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Seis diferencias entre préstamo y crédito

Mario Cantalapiedra – Economista

No son pocos los casos, que me estoy encontrando, en que las entidades financieras en su situación actual de aversión al riesgo, y ante las renovaciones de las pólizas de crédito de sus clientes, sobre todo de las de pequeñas y medianas empresas, están optando por cancelarlas, ofreciendo a cambio, en la mejor de las situaciones, la contratación de préstamos bancarios. Evidentemente muchas empresas están teniendo que “pasar por el aro” ante la imposibilidad de conseguir financiación alternativa y la necesidad de salvar su tesorería, sin pararse a comprobar en exceso las cuotas de amortización que se comprometen a pagar, e inclusive teniendo que aportar garantías adicionales. No se puede decir otra cosa, es lo que nos toca. Lo que si podemos es recordar las principales diferencias entre estos dos tipos de producto bancario, observadas desde distintas perspectivas:

1. Disposición

En el préstamo la entidad financiera entrega a la empresa una cantidad de dinero que se fija de antemano.

En el crédito la entidad financiera pone a disposición de la empresa una cantidad de dinero, con un límite y durante un plazo de tiempo determinado, siendo un producto mucho más flexible.

2. Contrato

En el préstamo el contrato es unilateral, sólo genera obligaciones a la empresa financiada (devolución de principal, abono de intereses, etcétera).

En el crédito el contrato es bilateral, genera obligaciones a empresa y banco (éste carga intereses pero también los abona).

3. Intereses

En el préstamo se abonan intereses por el total del dinero concedido.

En el crédito se abonan intereses solamente por la cantidad dispuesta, aunque puede existir una comisión sobre la cantidad no dispuesta.

4. Reintegro

En el préstamo la suma concedida por el banco más los intereses se devuelven mediante el pago de unas cuotas de amortización, las cuales suponen un reintegro parcial del capital.

En el crédito el capital dispuesto debe devolverse al vencimiento o en las reducciones de límite que se lleguen a acordar.

5. Reutilización

En el préstamo no es posible reutilizar los fondos una vez que son reintegrados.

En el crédito es posible reutilizar los fondos. A medida que la empresa devuelve cantidades dispuestas, puede volver a utilizarlas durante el plazo pactado de la operación.

6. Saldo

El saldo del préstamo (deuda viva) se conoce de forma precisa en cualquier momento de la operación, a través de la consulta al cuadro de amortización.

Para conocer el saldo del crédito es necesario un proceso previo de valoración y liquidación de la cuenta.

diferencias entre credito y prestamo

¿Compruebas las liquidaciones bancarias?

Mario Cantalapiedra – Economista

Todos tenemos claro que los bancos cometen errores, lo cual es entendible dentro de una actividad empresarial que, al fin y al cabo, depende del factor humano. Aunque en muchas ocasiones los bancos imputen sus errores a sus “sistemas informáticos”, éstos obedecen las órdenes transmitidas por personas, no lo olvidemos. No obstante, suele darse la particularidad de que los bancos se equivocan más a su favor que en su contra. Sería un ejercicio interesante conocer qué parte de sus beneficios anuales corresponde a errores cometidos y no reclamados por sus clientes, igual nos llevábamos alguna sorpresa que otra.

 Luego si no podemos evitar que los bancos cometan errores, lo que si podemos hacer es comprobar las liquidaciones bancarias recibidas y reclamar las diferencias que detectemos. Actuando de este modo podremos conseguir, por un lado, reforzar nuestra posición relativa ante futuras negociaciones con el banco, por otro, que el tiempo y los recursos destinados a las labores de control y reclamación se compensen en términos económicos, y según sea el volumen de nuestro negocio bancario, por las retrocesiones y reliquidaciones que logremos.

