El presupuesto de capital en un entorno de gran incertidumbre

Mario Cantalapiedra – Economista 

En un momento como el presente donde es difícil vislumbrar con claridad el horizonte económico a largo plazo, la mayoría de las personas que trabajamos con información de las empresas somos “cortoplacistas” a la hora de planificar. El entorno económico no nos permite ir mucho más allá de unos pocos meses en nuestras previsiones. No obstante, si entendemos la planificación como un proceso de cooperación inteligente con lo inevitable, con el cambio que se ha de producir, la necesidad de planificar también a largo plazo, a más de un año vista, sigue estando ahí. Planificar no significa tanto que se cumpla a rajatabla lo previsto como contar con un camino marcado por el que andar, aunque en él, como ocurre actualmente, la incertidumbre sea grande y el replanteamiento de las previsiones iniciales esté a la orden del día.

Desde el punto de vista de la planificación financiera a largo plazo, nos encontramos con el presupuesto de capital, donde el horizonte temporal objeto de planificación se divide en años, sin que se entre a analizar el movimiento de fondos en períodos temporales de menor duración. Lo que se busca es encontrar un equilibrio entre los flujos de inversión y financiación de la empresa a largo, definir la estructura permanente de la misma, para posteriormente estudiar el movimiento detallado de los flujos dentro de la planificación a corto.

Una vez elaborado el presupuesto de capital nos permitirá estimar los balances y cuentas de pérdidas y ganancias previsionales de la empresa, resultado de las políticas de inversión y financiación proyectadas. En realidad el plan financiero a largo de una compañía estará formado por los tres documentos: presupuesto de capital, balance y cuenta de pérdidas y ganancias previsionales.

El presupuesto de capital a su vez se compondrá de dos presupuestos parciales:

a)      Un presupuesto de inversiones en el período contemplado. Dentro del documento que refleje el presupuesto de capital global identificaremos a esta parte como las necesidades de fondos. Antes de incorporar un proyecto de inversión determinado al presupuesto de capital, deberemos realizar un proceso de selección entre distintas alternativas en base a los distintos métodos existentes (VAN, TIR, etcétera).

b)      Un presupuesto de financiaciones que posibiliten la realización de las inversiones planificadas. En este caso, representarán las fuentes de fondos propias o ajenas.

Luego conveniencia, y hasta recomendación, de realizar el presupuesto de capital en la situación de crisis actual sí, aunque condicionado por la incertidumbre que vive nuestra economía y por las dificultades de prever lo que va a ocurrir.

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