La tasa de morosidad bancaria se reduce a su nivel más bajo desde 2009

Mario Cantalapiedra – Economista

A pesar de que el pasado mes de agosto la tasa de morosidad bancaria rompió al alza la trayectoria de caída que mantenía desde principios de año, en septiembre ha vuelto a reducirse hasta alcanzar el 5,14 por ciento, según los datos publicados la pasada semana por el Banco de España (BdE).

Esta tasa de morosidad de los créditos concedidos a empresas y familias por entidades de crédito y establecimientos financieros de crédito, se obtiene dividiendo el saldo vivo de créditos dudosos (61.505 millones de euros a finales de septiembre) entre el saldo vivo del total de crédito concedido (1,196 billones de euros a igual fecha). El BdE considera que los créditos dudosos son aquellos que presentan dudas razonables sobre su reembolso total (principal e intereses) en los términos pactados contractualmente. Dentro de ellos se incluyen los créditos morosos, que para el organismo supervisor son aquellos que tienen algún importe vencido, bien del principal, de los intereses o de los gastos pactados contractualmente, con más de tres meses de antigüedad.

En un momento de incertidumbre económica como el que vivimos, la buena noticia es que el 5,14 por ciento es la tasa de morosidad bancaria más baja que se da en España desde diciembre de 2009, momento en el que se situó en el 5,08 por ciento. Su máximo histórico se produjo allá por diciembre de 2013 con un “escalofriante” 13,62 por ciento.

Evolución morosidad bancaria en EspañaMorosidad_septiembre_19Fuente: Elaboración propia a partir de los datos del Banco de España.

La expansión del negocio de empresas y autónomos a través de sucursales

Mario Cantalapiedra – Economista

Una empresa a la hora de expandir su negocio puede hacerlo a través de sucursales, es decir, de delegaciones emplazadas en diferentes lugares geográficos que representan al negocio principal. Legalmente, según el artículo 295 del Real Decreto 1784/1996, de 19 de julio, por el que se aprueba el Reglamento del Registro Mercantil, una sucursal es “todo establecimiento secundario dotado de representación permanente y de cierta autonomía de gestión, a través del cual se desarrollen, total o parcialmente, las actividades de la sociedad”. Luego una sucursal debe mantener una actividad continuada en el tiempo, tener cierta autonomía en la gestión y desarrollar la actividad objeto de su empresa matriz.

La apertura de una sucursal es un trámite que requiere del otorgamiento de escritura pública, la cual habrá de inscribirse en el Registro Mercantil. Pueden abrirlas los empresarios individuales, las sociedades mercantiles y otras entidades. Las sucursales carecen de personalidad jurídica propia, de ahí que al frente de las mismas se sitúen representantes legales facultados para administrar su operativa, pero subordinados a las directrices de la empresa principal.

Mapa_sucursales

Con respecto a otros establecimientos mercantiles, de las oficinas de representación de empresas no residentes en España  se diferencian en que estas no pueden desarrollar la actividad principal sino otras secundarias como publicidad, promoción o actividades auxiliares. Por su parte, de las franquicias se diferencian en que estas nacen de la colaboración entre empresas independientes, mientras que las sucursales dependen de una empresa matriz.

En lo que se refiere a sus obligaciones contables, las sucursales deben llevar una contabilidad propia referida a las operaciones que realizan y a los elementos patrimoniales que tienen afectos. En el caso de sucursales de empresas extranjeras, las matrices han de depositar en el Registro Mercantil sus cuentas anuales o, en su caso, sus cuentas consolidadas elaboradas conforme a la legislación extranjera. En el caso de que la legislación a la que estén sometidas no las obligue a elaborar cuentas anuales o lo haga de forma no equivalente a la legislación española, están obligadas a elaborar dichas cuentas en relación con la actividad de sus sucursales en España y a depositarlas en el Registro.

Para conocer las sucursales que una empresa o un autónomo tiene en España se puede acudir al Registro Mercantil, o a las soluciones de analítica avanzada que ofrecen las empresas especializadas en información comercial en las que inclusive se puede visualizar su ubicación en el mapa.

Demostrar la solvencia de la empresa a partir de la información de la CIRBE

Mario Cantalapiedra – Economista

La Central de Información de Riesgos del Banco de España (CIRBE) es una base de datos que recoge la información de préstamos y créditos (riesgos directos), así como de avales y garantías (riesgos indirectos) que las entidades de crédito mantienen con particulares y empresas.