 Os recomiendo que siempre realicéis la comprobación de las liquidaciones y movimientos bancarios teniendo en cuenta los tres factores siguientes:

  1. Importes nominales: Los valores nominales reflejados en las liquidaciones corresponden a las operaciones que realmente hayamos efectuado.
  2. Intereses y comisiones: Responden a las condiciones pactadas de antemano y su cálculo es el correcto. En el caso concreto de las comisiones, recordaros que deben recogerse en el folleto de tarifas de la entidad de crédito registrado en el Banco de España y, en su caso, en el documento contractual correspondiente. También habremos de comprobar que las comisiones responden a servicios prestados por el banco que hayamos aceptado o solicitado en firme.
  3. Fechas de valor: Se trata de examinar y controlar la correcta aplicación de las mismas por la entidad financiera. Como sabemos, la fecha valor es la efectiva a partir de la cual comienza a generar intereses en una cuenta bancaria un abono o a dejar de generarlos un adeudo, pudiendo diferir de la fecha de operación o contable. Existen ciertas disposiciones normativas que fijan una valoración concreta de las operaciones y que debemos conocer, concretamente la Circular 8/1990, de 7 de septiembre, del Banco de España, y la más reciente Ley 16/2009, de servicios de pago.

Para los que deseéis ampliar información sobre este tema concreto, podéis consultar mi libro “Cómo gestionar la relación de su empresa con los bancos” editado por FC Editorial.

Siete diferencias entre “leasing” financiero y “renting”

Mario Cantalapiedra – Economista

Elegir entre leasing financiero o renting suele depender de los objetivos que persiga la empresa. Si lo que quiere es obtener la propiedad de un bien, no tiene inconveniente en endeudarse y el objeto del contrato es un activo que no se encuentra expuesto a rápidas transformaciones, el leasing financiero puede ser la mejor opción. Si, por el contrario, la empresa no persigue la propiedad del bien sino únicamente su disfrute, no desea, o no puede, endeudarse y el activo se halla expuesto a una rápida obsolescencia, puede ser más interesante optar por acordar una operación de renting. No obstante, no son alternativas que siempre estén disponibles para todos los bienes que la empresa pueda necesitar, luego a veces no existirá total libertad a la hora de elegir entre una u otra.

 Veamos cuáles son las diferencias entre leasing financiero y renting desde diferentes ópticas:

 1. Financiación

 El leasing financiero es una fórmula de financiación.

 El renting es una prestación de servicios.

 2. Actividad arrendatario

En el leasing financiero se requiere que el arrendatario realice una actividad empresarial o profesional.

En el renting no es necesario que el arrendatario realice una actividad empresarial o profesional.

3. Opción de compra

El leasing financiero incluye opción de compra.

El renting no incluye opción de compra. Puede ofrecerse la posibilidad de negociar, al finalizar el contrato, la transmisión del bien en función de su valor de mercado.

4. Duración

El leasing financiero tiene una duración mínima establecida legalmente. En el caso de que se realice sobre un bien mueble, ésta será de dos años, mientras que en el supuesto de leasing efectuado sobre un inmueble o un establecimiento industrial, la duración mínima se eleva hasta los diez años.

El renting no contempla duración mínima legal.

5. Contabilidad

La operación de leasing financiero se refleja tanto en el activo como en el patrimonio neto y pasivo del balance.

Las cuotas del renting se recogen directamente en la cuenta de pérdidas y ganancias. Su contabilización es más sencilla.

6. Tratamiento fiscal

En el leasing financiero la parte de intereses de la cuota es deducible cien por cien (IRPF e IS), mientras que la correspondiente a amortización lo es con ciertos límites.

Las cuotas de renting son deducibles (IRPF e IS) en su totalidad, siempre que el bien se destine a actividad empresarial o profesional.

 7. Seguro y mantenimiento

En el leasing financiero el seguro y mantenimiento del bien corren a cargo del arrendatario.

En el renting el seguro y mantenimiento del bien corren a cargo del arrendador.

