El preconcurso de acreedores de Abengoa y las pymes afectadas

Mario Cantalapiedra – Economista

Ayer saltaba la noticia de que la multinacional española de ingeniería y energías renovables Abengoa, había comunicado a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) su intención de solicitar el preconcurso de acreedores, al amparo del artículo 5 bis de la Ley 22/2003, de 9 de julio, Concursal.

Por este artículo, Abengoa lo que hace es poner en conocimiento del juzgado competente para la declaración de su concurso, que ha iniciado negociaciones con los acreedores para alcanzar un acuerdo de refinanciación o para obtener adhesiones a una propuesta anticipada de convenio en los términos previstos en dicha Ley.

Desde que Abengoa presente dicha comunicación, no podrán iniciarse ejecuciones judiciales o extrajudiciales de los bienes o derechos que resulten necesarios para la continuidad de su actividad empresarial. Por tanto, lo que hace con la comunicación al juzgado es blindarse ante sus acreedores. Esta situación de protección continuará hasta que se produzca alguna de las siguientes circunstancias:

  • Se formalice el acuerdo de refinanciación.
  • Se dicte la providencia admitiendo a trámite la solicitud de homologación judicial del acuerdo de refinanciación.
  • Se adopte el acuerdo extrajudicial de pagos.
  • Se hayan obtenido las adhesiones necesarias para la admisión a trámite de una propuesta anticipada de convenio.
  • Tenga lugar la declaración de concurso.

No obstante, Abengoa tiene un límite temporal para negociar con sus acreedores en la situación de preconcurso. En concreto, cuenta con tres meses, desde que presente la comunicación al juzgado, para alcanzar un acuerdo de refinanciación, un acuerdo extrajudicial de pagos o las adhesiones necesarias para la admisión a trámite de una propuesta anticipada de convenio. Una vez que finalice este período, tiene otro mes más para solicitar la declaración de concurso.

De no conseguirse el acuerdo, y tal como han informado distintos medios de comunicación, nos enfrentamos al mayor concurso de acreedores de la historia de España, con un pasivo total que supera los 27.000 millones de euros. En un momento en que el número de concursos se venían reduciendo de manera progresiva en nuestro país, es muy mala noticia. Yo que en su día sufrí muy de cerca la suspensión de pagos de Huarte, estoy pensando, más allá de las entidades financieras que se pueden ver afectadas y de las que todo el mundo habla, en las pymes a las que puede arrastrar el concurso de Abengoa.

Evolución de las principales magnitudes del Grupo Abengoa

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Fuente: Insight View

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