Mario Cantalapiedra – Economista

Ya he comentado en anteriores posts como la información financiera que se presente a una entidad que vaya a realizar un análisis de riesgo de la empresa, ya sea un banco, una entidad especializada en realizar informes comerciales o una compañía de seguros, debe intentar reflejar su realidad económico-financiera, y ser clara y coherente a lo largo del tiempo. A pesar de ello es habitual que las empresas cometamos una serie de errores que pueden puntuar en nuestra contra en el momento de entregar dicha información, entre los que destacaría los siguientes cuatro:

1. La utilización de intermediarios o la inexistencia de un responsable de la información financiera en el seno de la empresa. Suele generar desconfianza al analista el hecho de que no exista ningún responsable, dentro de la compañía que es objeto de análisis, a cargo de la información financiera, nadie dentro del organigrama empresarial que pueda aclarar dudas o explicar los datos más relevantes.

2. La demora no justificada en la entrega de los datos una vez se solicitan. Siempre que los plazos en los que se solicita la información financiera sean razonables, la puntualidad y la precisión a la hora de entregarla permiten valorar positivamente tanto el rendimiento del responsable financiero como la calidad de los datos que se aportan.

3. La ausencia o mala calidad de la información económico-financiera presentada. Evidentemente una de las peores cosas que podemos hacer es no presentar información, porque sencillamente no la tenemos, o presentar datos erróneos como, por ejemplo, balances descuadrados o evoluciones incomprensibles de las rúbricas contables como, por ejemplo, unas existencias iniciales en almacén que difieran de las finales del período anterior.

4. La poca transparencia en las entrevistas de la empresa con los gestores de riesgos. Las incoherencias, las dudas sobre los datos más fundamentales aportados, en las posteriores entrevistas que se realizan con los gestores o analistas de riesgos, pueden llevar a éstos a pensar que las cuentas de la empresa están maquilladas o falseadas. También debemos recordar que los datos aportados por la empresa serán comparados, tarde o temprano, con los obtenidos de otras fuentes externas a la misma y deben coincidir.

Para subsanar parte de estos errores convendrá siempre guardar copia de la información que hacemos llegar al analista de riesgos, ordenada para cada entidad, y especificando la fecha de entrega y el gestor o responsable del análisis que la recibe.