La gestión del crédito comercial mediante el “factoring” de exportación

Mario Cantalapiedra – Economista

Son muchas las empresas españolas que están intentando superar la crisis económica a través del incremento de su actividad de venta en el exterior, de tal modo que si aquí no hay negocio debido al letargo de la demanda interna habrá que tratar de buscarlo allende nuestras fronteras. Este aumento de la actividad exportadora ha hecho que también se incremente la utilización de los instrumentos de gestión del crédito comercial que se asocian a la misma, como es el caso del factoring de exportación. En concreto, durante el pasado ejercicio de 2011 esta modalidad de factoring creció en España más de un 18 por ciento, con un volumen de cesión de créditos total que alcanzó los 11.680 millones de euros, según los datos recientemente aportados por la Asociación Española de Factoring (AEF).

Te recuerdo que mediante la operación de factoring una empresa cede las facturas generadas por sus ventas a una compañía especializada para que se ocupe de su gestión de cobro, pudiendo además solicitar un conjunto de servicios de carácter financiero, administrativo y comercial, entre los que se encuentra el pago anticipado de las facturas. El hecho de que pueda plantearse no solo para las ventas realizadas en el interior sino también para aquellas que se efectúen a deudores extranjeros, resulta fundamental para las pequeñas y medianas empresas exportadoras que carezcan de una gran infraestructura y encuentren mayores obstáculos para operar en los mercados exteriores, tales como legislaciones distintas a las nacionales o gestiones administrativas complejas en las que influyen aspectos culturales y hasta lingüísticos, los cuales pueden variar  además de un país a otro. Mediante la cesión de las facturas a una compañía especializada que ofrezca factoring de exportación se puede lograr que la exportación se convierta prácticamente en una venta nacional.

El factoring de exportación, por tanto, proporciona seguridad en el cobro de las facturas a clientes extranjeros, elimina los mismos riesgos y proporciona las mismas ventajas que en el caso del mercado interior, pero que son más difíciles de gestionar en el exterior. No obstante, debes saber que al igual que el factoring nacional no suele estar disponible para productos perecederos y para ventas que se realicen a largo plazo. También se ha de valorar la injerencia en la relación comercial entre cliente extranjero y proveedor nacional de un externo, la compañía de factoring, así como el coste del producto, relativamente alto si lo comparamos con otras opciones que existen en el mercado.

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