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El crédito comercial es el instrumento financiero más utilizado por las pymes

Mario Cantalapiedra – Economista

El VII Informe “La financiación de la pyme en España” elaborado por la Confederación Española de Sociedades de Garantía Recíproca (CESGAR), muestra como el crédito comercial, es decir, aquel que surge automáticamente al aplazar el pago de las facturas a los proveedores, es el instrumento financiero más utilizado por las pymes españolas. Hasta el 56,1 por ciento de ellas declaran haberlo utilizado en los últimos seis meses.

El Informe de CESGAR presenta los principales resultados de la “Encuesta sobre la situación de las pymes en relación con la financiación ajena”, que se realiza con una periodicidad semestral, en los meses de marzo y septiembre. En este caso, la encuesta se refiere a septiembre de 2018 y ha sido realizada a responsables financieros de empresas de 0 a 250 empleados pertenecientes a todos los sectores de la actividad y a todas las comunidades autónomas, incluyendo también a los autónomos.

Tras el crédito comercial, el instrumento financiero más utilizado por las pymes es la línea de crédito o descuento bancario, seguido por los préstamos bancarios, el leasing o arrendamiento financiero, los créditos del Instituto de Crédito Oficial (ICO), los avales y otras garantías, el confirming, renting y otros y, por último, el factoring y similares. En este sentido, me gustaría precisar que entre los instrumentos financieros que recoge la encuesta de CESGAR pueden distinguirse fuentes de financiación propiamente dichas (crédito comercial, línea de crédito o descuento bancario, leasing, crédito ICO, confirming y factoring), instrumentos que “ayudan” a las empresas a conseguir la financiación sin que puedan considerarse fuentes financieras (avales u otras garantías) y elementos como el renting, que consiste en un contrato mercantil no financiero de alquiler a largo plazo el cual permite utilizar un bien sin endeudarse ni realizar desembolso alguno, salvo el pago de las correspondientes cuotas periódicas y, habitualmente, el depósito de una fianza en el momento de formalizar la operación.

 

Nivel de utilización de los distintos instrumentos financieros en los últimos 6 meses

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Fuente: VII Informe “La financiación de la pyme en España”. CESGAR.

Seis tareas que deben realizarse antes del cierre del ejercicio contable

Mario Cantalapiedra – Economista

Nos aproximamos al 31 de diciembre, fecha que suele coincidir con la de cierre del ejercicio contable de la mayoría de las empresas, en la que se determina el resultado del año y la situación final del balance. Para poner fin al ejercicio hay que realizar el que se denomina asiento de cierre, el cual supone saldar todas las cuentas abiertas (dejarlas a cero), para lo que se cargan las que presentan saldo acreedor, y se abonan las de saldo deudor. No obstante, antes de confeccionar el asiento de cierre es importante realizar y/o comprobar las seis tareas siguientes:

1. Reclasificación de deudas y créditos

En los préstamos concedidos por terceros que estén pendientes de pago habrá que reclasificar del largo al corto plazo, la deuda a pagar en los 12 meses siguientes. De igual modo, habrá que proceder con los créditos pendientes de cobro.

2. Periodificación de gastos e ingresos

En función del principio de devengo contable, según el cual los gastos e ingresos se han de imputar al ejercicio con independencia de cuál sea su fecha de pago o de cobro, la empresa habrá de comprobar o ajustar, en su caso, la contabilización de:

  • Gastos pagados por anticipado (por ejemplo, una prima de seguro anual que se paga a mitad de ejercicio).
  • Ingresos cobrados por anticipado (por ejemplo, el cobro por adelantado a un tercero del alquiler de unas oficinas propiedad de la empresa).
  • Gastos devengados y no pagados (por ejemplo, los intereses devengados de un préstamo concedido a la empresa por un banco y que se pagarán al ejercicio siguiente).
  • Ingresos devengados y no cobrados (por ejemplo, los intereses devengados de un préstamo concedido a otra empresa y que se cobrarán al ejercicio siguiente).

