Europa pierde fuelle en el camino de la innovación

Mario Cantalapiedra – Economista

Las patentes son derechos exclusivos que se conceden a personas físicas o jurídicas sobre productos o procesos que ofrecen nuevas manera de hacer algo o nuevas soluciones técnicas a un problema. Son otorgadas por oficinas nacionales o regionales, que las conceden en nombre de varios países como es el caso, por ejemplo, de la Oficina Europea de Patentes (OEP). Gracias a las patentes, los titulares del derecho pueden autorizar a terceros la utilización de la invención o ceder el derecho a la misma si llegan a un acuerdo. Cuando vence la patente (habitualmente a los 20 años), la invención pasa a dominio público y puede ser explotada comercialmente por cualquier persona.

Desde esta perspectiva, protegen invenciones que de ser introducidas en el mercado se convierten en innovaciones, de tal modo que el número de patentes que se concede a una empresa o a un país es considerado un indicador significativo de su capacidad de innovación.

Pues bien, según los datos recientemente publicados por la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI), con sede en Ginebra, en 2018 se presentaron 3,3 millones de solicitudes de patentes a nivel global, lo que supone un aumento del 5,2 por ciento con respecto al ejercicio anterior, en una serie de nueve años consecutivos de aumento. Tras estas cifras existe un principal protagonista como es China, cuya oficina nacional concentró el pasado año nada más y nada menos que 1,54 millones de solicitudes de patente, el equivalente al 46,4 por ciento del total. Tras el gigante asiático, se situaron en el top ten las oficinas de Estados Unidos (597.141), Japón (313.567), Corea del Sur (209.992), OEP (174.397), Alemania (67.898), India (50.055), Rusia (37.957), Canadá (36.161) y Australia (29.957), siendo muy significativo el crecimiento interanual de India con un 7,5 por ciento más de solicitudes.

Q

Resulta llamativo que un país como Corea del Sur, cuya economía ocupa actualmente el puesto once por volumen del producto interior bruto (PIB), concentre en su oficina nacional un número mayor de solicitudes de patente que la OEP, o tres veces más que la oficina alemana. Teniendo en cuenta también los datos de Japón y el crecimiento comentado de India, parece que el mundo de la invención, y por consiguiente de la innovación, se está concentrado en Asia. En este sentido se pronunció Francis Gurry, director general de  la OMPI, durante la presentación de los datos a los medios de comunicación: “China concentra casi la mitad de las solicitudes de patente, y la India registra también incrementos notables. Asia se ha convertido en uno de los centros de innovación a nivel mundial”. Y yo me atrevería a añadir que Europa en este camino de la innovación se está quedando atrás.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *