Mario Cantalapiedra – Economista

Una franquicia, según la página web de la Secretaría de Estado de Comercio, perteneciente al Ministerio de Economía y Competitividad español, “es un sistema de cooperación entre empresas, ligadas por un contrato, en virtud del cual una de ellas, el franquiciador, concede a la otra, llamada franquiciado, el derecho de explotar una marca, un producto, un servicio o una fórmula comercial junto con la transmisión de una forma concreta de organización, administración empresarial y de recursos humanos. Es una manera de establecerse en un negocio respaldado por una marca conocida, una gama de productos o servicios demandados en el mercado”.

Para muchos emprendedores la franquicia representa una opción de negocio interesante puesto que supone salir al mercado con menor riesgo, al emprender una actividad que ya ha sido probada por otros con éxito. No obstante, su margen de maniobra también es menor, sobre todo no serán propietarios de la marca, y además tendrá que pagar a los franquiciadores, cuotas de entrada y pagos periódicos denominados royalties, los cuales podrán ser fijos o variar en función de las ventas. A efectos de su puesta en marcha, la franquicia no posee personalidad jurídica propia (se trata de un contrato mercantil entre empresas ya constituidas), ni requiere ningún trámite de constitución más allá de la firma de dicho contrato, que es la clave de la relación y el lugar donde se recogerán los derechos y obligaciones tanto de franquiciador como de franquiciado.

En este sentido, se acaba de publicar en el número de mayo de la revista Emprendedores el ranking de las 500 principales sociedades franquiciadoras de España, desarrollado en colaboración con la compañía Iberinform. A partir de este ranking, con los datos mercantiles actualizados correspondientes al ejercicio 2014 (último disponible) del 82 por ciento de los franquiciadores que forman parte del mismo, podemos conocer que su facturación media se sitúa en cerca de 55 millones de euros y su rating medio de morosidad (calificación que estima la probabilidad de que una empresa cumpla sus compromisos de pago dentro de los próximos 12 meses) en el 6,2 (en una clasificación del 1 a 10, donde el nivel de riesgo medio se sitúa en el tramo que va del 4 a 7). Estos datos parecen reflejar la fortaleza de los franquiciadores y apoyar la idea de que, a través de ellos, se puede emprender un negocio con menor riesgo.

Datos de las principales sociedades franquiciadoras de España

insightFuente: Ranking revista Emprendedores e Iberinform a partir de Insight View.