Cualquier persona tiene derecho a conocer los datos que están declarados a su nombre en la CIRBE de forma gratuita. Del mismo modo, cualquier entidad de crédito puede obtener información sobre los riesgos registrados en la CIRBE a nombre de clientes actuales a los que haya concedido financiación, de clientes potenciales que le hayan solicitado alguna operación de riesgo, o de personas que figuren como obligadas al pago o garantes en documentos cambiarios o de crédito cuya adquisición o negociación haya sido solicitada a la entidad. No obstante, la información que facilita el Banco de España (BdE) es diferente en cada caso.

A las entidades de crédito el BdE les facilita un informe agregado, el cual incluye para cada tipo de producto, de manera resumida y sin identificar las entidades declarantes, saldos disponibles y dispuestos, tipos de garantías y plazos. No se incluyen en él las operaciones cuyo riesgo agregado no supere los nueve mil euros en una entidad. Esta información básicamente sirve a las entidades para ver el nivel de endeudamiento del particular o empresa.

Por su parte, a los titulares del riesgo, además del informe agregado anterior, el BdE les entrega un informe detallado que contiene el código identificativo de cada operación, el nombre de cada entidad declarante, un detalle más concreto de la deuda y en el caso de que en alguna entidad figuren riesgos agregados por menos de nueve mil euros, su nombre. Esta información que proporciona la CIRBE puede ser muy útil para las empresas en los siguientes casos:

  • En aquellos supuestos en los que la empresa está sometida a auditoría contable, permite al auditor comprobar los saldos y la correcta contabilización de las deudas a corto y largo plazo.
  • Puesto que da información positiva sobre las operaciones de riesgo (siempre que exista cumplimiento en los pagos y en los informes no aparezcan importes vencidos ni intereses de demora o gastos pendientes), es una forma excelente de acreditar el historial crediticio y la solvencia de la empresa frente a terceros, por ejemplo, al iniciar una relación comercial con otra compañía o al negociar el alquiler de una nave industrial con su arrendador.

Más de la mitad de las empresas en España cobran sus facturas por encima del plazo legal

Mario Cantalapiedra – Economista

Hasta el 57 por ciento de las empresas en España cobran sus facturas por encima del plazo legal de 60 días que establece la Ley 15/2010. Así se desprende del Duodécimo Estudio de la Gestión del Riesgo de Crédito en España, promovido por las compañías Crédito y Caución e Iberinform. Es cierto que se ha producido una mejora de dos puntos con respecto al dato del año anterior (que fue del 59 por ciento), pero el porcentaje de empresas que cobran fuera de plazo sigue siendo muy elevado. Inclusive, un 10 por ciento de ellas no solamente cobran fuera de plazo sino que lo hacen por encima de los 90 días. No obstante, en 2019 se ha producido una mejora significativa en la serie histórica del porcentaje de empresas que cobran más tarde, como puede comprobarse en el gráfico que se muestra a continuación.

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Lo cierto es que nada más y nada menos que el 81 por ciento de las empresas declaran tener que soportar plazos superiores a los deseados en sus relaciones comerciales, siendo las grandes empresas las mayores causante del retraso, seguidas por las pymes y con el mejor comportamiento del sector público. Es decir, es difícil encontrar una empresa que no haya tenido que aceptar el cobro de alguna de sus facturas por encima del plazo deseado, lo que habla bien a las claras de lo enquistado que está el problema de la morosidad en nuestro tejido empresarial.

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Prueba de que la morosidad es un problema que está instalado en el ADN de muchas empresas, es que la principal razón por la que se retrasan los pagos es la voluntad del cliente de pagar tarde, seguida a corta distancia por la falta de disponibilidad de fondos. Otros motivos esgrimidos como la complejidad del procedimiento de pago, las disputas sobre la calidad o la facturación incorrecta, tienen mucha menor relevancia. La legislación contra la morosidad establece un plazo, pero el mercado dispone otro diferente y la situación no termina de mejorar año tras año, como demuestran los datos del Estudio de Crédito y Caución e Iberinform. Como decía Francisco Fernández Ordóñez “es más fácil cambiar las leyes que las mentalidades y las inercias”. Crucemos los dedos para que la desaceleración económica a la que estamos asistiendo no agudice este problema.

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