¿El método LIFO aplicado a las relaciones laborales en España?

Mario Cantalapiedra – Economista

Lo malo que tienen las crisis es que a menudo llevan a adoptar medidas que suponen la mejora en la situación de unos a costa del empeoramiento en las condiciones de otros. Por ejemplo, en el caso de la reciente reforma laboral emprendida en nuestro país, en cierto modo se ha condenado a una estirpe de nuevos trabajadores que acceden a las empresas, benditos ellos, a tener que luchar ahora y en el futuro próximo contra el muro de los derechos adquiridos por los empleados más veteranos, aquellos que han acumulado antigüedad trabajando en las compañías. Esto es algo que siempre ha sido así, la antigüedad en la empresa como en el ejército es un grado, lo que ocurre es que ahora las medidas introducidas por la reforma laboral lo han acentuado.

Si la nueva reforma hubiera sido ideada por un contable, que no digo yo que sea el caso, no me extrañaría nada que estuviera pensando en la aplicación al mundo de las relaciones laborales el método contable de valoración de existencias de materias primas conocido como LIFO, acrónimo en inglés de Last In, First Out, por el que las existencias se valoran al precio de la última unidad comprada, puesto que se supone que es la primera en abandonar el almacén. Por cierto, recuerdo que con el Plan General Contable que entró en vigor en 2008, el LIFO dejó de ser un método contable aceptado, aunque su filosofía a lo mejor para el entorno laboral actual si tenga cierta aplicación.

En la empresa española ahora convivirán nuevos contratos de carácter indefinido que llevarán aparejada una indemnización de treinta y tres días por año trabajado con un máximo de veinticuatro mensualidades, con contratos indefinidos con indemnización de cuarenta y cinco días por año de trabajo y un máximo de cuarenta y dos mensualidades para el período trabajado antes de la entrada en vigor de la reforma. Claro, el problema es que si la empresa se plantea despedir empleados y aunque el último en llegar pueda estar más preparado y muestre incluso más ganas de realizar su labor que el antiguo, como es bastante más barato despedirlo, la tentación a aplicar el método LIFO y que el que salga de la organización sea el nuevo está ahí, ojalá me equivoque y esta no sea la tendencia generalizada del empresariado español.

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