La utilidad del BORME en el análisis de riesgo

Mario Cantalapiedra –  Economista

El Boletín Oficial del Registro Mercantil (BORME) es una fuente oficial de datos que puede ser consultada por todos aquellos que deseen información específica sobre una compañía. Fundamentalmente sirve para centralizar y difundir los datos de las empresas que están inscritas en el Registro Mercantil. El BORME es la fuente oficial más significativa y la que, al mismo tiempo, aporta un mayor número de datos sobre las empresas.

En el Registro Mercantil os recuerdo que han de inscribirse obligatoriamente todas las sociedades mercantiles, así como el empresario individual naviero, siendo la inscripción voluntaria para el resto de empresarios individuales y otras formas jurídicas. Por tanto, si acudimos a buscar en este Boletín Oficial información registral relativa a un autónomo o una sociedad civil, es muy posible que no la encontremos. Dicho esto, el BORME se estructura en dos secciones diferentes donde se pueden encontrar las siguientes informaciones sobre una empresa:

  • Los datos generales de identificación de la misma, tales como la fecha de inicio de sus operaciones, su domicilio social, la duración prevista o los datos de su inscripción registral.
  • El objeto social.
  • El capital social suscrito y desembolsado, sus ampliaciones y reducciones.
  • Las situaciones especiales en las que se encuentre la empresa como son las concursales, las de disolución o liquidación, las de cierre registral, así como las anotaciones preventivas que se hayan practicado en la hoja de la compañía.
  • Las personas que ejercen la representación social, es decir, los órganos sociales y apoderados, con sus nombramientos y revocaciones correspondientes.
  • Los auditores nombrados, cuando exista la obligación legal de hacerlo.
  • Los anuncios y avisos legales que tienen la obligación de publicar las sociedades mercantiles en prensa y en el propio BORME. Estos anuncios y avisos se publican en la sección segunda del Boletín.
  • El depósito de las Cuentas anuales. A este respecto, el Registro Mercantil certifica su depósito, comprobando que incluyen todos los documentos preceptivos y las firmas necesarias de los administradores, pero no responde de su veracidad. En el BORME encontraremos el anuncio que hace referencia al hecho de que una sociedad mercantil ha cumplido con su obligación de depositar sus cuentas en el Registro Mercantil Provincial.

Los datos proporcionados por el BORME son muy utilizados por las entidades bancarias, y por aquellas dedicadas a elaborar informes de tipo comercial y evaluar el riesgo de impago de una empresa. Desde el 1 de enero de 2009, el BORME puede ser consultado en Internet en la siguiente dirección: http://www.boe.es/diario_borme

Seis diferencias entre “factoring” y descuento comercial

Mario Cantalapiedra – Economista

Las empresas que busquen financiación a corto pueden recurrir, entre otras alternativas, a descontar los efectos comerciales de sus clientes, a través de la operación de descuento comercial, o al anticipo del importe de sus facturas de venta, a través de la operación de factoring. Aunque estas operaciones se están viendo afectadas por la crisis y no se realizan, sobre todo en lo que al descuento comercial se refiere, con la alegría de antaño, creo que es adecuado comentar las diferencias que tienen entre sí, observadas desde distintos puntos de vista:

1. Soporte

En el factoring la operación se soporta en una factura a cobrar por la venta de bienes o la prestación de servicios.

En el descuento la operación se soporta en un efecto comercial no vencido, ya sea una letra de cambio, un pagaré o un recibo negociable.

2. Flexibilidad

En el factoring el anticipo es flexible tanto en tiempo como en cuantía.  Por ejemplo, se puede pactar anticipar el setenta por ciento del importe de las facturas adeudadas por un cliente, y reservar el treinta por ciento restante para ser abonado a vencimiento.

En el descuento el anticipo es rígido en el momento de efectuar el anticipo y por el importe total del efecto que se descuenta.

3. Análisis de la solvencia

El límite de financiación en el factoring se fija en función de la solvencia del deudor o librado, es decir, del cliente al que vende la empresa que solicita la financiación.