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3. Amortizaciones

La amortización de los elementos del activo no corriente que conserva la empresa al final del ejercicio, deberá realizarse en función de la depreciación por el funcionamiento, uso y disfrute de los mismos, debiéndose valorar, en su caso, la obsolescencia técnica o comercial que haya podido afectarlos.

4. Deterioros

Habrá que reflejar como gasto la pérdida de valor de cualquier activo de la empresa cuando su valor contable sea superior a su valor recuperable, y esta pérdida de valor tenga carácter reversible, es decir, pueda recuperarse en el futuro. Por ejemplo, el  gasto por deterioro puede deberse a las dudas razonables que existan a la fecha de cierre sobre el cobro pendiente de una factura.

5. Regularización de existencias

Habrán de registrarse las variaciones entre las existencias finales e iniciales, por un lado, de mercaderías, materias primas y otros aprovisionamientos, y, por otro, de productos en curso y productos terminados. De este modo, el balance de la empresa reflejará el saldo final de las distintas existencias, y la cuenta de pérdidas y ganancias recogerá los ingresos y gastos correspondientes a las variaciones registradas durante el ejercicio.

6. Regularización de ingresos y gastos

Por último, antes de realizar el asiento de cierre, se deberán saldar todas las cuentas de ingresos y gastos, llevando su diferencia a la cuenta (129) Resultado del ejercicio, que recoge el beneficio o pérdida durante el período.

Foto: cpastrick

Evolución del número de cuentas anuales depositadas en el Registro Mercantil

Mario Cantalapiedra – Economista

Los administradores de las sociedades de capital están obligados a formular y depositar en el Registro Mercantil las cuentas anuales, una vez que éstas son aprobadas por la junta general. Comprenden el balance, la cuenta de pérdidas y ganancias, la memoria, el estado de cambios en el patrimonio neto y el estado de flujos de efectivo. En función del tamaño de la empresa, medido por el total activo, el importe neto de la cifra de negocios y el número medio de empleados, se pueden presentar los modelos normal, abreviado o pymes de cuentas anuales. En el caso de los dos últimos modelos, abreviado y pymes, las empresas no están obligadas a depositar el estado de cambios en el patrimonio neto ni el estado de flujos de efectivo.

Además de la presentación de sus cuentas anuales individuales, las sociedades dominantes de los grupos de sociedades están obligadas a presentar las cuentas consolidadas. Para que te hagas una idea en España se presentan cerca de 3.000 cuentas anuales consolidadas al año, y alrededor de 1.100.000 individuales. A estos efectos, en el cuadro adjunto puedes observar la evolución de las cuentas anuales depositadas en el Registro Mercantil, tanto individuales como consolidadas, referentes a los ejercicios contables acaecidos entre 2000 y 2017. En cuanto a las cuentas individuales, destaca el año 2007 con 1.181.403 cuentas presentadas, el máximo de esta serie histórica. A partir de ahí la crisis económica se hizo sentir en este ámbito y el número de presentaciones se ha reducido. Con respecto a las consolidadas, el mayor número de presentaciones se produjo en 2009 con 3.414 cuentas. El proceso de presentación de cuentas en el Registro es continuo, por lo que los datos de los últimos ejercicios representados en el cuadro pueden ir variando.

 Evolución cuentas anuales depositadas en el Registro Mercantil (ejercicios contables 2000 -2017)

Imagen1Fuente: Iberinform.

(*) En la fecha de elaboración del “post” se siguen presentado, sobre todo, cuentas anuales correspondientes a 2017 que previsiblemente verá aumentadas sus cifras.

