencia, documentación completa, coffee-breaks y certificado de asistencia. Registrese con un 15% de descuento en Iberinform

Lugar
Aulas IEF, Barcelona
IEF- Institut d’Estudis Financers
Gran Vía, 670, 2ª planta
08010 Barcelona
Tel. 93 412 44 31
infoief@iefweb.org

El fenómeno del apalancamiento financiero en la empresa

Mario Cantalapiedra – Economista

El apalancamiento financiero expresa el efecto que la financiación ajena tiene sobre la rentabilidad de una empresa. Se dice que existe apalancamiento financiero positivo cuando la financiación mediante recursos ajenos permite aumentar la rentabilidad financiera de la compañía (es decir, el retorno que obtienen los propietarios de la misma). Por su parte, existe apalancamiento financiero de carácter negativo, o simplemente no existe apalancamiento financiero, cuando la financiación ajena conduce a disminuir la rentabilidad financiera.

El efecto del apalancamiento financiero se puede observar si comparamos la rentabilidad económica de la empresa con la rentabilidad financiera a las que me refería en un post anterior. De este modo, se puede comprobar que cuando la rentabilidad económica es mayor al coste medio de la deuda, definido por el tipo de interés medio que pagamos, el endeudamiento resulta positivo para los propietarios de la empresa, ya que el diferencial eleva la rentabilidad financiera. Por el contrario, si el coste medio de la deuda es superior a la rentabilidad económica, no interesa endeudarse ya que el endeudamiento disminuye la rentabilidad de los propietarios. Esto que dicho así puede parecer algo lioso, quizás quede más claro a través de la siguiente expresión:

donde:

RF: rentabilidad financiera (BAI / Fondos Propios). En este caso, interesa medir la rentabilidad financiera antes de impuestos (tomaremos el beneficio antes de impuestos en vez del beneficio neto que os comenté al definir este ratio), ya que buscamos conocer únicamente lo que el endeudamiento aporta a la rentabilidad financiera de la empresa, sin que nos interese en este momento tener en cuenta el efecto de los impuestos. Como siempre digo, y repito ahora, se trata de utilizar los ratios para el objetivo de análisis pretendido.
RE: rentabilidad económica (BAII / Activo Total). Os recuerdo que el BAII hace referencia al beneficio antes de intereses e impuestos.
FA: fondos ajenos de la empresa.
FP: fondos propios de la empresa.
i: coste medio de los fondos ajenos (Intereses / Fondos Ajenos).

La segunda parte del sumando expresa lo que la financiación ajena añade a la rentabilidad económica de la empresa para dar lugar a la rentabilidad financiera antes de impuestos. En el supuesto de que esta parte sea negativa (coste de la financiación ajena superior a la rentabilidad económica), no puede hablarse de que el endeudamiento sea positivo para la empresa en términos de rentabilidad.

Intereses moratorios e indemnizaciones de gastos de recobro establecidos por la Ley de Morosidad

 

Gonzalo Quiroga Sardi – Abogado

 ¿Podremos algún día hacer efectivas estas medidas? 

Uno de los principales avances establecidos por la Legislación antimorosidad viene determinado porque, tanto la Ley 3/2004 de Medidas de Lucha contra la Morosidad como la reforma en la misma operada por la Ley 15/2010, se establecen dos importantes medidas tendentes a disuadir al deudor.

La primera consiste en imponer legalmente el devengo de intereses moratorios desde el mismo momento del vencimiento de la factura que resulte impagada, y ello de forma automática, sin necesidad de que medie previo requerimiento fehaciente. El tipo de interés moratorio aplicable (euribor + 7 puntos) será, además, mucho más alto que el previsto hasta la entrada en vigor de esta legislación.

La segunda, permitir que en la reclamación de la cantidad adeudada se incluyan, como parte de las cantidades a reclamar, los costes generados por el recobro del adeudo.

Esta medida tiene una especial importancia en cuanto a las reclamaciones monitorias se refiere. El Procedimiento Monitorio, el más utilizado por su sencillez y rapidez para el cobro de facturas, no exige legalmente, al menos en su primera fase, la intervención de letrado o procurador. Por tanto, si el deudor consigna cuanto adeuda en concepto de principal durante los 20 días que el Juzgado le concede al efecto no tendrá que abonar costas procesales, pues no se genera tal partida al no ser preceptiva la intervención de profesionales. Sin embargo, con esta medida, los gastos en los que el acreedor tenga que incurrir para reclamar su deuda ( dentro de los límites establecidos por la Ley), incluidos los pagos que tenga que realizar a letrado y procurador para interponer la demanda, podrán adicionarse a la cantidad reclamada en concepto de indemnización de gastos de recobro.