En el descuento comercial el límite de financiación se establece en función de la solvencia de librador y librado, es decir, tanto de la empresa que solicita la financiación como de su cliente.

4. Cobertura del riesgo de impago

El factoring realizado bajo la modalidad sin recurso prevé la cobertura del riesgo de impago. La definición de insolvencia que suele utilizar el factor habla de aquella que es judicialmente manifiesta o, lo que es lo mismo, concurso de acreedores.

El descuento comercial no prevé la cobertura del riesgo de impago, siendo una operación que se realiza siempre salvo buen fin. En caso de impago del efecto comercial, el mismo se cargará en la cuenta de la empresa que ha solicitado su anticipo.

5. Servicios adicionales

El factoring, aparte de la opción de financiación,  incluye otros servicios adicionales como la investigación comercial de los clientes, la administración y control contable de las facturas cedidas, o la cobertura del riesgo mencionada.

El descuento comercial no incluye servicios adicionales a la financiación.

6. Injerencia en la relación comercial

En el factoring existe injerencia externa en la relación cliente-proveedor.

 En el descuento comercial no hay injerencia externa en la relación cliente-proveedor.

¿Cuándo se presentan los libros oficiales de contabilidad?

Mario Cantalapiedra – Economista

Uno de los comentarios al post que escribí sobre el calendario de las cuentas anuales me invitaba a hablar muy oportunamente, dicho sea de paso, sobre las fechas límites de legalización de los libros contables obligatorios, a las que me referiré a continuación.

Recordemos, en primer lugar, que el Código de Comercio, en su artículo 25, recoge los libros registros obligatorios que han de llevar los empresarios en materia contable: “Todo empresario deberá llevar una contabilidad ordenada, adecuada a la actividad de su Empresa que permita un seguimiento cronológico de todas sus operaciones, así como la elaboración periódica de balance e inventarios. Llevará necesariamente, sin perjuicio de lo establecido en las leyes o disposiciones especiales, un libro de Inventarios y Cuentas anuales y otro Diario.”

En el libro Diario se registrarán, día a día, todas las operaciones relativas a la actividad de la empresa, aceptándose la anotación conjunta de las operaciones por períodos no superiores al mes, a condición de que su detalle aparezca en otros libros o registros. En su estructura deberán figurar los siguientes datos: fecha de operación, número de apunte, número de asiento, concepto, código de cuenta y cargo o abono correspondiente.

Por su parte, en el libro de Inventarios y Cuentas anuales se registrarán el balance de situación inicial detallado de la empresa, los balances trimestrales de comprobación de sumas y saldos, el balance de cierre de ejercicio y las cuentas anuales. El balance de comprobación de sumas y saldos se compone de las sumas de todos los cargos por un lado, y abonos por otro, realizados en las cuentas con movimiento dentro del período correspondiente. El total de estas sumas ha de ser igual entre sí y coincidir con las sumas del libro Diario. Una vez que se han cuadrado las sumas de los apuntes, se calculan los saldos deudores y acreedores de las cuentas, debiendo coincidir, a su vez, la suma de todos los saldos deudores con la de todos los acreedores. Por tanto, este balance tiene por objeto controlar los apuntes contables realizados.

El libro Diario y el libro de Inventarios y Cuentas anuales son obligatorios para todas las sociedades mercantiles y para algunos empresarios individuales, dependiendo del régimen fiscal del IRPF que se les aplique, y deben ser legalizados en el Registro Mercantil. Si se llevan en soporte informático, lo habitual en nuestros días, se han de legalizar antes de que transcurran los cuatro meses siguientes desde la fecha de cierre de ejercicio. Es decir, si cerramos el 31 de diciembre, tendremos hasta el 30 de abril del año siguiente para hacerlo.

Por último, no querría dejar de referirme a un tema que suele generar controversia sobre las Cuentas anuales que hay que presentar dentro de los libros oficiales. Lógicamente si la fecha límite para los libros es el 30 de abril, las Cuentas anuales no podrán ser las definitivas aprobadas por la Junta que se celebrará en junio, sino las provisionales formuladas por los administradores que se someterán a posterior estudio y aprobación.