El primer año de vida es crítico para una “startup”

Mario Cantalapiedra – Economista

En el mundo del emprendimiento se conoce como “valle de la muerte” al período durante el cual una startup tiene que trabajar con un flujo de caja negativo, es decir, ha de soportar más pagos que cobros, lo que dicho sea de paso es la situación habitual cuando se inicia un negocio. El emprendedor desde el primer momento sí o sí tendrá que afrontar gastos y los pagos que están detrás, mientras que los ingresos por ventas, y sus correspondientes cobros, pueden tardar en llegar, y sobre todo en equilibrar la balanza. Este “valle de la muerte” es un período por el que todo emprendedor “debe” pasar, pero que no todo emprendedor “logra” pasar. Si no lo hace, su empresa muere.

Según los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) sobre demografía empresarial, publicados en noviembre de 2018, pero referentes al año 2016, el stock de empresas (conjunto de empresas activas durante todo el año o parte de él) que operaron en España durante 2016 fue de 3.563.816, un 2,3 por ciento más que en 2015. Por sectores, el 57,4 por ciento del stock correspondió a empresas del sector resto de servicios, un 23,7 por ciento a comercio, un 12,8 por ciento a construcción y el restante 6,0 por ciento a industria. Como dato positivo, el número de empresas que se crearon en 2016 fue superior al de las que desaparecieron en 49.937 unidades, lo que originó una tasa de crecimiento neto del 1,4 por ciento.

Pero, ¿qué ocurre con las empresas que mueren en España?, ¿se puede saber cuándo desaparecen?

Los datos del INE en el mencionado estudio de demografía empresarial, señalan que es durante su primer año de vida cuando más empresas desaparecen. Sobre la muestra de empresas creadas desde 2004 hasta 2015, en promedio casi el 21 por ciento de ellas desaparecieron durante el período crítico del primer año. Y hasta un 43,8 por ciento ya no existían al final de sus tres primeros años de vida. Especialmente llamativo es el comportamiento de las empresas creadas durante 2010, de las que casi la mitad (48 por ciento) han desaparecido tres años después. A la vista de estos datos, ¿se puede o no considerar al emprendimiento como una actividad de riesgo?

 

Desapariciones de empresas en los tres primeros años de vida (en %)

11Fuente: Indicadores de demografía empresarial 2016. INE.

Desapariciones acumuladas de empresas en los tres primeros años de vida, por año de nacimiento (en %)

22Fuente: Indicadores de demografía empresarial 2016. INE.

Las 50 empresas “fintech” más importantes del mundo

Mario Cantalapiedra – Economista

El informe “2018: FINTECH100. Leading Global Fintech Innovators” elaborado por las compañías H2 Ventures y KPMG, ofrece el ranking de las 50 empresas fintech más importantes del mundo, en el cual predominan las empresas estadounidenses con 13 representantes, aunque tres de las cinco primeras posiciones corresponden a compañías chinas, entre ellas, Ant Financial, dueña de la plataforma de pagos Alipay, que lidera la clasificación. En el ranking aparecen varias empresas europeas, mayoritariamente del Reino Unido, sin que entre ellas figure ninguna española.

En cuanto a las categorías fintech (líneas de negocio) en las que compiten estas empresas pueden distinguirse las siguientes:

  • Pagos y transacciones, que agrupa al mayor número de empresas (14).
  • Préstamos (13).
  • Gestión patrimonial (7).
  • Seguros (7).
  • Neobancos (que ofrecen servicios bancarios a través de aplicaciones móviles, para lo cual se asocian con bancos tradicionales) (6).
  • Múltiple (en la que se incluyen empresas que compiten en varias categorías) (2).
  • Otras (las cuales no encajan en las categorías tradicionales, entre las que por ejemplo se encuentran las soluciones tecnológicas que facilitan el cumplimiento normativo en el sector financiero, lo que se conoce como regtech) (1).

Ranking de las 50 empresas fintech más importantestablaFuente: 2018 FINTECH100. Leading Global Fintech Innovators. H2 Ventures-KPMG.

