¿Puede la crisis económica convertirse en una profecía autocumplida?

Mario Cantalapiedra – Economista

En psicología se utiliza la expresión “profecía autocumplida” para hacer referencia a la predicción que alguien realiza, y que una vez formulada se convierte en la propia causa de que se cumpla. Por ejemplo, un alumno que piensa que suspenderá un examen, llevado por este miedo se bloquea al hacerlo y termina suspendiéndolo.

Trasladado este concepto al mundo de la economía, donde no debemos olvidar el peso que tiene la psicología en las decisiones que tomamos los distintos agentes económicos, y más concretamente al entorno económico actual, puede que la crisis se convierta en una profecía autocumplida para todos aquellos que vienen anunciando su inminente llegada.

En este sentido, la incertidumbre que existe con la evolución de acontecimientos internacionales como el Brexit o la guerra comercial entre China y Estados Unidos, lleva a que muchas empresas retrasen sus decisiones de inversión en mercados exteriores hasta que el panorama se encuentre más despejado. Así parecen confirmarlo los datos del Duodécimo Estudio de la Gestión del Riesgo de Crédito en España, impulsado por Crédito y Caución e Iberinform, que señalan como el 40 por ciento de las empresas están sufriendo el impacto de la incertidumbre internacional en sus negocios, siendo un 7 por ciento de compañías las que declaran que este impacto es muy significativo. Incertidumbre internacional que en el caso de España viene acompañada de las dudas existentes sobre la formación de un Gobierno estable, debido a nuestra fragmentación parlamentaria, que afronte con garantías el empeoramiento económico y tome las decisiones adecuadas para hacerle frente.

Realmente la incertidumbre afecta a todos los estratos de la economía, de tal modo que las decisiones individuales que toma cada persona o empresa basadas en sus expectativas negativas, si se consideran en su conjunto, pueden llevar a que la desaceleración sea más profunda, a tener un efecto de profecía autocumplida. Recientemente en una jornada que tuve la oportunidad de compartir con responsables de empresas del sector de material eléctrico, uno de los asistentes me comentaba como su mujer le había sugerido cambiar el sofá del salón. Me decía que se lo podían permitir, pero que habían decidido esperar a que la situación económica mejorara (recordemos que el ahorro de los españoles se encuentra en niveles máximos desde 2013). Si son muchas las familias que toman una decisión similar, los fabricantes de muebles sufrirán las consecuencias viéndose obligados a reducir su producción y a prescindir de parte de sus trabajadores, los transportistas tendrán menos trabajo, algunas tiendas de muebles se verán abocadas al cierre… trasladándose los efectos negativos al conjunto de la economía.

Incertidumbre

Empeora la tasa de morosidad bancaria en España

Mario Cantalapiedra – Economista

En un momento en el que cualquier dato se analiza con atención ante la preocupación por la desaceleración económica a la que estamos asistiendo, acabamos de conocer el repunte de la tasa de morosidad bancaria en España. Aunque de forma ligera, esta ha aumentado en agosto 2019 rompiendo la trayectoria de caída que mantenía desde principios de año.

En concreto, la tasa de morosidad de los créditos concedidos a empresas y familias por entidades de crédito (bancos, cajas de ahorro y cooperativas de crédito) y establecimientos financieros de crédito, cerró agosto en el 5,24 por ciento frente al 5,23 del mes anterior. Esta tasa se obtiene dividiendo el saldo vivo de créditos dudosos (62.813 millones de euros a finales de agosto) entre el saldo vivo del total de crédito concedido. (1.198.458). En agosto no se produjo un aumento de los créditos dudosos con respecto al mes anterior, pero como su caída fue menor que la experimentada por el total de crédito, la tasa de morosidad subió.

Con respecto a la morosidad que es debida exclusivamente a las empresas, los últimos datos facilitados por el Banco de España, correspondientes al final del segundo semestre, reflejan en cambio una mejora de la tasa hasta situarse en el 6,10 por ciento. Al estar calculada a finales de junio, habrá que esperar a las siguientes estadísticas para ver cómo ha afectado el verano al reembolso de préstamos y créditos bancarios por parte de las empresas.

Evolución morosidad bancaria en EspañaImagen1Fuente: Elaboración propia a partir de los datos del Banco de España.

Evolución morosidad bancaria con empresas en EspañaImagen2Fuente: Elaboración propia a partir de los datos del Banco de España.

Europa pierde fuelle en el camino de la innovación

Mario Cantalapiedra – Economista

Las patentes son derechos exclusivos que se conceden a personas físicas o jurídicas sobre productos o procesos que ofrecen nuevas manera de hacer algo o nuevas soluciones técnicas a un problema. Son otorgadas por oficinas nacionales o regionales, que las conceden en nombre de varios países como es el caso, por ejemplo, de la Oficina Europea de Patentes (OEP). Gracias a las patentes, los titulares del derecho pueden autorizar a terceros la utilización de la invención o ceder el derecho a la misma si llegan a un acuerdo. Cuando vence la patente (habitualmente a los 20 años), la invención pasa a dominio público y puede ser explotada comercialmente por cualquier persona.