Producción y mercado determinan la solvencia empresarial

Mario Cantalapiedra – Economista

Cuando se realiza el análisis de riesgo de cualquier empresa hay dos elementos que cobran un interés especial para el analista, como son la evolución previsible de la empresa en cuanto a sistema productivo de bienes o servicios se entiende, así como la del mercado en el que desarrolla su actividad. Producción y mercado determinan el potencial competitivo de una compañía, su posible rentabilidad y, en definitiva, la capacidad que tiene ésta de afrontar sus compromisos de pago.

En el estudio se incidirá en los productos o servicios ofertados por la empresa teniendo en cuenta su gama, estacionalidad, tecnología incorporada, innovación y desarrollo, conocimiento por parte del mercado, políticas de fijación de precios, comercialización y distribución, etcétera. También se estudiarán los ámbitos de mercado en los que actúa la empresa, ya sean locales, nacionales o internacionales. Es importante que el analista entienda bien el funcionamiento del negocio de la empresa, puesto que, si no lo hace, ello puede repercutir en una calificación negativa de su riesgo.

Cobra especial importancia conocer la posición relativa de la empresa frente a sus competidores, observando si se haya en fase de crecimiento, madurez o pérdida de cuota, al mismo tiempo que se evalúa la evolución previsible de todo el sector. Además, se tratará de examinar si la compañía se encuentra frente a sus clientes y proveedores en posición de fuerza, equilibrio o debilidad. En los análisis sobre el sector y el mercado, la entidad que realiza el análisis podrá tener en cuenta consideraciones similares a las siguientes:

  • Un sector seguro representa menores porcentajes de impagos.
  • Un sector con muchos clientes supone una mayor diversificación del riesgo.
  • La dependencia excesiva de una materia prima con fuertes oscilaciones en precio o disponibilidad puede condicionar la actividad de la empresa.
  • Si en el conjunto del sector existe exceso de oferta, las posibilidades de éxito de la empresa serán menores. Por el contrario, un exceso de demanda aumenta las posibilidades de éxito empresarial, que se lo digan al fabricante de banderas de España con el recientemente finalizado Mundial de fútbol (por cierto, mi felicitación y orgullo por el triunfo de la selección española).
  • La aparición de un producto sustitutivo al ofertado por la empresa puede comprometer su marcha futura.
  • Se preferirá el negocio con países que posean un menor riesgo relativo.
  • Se preferirán empresas que vendan a precios relativamente estables, es decir, que  no sufran fuertes oscilaciones.
  • Los sucesos internacionales, los cambios en la política nacional, las novedades legislativas pueden afectar al desarrollo de la empresa.

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¿Qué ocurre cuando no coinciden datos contables y fiscales?

Mario Cantalapiedra – Economista

En el anterior post repasé algunos de los controles concretos que realizan las entidades que se dedican a analizar la información contable de la empresa, para comprobar que lo que en ella se muestra es verídico. Siguiendo en esta línea, me gustaría comentar los aspectos que se analizan, sobre todo por parte de los bancos, cuando le llegan balances de una empresa internos, desarrollados a partir de la contabilidad de la empresa con carácter previo a los ajustes de tipo fiscal, y oficiales, que se presentan ante la Administración Tributaria una vez ajustados extracontablemente.

