La amortización según el método de los números dígitos

Mario Cantalapiedra – Economista

El método de amortización según números dígitos consiste en asignar a cada uno de los períodos en que se divide la vida útil del activo un dígito perteneciente a la serie de los números naturales (1, 2, 3…n), de forma correlativa creciente, si se desea una amortización decelerada del elemento, o decreciente, si lo que se prefiere es amortizarlo aceleradamente.

Para poder aplicarlo y que Hacienda lo acepte, la empresa debe elegir el período en el que quiere amortizar el activo entre los límites máximo y mínimo que se desprenden de las tablas oficiales de amortización. A continuación se calcula la suma de números dígitos correspondientes al período elegido y se divide la base de amortización por dicha suma, determinándose la cuota por dígito. Finalmente multiplicando la cuota por dígito por el valor numérico que corresponda en cada período se obtiene la cuota anual de amortización.

Imagina ahora una empresa que desea amortizar un activo con base de amortización por importe de 20.000 euros y período de amortización de 4 años, elegido entre el máximo y el mínimo que permiten las tablas oficiales. Puesto que el período es de 4 años, la suma de los números dígitos en este caso será de 10 (1+2+3+4) y la cuota por dígito de 2.000 euros (20.000 dividido entre 10). En la tabla siguiente puedes ver la evolución de la amortización según se opte por la modalidad creciente o decreciente del método de los números dígitos:

  Números dígitos crecientes Números dígitos decrecientes
Período Amortización anual Valor contable Amortización anual Valor contable
0   20.000   20.000
1 1 x 2.000 = 2.000 18.000 4 x 2.000 = 8.000 12.000
2 2 x 2.000 = 4.000 14.000 3 x 2.000 = 6.000 6.000
3 3 x 2.000 = 6.000 8.000 2 x 2.000 = 4.000 2.000
4 4 x 2.000 = 8.000 0 1 x 2.000 = 2.000 0
Total 20.000   20.000  

Se comprueba como en el caso de los números dígitos crecientes se produce una amortización más lenta del bien, mientras que en el supuesto de dígitos decrecientes se supone un mayor desgaste del bien en sus primeros años de vida útil, es decir, una amortización más acelerada del mismo. Por último, debes saber que Hacienda no permite amortizar por este método a edificios, mobiliarios y enseres.

El método de amortización lineal según tablas oficiales

Mario Cantalapiedra – Economista

A efectos del Impuesto sobre Sociedades (IS), la amortización de los inmovilizados de la empresa es un gasto de la actividad que se incluye como partida deducible de los ingresos para determinar la base imponible, por lo que la Administración Tributaria especifica una serie de métodos bajo los cuales se puede calcular la depreciación efectiva en términos fiscales de un bien.

Seguramente de los métodos permitidos, el más utilizado por su sencillez de cálculo es el de coeficiente de amortización lineal, según tablas oficiales, sobre base de amortización. Las tablas oficiales y las instrucciones para su aplicación figuran como anexo al Reglamento del IS y su estructura se ajusta a la clasificación de los sectores económicos efectuada por el Impuesto sobre Actividades Económicas (IAE), constando de diez divisiones sectoriales y un apartado de elementos comunes.

Este método de amortización se basa en el establecimiento para cada elemento de un coeficiente lineal máximo y un período máximo de años para efectuar la amortización. Por un lado, el coeficiente determina la cantidad máxima que en cada ejercicio se admitirá como gasto fiscalmente deducible y, al mismo tiempo, el período mínimo en que se podrá amortizar el elemento. Por otro lado, el período indica en número máximo de ejercicios en que se puede amortizar y también el coeficiente mínimo de amortización anual. Si, por ejemplo, se tiene un elemento para el que las tablas marcan un coeficiente máximo del 20 por ciento y un período máximo de 10 años, la banda de amortización dentro de la cual podrá elegir la empresa se moverá entre un coeficiente mínimo del 10 por ciento (100 dividido entre 10 años) y un máximo del 20 por ciento anual. En lo que respecta a los años para amortizar, se tendrá un mínimo de 5 años, amortizando al 20 por ciento y un máximo de 10 años. Luego el método permite cierta flexibilidad a la empresa que amortiza. En una empresa que esté en situación de beneficios puede interesar amortizar al máximo el bien, en el ejemplo que te planteo al 20 por ciento, mientras que si está en pérdidas puede interesar hacerlo al mínimo del 10 por ciento. A estos efectos la Administración Tributaria permite cambiar, de un ejercicio a otro, el porcentaje de amortización siempre que el mismo se mantenga dentro de los límites, máximos y mínimos, fijados en las tablas.

