Importante descenso del número de sociedades mercantiles que se crean en España

Mario Cantalapiedra – Economista

La constitución de sociedades mercantiles en España en 2020 disminuyó el 15,82 por ciento con respecto al año anterior, según la “Estadística 2020” publicada por el Registro Mercantil Central a partir de los datos que aportan los diferentes Registros Mercantiles Provinciales.

Los efectos del coronavirus se han dejado sentir en el número de constituciones, que han visto reducidas sus cifras en términos relativos en todas las comunidades autónomas.

Evolución número total de constituciones y su variación anual (%) 2014-2020Constituciones_variaciónFuente: Elaboración propia a partir de “Estadística 2020” del Registro Mercantil Central.

En cuanto a las constituciones en 2020 según la forma social, la gran mayoría (97,01 por ciento) adoptaron la forma de sociedad limitada, mientras que un 0,39 por ciento nacieron como sociedades anónimas, y el restante 2,60 por ciento adoptaron otras formas sociales.

Sociedades constituidas por forma social en 2020tiposFuente: Elaboración propia a partir de “Estadística 2020” del Registro Mercantil Central.

Un dato interesante que aporta esta Estadística, es el del capital con el que se constituyen las sociedades mercantiles. Se suele argumentar que uno de los problemas que tradicionalmente afecta a las empresas españolas es el de estar poco capitalizadas (teniendo en cuenta la suma de su capital social y reservas voluntarias), ante situaciones de crisis que puedan surgir, como es el caso de la actual debida a la pandemia.

En este sentido, en el caso de las sociedades anónimas, en 2020 el 61 por ciento se constituyeron con un capital de 60 mil (mínimo legal) a 63 mil euros; el 15 por ciento de 63 mil a 180 mil euros; el 5 por ciento de 180 mil a 600 mil euros, y el 19 por ciento restante con más de 600 mil euros.

Constituciones_2020_SAFuente: “Estadística 2020” del Registro Mercantil Central.

Por su parte, para las sociedades limitadas, el 75 por ciento se constituyeron con un capital de 3.000 (mínimo legal) a 3.300 euros; el 14 por ciento de 3.300 a 18.000 euros; el 6 por ciento de 18.000 a 60.000 euros, y el restante 5 por ciento con más de 60.000 euros. Es decir, tres de cada cuatro sociedades limitadas nacieron con el capital mínimo legal o cercano a éste.

Constituciones_2020_SLFuente: “Estadística 2020” del Registro Mercantil Central.

Luego el perfil predominante de la sociedad mercantil que se crea en España, es el de una sociedad de responsabilidad limitada que se constituye con el capital mínimo que obliga la Ley.

La morosidad bancaria repunta ligeramente en España

Mario Cantalapiedra – Economista

La morosidad bancaria se mantiene relativamente estable en España, a pesar de haber sufrido un ligero repunte en enero de 2021, según los últimos datos publicados por el Banco de España (BdE).

De este modo, al finalizar el primer mes del año, la morosidad de los créditos concedidos por entidades de crédito y establecimientos financieros de crédito se situó en el 4,54 por ciento, tres centésimas más que al cierre de 2020.

Recuerdo que la tasa de morosidad bancaria se obtiene dividiendo el saldo vivo de los créditos dudosos (55.066 millones de euros a finales de enero), entre el saldo vivo del total de crédito concedido (1,213 billones de euros). Ambos saldos se han reducido en enero de 2021, aunque el de total de crédito lo ha hecho en mayor proporción, de ahí el incremento de la tasa.

Se puede decir que la morosidad bancaria sigue bastante contenida en nuestro país, y muy lejos de la cota máxima que alcanzó en diciembre de 2013 (13,62 por ciento).

Habrá que ver ahora la evolución que sigue la morosidad bancaria en los próximos meses, en función de que los estímulos públicos arbitrados con el estado de alarma se vayan retirando y de que la recuperación de la economía sea o no rápida.

Evolución morosidad bancaria en EspañaMorosidad_bancaria_enero_2021Fuente: Elaboración propia a partir de los datos del Banco de España.

