Una selección de herramientas de gestión, buena mar y buen viento

Mario Cantalapiedra – Economista

El 2011 se nos consume, la crisis es ya como de la familia y toca repasar lo realizado en el ejercicio. En lo que se refiere a este blog, a lo largo del año he tratado de compartir contigo, a veces con más acierto, otras seguro que con menos, distintos aspectos relacionados con la gestión económico-financiera de la empresa, con la inversión y la dichosa financiación y, por supuesto, con la morosidad que a ti y a mi nos preocupa. Para ello he procurado combinar los temas que nos iba ofreciendo la actualidad con recetas de gestión de toda la vida. En el resumen de los temas tratados, me gustaría centrarme en una pequeña selección de las herramientas de gestión vistas, en concreto de las siguientes:

  • Aun sabiendo que hacer predicciones es muy difícil, sobre todo si se refieren al futuro, aquí compartimos una serie de consejos para elaborar el presupuesto de tesorería, documento que se me antoja vital en el contexto general de incertidumbre sobre los cobros que vivimos y, a buen seguro, viviremos.
  • Con un sencillo ejemplo matemático te mostré el plazo idóneo a efectos fiscales de un arrendamiento financiero, es decir, aquel que interesará negociar con la entidad financiera para aprovechar al máximo la ventaja fiscal que contempla este tipo de operación.
  • Repasamos las tareas de tipo administrativo que, desde la óptica de la empresa vendedora, es preciso realizar de un modo eficaz y de forma puntual para no originar ningún motivo que retrase el cobro de las facturas.
  • En el post que dediqué a cómo calcular el riesgo operativo de la empresa, traté de demostrar lo beneficioso que es trabajar con un riesgo operativo elevado cuando se atraviesa una etapa de crecimiento económico pero lo peligroso que puede volverse cuando lo que vienen son épocas de vacas flacas.
  • Finalmente para poder evaluar los errores cometidos por las entidades financieras en su justa medida, ahora que la relación banco-empresa no atraviesa su mejor momento, te propuse elaborar un historial de reclamaciones ante ellas, en el que relacionar cada error, el detalle de su gestión y el resultado final de la misma.

Solo me queda desearte una Feliz Navidad y lo mejor para el 2012, confiando en que siga contando con tu interés por lo que escribo y que, como dicen los marineros, “la buena mar y el buen viento te acompañen”.

Los post más interesantes del año 2011

A finales del año pasado, ya apuntábamos que 2011 iba a ser un año complicado, pero esperábamos una cierta mejoría que finalmente no se ha producido, generado un contexto donde la gestión de riesgos ha sido un elemento clave para la supervivencia de muchas organizaciones.

En unos días dejaremos atrás el que ha sido calificado como uno de los años más complicados de la historia económica reciente.  Un momento interesante para identificar qué contenidos del blog han despertado más interés entre las más de 150.000 visitas que hemos recibido durante el año.  

Hemos analizado los post más visitados, los más comentados y aquellos mejor valorados durante el 2011, y finalmente el equipo que gestiona gestoresderiesgo.com ha seleccionado los siguientes: 

 Legislación relacionada con la morosidad

 Gestión de los Riesgos Comerciales

 Varios

 

La intensa actividad que ha recogido gestoresderiesgo.com,  nos sitúa como el principal referente entre los blogs relacionados con la gestión de riesgos y morosidad, pero nos gustaría animaros a que sigáis sugiriendo temas y aportando comentarios que ayuden a personas que realizan funciones relacionadas con la gestión de riesgo a afrontar este difícil reto al que se enfrentan.

Esperamos que la situación económica mejore y aprovechamos para recordaros que en estos momentos  también existen muchas oportunidades para aquellos que saben verlas.

Os deseamos que paséis unas felices fiestas.

Seis factores que determinan el riesgo de una operación financiera

Mario Cantalapiedra – Economista

Seis factores que determinan el riesgo de una operación financiera

Desde el punto de vista de la entidad que concede la financiación existen seis factores que determinan el nivel de riesgo de una operación financiera:

1. Importe

La cuantía de la operación financiera debe ser acorde a la capacidad de devolución de los fondos que tiene el prestatario. Las entidades suelen mitigar este riesgo, dependiendo del tipo de operación que se trate, prestando cantidades inferiores al cien por cien de las necesidades financieras de sus clientes.

2. Plazo

La duración de la operación de financiación afecta de forma proporcional al riesgo que asume el prestamista, de tal modo que a medida que aumenta el plazo de devolución de los fondos aumenta su riesgo.

