Análisis del Octavo Estudio de la Gestión del Riesgo de Crédito en España

Mario Cantalapiedra – Economista

Según el Octavo Estudio de la Gestión del Riesgo de Crédito en España, realizado por Crédito y Caución e Iberinform con el soporte académico del IE Business School, una de cada tres empresas españolas (el 34 por ciento) ha sufrido un impago significativo en los últimos 12 meses. Por tanto, se sigue confirmando la mejora del dato a lo largo de la serie histórica (te recuerdo que la cifra en el estudio anterior, presentado en la primavera de 2014, ascendía al 43 por ciento). En palabras de Ignacio Jiménez, director comercial y marketing de Iberinform, “el PIB y la morosidad son como un espejo, en la medida que mejora uno, mejora la otra”. La duda que surge aquí es que al venir de un período donde las empresas, ante la presencia de un entorno muy hostil, han congelado de forma generalizada sus decisiones de inversión, contentándose con capear el temporal trabajando con los clientes más “seguros”, ello haya podido incidir en una menor morosidad. Ahora que el ciclo parece invitar a crecer, a tomar decisiones más arriesgadas y buscar nuevos clientes, existe la posibilidad de que el porcentaje de impago significativo repunte de nuevo. Piensa que en España, el 98 por ciento de las ventas entre empresas se realizan a crédito, por lo que el riesgo de impago siempre está ahí. Además, y el estudio lo vuelve a confirmar, sigue siendo muy elevado el porcentaje de empresas que cobran de otras compañías por encima del plazo legal de 60 días, en concreto un 54 por ciento del total.

En cuanto a las razones del retraso en el pago de clientes que señalan las empresas, sigue siendo la principal la falta de disponibilidad de fondos, seguida a continuación por la falta de formalidad del cliente. Por su parte, las incidencias del sistema bancario pierden peso de forma significativa como argumento, una vez que bancos y empresas han debido adaptar sus instrumentos de pago a la normativa SEPA.

Resulta algo desalentador comprobar como un porcentaje muy elevado de las empresas consultadas, el 49 por ciento, no ha notado ninguna mejoría en los plazos de pago de las administraciones públicas. Sigo insistiendo que el problema de la morosidad se ha de corregir, en primer lugar, desde lo público, sino seguiremos, como diría un castizo, “mareando la perdiz” en este tema.

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