Seminario Recuperación de Impagados y Ley Antimorosidad

Seminario
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Una problemática capital para las empresas en el entorno económico actual es la recuperación de los impagados aplicando las últimas técnicas de cobro. Así mismo, la Ley de Lucha contra la Morosidad lleva ya más de un año de aplicación y es hora de analizar las formas en que las empresas han abordado su cumplimiento y las oportunidades que puede brindar para la mejora de la tesorería. También se trata la reclamación judicial de los impagados y las diversas opciones que existen para reclamar deudas en este ámbito.

  • Conocer las características de la venta a crédito y de las opciones que existen de asegurar el cobro.
  • Conocer las últimas técnicas de recobro de impagados y cómo debe abordarse al deudor según su tipología.
  • Prevenir la morosidad analizando las causas de la misma.
  • Comprender los diferentes procedimientos judiciales para el cobro de deudas, plazos y formas que pueden adoptar según la naturaleza de las reclamaciones.

Con la participación de:
D. Ignacio Jiménez, Director Comercial y de Marketing de IBERINFORM.
D. Gonzalo Quiroga, Director del Departamento Procesal Civil e Impagados en CIRCULO LEGAL. Presidente de la Comisión de Morosidad de ASSET.

Cinco conceptos a valorar al amortizar un inmovilizado

Mario Cantalapiedra – Economista

La depreciación efectiva que sufren los inmovilizados de una empresa no siempre es un tema sencillo de calcular. Además de originarse por causas técnicas como la utilización del bien en el proceso productivo, puede aparecer por el mero transcurso del tiempo, el cual hace que los inmovilizados se deprecien independientemente de que sean utilizados o no, o incluso por la aparición en el mercado de nuevos elementos que incorporen mejoras técnicas y sean más eficientes, fenómeno que se conoce con el término de obsolescencia, que lleva a que en un tiempo relativamente breve surjan nuevos equipos con capacidades superiores a los anteriores como ocurre continuamente en el caso de los ordenadores.

Esta depreciación no se produce por igual en todos los elementos del inmovilizado, obligando a estimarla en cada caso concreto, para lo cual existen una serie de métodos que parten de la valoración de los cinco conceptos siguientes:

  1. Vida útil: número de períodos que el bien puede ser utilizado, para lo cual habrá que apoyarse en la experiencia propia de la empresa con bienes similares o en el análisis de expertos.
  2. Valor de adquisición: precio de adquisición, en el caso de bien adquirido de un modo externo, o coste de producción, para el bien fabricado o construido por la propia compañía.
  3. Valor residual: valor que tendrá el bien una vez que finalice su vida útil, una vez amortizado por completo. Es decir, se trata de responder a la pregunta de si una vez utilizado el elemento en el proceso productivo de la empresa, tendrá un precio de mercado al que se podrá vender. Habrá muchas ocasiones en las que se considere un valor nulo.
  4. Base de amortización: diferencia entre el precio de adquisición o coste de producción y el valor residual, en su caso, del bien, sobre la cual se calculará la amortización correspondiente.
  5. Cuota de amortización: valoración monetaria de la depreciación sufrida por el bien en un ejercicio económico.

En base a la definición de los elementos anteriores y según sean las características propias de la empresas, se podrá optar entre distintos métodos de amortización contable, desde el más sencillo de la amortización lineal o uniforme a otros más complejos que se basan en amortizaciones de tipo regresivo, con cuotas decrecientes, o de tipo progresivo, con cuotas que van creciendo período a período.

Los Bancos comprarán las facturas impagadas por las administraciones autonómicas y locales

Gonzalo Quiroga Sardi – Abogado

El pasado 10 de marzo se publicó en el B.O.E. el Real Decreto Ley 7/2012 de 9 de marzo por el que se aprueba la creación del Fondo de Financiación de Pagos a Proveedores de las Comunidades Autónomas y las Entidades Locales.

