¿Cuándo puede repartir dividendos una sociedad?

Mario Cantalapiedra – Economista

Los dividendos son la parte del beneficio contable de una sociedad que se distribuye a sus socios en función de la aportación realizada por cada uno de ellos al capital social. No obstante, antes de que el beneficio pueda ser repartido entre los socios en forma de dividendos han de cumplirse una serie de obligaciones legales y estatutarias. De este modo, y según lo que establece el artículo 273 del Real Decreto Legislativo 1/2010, de 2 de julio, por el que se aprueba el texto refundido de la Ley de Sociedades de Capital (TRLSC), una sociedad puede repartir dividendos entre sus socios siempre y cuando:

  • Haya dotado la reserva legal prevista en el artículo 274 del TRLSC. En este sentido, una cifra igual al 10 por ciento del beneficio en cada ejercicio ha de destinarse a dotarla hasta que alcance, al menos, el 20 por ciento del capital social.
  • Haya dotado las reservas especiales a las que venga obligada por alguna otra disposición de tipo legal.
  • Haya dotado las reservas estatutarias, es decir, aquellas decididas por los socios y que aparecen reflejadas en los estatutos sociales (reglamento interno de la sociedad).
  • El valor del patrimonio neto (parte residual de los activos de la sociedad, una vez deducidos todos sus pasivos) no sea, o no resulte ser a consecuencia del reparto de dividendos, inferior al capital social.
  • Haya dotado reservas disponibles por importe igual al de los gastos de investigación y desarrollo que, en su caso, figuren en el activo del balance.

mark-804936_1920Con respecto a la existencia en la empresa de pérdidas acumuladas en los ejercicios anteriores, se pueden repartir dividendos en un ejercicio que existan beneficios, siempre que antes y después de dicho reparto el valor del patrimonio neto de la empresa sea mayor o igual al capital social.

Es la junta general de la sociedad la que se encarga de decidir sobre la distribución del beneficio, previa propuesta de los administradores. Es un asunto que se incluye en los puntos a tratar en la junta ordinaria a celebrar dentro de los seis primeros meses de cada ejercicio, donde se decide la aplicación del resultado del ejercicio anterior. Una vez cumplidas las obligaciones legales y estatutarias mencionadas, se pueden repartir dividendos y/o dotar reservas voluntarias, siendo éstas de libre disposición para la compañía.

Foto: geralt

Empresas y familias españolas reducen su nivel de endeudamiento

Mario Cantalapiedra – Economista

La deuda bruta de las empresas no financieras y de los hogares e ISFLSH alcanzó los 1.847 miles de millones de euros al final del segundo trimestre de 2018, lo que representa el 155,7 % del PIB, según informan las Cuentas Financieras de la Economía Española (CFEE) publicadas por el Banco de España (BdE). El ratio de deuda en relación al PIB es un 8,3 % inferior al reflejado en igual período del años anterior, lo que parece seguir confirmando la tendencia de empresas y familias a reducir su nivel de endeudamiento que puede observarse en el gráfico.

El ratio de deuda de las empresas se situó en el 94,9 % del PIB, mientras que el de los hogares e ISFLSH alcanzó el 60,8 % del PIB. A estos efectos, el término ISFLSH hace referencia a instituciones sin ánimo de lucro dotadas de personalidad jurídica que sirven a los hogares y que son productores no de mercado privados (entre ellas se encuentran sindicatos, asociaciones profesionales, asociaciones científicas, asociaciones religiosas, clubes deportivos, asociaciones de beneficencia, etcétera). En cualquier caso y a pesar de los esfuerzos realizados, el endeudamiento empresarial sigue siendo elevado, por lo que sería deseable que se continuara reduciendo.

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Otro dato interesante que presentan las CFEE es el del total de activos financieros de los hogares e ISFLSH, que alcanzó a final del segundo trimestre de 2018 un importe de 2.198 miles de millones de euros, un 1,7 % superior al dato de un año antes. En relación al PIB, estos activos representan un 185,3 %. En cuanto a su distribución por tipo de activo es la siguiente:

  • Efectivo y depósitos: 874.394 millones de euros (39,8 % del total). Es el destino preferido por los hogares españoles para depositar sus activos financieros, a pesar de los tipos de interés tabajos que actualmente los remuneran.
  • Participaciones en el capital: 562.685 millones de euros (25,6 % del total).
  • Seguros y fondos de pensiones: 356.568 millones de euros (16,2 % del total).
  • Participaciones en fondos de inversión: 325.428 millones de euros (14,8 % del total).
  • Resto de activos financieros: 79.264 millones de euros (3,6 % del total).

Según informa el BdE, las participaciones en fondos de inversión fueron el componente que más incrementó su peso en el último año (+ 0,8 %), mientras que el peso de las participaciones en el capital fue el que más cayó (- 0,9 %). Los seguros y fondos de pensiones tuvieron una ligera alza (+ 0,1 %), mientras que el peso de los otros dos componentes (efectivo y depósitos, y resto de activos) no experimentó ninguna variación.