Con estas medidas, y en plena concordancia con el espíritu de ambas leyes (y de la Directiva Comunitaria 35/2000 que las inspiró), se pretende evitar que, como ocurre en muchas ocasiones, el deudor pretenda obtener una tesorería extra a costa de su acreedor. Así, en muchos casos, una empresa no paga sus facturas intencionadamente, a sabiendas de que, aunque en su momento pagará cuanto debe, durante varios meses ( los que discurran mientras el acreedor le hace los primeros requerimientos extrajudiciales de pago, se dilata la espera con falsas promesas y acuerdos de abono del adeudo, llega el asunto a sus servicios legales, se interpone la demanda, se admite la misma a trámite y se produce el requerimiento judicial de pago) dispondrá en su tesorería del importe del principal que adeuda. Una vez que reciba el requerimiento judicial del pago, normalmente monitorio por ser la vía más rápida para la reclamación de deudas, consigna el principal y no responde por mas cantidades, habiendo obtenido una financiación a un interés del 0% y sin costes adicionales, al no tener que abonar costas procesales.

Con los mencionados mecanismos previstos en la Ley de Morosidad, sin embargo, el tipo de interés que deberá pagar será mucho más alto (euribor + 7 puntos) que el que le pueda suponer la financiación bancaria y, además, tendrá que pagar los gastos que la reclamación de la deuda haya generado.

Sin embargo, estas acertadas medidas adoptadas por el legislador en la práctica constituyen prácticamente una quimera, pues conseguir su aplicación resulta extremadamente difícil. Lo más lamentable de esta situación es que son los propios Juzgados de Primera Instancia, encargados de hacer cumplir las normas legales, quienes obstruyen o dificultan la aplicación de estos instrumentos de disuasión del moroso.

De este modo, casi en el 90% de los supuestos en los que se interpone una reclamación monitoria, incluyendo en la misma la exigencia del principal, de los intereses devengados (ex Ley 3/2004 y Ley 15/2010) desde el vencimiento de la factura hasta la fecha de demanda y de los gastos generados por el recobro, el Juzgado dicta un Auto de Admisión a trámite de la demanda en el que, obviando las restantes cantidades exigidas, acuerda requerir al deudor de pago únicamente por el principal de las facturas adeudadas.

Ante esta resolución, nos vemos obligados a interponer un recurso de reposición y argumentar ante el Juzgador las razones por las que los intereses moratorios y los gastos generados por el recobro han de formar parte de la cantidad exigible. Este recurso tiene una tramitación más o menos rápida y no supone un coste temporal demasiado alto. En aproximadamente un 60% de los supuestos en los que nos vemos obligados a interponer el recurso de reposición, el Juzgado acaba reconociendo el derecho a incluir las cantidades que fueron obviadas, probablemente porque su no inclusión se debió a un problema de tratamiento de texto, es decir, a que los formularios de texto de admisión de la demanda que hay en los Juzgados no incluyen aún estos conceptos aunque, a nuestro modesto entender, deberían incorporarlos, sobre todo teniendo en cuenta que han transcurrido 7 años desde que la Ley 3/2004 los impusiese con carácter imperativo.

Pero el verdadero problema llega cuando, en multitud de supuestos (aproximadamente un 40% de los recursos de reposición interpuestos), se deniega por el Juzgador en cuestión la incorporación de las citadas cantidades a la reclamación, utilizando para ello peregrinos argumentos (por ejemplo que en el Procedimiento Monitorio no hay condena en costas, confundiendo éstas con la indemnización por gastos de recobro, o, en otros casos, afirmando que no puede admitirse una liquidación de intereses efectuada con criterios unilateralmente escogidos por el demandante, cuando en realidad son intereses y criterios de liquidación que vienen impuestos por la Ley y, por tanto, de obligatoria aplicación).

Este tipo de resoluciones, amén de poner en evidencia que en determinadas ocasiones el principio “iura novit curia ( principio del Derecho en virtud del cuál el Juez conoce la Norma y, por tanto, las partes no han de probar en litigio lo que la Norma dice) brilla por su ausencia, determinan la imposibilidad práctica de conseguir el cobro de estas cantidades.

