¿Qué tipo de bienes exporta España?

Mario Cantalapiedra – Economista

El Informe Mensual de Comercio Exterior que elabora la Secretaría de Estado de Comercio, permite conocer con detalle qué tipo de bienes exporta España. Para ello muestra la información desglosada por los sectores siguientes:

  • Alimentación, bebidas y tabaco (productos cárnicos, productos pesqueros, frutas, hortalizas y legumbres, otros alimentos, bebidas, tabaco).
  • Productos energéticos (petróleo y derivados, gas, carbón y electricidad).
  • Materias primas (animales y vegetales, minerales).
  • Semimanufacturas no químicas (metales no ferrosos, hierro y acero, papel, productos cerámicos y similares, otras semimanufacturas).
  • Productos químicos (productos químicos orgánicos, productos químicos inorgánicos, medicamentos, plásticos, abonos, colorantes y curtientes, aceites esenciales y perfumados, otros productos químicos).
  • Bienes de equipo (maquinaria para la industria, equipos de oficina y telecomunicaciones, material de transporte, otros bienes de equipo).
  • Sector automóvil (automóviles y motos, componentes del automóvil).
  • Bienes de consumo duradero (electrodomésticos, electrónica de consumo, muebles, otros bienes de consumo duradero).
  • Manufacturas de consumo (textiles, calzado, juguetes, otras manufacturas de consumo).
  • Otras mercancías.

Según el último Informe Mensual de Comercio Exterior disponible, en el período enero-mayo de 2018 las exportaciones españolas de bienes alcanzaron los 120.192,4 millones de euros, con un incremento interanual del 2,8 por ciento, siendo el sector de bienes de equipo el principal en términos de peso sobre el total con un 19,3 por ciento, seguido por el sector automóvil (17,1 por ciento), alimentación, bebidas y tabaco (16,6 por ciento) y productos químicos (14,2 por ciento).

 

Exportaciones de bienes de España: desglose por sectores (enero-mayo 2018)

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Fuente: S.G. de Estudios y Evaluación de Instrumentos de Política Comercial de la Secretaría de Estado de Comercio del Ministerio de Industria, Comercio y Turismo, a partir de datos del Departamento de Aduanas e II.EE. de la Agencia Tributaria.

 

En términos geográficos, la Unión Europea es el principal destino de las exportaciones  españolas de bienes con el 66,7 por ciento del total en el período de enero a mayo. Y dentro de ella, Francia es nuestro principal cliente, ya que acoge hasta el 15,1 por ciento de las exportaciones. Le siguen por este orden: Alemania (11,4 por ciento), Italia (8,1 por ciento) y Portugal (7,2 por ciento).

En el período al que van referidos los datos (enero-mayo de 2018), las importaciones españolas de bienes ascendieron a 132.329,4 millones de euros, por lo que nuestro saldo comercial registró un déficit de 12.137 millones de euros, con una tasa de cobertura (porcentaje de importaciones que pueden pagarse con las exportaciones) del 90,8 por ciento. Es la tasa más baja desde enero-mayo de 2014.

 

Evolución Tasa de cobertura de mercancías

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Fuente: S.G. de Estudios y Evaluación de Instrumentos de Política Comercial de la Secretaría de Estado de Comercio del Ministerio de Industria, Comercio y Turismo, a partir de datos del Departamento de Aduanas e II.EE. de la Agencia Tributaria.

Cuatro diferencias entre “factoring” y “confirming”

Mario Cantalapiedra – Economista

Tanto el factoring como el confirming son servicios especializados que giran en torno al crédito comercial que surge con el pago aplazado de un cliente a sus proveedores. No obstante, y a pesar de compartir un mismo origen se articulan de forma diferente en la práctica. Por un lado, el factoring es un servicio por el que una empresa (que ocupa la posición de proveedor en la relación comercial) cede las facturas de sus clientes a una compañía especializada para que se ocupe de su gestión de cobro, con la opción de contratar otros servicios de carácter financiero, administrativo y comercial, entre los que se encuentra el pago anticipado de las facturas. Por su parte, el confirming es un servicio por el que una entidad de crédito actúa como gestor en los pagos aplazados de una empresa (que en este caso ocupa la posición de cliente en la relación comercial) a sus proveedores, en el que además puede ofrecerse financiación tanto al cliente como a los proveedores. Podemos encontrar diferencias entre ellos en los siguiente ámbitos:

1. Tipo de servicio

El factoring es un servicio de cobro de facturas, mientras que el confirming ofrece un servicio de pago de facturas.

2. Análisis de la solvencia

Las compañías de factoring antes de aprobar la operación analizan con detalle la solvencia de los clientes de la empresa solicitante, mientras que las de confirming ofrecen el servicio a empresas de cierta dimensión, solventes y con un volumen importante de pagos periódicos destinados a muchos proveedores, analizando, por tanto, la solvencia de la empresa solicitante, no de sus proveedores.

