Mario Cantalapiedra – Economista

Según el Undécimo Estudio de la Gestión del Riesgo de Crédito en España, elaborado por Crédito y Caución e Iberinform con el soporte académico del IE Business School, basado en 650 encuestas a empresas, por primera vez desde 2012 empeora la tasa de empresas que sufren algún impago significativo en los últimos 12 meses. Es cierto, que solo lo hace en un 1 por ciento con respecto al año anterior (27 por ciento frente a 26 por ciento) y que está lejos de la tasa récord de este Estudio del 66 por ciento alcanzada en 2012, pero en cualquier caso este dato supone romper una tendencia positiva.

Impacto

Que las cosas van peor en cuanto a morosidad se refiere, lo confirma el empeoramiento de la tasa de impago en las relaciones B2B (transacciones comerciales entre empresas). Hasta un 6 por ciento de las compañías declaran tener unas tasas de impago altas (aquellas superiores al 4 por ciento), frente al 3 por ciento del año anterior, lo que también supone el primer cambio de tendencia en este indicador desde 2012.

b2b

Los efectos que tiene la morosidad para las empresas siguen siendo muy similares a los declarados el año anterior. En primer lugar, se destacan las consecuencias negativas de un modo general (64 por ciento), seguidas por incremento de costes financieros y pérdida de ingresos (39 por ciento), limitación del crecimiento (16 por ciento) y limitación de nuevas inversiones (15 por ciento). En este capítulo, cabe destacar que para el 9 por ciento de las compañías encuestadas la morosidad pone en riesgo su propia continuidad. El retraso en el pago siempre genera problemas, que podrán ser más leves o más graves, pero siempre los crea. Como se comentó en la presentación del Estudio en el Instituto de Empresa, “hay algo diferente entre comprar y pagar; si me compra y no me paga, no es un cliente, es un problema”.

Consecuencias