¿Compruebas las liquidaciones bancarias?

Mario Cantalapiedra – Economista

Todos tenemos claro que los bancos cometen errores, lo cual es entendible dentro de una actividad empresarial que, al fin y al cabo, depende del factor humano. Aunque en muchas ocasiones los bancos imputen sus errores a sus “sistemas informáticos”, éstos obedecen las órdenes transmitidas por personas, no lo olvidemos. No obstante, suele darse la particularidad de que los bancos se equivocan más a su favor que en su contra. Sería un ejercicio interesante conocer qué parte de sus beneficios anuales corresponde a errores cometidos y no reclamados por sus clientes, igual nos llevábamos alguna sorpresa que otra.

 Luego si no podemos evitar que los bancos cometan errores, lo que si podemos hacer es comprobar las liquidaciones bancarias recibidas y reclamar las diferencias que detectemos. Actuando de este modo podremos conseguir, por un lado, reforzar nuestra posición relativa ante futuras negociaciones con el banco, por otro, que el tiempo y los recursos destinados a las labores de control y reclamación se compensen en términos económicos, y según sea el volumen de nuestro negocio bancario, por las retrocesiones y reliquidaciones que logremos.

 Os recomiendo que siempre realicéis la comprobación de las liquidaciones y movimientos bancarios teniendo en cuenta los tres factores siguientes:

  1. Importes nominales: Los valores nominales reflejados en las liquidaciones corresponden a las operaciones que realmente hayamos efectuado.
  2. Intereses y comisiones: Responden a las condiciones pactadas de antemano y su cálculo es el correcto. En el caso concreto de las comisiones, recordaros que deben recogerse en el folleto de tarifas de la entidad de crédito registrado en el Banco de España y, en su caso, en el documento contractual correspondiente. También habremos de comprobar que las comisiones responden a servicios prestados por el banco que hayamos aceptado o solicitado en firme.
  3. Fechas de valor: Se trata de examinar y controlar la correcta aplicación de las mismas por la entidad financiera. Como sabemos, la fecha valor es la efectiva a partir de la cual comienza a generar intereses en una cuenta bancaria un abono o a dejar de generarlos un adeudo, pudiendo diferir de la fecha de operación o contable. Existen ciertas disposiciones normativas que fijan una valoración concreta de las operaciones y que debemos conocer, concretamente la Circular 8/1990, de 7 de septiembre, del Banco de España, y la más reciente Ley 16/2009, de servicios de pago.

Para los que deseéis ampliar información sobre este tema concreto, podéis consultar mi libro “Cómo gestionar la relación de su empresa con los bancos” editado por FC Editorial.

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