Se articula así el instrumento para que los acreedores de estas Administraciones Públicas puedan cobrar las facturas impagadas anteriores a enero de 2012.
Los pagos se harán en colaboración con el I.C.O. y a través de un crédito sindicado bancario de 35.000 millones de euros.

Las facturas impagadas serán abonadas directamente al proveedor por el Fondo de Financiación y no habrá obligación de realizar quitas, si bien quien se acoja a este sistema para cobrar sus facturas impagadas deberá renunciar al cobro de los intereses de demora.

Pues bien, las entidades bancarias ofrecerán la compra de estas facturas susceptibles de cobro a través del Fondo de Financiación de Pagos a Proveedores, lo que posibilitará a los acreedores su cobro de forma inmediata.

El mecanismo es sencillo y funcionará de un modo similar al descuento de pagarés. Los bancos comprarán las facturas a sus titulares por el importe de su nominal reducido en un porcentaje que oscilará entre el 8 y el 10%. Después el banco comprador de la factura se subrogará en la posición del acreedor y la cobrará del citado Fondo de Financiación.

España, un país de microempresas

Mario Cantalapiedra – Economista

Se habla con frecuencia de lo importante que son las pequeñas y medianas empresas dentro del contexto económico general del país. Se dice desde diversos ámbitos que de esta crisis no saldremos hasta que las pymes vislumbren un horizonte económico positivo y vuelvan a generar empleo como lo hacían antaño, ¿pero realmente son tan importantes las pymes?

Conviene acudir a algún dato objetivo que pueda aclararnos la situación en la que nos encontramos. De este modo, si consultamos al Instituto Nacional de Estadística (INE), en concreto a los últimos datos de su Directorio Central de Empresas (DIRCE), el cual reúne en un sistema de información único a todas las empresas españolas y a sus unidades locales ubicadas en el territorio nacional, en España existen 3.250.576 empresas, de las cuales más del 99 por ciento tienen una plantilla inferior a los 50 trabajadores. Es decir, cumplirían el criterio de la Unión Europea referente al número de trabajadores para ser catalogadas como pequeñas empresas, más allá de tener en cuenta sus cifras de activo y de facturación. Inclusive la mayoría de ellas, algo más del 95 por ciento del total, no llegan ni a los 10 empleados en nómina, por lo que, a los mismos efectos comunitarios y siguiendo el criterio del número de trabajadores, deben ser consideradas como microempresas. Los datos que te comento están referidos al 1 de enero de 2011, los del siguiente período (el DIRCE se actualiza una vez al año, generándose un nuevo informe a 1 de enero de cada año) no los conoceremos hasta bien avanzado el presente ejercicio, pero en cualquier caso no deberán cambiar mucho la situación en cuanto a la proporción del número de pymes sobre el total.

Distribución de empresas en España según el número de trabajadores

imagen1

Fuente: Elaboración propia a partir datos DIRCE (Fecha de referencia: 1 de enero de 2011).

Por tanto, se demuestra que España es un país en el que su tejido empresarial está compuesto fundamentalmente por empresas de reducida dimensión, por microempresas, de tal modo que si no se recuperan éstas, mucho me temo que no se recuperará el conjunto de la nación.

Diez funciones del responsable financiero de una pyme

Mario Cantalapiedra – Economista

El responsable financiero de una pequeña y mediana empresa reúne en su persona una serie de funciones que en una empresa de mayor dimensión son realizadas por todo un departamento. En base a mi experiencia, se me ocurren las diez funciones siguientes que puede llegar a realizar y que te invito a repasar conmigo:

