¿Planificación financiera?: ahora más que nunca

Mario Cantalapiedra – Economista

Existen decisiones en la empresa que sólo pueden tomarse con cierta antelación, que llegan a condicionar su estructura económico-financiera, su desarrollo futuro e incluso su supervivencia. Estas decisiones deben estar basadas en el proceso de planificación financiera. Cuando planificamos lo que intentamos es decidir hoy lo que haremos mañana, eliminando el mayor grado posible de incertidumbre, algo más difícil en entornos turbulentos como los actuales, y tratando de ganar eficiencia en nuestra gestión.

Planificar es igual de necesario en una gran empresa que en una pyme, aunque a nadie se le escapa que el nivel de complejidad del proceso planificador en una pequeña compañía deberá ser menor, adaptado a sus propias características.

No se me ocurre de qué modo establecer un modelo único de planificación que sea válido para todas las empresas y en todos los momentos, pero sí creo que puede ser conveniente señalar una serie de pautas generales que pueden ayudar a los responsables de este proceso a resolver su problema específico, como las siguientes:

  • Conseguir de la dirección de la compañía el establecimiento de objetivos claros, ya que sólo con metas bien definidas podremos realizar un plan financiero adecuado. En este punto, es muy importante que la dirección de la empresa llegue a implicarse en el proceso planificador, facilitando los recursos necesarios para su puesta en marcha. Recursos no sólo de corte financiero sino también relativos a flujo de información, a recursos humanos, a elementos de tipo organizativo, etcétera.
  • Integrar a todas las áreas de la empresa en el proceso. Todos los estamentos de la compañía habrán de suministrar las distintas variables necesarias para confeccionar el modelo y obtener las previsiones.
  • Dar prioridad a la mentalidad financiera frente a la contable. A pesar de que el punto de partida habitual de los presupuestos sean los estados contables de la compañía, balance y cuenta de pérdidas y ganancias, en el plano presupuestario es preciso operar con perspectiva financiera, lo que obligará a modificar alguno de los criterios utilizados en contabilidad.
  • Adoptar criterios flexibles, en cuanto a la posibilidad de que puedan ser modificados sobre la marcha en función de que la evolución de los datos reales no confirme las previsiones realizadas. Los presupuestos no deben ser elementos rígidos que hayan de cumplirse a rajatabla, sino que han de poder ser modificados en el tiempo, si las circunstancias así lo aconsejan.

Y aunque parezca que ahora es un momento complicado para planificar el futuro, el proceso descrito, en mi opinión, se hace más necesario que nunca. Seguramente tendremos que trabajar con una perspectiva más de corto plazo, ante la imposibilidad de ir más allá, y efectuar un control permanente de la evolución de las previsiones y de su contrastación con los datos reales, es decir, realizar un adecuado control presupuestario.

 

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