Desde esta perspectiva, protegen invenciones que de ser introducidas en el mercado se convierten en innovaciones, de tal modo que el número de patentes que se concede a una empresa o a un país es considerado un indicador significativo de su capacidad de innovación.

Pues bien, según los datos recientemente publicados por la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI), con sede en Ginebra, en 2018 se presentaron 3,3 millones de solicitudes de patentes a nivel global, lo que supone un aumento del 5,2 por ciento con respecto al ejercicio anterior, en una serie de nueve años consecutivos de aumento. Tras estas cifras existe un principal protagonista como es China, cuya oficina nacional concentró el pasado año nada más y nada menos que 1,54 millones de solicitudes de patente, el equivalente al 46,4 por ciento del total. Tras el gigante asiático, se situaron en el top ten las oficinas de Estados Unidos (597.141), Japón (313.567), Corea del Sur (209.992), OEP (174.397), Alemania (67.898), India (50.055), Rusia (37.957), Canadá (36.161) y Australia (29.957), siendo muy significativo el crecimiento interanual de India con un 7,5 por ciento más de solicitudes.

Q

Resulta llamativo que un país como Corea del Sur, cuya economía ocupa actualmente el puesto once por volumen del producto interior bruto (PIB), concentre en su oficina nacional un número mayor de solicitudes de patente que la OEP, o tres veces más que la oficina alemana. Teniendo en cuenta también los datos de Japón y el crecimiento comentado de India, parece que el mundo de la invención, y por consiguiente de la innovación, se está concentrado en Asia. En este sentido se pronunció Francis Gurry, director general de  la OMPI, durante la presentación de los datos a los medios de comunicación: “China concentra casi la mitad de las solicitudes de patente, y la India registra también incrementos notables. Asia se ha convertido en uno de los centros de innovación a nivel mundial”. Y yo me atrevería a añadir que Europa en este camino de la innovación se está quedando atrás.

Aumenta el porcentaje de empresas con impagos significativos en España

Mario Cantalapiedra – Economista

Empeora el porcentaje de compañías en España que declaran haber sufrido un impago significativo en los últimos 12 meses. Así lo señala el Duodécimo Estudio de la Gestión del Riesgo de Crédito en España, impulsado por Crédito y Caución e Iberinform y realizado en el primer semestre de 2019 con la participación de 600 profesionales de empresas.

En concreto, son el 32 por ciento de las empresas encuestadas las que afirman haber sufrido un impago significativo, cinco puntos más que el dato del estudio anterior realizado en 2018, lo cual parece confirmar un cambio de tendencia en la serie histórica, que desde 2012 a 2017 observó una reducción de esta tasa año a año hasta el aumento producido en 2018 y ahora en 2019.

Post_574_1

Parece que la desaceleración y el fin de ciclo económico que ya muchos aventuran están afectando al comportamiento de las empresas. Sin ir más lejos el think tank Funcas realizaba esta misma semana un fuerte ajuste a la baja de sus previsiones de crecimiento para la economía española, señalando como nuestro producto interior bruto (PIB) iba a crecer el 1,9 por ciento en 2019, y el 1,5 por ciento en 2020, tres y cinco décimas menos, respectivamente, que en el análisis anterior. Tras sus datos se vislumbra un final de ciclo, que parece inevitable tenga su reflejo en la morosidad empresarial. No obstante, para Funcas estamos hablando precisamente de eso, de un fin del ciclo de crecimiento fuerte, pero no de recesión. Tendremos un crecimiento significativamente menor en los próximos trimestres, pero no un decrecimiento de la actividad económica, esa es su apuesta y la de otros organismos. El problema es que esta situación puede afectar de forma diferente a las empresas según cuál sea su dimensión y el sector en el que compitan, trasladándose a mayores cifras de morosidad en determinados casos.

En este sentido, el 68 por ciento de las empresas encuestadas por Crédito y Caución e Iberinform, consideran que la morosidad tiene consecuencias negativas para su negocio, siendo las más importantes la pérdida de ingresos financieros (28 por ciento), y el incremento de los costes financieros (25 por ciento). Otras consecuencias apuntadas son la limitación al crecimiento (7 por ciento), la amenaza a la continuidad empresarial (5 por ciento) y la limitación a las nuevas inversiones (3 por ciento). Especialmente llamativo es que hasta un 5 por ciento de las empresas consideren que la morosidad pone en riego la continuidad de sus negocios. El menor crecimiento económico previsto no puede ser una buena noticia para ellas.

Post_574_2