Empeoran los plazos de pago de las empresas en España

Mario Cantalapiedra – Economista

Los plazos de pago de las empresas en España han empeorado hasta situarse en 97 días de media en 2017, según se desprende del último estudio sobre plazos de pago en la empresa española que realizan Crédito y Caución, Iberinform y el IE Business School, y que ha sido presentado hoy en Madrid. En él se han tenido en cuenta los datos de 154.000 empresas privadas con cuentas anuales depositadas en el Registro Mercantil correspondientes a 2017, y ha sido elaborado utilizando la herramienta de inteligencia de negocio Insight View.

El dato de los 97 días está muy lejos del plazo de pago legal (actualmente fijado en 60 días), y además representa el máximo de la serie histórica, lo que debería preocuparnos, ya que detrás de esta cifra hay empresas que se ven obligadas a financiar retrasos en el pago de sus facturas, lo que especialmente en el caso de pequeñas y medianas empresas, que se caracterizan por la debilidad de sus balances, puede suponer soportar fuertes tensiones de liquidez y hasta comprometer su propia continuidad en el mercado.

Es cierto que son varias las causas que pueden llegar a motivar retrasos en el pago de las facturas, pero también lo es que no todas ellas son imputables a los clientes. Frente a la falta de voluntad de un deudor que no paga, a las prácticas sectoriales que imponen plazos de pago largos o a la posición dominante de un cliente importante, por la que se acepta cobrar más tarde de él para no perderlo, poco puede hacerse desde el proveedor. No obstante, existen otras razones detrás del retraso, como son la de no gestionar adecuadamente el riesgo de crédito y vender a clientes sin utilizar ningún criterio de solvencia a la hora de seleccionarlos, o cometer errores en los procesos administrativos, como olvidar emitir un abono pendiente o consignar erróneamente los datos bancarios en una factura, cuya responsabilidad es achacable a la empresa acreedora. Especialmente una gestión más profesionalizada del riesgo de crédito comercial desde las empresas puede ayudar a minorar el impacto negativo de los plazos de pago, cuya situación por entorno en España ya vemos que no es nada favorable.

 

Evolución de los plazos de pago de las empresas en España (en días)

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Fuente: Crédito y Caución, Iberinform e IE Business School.

Redactar detalladamente los estatutos sociales para prevenir futuros conflictos

Mario Cantalapiedra – Economista

Los estatutos sociales son el conjunto de reglas escritas que rigen el funcionamiento interno de una sociedad y que forman parte de su escritura de constitución, debiendo tener el contenido mínimo que señala el artículo 23 del Texto Refundido de la Ley de Sociedades de Capital (TRLSC):

  • Denominación de la sociedad.
  • Objeto social, determinando las actividades que lo integren.
  • Domicilio social, lugar en el que legalmente está establecida la empresa, que podrá ser el lugar en que se halle el centro de su efectiva administración y dirección, o en el que radique su principal establecimiento o explotación.
  • Capital social, participaciones o acciones en que se divida, su valor nominal y su numeración correlativa.
  • Modo o modos de organizar la administración de la sociedad, el número de administradores o, al menos, el número máximo y el mínimo, así como el plazo de duración del cargo y el sistema de retribución, si la tuvieren.
  • Modo de deliberar y adoptar sus acuerdos los órganos colegiados de la sociedad.

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Además de este contenido mínimo, se permite que los estatutos incluyan todos los pactos y condiciones que los socios fundadores juzguen conveniente establecer, siempre que no se opongan a las leyes ni contradigan los principios configuradores del tipo social elegido (sociedad anónima, sociedad de responsabilidad limitada, etcétera). A pesar de que existen modelos estandarizados de estatutos sociales, de los que muchos emprendedores suelen valerse, redactarlos detalladamente e incluyendo cláusulas específicas puede ser una medida muy interesante para prevenir futuros conflictos entre los socios y entre estos y la sociedad. Has de pensar que los estatutos que se redacten en el momento inicial de una sociedad afectarán a todos sus socios tanto presentes como futuros.