  1. Desarrollar, mantener y dirigir una organización contable, con los registros necesarios para controlar la gestión de los recursos en la empresa, que permita realizar los informes de forma exacta y en plazo adecuado.
  2. Preparar la planificación financiera a largo plazo conocidas las previsiones de ventas y las políticas de inversión y financiación de la empresa. Del mismo modo, deberá gestionar y controlar el desarrollo de las previsiones a corto reflejadas en el presupuesto de tesorería.
  3. Representar a la empresa en sus relaciones con organismos privados y públicos en materia económico-financiera. Por ejemplo, suele ser el interlocutor en las relaciones con las entidades financieras o con la Administración Tributaria en lo referente a información económico-financiera.
  4. Analizar las inversiones a largo plazo decididas por la dirección.
  5. Estar al corriente de las distintas alternativas de financiación de las inversiones, de sus costes y de sus plazos. También puede buscar y, en su caso, gestionar las ayudas y subvenciones de tipo financiero a las que opte la empresa.
  6. Conocer las diversas alternativas de inversión de los excedentes o puntas de tesorería generados en el desarrollo de la actividad.
  7. Mantener un sistema de control y gestión de los cobros de facturas emitidas a clientes, siguiendo la evolución de la morosidad de los clientes, con el apoyo de otras áreas de la empresa como la comercial o la legal, hasta su cobro final o declaración de fallidos.
  8. Mantener el control de la cartera de efectos comerciales pendientes de aceptar y de descontar, comprobar y conciliar los extractos de cuentas corrientes y de crédito bancarias, conocer las condiciones y el estado de las líneas de crédito, de préstamo, de avales, etcétera.
  9. Conocer los aspectos legislativos que sean de su incumbencia en los ámbitos contable, fiscal o mercantil y sus modificaciones, así como coordinar la implantación de los correspondientes cambios dentro de su área de responsabilidad.
  10. Otras funciones residuales. En muchas pequeñas empresas asumirá una serie de tareas que propiamente no son de índole contable o financiero, por ejemplo y dependiendo del tipo de compañía, puede ser la persona encargada de gestionar el personal o de tramitar y controlar los seguros de la empresa.

Será posible la reclamación de deudas inferiores a 600 Euros a través de la mediación por medios informáticos.

El pasado 7 de marzo de 2012 entró en vigor el Real Decreto Ley 5/2012 de Mediación en Asuntos Civiles y Mercantiles.
 
La norma regula la mediación como un modo alternativo a la solución de conflictos de carácter civil o mercantil, sean nacionales o transfronterizos, intentando que se alcance un acuerdo entre las partes y evitando el coste económico y temporal que supone la resolución judicial o arbitral del asunto.
 
Al final, la Ley difiere bastante del proyecto aprobado el pasado año y configura la mediación como un mecanismo voluntario, que dependerá siempre de que ambas partes quieran, de motu propio, someterse a la misma.
 
 La mediación no será más que una discusión o negociación entre las partes y deberán ser ellas mismas quienes perfilen y alcancen un acuerdo ante un mediador imparcial que no deberá intervenir en la solución alcanzada sino sólo moderar o intentar hacer que ambas partes se escuchen y atiendan a razones.
 
La mediación se iniciará por la solicitud de una o de ambas partes ante las instituciones de mediación o ante el mediador propuesto por una de ellas. Si una de las partes no acepta se entenderá terminada la mediación. Si ambas partes aceptan se celebrarán una serie de sesiones que se recogerán en actas. La mediación terminará cuando se alcance un acuerdo, cuando una o las dos partes decidan que ha terminado o cuando el mediador considere que las posturas de ambas son irreconciliables.
 
Si se alcanza un acuerdo éste se recogerá en un acta que deberá ser convalidada, bien mediante elevación a Escritura Pública o bien sometiéndola a homologación judicial. Este acuerdo será susceptible de ejecución judicial para exigir su cumplimiento, como si de una Sentencia se tratase.
 
La mediación puede suponer una fuente de soluciones a muchos problemas entre empresas, incluidos los relacionados con la reclamación de cantidad, logrando acuerdos de una forma rápida y económica.
 
En mi opinión, el procedimiento de mediación puede ser especialmente útil para la reclamación de pequeños adeudos. Así las deudas de escasa cuantía muchas veces ni se llegan a reclamar judicialmente por una cuestión de coste de oportunidad. Los gastos generados y el tiempo que llevaría reclamar judicialmente 200 euros hacen esa reclamación casi antieconómica.
 
Sin embargo, el texto legal al que ahora nos referimos prevé expresamente, en su artículo 24.2, que las reclamaciones de cantidad inferiores a 600 euros podrán sustanciarse con un intento de mediación tramitado por medios informáticos. De este modo muchas deudas cuya reclamación judicial desdeñaríamos por las razones antes expuestas podrían reclamarse mediante una mediación más sencilla y rápida si cabe obteniendo como resultado la satisfacción del adeudo o, en caso de negativa a la mediación, con un indicio más de que la deuda existe para hacerlo valer judicialmente.

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