Diferencias entre “venture capital” y “private equity”

Mario Cantalapiedra – Economista

Las entidades de capital riesgo según la Ley 22/2014 son entidades de inversión colectiva de tipo cerrado que obtienen capital de una serie de inversores con el fin de generar para ellos ganancias o rendimientos. También en dicha Ley se señala que su objeto social principal consiste en la toma de participaciones temporales en el capital de empresas de naturaleza no inmobiliaria ni financiera que, en el momento de la toma de participación, no coticen en el primer mercado de la Bolsa.

Se pueden distinguir distintas modalidades de capital riesgo en función de la fase de desarrollo en la que se encuentre la empresa financiada. Aunque en España es habitual que todas estas modalidades se engloben bajo el concepto genérico de capital riesgo, en los países anglosajones el ciclo vital de la empresa lleva a distinguir entre venture capital y private equity.

De este modo, el venture capital (o capital riesgo propiamente dicho) consiste en la aportación de fondos a una empresa que se encuentre en las primeras fases de su desarrollo, donde la incertidumbre sobre la marcha futura del negocio es mayor. A su vez se divide en:

  • Capital semilla, donde se financian nuevos proyectos empresariales antes de que estos nazcan.
  • Capital de arranque, donde se financia el establecimiento (instalaciones, páginas web, etcétera) y puesta en marcha de empresas ya creadas.

Por su parte, el private equity (capital privado) se refiere a la inversión en empresas consolidadas o en fase de crecimiento, sobre las que ya existe un historial de negocio y el riesgo es menor. En este caso, se divide en:

  • Capital expansión, donde se financian empresas operativas en fase de crecimiento con objetivos tales como el lanzamiento de un nuevo producto o el crecimiento en una nueva zona geográfica.
  • Compra apalancada, donde una parte de la compra se financia mediante recursos ajenos aportados por una entidad financiera distinta a la de capital riesgo y otra mediante el dinero que aportan los inversores. Los recursos ajenos se aseguran en base a los activos de la empresa y a la previsión de sus flujos de caja.
  • Sustitución, donde la entidad inversora entra en la empresa para ocupar el lugar de un accionista anterior que desea retirarse (el caso típico en una empresa familiar con problemas sucesorios donde el capital riesgo invierte para garantizar la continuidad del negocio).
  • Reorientación, donde se financia el cambio de orientación de una empresa que atraviesa dificultades.

 

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