En cualquier caso, cabe la posibilidad de modificar los estatutos sociales iniciales por un acuerdo de la junta general que respete los quórums y las mayorías exigidos en el TRLSC. Por ejemplo, en el caso de una sociedad de responsabilidad limitada la modificación requerirá el voto favorable de más de la mitad de los votos correspondientes a las participaciones en que se divida el capital social. Existe una excepción a esta necesidad de acuerdo de la junta general en las modificaciones estatutarias, y es para el caso del cambio de domicilio social dentro del territorio nacional, el cual puede ser acordado por el órgano de administración, salvo que exista una disposición contraria en los propios estatutos.

Foto: truthseeker08

Disminución del número de concursos en España

Mario Cantalapiedra – Economista

Los deudores concursados en España en el tercer trimestre de 2018 ascendieron a 1.079 según los datos publicados hoy por el Instituto Nacional de Estadística (INE), a partir de la información de los boletines judiciales que rellenan los Juzgados de lo Mercantil, Juzgados de Primera Instancia y Juzgados de Primera Instancia e Instrucción con competencia mercantil. Este dato representa una disminución del 5 por ciento respecto al mismo periodo del año anterior.

El concurso es un procedimiento de tipo judicial previsto para gestionar y administrar el patrimonio de una persona física o jurídica insolvente. En este sentido, según el artículo 2 de la Ley 22/2003, de 9 de julio, Concursal, “se encuentra en insolvencia el deudor que no puede cumplir regularmente sus obligaciones exigibles”. Con el concurso se trata de lograr que el mayor número posible de acreedores cobre, así como de asegurar la continuidad de la actividad económica de la empresa o, en su caso, la recuperación de la persona física.

Del total de deudores concursados en el tercer trimestre, 778 correspondieron a empresas (72,1 por ciento), mientras que 301 fueron de personas físicas sin actividad empresarial (27,9 por ciento). Por tipo de concurso, el 92,9 por ciento del total (1.002) fueron de tipo voluntario (solicitados por las propias personas físicas o jurídicas deudoras), y el restante 7,1 por ciento (77) fueron de tipo necesario (solicitados por los acreedores).

Los datos por comunidades autónomas señalan que Cataluña encabezó el número de concursos en el tercer trimestre de 2018 con el 28 por ciento (302), seguida por la Comunidad de Madrid con el 16,9 por ciento (182), por lo que casi uno de cada dos concursos que se presentan en España se origina en una de estas dos comunidades autónomas. En términos de variación anual, Extremadura presenta el mayor descenso en el número de deudores concursados con una caída del 69,2 por ciento, mientras que el mayor aumento se produjo en el Principado de Asturias con un 88,9 por ciento más de concursos.

Por actividad económica, el 23,8 por ciento de las empresas concursadas tienen como actividad principal el comercio, siendo la construcción el segundo sector en importancia con el 15,8 por ciento de los concursos.

 

Evolución del número de deudores concursados en EspañaFuente: INE (datos definitivos hasta 1.º trimestre de 2018).

 

¿Cuándo puede repartir dividendos una sociedad?

Mario Cantalapiedra – Economista

Los dividendos son la parte del beneficio contable de una sociedad que se distribuye a sus socios en función de la aportación realizada por cada uno de ellos al capital social. No obstante, antes de que el beneficio pueda ser repartido entre los socios en forma de dividendos han de cumplirse una serie de obligaciones legales y estatutarias. De este modo, y según lo que establece el artículo 273 del Real Decreto Legislativo 1/2010, de 2 de julio, por el que se aprueba el texto refundido de la Ley de Sociedades de Capital (TRLSC), una sociedad puede repartir dividendos entre sus socios siempre y cuando:

  • Haya dotado la reserva legal prevista en el artículo 274 del TRLSC. En este sentido, una cifra igual al 10 por ciento del beneficio en cada ejercicio ha de destinarse a dotarla hasta que alcance, al menos, el 20 por ciento del capital social.
  • Haya dotado las reservas especiales a las que venga obligada por alguna otra disposición de tipo legal.
  • Haya dotado las reservas estatutarias, es decir, aquellas decididas por los socios y que aparecen reflejadas en los estatutos sociales (reglamento interno de la sociedad).
  • El valor del patrimonio neto (parte residual de los activos de la sociedad, una vez deducidos todos sus pasivos) no sea, o no resulte ser a consecuencia del reparto de dividendos, inferior al capital social.
  • Haya dotado reservas disponibles por importe igual al de los gastos de investigación y desarrollo que, en su caso, figuren en el activo del balance.

mark-804936_1920Con respecto a la existencia en la empresa de pérdidas acumuladas en los ejercicios anteriores, se pueden repartir dividendos en un ejercicio que existan beneficios, siempre que antes y después de dicho reparto el valor del patrimonio neto de la empresa sea mayor o igual al capital social.

Es la junta general de la sociedad la que se encarga de decidir sobre la distribución del beneficio, previa propuesta de los administradores. Es un asunto que se incluye en los puntos a tratar en la junta ordinaria a celebrar dentro de los seis primeros meses de cada ejercicio, donde se decide la aplicación del resultado del ejercicio anterior. Una vez cumplidas las obligaciones legales y estatutarias mencionadas, se pueden repartir dividendos y/o dotar reservas voluntarias, siendo éstas de libre disposición para la compañía.

Foto: geralt

Empresas y familias españolas reducen su nivel de endeudamiento

Mario Cantalapiedra – Economista

La deuda bruta de las empresas no financieras y de los hogares e ISFLSH alcanzó los 1.847 miles de millones de euros al final del segundo trimestre de 2018, lo que representa el 155,7 % del PIB, según informan las Cuentas Financieras de la Economía Española (CFEE) publicadas por el Banco de España (BdE). El ratio de deuda en relación al PIB es un 8,3 % inferior al reflejado en igual período del años anterior, lo que parece seguir confirmando la tendencia de empresas y familias a reducir su nivel de endeudamiento que puede observarse en el gráfico.

El ratio de deuda de las empresas se situó en el 94,9 % del PIB, mientras que el de los hogares e ISFLSH alcanzó el 60,8 % del PIB. A estos efectos, el término ISFLSH hace referencia a instituciones sin ánimo de lucro dotadas de personalidad jurídica que sirven a los hogares y que son productores no de mercado privados (entre ellas se encuentran sindicatos, asociaciones profesionales, asociaciones científicas, asociaciones religiosas, clubes deportivos, asociaciones de beneficencia, etcétera). En cualquier caso y a pesar de los esfuerzos realizados, el endeudamiento empresarial sigue siendo elevado, por lo que sería deseable que se continuara reduciendo.

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Otro dato interesante que presentan las CFEE es el del total de activos financieros de los hogares e ISFLSH, que alcanzó a final del segundo trimestre de 2018 un importe de 2.198 miles de millones de euros, un 1,7 % superior al dato de un año antes. En relación al PIB, estos activos representan un 185,3 %. En cuanto a su distribución por tipo de activo es la siguiente:

  • Efectivo y depósitos: 874.394 millones de euros (39,8 % del total). Es el destino preferido por los hogares españoles para depositar sus activos financieros, a pesar de los tipos de interés tabajos que actualmente los remuneran.
  • Participaciones en el capital: 562.685 millones de euros (25,6 % del total).
  • Seguros y fondos de pensiones: 356.568 millones de euros (16,2 % del total).
  • Participaciones en fondos de inversión: 325.428 millones de euros (14,8 % del total).
  • Resto de activos financieros: 79.264 millones de euros (3,6 % del total).

Según informa el BdE, las participaciones en fondos de inversión fueron el componente que más incrementó su peso en el último año (+ 0,8 %), mientras que el peso de las participaciones en el capital fue el que más cayó (- 0,9 %). Los seguros y fondos de pensiones tuvieron una ligera alza (+ 0,1 %), mientras que el peso de los otros dos componentes (efectivo y depósitos, y resto de activos) no experimentó ninguna variación.

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