Es hora de revisar la eficiencia del gasto público
Mario Cantalapiedra – Economista
En la teoría económica la eficiencia mide la capacidad para lograr el cumplimiento de un objetivo minimizando el empleo de los recursos existentes. Por ejemplo, se dice que una asignación de recursos es eficiente cuando un bien se está produciendo al menor coste posible.
Uno de los principales problemas a los que nos enfrentamos en la actualidad es el descontrol generalizado del gasto público, que lleva a recurrir a la deuda constantemente como solución financiera y, por ende, a estrangular a nuestra Economía. En esta cuestión tiene mucho que decir la ausencia de eficiencia registrada en la asignación de los recursos que, en principio, son de todos. A pesar de que una parte de dicha ineficiencia pueda deberse a la maldad o incompetencia de algunos responsables públicos, también existen otra serie de factores que la pueden explicar, como son los siguientes:
- La ausencia de competencia en la provisión de los bienes y servicios públicos.
- La dificultad de controlar los comportamientos de las personas responsables de realizar la provisión de los servicios públicos, bien por falta de información, bien por no poder recompensar o castigar sus actuaciones de un modo equivalente al que se hace en el sector privado.
- La rigidez que caracteriza a las reglas de juego que presiden las actividades públicas.
Estamos en época de elecciones, el 20 de noviembre está a la vuelta de la esquina, y el momento parece el propicio para revisar este tipo de asuntos por parte del nuevo Gobierno que tenga a bien elegir el pueblo español. Además de solucionar los excesos del pasado, se trata de no repetir errores de asignación en el gasto público, para lo cual se me ocurre que se podrían arbitrar distintas recetas:
- Racionalizar el proceso productivo público, utilizando con mayor profundidad el análisis coste-beneficio y otras técnicas de valoración de proyectos.
- Trasladar a la esfera pública las reglas del funcionamiento del gasto privado como la concesión de recompensas o castigos o una mayor flexibilidad.
- Fomentar la competencia, cuanto sea posible, incluso estimulándola entre los distintos organismos de las administraciones públicas entre los cuales puede existir.
No olvidéis que la existencia de ineficiencias en la asignación de los recursos públicos afecta tanto a la equidad del sistema social como a la propia legitimidad del gasto público. No me parece éste un tema baladí, por lo que desde aquí les ruego a los señores políticos que tomen nota, España lo necesita.









