Mario Cantalapiedra – Economista

El debate entre la libertad y el control en internet alcanza también al mundo financiero con un interés creciente sobre las denominadas criptomonedas y las ofertas iniciales de criptomonedas o ICOs (Initial Coin Offering).

Las criptomonedas son monedas digitales que no están respaldadas por ningún banco central u organismo público, aunque se presentan como alternativa al dinero de curso legal (el bitcoin sería el ejemplo más claro). Por su parte, las ICOs pueden referirse tanto a la propia emisión de criptomonedas como a la de derechos, generalmente denominados tokens (vales), que se venden a cambio de criptomonedas o de divisas oficiales como, por ejemplo, euros. Estos tokens pueden otorgar participación en los futuros ingresos o aumento de valor de una entidad o negocio (security tokens) o dar derecho acceder a un servicio o recibir un producto (utility tokens).

bitcoin-3137150_1920

A primera vista parece que invertir en este tipo de activos es algo complejo y no apto para todos los públicos. Así lo piensan también la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) y el Banco de España (BdE), que acaban de emitir un comunicado conjunto en el que realizan las cinco advertencias siguientes:

1. Espacio no regulado

Las criptomonedas y los actores implicados en su comercialización directa no están regulados en la Unión Europea. Aquel que las adquiera o mantenga no se beneficiará de las garantías y salvaguardias asociadas a los productos financieros regulados. Asimismo los tokens emitidos en una ICO o los productos financieros referenciados a criptomonedas podrían no estar sujetos a regulación.

2. Problemas derivados del carácter transfronterizo del fenómeno

En muchas ocasiones los actores implicados en la emisión, custodia y comercialización de criptomonedas no se encuentran localizados en España, de tal modo que la resolución de cualquier conflicto puede quedar fuera del ámbito competencial de las autoridades españolas, estando sujeto al marco normativo del país en cuestión.

3. Elevado riesgo de pérdida del capital invertido

Son inversiones altamente especulativas. Por otro lado, su fuerte dependencia de tecnologías poco consolidadas no excluye la posibilidad de fallos operativos y amenazas cibernéticas que podrían suponer la indisponibilidad temporal o incluso la pérdida total de las cantidades invertidas. No están protegidas por fondos de garantía como los que aseguran el efectivo o los valores depositados en entidades de crédito y empresas de servicio de inversión.

4. Problemas de iliquidez y volatilidad extrema

La ausencia de mercados equiparables a los regulados puede dificultar la venta de las criptomonedas o de los tokens. Puede que no existan opciones en el momento deseado para convertirlos en moneda convencional. Y cuando se puedan vender, es muy posible que exista falta de transparencia en relación a las comisiones aplicables. Los organismos supervisores también destacan las fuertes oscilaciones que suele sufrir su precio sin causa objetiva aparente.

5. Información inadecuada

En el caso de las ICOs, la información que se pone a disposición de los inversores no suele estar auditada y normalmente es incompleta. Por regla general, se enfatizan los beneficios potenciales, minimizándose los riesgos. El lenguaje utilizado suele ser muy técnico y poco claro, por lo que no es sencillo conocer los riesgos de la inversión.

Desde luego, sin negar la posibilidad real de invertir en estos activos, recomiendo que se tenga mucha cautela al hacerlo, respetando aquello de “no invertir en lo que no se entiende”.

Foto: TheDigitalArtist