Las diferencias que puedan producirse, en su caso, entre datos contables internos y oficiales o fiscales normalmente se analizarán de forma detallada, comprobando si se deben al diferente tratamiento otorgado a algunas partidas entre la legislación fiscal y la contable o, por el contrario, persiguen ocultar alguna información relevante sobre la empresa. Ni que decir tiene que, en el primer caso, no debería haber problema, mientras que en el segundo, el analista desconfiará de lo que la empresa le presenta con lo que ello puede acarrear. Los datos contables serán de confianza para el analista en la medida que se ajusten a los criterios de contabilidad aceptados. Y con respecto a los ajustes, en los siguientes cuatro casos las diferencias entre datos contables y fiscales podrán estar justificadas:

  • Gastos que se imputan en la cuenta de pérdidas y ganancias de la empresa, pero que fiscalmente no se consideran deducibles, como puede ser el pago de una multa o de una sanción, o los gastos que representan retribución de los fondos propios de la empresa.
  • Desgravaciones de tipo fiscal que modifican la base imponible del impuesto pero no así el resultado contable, como es el caso de una deducción fiscal a la que tengamos derecho por algún tipo de inversión realizada.
  • Gastos que se contabilizan antes de que puedan computarse fiscalmente, como ocurre con una dotación contabilizada para la cobertura del riesgo derivado de la posible insolvencia de un cliente, que no es deducible por no cumplirse los plazos previstos en la legislación fiscal.
  • Gastos que se declaran fiscalmente antes de que sean contabilizados, como ocurre en el caso de la amortización fiscal acelerada que se permite a los bienes objeto de leasing o arrendamiento financiero.

 Las diferencias por tanto deben estar motivadas y explicadas con total claridad. En este sentido, los ajustes extracontables, además de incluirse en la declaración del Impuesto sobre Sociedades, deberán detallarse dentro de la memoria de las cuentas anuales, de ahí que los analistas de la información de la empresa también revisen este documento para cerciorarse de que todo está correcto.

Al banco le gustan las reservas

Mario Cantalapiedra – Economista

Una vez cumplida la obligación de dotar las reservas de tipo obligatorio (legal y, en su caso, estatutarias), la empresa puede optar con el beneficio restante entre repartir dividendos a los accionistas o dotar otras reservas, de tipo voluntario, las cuales serán de libre disposición, a diferencia del resto de reservas sobre las que recaen formalidades legales que dificultan su posterior aplicación.

Llegado a este punto hay empresarios que optan por acudir al reparto sistemático de los beneficios generados por su compañía, la “ordeñan” por decirlo de un modo coloquial, buscando una recompensa por el esfuerzo dedicado en la puesta en marcha y desarrollo del negocio, algo que, hasta cierto punto, parece razonable. No obstante, la experiencia demuestra cómo ante la llegada de periodos con dificultades como lo son los actuales, la probabilidad de supervivencia de una empresa puede depender directamente de las reservas que haya sido capaz de generar y acumular a lo largo de los ejercicios.

Una compañía que muestre una fuerte dependencia de la financiación ajena y no cuente con un nivel mínimo de reservas, puede enfrentarse a serios problemas para superar, por ejemplo, la liquidación de un cliente importante. En estos momentos de crisis donde es tan difícil obtener nueva financiación ajena o incluso renovar los créditos preexistentes, muchas empresas están teniendo que acudir necesariamente a fuentes de financiación propia para sobrevivir. Inclusive las entidades financieras valoran de forma muy positiva la dotación de reservas voluntarias por parte de los empresarios que les solicitan financiación, ya que, en cierto modo, supone convencerles de que están apostando por su propia empresa. Lo mismo podríamos decir de las ampliaciones de capital que consistan en nuevas aportaciones al patrimonio de la empresa.

Por tanto, no se trata de rechazar el reparto de dividendos, sino entender que el mismo debe estar condicionado a la existencia de una estructura financiera sólida que dependerá de las circunstancias singulares de cada empresa, pero que, en cualquier caso, deberá perseguir un correcto equilibrio entre las fuentes financieras propias y ajenas.

Pienso que una empresa que se encuentre en pleno proceso de desarrollo y esté generando resultados positivos, tiene la oportunidad de fortalecer sus recursos propios con la dotación de reservas voluntarias, así como de financiar la propia expansión. La mayor dificultad estriba en lograr que todos los accionistas de la empresa participen de esta mentalidad.

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