3. Financiación

En el factoring únicamente se financia a la empresa que cede sus facturas de clientes, es decir, al proveedor, mientras que en el confirming se puede financiar tanto a dicho proveedor, lo más habitual, como a la empresa que ocupa la posición de cliente en la relación comercial, la cual puede realizar el pago en una fecha posterior al vencimiento abonando el interés que se pacte.

4. Poder de negociación

Siempre que se firmen bajo la modalidad “sin recurso”, en la que es la entidad financiera la que asume el riesgo de impago, el factoring permitirá tener cierta flexibilidad con los plazos que se puedan pactar con los clientes, al tener seguridad en el cobro de sus facturas, mientras que el confirming permitirá tener una mayor capacidad de negociación frente a los proveedores al asegurarles el pago.

Abierto el trámite de audiencia del Anteproyecto de Ley que regulará el “sandbox” para las “fintech”

Mario Cantalapiedra – Economista

El Ministerio de Economía y Empresa ha publicado el “Anteproyecto de Ley de transformación digital del sistema financiero” que incluye la regulación del deseado por muchos sandbox o banco de pruebas dirigido a innovaciones financieras de base tecnológica (fintech). Este Anteproyecto estará sometido al trámite de audiencia pública hasta el próximo 7 de septiembre para recabar la opinión de los interesados (organizaciones, asociaciones, autoridades, ciudadanos en general).

Según se comenta en la web del Ministerio, “la nueva regulación pretende favorecer el proceso innovador eliminando obstáculos y articulando cauces ágiles y transparentes de colaboración entre las autoridades públicas y la iniciativa privada como motor principal de la innovación. Al mismo tiempo, se preservan los principios configuradores de la política financiera, asegurando que la transformación digital no afecta al nivel de protección a la clientela de servicios financieros, a la estabilidad financiera y a la integridad en los mercados, ni facilita de ningún modo la utilización del sistema financiero para fines ilícitos”.

Captura

Un sandbox, según la definición de la británica Autoridad de Conducta Financiera (Financial Conduct Authority – FCA), es “un espacio seguro en el que las empresas pueden probar productos, servicios, modelos de negocio y mecanismos de entrega innovadores sin tener que hacer frente desde el principio a todas las consecuencias regulatorias normales que recaen sobre la actividad en cuestión”. El objetivo del mismo es que las fintech, cuya velocidad de desarrollo y grado de novedad son tan elevados que es difícil seguirles la pista, puedan probar sus negocios innovadores mientras el regulador los entiende y aprende la mejor forma de regularlos (es difícil regular zapatos si no has visto nunca un zapato).

Con respecto al funcionamiento del sandbox, el Anteproyecto de Ley de transformación digital del sistema financiero prevé que las pruebas se realicen bajo las tres condiciones siguientes:

  • Vigilancia de las autoridades competentes, en particular los supervisores financieros (Banco de España, Comisión Nacional del Mercado de Valores y Dirección General de Seguros y Fondos de Pensiones).
  • Delimitación previa del alcance, duración y características de las pruebas.
  • Máxima garantía para los participantes cuando la realización de las pruebas requiera de la participación de clientes reales.

Con carácter general, las contribuciones al Anteproyecto que hagan los interesados hasta el próximo 7 de septiembre (las cuales deberán enviarse por correo electrónico a la dirección habilitada por el Ministerio: audiencia@tesoro.mineco.es), serán susceptibles de difusión pública, de tal modo que los interesados deberán especificar si alguna parte de la información que remitan ha de ser tratada confidencialmente y no proceda su libre difusión.

 

El 38 por ciento de los ahorradores españoles guardan su dinero bajo el colchón

Mario Cantalapiedra – Economista

Hasta un 61 por ciento de los españoles manifiestan haber ahorrado durante los últimos 12 meses, según la Encuesta de Competencias Financieras (ECF) del Banco de España (BdE). Los instrumentos a través de los que se canaliza el ahorro son los vehículos financieros (cuentas corrientes [con mucho el medio más utilizado], cuentas de ahorro, planes de pensiones o fondos de inversión), la compra de inmuebles distintos de la vivienda principal, o el ahorro en metálico y la entrega de dinero a familiares para que lo ahorren. Según nos cuenta el BdE, el porcentaje general de personas que ahorran decrece con la edad, y aumenta con el nivel educativo y con la renta del hogar.

Descendiendo en el nivel de análisis, destacan los individuos que se decantan por ahorrar en metálico, en concreto, lo hacen el 38 por ciento de los que ahorran. Los datos señalan como este tipo de ahorro se observa en prácticamente todos los grupos de edad, educación o renta, llegando a ser del 53 por ciento entre los ahorradores desempleados. En un momento en el que se está cuestionando la propia existencia futura del dinero en efectivo y que en algunos lugares se está acelerando su proceso de desaparición, de forma especial en países nórdicos europeos como Dinamarca, Noruega, Finlandia o Suecia, resulta especialmente llamativo que tantas personas en nuestro país guarden sus ahorros “bajo el colchón”. A estos efectos, hay que recordar que en España, y en base al artículo 7 de la Ley 7/2012, de 29 de octubre, está vigente la prohibición de realizar pagos en efectivo por importe igual o superior a 2.500 euros, siempre y cuando alguna de las partes intervinientes en la operación actúe en calidad de empresario o profesional.