3. Tipo

Para que el riesgo sea menor el tipo de producto de financiación debe estar pensado para cubrir unas necesidades concretas. Por ejemplo, una empresa que tenga problemas de liquidez a corto plazo, porque cobra de sus clientes a un plazo superior al que paga a sus proveedores, deberá solicitar un producto financiero pensado para cubrir desfases de tesorería como es la cuenta de crédito con vencimiento a un año.

4. Destino

Unido al factor anterior, un aspecto muy importante a nivel de riesgo para el prestamista es la utilización de los fondos para el destino previsto por parte del prestatario. Con el ejemplo que acabo de utilizar, la cuenta de crédito debe destinarse a cubrir desfases entre cobros y pagos y no para financiar la compra de un inmovilizado. Si el prestatario tiene dificultades para acceder a la financiación a largo plazo y destina el crédito a este fin, es muy posible que llegado su vencimiento no haya generado recursos suficientes para afrontar la devolución de los fondos.

5. Análisis del cliente

Las entidades que conceden financiación, a pesar de que nunca podrán conocer todo acerca de ellos, analizan a sus clientes en base a datos internos y externos. El tipo de análisis vendrá definido por los cuatro elementos anteriores (importe, plazo, tipo y destino de la operación) y deberá ofrecer una respuesta positiva a los objetivos de capacidad de reembolso, liquidez y rentabilidad que persiguen los financiadores.

6. Garantías

Aunque la entidad financiera concederá la financiación en la medida que crea al prestatario capaz de reembolsar los fondos, lo normal es que exija algún tipo de garantía adicional que ayude a mitigar el riesgo de la operación. En principio se trata de cubrir imprevistos que puedan suceder a lo largo de la vida de los contratos y que comprometan la devolución de lo prestado.

Mi amigo Juan y los informes investigados

Mario Cantalapiedra – Economista

Mi amigo Juan es responsable financiero de una pequeña y mediana empresa española del sector industrial, que no sin mucho esfuerzo está capeando el temporal de la crisis. Hace unos días Juan recibió la visita de una entidad especializada en elaborar información de tipo comercial, la cual, al parecer, está recabando datos sobre ellos. El representante de dicha entidad le comentó que ellos ofrecen a sus clientes lo que denominan “informes investigados”, a través de los cuales complementan los datos sobre las empresas inscritos en los registros públicos con entrevistas personales con sus responsables y datos actualizados que, de forma voluntaria, éstos les quieran proporcionar, fundamentalmente de índole financiera. Entre otros aspectos, estas entrevistas personales permiten confirmar que la empresa existe y que se encuentra activa más allá de lo que los registros públicos, con el retardo que los caracteriza, puedan decir.

A Juan la primera reacción que le proporcionó esta oferta es de rechazo: “¿por qué voy a dar yo datos de mi empresa de forma voluntaria a estos señores? Nada, me obliga a ello. Bastante tengo ya con toda la información que tengo que entregar, sí o sí, a organismos públicos y entidades financieras para encima tener que proporcionarla de forma voluntaria”.

Pero Juan enseguida recordó la anécdota de un colega suyo que hace poco le comentaba como habían recibido la negativa de venta de un material por parte de un cliente, porque según éste su compañía de seguro de crédito había rechazado la operación. Por lo que se ve la falta de información actualizada sobre la empresa del colega de Juan podía haber actuado en su contra, dado lo inestable que es el sector en el que se encuentra, y lo cierto es que el pedido era importante para ellos, ya que no es nada sencillo encontrar proveedores de ese material en España.

Ante esta disyuntiva Juan duda qué hacer, puesto que no quiere que su empresa pueda atravesar una experiencia similar a la de su colega. Lo cierto es que aunque los números del balance y de la cuenta de pérdidas y ganancias se han visto algo resentidos por la crisis y no son los de hace cuatro años, siguen teniendo un aspecto muy saludable y, lo que es más importante, buenas perspectivas futuras. “Si tengo buenos datos ¿por qué ocultarlos, si pueden favorecer a mi empresa?” En estas cábalas dejé al bueno de Juan el otro día, tengo que llamarle para saber qué decidió hacer finalmente.

La gestión del circulante y la transparencia, elementos clave para la supervivencia

Ignacio Jiménez – Iberinform

Uno de los principales problemas a los que se enfrenta la empresa española es el acceso a la financiación bancaria. El Boletín Estadístico del Banco de España del mes de diciembre confirma que el crédito nuevo concedido a las empresas fue 46.700 millones de euros, lo que supone un 26% menos que en el mismo periodo de 2010.