Más de la mitad de las empresas redujeron su facturación en 2020

Mario Cantalapiedra – Economista

Más de la mitad de las empresas en España vieron reducida su facturación en 2020. Es una de las principales conclusiones de la oleada de primavera del Estudio de la Gestión del Riesgo de Crédito en España, que presentan de forma recurrente las empresas Crédito y Caución e Iberinform.

La cifra puede parecer muy llamativa, y de hecho lo es, pero si queremos ver el vaso medio lleno, ha mejorado bastante con respecto a las previsiones iniciales que tenían las empresas al aparecer la pandemia. En este sentido, en la primavera del año pasado con la declaración del estado de alarma y el confinamiento, el 72 por ciento de las empresas esperaban caídas de sus ventas. Este dato ya mejoró en las previsiones de otoño hasta el 61 por ciento, con la reactivación económica vivida en muchos sectores, para quedar finalmente en el 56 por ciento que conocemos ahora.

No todas las empresas perdieron facturación en 2020. En un momento de sufrimiento generalizado para gran parte del tejido empresarial, hasta un 27 por ciento de compañías vieron cómo se incrementaba su facturación al cierre del ejercicio.

Factura_2020

Asimismo, con respecto a las previsiones para este año, más de la mitad de las empresas (el 53 por ciento) esperan que su facturación aumente, aunque en este caso el dato no mejora el pronóstico realizado por ellas en la primavera de 2020.

Muchos pensábamos que gracias al confinamiento estricto la pandemia se controlaría en poco tiempo y recuperaríamos la ansiada “normalidad”, pero por desgracia esto no ha ocurrido, y los efectos del coronavirus siguen llenando de incertidumbre a la sociedad y, por ende, al tejido empresarial.

En cualquier caso, me quiero quedar con el dato positivo y es que solamente un 14 por ciento de empresas esperan que su facturación caiga este año. Ojalá el final de ejercicio confirme una cifra todavía menor.

Factura2021

 

 

La misión del responsable financiero de la empresa en el escenario post-COVID

Mario Cantalapiedra – Economista

El escenario post-COVID va a exigir a las empresas que sobrevivan, e inclusive a las nuevas que nazcan tras la pandemia, transparencia y generación de confianza entre los públicos con los que se relacionan.

En este entorno cobra especial importancia el papel que puedan jugar los directores o  responsables financieros de las empresas, que a mi modesto entender han de ver reforzada su posición como verdaderos arquitectos de su futuro.

Estoy pensando, sobre todo, en su capacidad de generar confianza hacia los actores protagonistas de la financiación empresarial con los que se relaciona  (entidades financieras o proveedores de bienes y servicios), hacia organismos públicos tales como el Registro Mercantil o la Agencia Tributaria, o hacia compañías de seguros y empresas que elaboran informes comerciales.

Con esta misión muy presente, hay una serie de tareas en las que el financiero ha de concentrar sus esfuerzos, entre ellas, creo que merecen destacarse las siguientes:

  • Realizar pronósticos que sean lo más exactos posibles, estimando correctamente tanto los ingresos como los gastos, los cobros y los pagos, así como la rentabilidad de los proyectos en los que la empresa se pueda embarcar.
  • Observar y cumplir las obligaciones en materia legal (contables, fiscales, etcétera). En este ámbito será muy importante que integre y supervise los procesos y controles ajustados a las normativas legales existentes, y esté permanentemente actualizado sobre las modificaciones de las materias objeto de su responsabilidad que se están produciendo y que a buen seguro, se seguirán produciendo en los próximos meses, como, por ejemplo, los recientes cambios en la normativa contable.
  • Gestionar el riesgo de forma adecuada, tratando de mantener los costes de la empresa ajustados y protegiendo sus inversiones. Para ello será necesario que diagnostique y monitorice la situación de riesgo a través del control de los indicadores adecuados que se definan.
  • Suministrar información interpretada y transparente para aquellos colectivos internos y externos que la demandan. Ha de procurar que dicha información sea entendible por todos y cada uno de ellos, y se entregue en los momentos oportunos, con especial foco en los financiadores externos cuya relación hay que cuidar en extremo en estos momentos.

Si del responsable financiero se espera siempre que sea capaz de dar respuesta a los cambios que viven las organizaciones en clave de valor económico, en estos momentos de gran incertidumbre, ha de tratar de aportar además las mayores dosis de transparencia y confianza posibles.