En puridad, podrían impugnarse estas resoluciones mediante un recurso de apelación en el que, fácilmente, se conseguiría que tan inconsistentes argumentaciones judiciales quedasen sin efecto, incluyéndose finalmente los intereses y los gastos de recobro como parte de las cantidades a reclamar al deudor. Sin embargo, la tramitación de un recurso de apelación resultaría totalmente antieconómica para el acreedor, quien tendría que esperar un año aproximadamente para ver reconocido su derecho, plazo que, en procedimientos de reclamación de cantidad resulta excesivo. Así, siendo lo importante en estos procedimientos (y más en los tiempos que corren en los que las empresas desaparecen de la noche a la mañana) ser de los primeros en conseguir embargar lo poco que quede en el patrimonio de la deudora, hace que merezca más la pena renunciar a los intereses moratorios y a recuperar los gastos que esperar un largo período a que se resuelva la apelación.

Por todo ello, considero que la concienciación pora parte del Poder Judicial sobre la necesidad de hacer cumplir extrictamente cuanto establece la Ley de Morosidad, en lugar de obstaculizarla, sería, incluso por encima de nuevas reformas legislativas, el factor realmente determinante para disminuir los índices de morosidad y los costes adicionales que esta genera para el acreedor.

¿Qué resultado de la empresa conviene analizar?

Mario Cantalapiedra – Economista

Cuando analizamos el resultado obtenido por la empresa podemos hacerlo desde distintos puntos de vista: resultado antes o después de impuestos, teniendo en cuenta resultados extraordinarios o no, etcétera.

1. Obtención del resultado del ejercicio

+ Importe neto de la cifra de negocios
+/- Variación de existencias
+ Trabajos realizados por la empresa para su activo
– Aprovisionamientos
+ Otros ingresos de explotación
– Gastos de personal
– Servicios exteriores
– Amortizaciones
– Provisiones
+ Ingresos extraordinarios
– Gastos extraordinarios
= RESULTADO DE EXPLOTACIÓN
+ Ingresos financieros
– Gastos financieros
= RESULTADO ANTES DE IMPUESTOS
– Impuesto sobre beneficios
= RESULTADO DEL EJERCICIO

Si lo que nos interesa es analizar la gestión de la actividad que se ha realizado durante un período determinado, el resultado que adquiere protagonismo es el de explotación, el cual, y en relación con el resultado del ejercicio, se calculará antes de impuestos, cuya gestión corresponde al ámbito fiscal, y de los resultados financieros (ingresos menos gastos financieros), los cuales dependen de la política financiera seguida por la empresa, de sus decisiones sobre endeudamiento, y no de la actividad principal. Inclusive si lo que pretendemos es analizar la actividad de la empresa, convendrá eliminar del análisis la incidencia de los resultados de tipo extraordinario (ingresos menos gastos extraordinarios), que, por regla general, no dependerán de decisiones empresariales meditadas sino de hechos fortuitos y esporádicos. Al resultado obtenido en base a las premisas anteriores lo denominaremos Beneficio antes de intereses e impuestos (BAII), o Earnings before interest and taxes (EBIT) en su equivalente en inglés.

2. Obtención del BAII o EBIT

+ Importe neto de la cifra de negocios
+/- Variación de existencias
+ Trabajos realizados por la empresa para su activo
– Aprovisionamientos
+ Otros ingresos de explotación
– Gastos de personal
– Servicios exteriores
– Amortizaciones
– Provisiones
= BAII o EBIT

Pero si lo que pretendemos es tener una medida de la capacidad que tiene la empresa analizada de generar caja a través de su actividad principal, el resultado que deberemos tomar como referencia será el que resulte de sumar a la expresión anterior del BAII las amortizaciones y las provisiones, al cual denominamos Beneficio antes de intereses, impuestos, provisiones y amortizaciones, o en terminología anglosajona, Earnings before interest, taxes, depretiation and amortization (EBITDA) ¿Y por qué el EBITDA es una buena medida de la generación de tesorería de la empresa? Pensad que los ingresos de la explotación se convertirán en cobros, si la morosidad nos lo permite, y los gastos de explotación se convertirán en pagos, excepto amortizaciones y provisiones que nunca supondrán salidas monetarias. Ahora que la tesorería se ha convertido en la “reina” de la empresa debido a los problemas de liquidez que vivimos, no está de más revisar con cuidado la evolución de nuestro EBITDA.

3. Obtención del EBITDA

+ Importe neto de la cifra de negocios
+/- Variación de existencias
+ Trabajos realizados por la empresa para su activo
– Aprovisionamientos
+ Otros ingresos de explotación
– Gastos de personal
– Servicios exteriores
= EBITDA

Luego dependiendo del análisis que nos interese realizar en cada momento tomaremos uno u otro tipo de resultado parcial.

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