Cambios en la normativa contable española para adaptarla a la legislación europea

Mario Cantalapiedra – Economista

Se avecinan cambios en la legislación contable española con el fin de homogeneizar nuestra normativa con las normas internacionales de contabilidad adoptadas por la Unión Europea. En este sentido, el Instituto de Contabilidad y Auditoría de Cuentas (ICAC) ha abierto al período de información pública, el proyecto de Real Decreto por el que se modifican el Plan General de Contabilidad aprobado por el Real Decreto 1514/2007, de 16 de noviembre; el Plan General de Contabilidad de Pequeñas y Medianas Empresas aprobado por el Real Decreto 1515/2007, de 16 de noviembre, las Normas para la Formulación de Cuentas Anuales Consolidadas aprobadas por el Real Decreto 1159/2010, de 17 de septiembre, y las Normas de Adaptación del Plan General de Contabilidad a las entidades sin fines lucrativos aprobadas por el Real Decreto 1491/2011, de 24 de octubre. Las modificaciones previstas afectan a las siguientes normas contables:

  • Plan General de Contabilidad (PGC) y sus normas complementarias (Normas para la formulación de las cuentas anuales consolidadas y Normas de adaptación del PGC a las entidades sin fines lucrativos) para adaptarlos a la normativa contable europea en materia de instrumentos financieros (NIIF-UE 9) y reconocimiento de ingresos de actividades ordinarias (NIIF-UE 15).
  • Plan General de Contabilidad de Pequeñas y Medianas Empresas (PGC-Pymes), en el que se introduce una mejora técnica en la regla de presentación de las ampliaciones de capital.

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Este Real Decreto contempla tres objetivo principales:

  • Armonizar nuestro ordenamiento contable con la normativa contable internacional en materia de instrumentos financieros y reconocimiento de ingresos. Con la reforma se persigue una mejora de la calidad de la información financiera en estas dos áreas.
  • Reformar el PGC y sus normas complementarias desde la perspectiva de la relevancia de los nuevos criterios internacionales para las empresas no financieras. La reforma persigue garantizar un equilibrio en los requisitos de información financiera para las pymes y las entidades no financieras, teniendo en cuenta cuál es nuestro modelo económico y productivo y la realidad de las empresas no financieras.
  • Realizar un análisis de los criterios internacionales desde una perspectiva crítica para no incluir en el PGC y sus normas complementarias las reglas que no se considere que introducen una mejora en la relevancia y fiabilidad de la información financiera.

Hasta el próximo 2 de noviembre los interesados pueden presentar observaciones a este proyecto normativo a través de la dirección de correo electrónico habilitada por el ICAC (contabilidad@icac.mineco.es).

Foto: FirmBee

“Blockchain”, una tecnología que se irá implantando progresivamente

Mario Cantalapiedra – Economista

El pasado 20 de septiembre tuve la oportunidad de asistir a la Jornada “Blockchain, economistas y abogados, un apasionante mundo por descubrir” que se celebró en la sede del Colegio de Economistas de Madrid y en la que intervinieron Antonio Serrano, Mariano Torrecilla, Víctor García y Santiago Navarro, todos ellos profesionales relacionados con el mundo blockchain, quienes fueron moderados por Pedro Cortiñas.

En la Jornada se debatieron distintas cuestiones muy interesantes para aquellos que, como es mi caso, estamos tratando de comprender lo que subyace tras esta esta nueva tecnología. De lo que allí se expuso me gustaría destacar lo siguiente:

Concepto

Blockchain (cadena de bloques) se podría definir como una red de equipos informáticos que actúa como un libro mayor contable de acontecimientos digitales distribuido (compartido) entre muchas partes. Dentro de blockchain las operaciones se validan por el consentimiento de la mayoría, y una vez validadas son agrupadas con otras en bloques. Este mecanismo de funcionamiento permite tener operaciones por consenso, perfectamente trazables y difícilmente manipulables.

Función de los mineros

Son aquellos nodos (equipos informáticos) dentro de la red distribuida que verifican que una transacción es válida. Una blockchain se basa en la descentralización, no existen servidores centrales y cualquier equipo informático que se conecte a ella puede verificar y procesar una transacción. Como incentivo el minero que descifra la operación y la inserta en el bloque es retribuido con criptomonedas (monedas digitales). Su importancia depende del protocolo de cada red blockchain.

Internet del valor

Cuando mandas un email o compartes un archivo a través de una red social lo envías duplicado, una copia del archivo queda en tu ordenador y otra se transfiere a la persona que hayas elegido, sin embargo, con blockchain puedes transferir algo que es único, como por ejemplo el valor de una criptomoneda, de ahí que al nuevo internet que permite esta tecnología se le llame internet del valor.

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Smart contracts

La tecnología blockchain posibilita los denominados “contratos inteligentes” que tienen la capacidad de poder ejecutarse automáticamente y que están escritos en lenguaje informático aunque sobre bases de programación similares a las que tiene un contrato normal (condiciones del tipo “si pasa esto, se hace esto otro”). Estos contratos pueden tener utilidad en muchos ámbitos como el de la gestión del riesgo de crédito y la morosidad. Imagina una empresa que compra una máquina fotocopiadora a plazos que está conectada a través del internet de las cosas y deja de pagar una cuota al fabricante. En esta situación, puede ejecutarse automáticamente una cláusula del smart contract firmado entre las partes que haga que la máquina se pare y deje de funcionar.

Implantación progresiva

Cuando nació blockchain, allá por 2009, y durante varios años solo se valoraba su aplicación como base para el intercambio de criptomonedas (bitcóin), sin embargo, ahora se le están viendo nuevas funcionalidades, siendo un campo abonado para la innovación constante y donde queda mucho por descubrir. Inclusive se están probando nuevos modelos de blockchain que permiten una preselección de los mineros (de calidad), con lo cual se establece cierto control y centralización, cuestionando el espíritu inicial con el que nació la red distribuida. En opinión de los expertos que participaron en la Jornada del Colegio de Economistas de Madrid es una tecnología que se irá implantando progresivamente y que no servirá para todo. Nos toca estar atentos a esta evolución.

Foto: Maiconfz