Por comunidades autónomas, la mitad de quienes ahorran en Andalucía e Illes Balears lo hace en efectivo, siendo Aragón, Navarra, Cataluña y La Rioja las comunidades donde menos se confía en esta fórmula.

Ha estado ahorrando en metálico (porcentaje de quien ha ahorrado), por Comunidad Autónoma

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Fuente: O. Bover, L. Hospido y E. Villanueva (2018) Encuesta de Competencias Financieras (EFC) 2016: Principales resultados. Direccción General de Economía y Estadística. Banco de España.

La vergüenza de reclamar una factura impagada al cliente

Mario Cantalapiedra – Economista

El sentido común podría indicar que un crédito comercial debe considerarse moroso desde el momento que llega su fecha de vencimiento y no se paga; sin embargo, y según el Undécimo Estudio de la Gestión del Riesgo de Crédito en España, solamente el 14 por ciento de las empresas consideran que una venta a crédito está en mora si no se paga a vencimiento, el 29 por ciento dejan pasar hasta 30 días, el 20 por ciento esperan hasta 60 días, y nada menos que un 37 por ciento de las empresas dejan que transcurran 90 días desde el vencimiento para considerar el crédito moroso. Lo cierto es que el mayor enemigo del recobro es el tiempo, de tal manera que cuanto más transcurra desde que la factura está vencida, menores posibilidades habrá de recobrarla. Igual que se debe sistematizar la gestión de riesgo, debe sistematizarse el recobro, pero aquí se juntan elementos que van desde la voluntad de no entrar en conflicto con el cliente para no perjudicar la relación comercial hasta rasgos culturales por los que nos da vergüenza reclamar una factura impagada.

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Cuando al final se deciden a iniciar acciones de recobro, son muy pocas las empresas (6 por ciento del total) las que aplican sistemáticamente los intereses de demora que reconoce el artículo 7 de la Ley 3/2004 de 29 de diciembre, por la que se establecen medidas de lucha contra la morosidad en las operaciones comerciales. El 37 por ciento de las empresas encuestadas declaran aplicarlos “a veces”, y el 57 por ciento restante no los aplican “nunca”. De nuevo pesa el no perjudicar la relación comercial con el cliente. Aunque tengas el derecho, te piensas ejercerlo por si el cliente deja de adquirir tus bienes o servicios.

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Inclusive la mayoría de las empresas declaran aplicar intereses de demora, cuando lo hacen, inferiores a los que permite la legislación vigente (que desde el segundo semestre de 2016, y en base al cálculo que se realiza en función del tipo de interés aplicado por el Banco Central Europeo a sus operaciones principales de financiación, están fijados en el  8 por ciento). Puede que hayan pactado un interés menor con el cliente (el 8 por ciento es el que se aplica por defecto si no existe pacto), o que simplemente “no se atrevan” a aplicar un interés tan elevado.

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Tipo legal de interés de demora para el segundo semestre de 2018

Mario Cantalapiedra – Economista

Mediante Resolución de 27 de junio de 2018, de la Secretaría General del Tesoro y Financiación Internacional, se ha establecido que el tipo legal de interés de demora a aplicar en las operaciones comerciales durante el segundo semestre natural del año 2018 sea del 8,00 por 100. Este tipo se forma sumando ocho puntos porcentuales al tipo de interés aplicado por el Banco Central Europeo a su más reciente operación principal de financiación efectuada antes del primer día del semestre natural de que se trate.

La última operación principal de financiación del Banco Central Europeo en el primer semestre de 2018 tuvo lugar el pasado 26 de junio a un tipo de interés del 0 por 100. Por tanto, y a los efectos de lo previsto en el artículo 7 de la Ley 3/2004, de 29 de diciembre, por la que se establecen medidas de lucha contra la morosidad en las operaciones comerciales, el 8,00 por 100 será el tipo de interés de demora a aplicar por defecto en el caso de morosidad en el pago de las facturas, siempre que no se haya pactado otro distinto en el contrato firmado con el deudor. Este porcentaje del 8,00 por 100 se mantiene invariado desde el segundo semestre de 2016.

Los intereses de demora surgen automáticamente si no se paga en el plazo pactado o legalmente establecido sin necesidad de aviso ni requerimiento previo. El acreedor tiene derecho a ellos siempre que haya cumplido sus obligaciones contractuales y legales y no haya recibido a tiempo la cantidad debida, salvo que el deudor demuestre que no es responsable del retraso.

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