Mario Cantalapiedra – Economista

Los proyectos de inversión de una empresa habitualmente están formados por un conjunto de activos que tienen carácter complementario y que se adquieren para lograr un objetivo concreto, por lo que suelen asociarse a un producto o servicio o grupo de productos o servicios. Estos proyectos de inversión han de ser evaluados de forma individualizada antes de incorporarlos al presupuesto de capital, donde se recogerán los que la empresa seleccione y tenga previsto acometer dentro del período objeto de presupuestación.

La importancia que adquiere una inversión para una empresa es siempre relativa, puesto que puede ser igual de importante la adquisición de un par de elementos de maquinaria para una pequeña empresa que la apertura de un centro productivo para una grande. No obstante, tanto en un caso como en otro, las características financieras que definirán el proyecto de inversión serán las mismas, viniendo definidas por los tres elementos siguientes:

  1. Coste de adquisición. Englobará los pagos que se habrán de efectuar por la compra del activo no corriente y, en su caso, por la inversión en activos corrientes de tipo complementario que se incluyan en el proyecto de inversión.
  2. Vida del proyecto. Estimación que se realiza de la vida económica del proyecto de inversión, durante la cual generará movimiento de fondos. La base de este cálculo podrá ser su vida física (período de tiempo durante el cual los elementos principales de la inversión podrán ser utilizados en el proceso productivo a un buen nivel de rendimiento), su vida comercial (plazo durante el cual serán demandados los productos o servicios obtenidos con los elementos de la inversión) o su vida tecnológica (período de tiempo en el que los componentes de la inversión serán competitivos en términos tecnológicos).
  3. Flujos monetarios generados por la inversión. Todas las entradas (cobros) y salidas (pagos) de caja generadas por el proyecto de inversión, es decir, lo que se conoce como cash-flow en su visión dinámica (frente al cash-flow en su visión estática, que os recuerdo hace referencia al beneficio neto obtenido por la empresa más amortizaciones y provisiones). A pesar de que estos cobros y pagos aparecen de forma continua en el tiempo, a efectos de análisis suelen agruparse al final de cada uno de los períodos considerados por su importe neto, es decir, por la diferencia entre los cobros y los pagos que se producirá en el ejercicio correspondiente.