Esta sequía en las fuentes de financiación, junto con la creciente dificultad para mantener los volúmenes de facturación de otros años y unos plazos de cobro más largos que en cualquier otro país de la UE, hacen de la gestión del circulante un elemento clave para su supervivencia como empresas.

La aplicación de medidas preventivas que nos permitan minimizar el riesgo de impago y mejorar el circulante no deben centrarse únicamente en los clientes activos. Debemos empezar antes de la entrada de un cliente, involucrando a las áreas de marketing para que nuestras campañas de prospección se basen en una segmentación inteligente, y centrarnos exclusivamente en aquellos clientes que nos interese captar tanto desde un punto de vista comercial como financiero. De hecho, la utilización de herramientas que nos permitan anticipar el comportamiento en pagos de estos potenciales clientes puede ayudarnos a optimizar esfuerzos, costes y mejorar notablemente el resultado de las acciones de marketing.

Otro punto crítico es el de entrada de clientes, donde debemos definir una política de admisión que nos ayude a tomar una decisión correcta con rapidez: una correcta utilización de información interna (un elemento que habitualmente no se gestiona adecuadamente) y externa (información comercial), unas condiciones contractuales y unos plazos de pago claramente recogidos en la documentación entregada al cliente establecidas, son medidas preventivas básicas que a menudo no se aplican.

En este sentido, también es aconsejable realizar un mapa de riesgo de nuestra cartera de clientes que nos permita centrar nuestros esfuerzos en aquellos clientes con mayor riesgo de incumplimiento en sus compromisos de pago. Una vez establecida la relación contractual con el cliente, debemos asegurarnos que disponemos un sistema de seguimiento que nos permita anticipar posibles impagos y darnos margen de maniobra para minimizar su impacto en nuestra empresa.

Articulo publicado en la revista de Asset (Asociación Española de Financieros de Empresa) en diciembre 2012.

La Justicia europea allana el camino a los registros de morosos

Mario Cantalapiedra – Economista

En sentencia del 24 de noviembre de 2011, el Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TUE), con sede en Luxemburgo, manifestó su opinión acerca de lo legislado por la actual Ley Española de Protección de Datos (LOPD), que impide el tratamiento de datos personales sin el consentimiento previo de los interesados, algo que afecta a las empresas que gestionan registros de morosos. No obstante, la normativa española permite procesar datos personales sin consentimiento de los interesados cuando se incluyan en fuentes de información que tengan carácter público.

La sentencia emitida por el Tribunal de Justicia de la Unión Europea se basa en lo regulado por la Directiva 95/46/CE del Parlamento Europeo y del Consejo, de 24 de octubre de 1995, relativa a la protección de las personas físicas en lo que respecta al tratamiento de datos personales y a la libre circulación de estos datos, texto de referencia, a escala europea, en materia de protección de datos personales y responde a un recurso interpuesto por la Asociación Nacional de Establecimientos Financieros de Crédito (ASNEF) y la Federación de Comercio Electrónico y Marketing Directo (FECEMD) ante el Tribunal Supremo español, en el que alegan que la legislación nacional vulnera lo establecido a nivel comunitario al imponer la restricción de la inclusión de los datos en fuentes públicas cuando no haya consentimiento del interesado.

Según la mencionada Directiva europea, en primer lugar, se permite el tratamiento de los datos de índole personal cuando existe el consentimiento inequívoco de los interesados, al igual que regula la normativa española, pero también se permite cuando existe un interés legítimo de la entidad responsable del tratamiento de los datos o del tercero o terceros a los que se comuniquen los mismos, siempre y cuando no se vulneren los derechos y libertades fundamentales de los interesados que requieran protección. La sentencia de noviembre del Tribunal de Justicia de la Unión Europea entiende que los Estados miembros, caso de España, no pueden imponer exigencias adicionales como la de la inclusión de los datos en fuentes accesibles al público, puesto que la Directiva europea realiza una armonización completa y no de mínimos en esta materia.

Habrá que estar atentos a cómo evoluciona esta cuestión en los próximos meses y a la respuesta del Tribunal Supremo español que, en principio, deberá aplicar la jurisprudencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea comentada y anular lo que en la LOPD es contrario a la legislación comunitaria.

Costes variables, fijos y mixtos

Mario Cantalapiedra – Economista

Para realizar algunos análisis interesantes sobre la situación y evolución de una empresa como, por ejemplo, el del punto de equilibrio o el de cálculo del riesgo operativo, es preciso clasificar los costes empresariales atendiendo a su variabilidad, diferenciándolos entre costes variables y costes fijos.

De este modo y según sea la actividad de la empresa de que se trate, se deberá tratar de distinguir sus costes entre variables, que evolucionan en proporción al nivel de producción y fijos, los cuales son independientes de la producción, aunque ello normalmente dentro de un intervalo de corto plazo, puesto que en el largo plazo todos los costes tienden a variar con el nivel de actividad que se alcance. No obstante, también puedes encontrarte con determinados conceptos de coste que observen un comportamiento mixto, como ocurre en los casos siguientes:

  • Consumo de energía eléctrica o agua en la empresa:
    • Coste fijo: la cuota que se paga con independencia del consumo.
    • Coste variable: la parte que se paga en proporción de la cantidad de luz o agua consumida en el período correspondiente.
  • Amortización de activos no corrientes de fabricación:
    • Coste fijo: la correspondiente a aquellos bienes que se amortizan mediante una cuota constante sin tener en cuenta la producción que son capaces de generar en un período, que, por otro lado, es la forma más habitual de amortizar.
    • Coste variable: la amortización correspondiente a los elementos que se amortizan en función de las unidades producidas en el período.
  • Salario del personal comercial de la empresa:
    • Coste fijo: la parte correspondiente al salario fijo que perciben los trabajadores de la empresa mensualmente.
    • Coste variable: la suma de comisiones con que se remuneran las ventas logradas (o cobradas, según el criterio al que ya me he referido en otras ocasiones en este blog) por el equipo comercial.

Por lo tanto, el problema surgirá cuando sea difícil distinguir el carácter fijo o variable de un determinado coste. En la práctica solamente a través de una contabilidad analítica llevada por el sistema de costes variables o direct costing permitirá una separación estricta de los dos ámbitos. Sin embargo, con independencia del desarrollo de la contabilidad analítica o interna alcanzado, mi recomendación es fijar unas pautas sobre lo que se considera coste fijo y coste variable en la empresa y mantener éstas en el tiempo para los sucesivos estudios o análisis que se realicen.

La utilidad de elaborar un historial de reclamaciones ante el banco

Mario Cantalapiedra – Economista

Una de las formas de valorar el servicio recibido de una entidad financiera es a través de la comprobación del volumen de errores que ésta comete y la celeridad que observa a la hora de corregirlos una vez le son reclamados. Los bancos se equivocan, seguramente casi todos estaremos de acuerdo en que más a su favor que en su contra, pero además pueden hacerlo de forma puntual o persistir en los errores a lo largo del tiempo.

Para poder evaluar los errores del banco en su justa medida, me parece muy útil elaborar un historial de reclamaciones ante las entidades bancarias como el que expongo a continuación, en el que se relacione cada error, el detalle de su gestión y el resultado final de la misma. Dicho historial, en principio, debería elaborarse para cada una de las entidades financieras con las que se relacione la empresa.

Iberinform

En las distintas columnas del modelo propuesto se incluiría la siguiente información:

  1. Fecha de incidencia: Normalmente se tomará la fecha de valor (fecha efectiva a partir de la cual empiezan a generar intereses los abonos o cargos en las cuentas bancarias, y que puede diferir de la fecha contable) del cargo o abono incorrecto. Las entidades de crédito deben fijar condiciones de valoración, a disposición de sus clientes, de las distintas operaciones, indicando el desfase temporal que puede existir entre las fechas contables y las fechas valor.
  2. Concepto: Descripción del error e importe del mismo.
  3. Fecha reclamación: Fecha en la cual se efectúa la reclamación a la entidad bancaria.
  4. Medio utilizado para reclamar (fax, teléfono, correo electrónico, carta, etcétera).
  5. Resultado: Respuesta final de la entidad bancaria, que puede ser rectificación (parcial o total), o no rectificación del error cometido.
  6. Fecha valor: Valoración dada, en su caso, a la retrocesión.

El tiempo y los recursos que se destinen a estas labores de control y reclamación pueden verse compensados con las retrocesiones y reliquidaciones que, en ocasiones y según sea la dimensión de la empresa y del volumen del negocio bancario, pueden ser muy significativas en términos económicos. Además considero que la empresa, con un adecuado seguimiento y reclamación de los errores detectados, refuerza su posición relativa ante futuras negociaciones que se entablen con las entidades financieras.

Modelo reclamación bancaria

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