La inaccesibilidad del Comité de riesgos bancario

Mario Cantalapiedra – Economista

Hablando el otro día con un amigo empresario me comentó lo molesto que estaba con su banco, con el que viene trabajando desde hace unos cuantos años, porque le había denegado la concesión de una cuenta de crédito. Más que el hecho en sí de la no concesión del producto de financiación, le había molestado la falta de explicaciones por parte del banco. El director de su oficina, con el que hasta la fecha mantiene una buena relación, le había comentado que la decisión venía de arriba, del Comité de riesgos y que poco podía hacer él salvo comunicársela. En este contexto y al solicitar mi amigo hablar directamente con los responsables de dicho Comité, se encontró con que la política de la entidad prohíbe este extremo: “los miembros del Comité de riesgos del banco no hablan con los clientes”.

Dentro de una entidad financiera, te recuerdo que el Comité de riesgos es el órgano colectivo responsable de decidir sobre la concesión de un préstamo o un crédito a un cliente, es decir, es quien se encarga de que la entidad tome un riesgo. Y en una situación como la que acabo de comentar puede que haya ocurrido algo de lo siguiente:

En primer lugar, puede que la operación se haya parado en la propia oficina por no considerarse viable y al director de la misma le cueste decírselo al empresario con el que lleva colaborando desde hace tiempo. En este caso, la excusa de la inaccesibilidad del Comité de riesgos aparece como su tabla de salvamento.

También puede ocurrir que la política de la entidad financiera sea la de que le lleguen masivamente a su Comité de riesgos las propuestas sobre préstamos y créditos, tanto las buenas como las que se consideren no adecuadas, para que sea allí donde se realice el tamiz, aunque sea a consta de que sus directores de oficina tengan que dar la cara posteriormente ante los clientes.

Por último, la tercera posibilidad que se me ocurre, es que los miembros del Comité de riesgos del banco no sean personas, como podríamos pensar, sino máquinas que han sido diseñadas para evaluar riesgos de forma autónoma y, por tanto, no sea nada fácil hablar con ellas sobre los motivos concretos que los llevan a rechazar una operación, aunque esta última posibilidad parece demasiado descabellada ¿o no?

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7 pensamientos en “La inaccesibilidad del Comité de riesgos bancario”

  1. Le comento mi parecer después de haber trabajado un tiempo en un comité de riesgos a nivel regional. Como bien dice las tres opiniones pueden ser perfectamente factibles pero según mi experiencia el director debe saber siempre el motivo de la denegación. En primer lugar su amigo debería preguntar si la operación que quiere realizar se encuentra dentro de las facultades de crédito de la oficina. Si estuviera dentro de éstas la responsabilidad es única del director de la misma. Si excediese de las facultades, el director o comercial en cuestión debe introducir la operación en el sistema informático de la entidad que la evaluará según los parámetros establecidos. La resolución de la “maquina” puede ser favorable. Si fuera así fiesta para el director y el empresario, el uno obtiene financiación y el otro va completando su bonus sin responsabilidad por la operación dada puesto que ha sido “la máquina”. En el caso de que la respuesta de la maquina sea negativa el director deberá preparar la operación y enviarla a su comité de riesgos regional. He de decir que hay casos de denegación porque el director de la oficina ni prepara la operación ni la defiende(entiendo por preparar una operación por realizar un informe más o menos completo de la situación de la empresa presente y futura en la medida de lo posible). En este caso pierden todos no hay financiación para el empresario, el director no hace negocio y el banco tampoco. También como es normal hay casos, en que después de haber sido estudiada la viabilidad economica y financiera de la empresa y la solvencia de ésta,con una buena presentación del director, se desaconseja por los no buenos datos que presenta y cuándo se producen estos casos en la sanción se argumenta la denegación, por lo que el director de la oficina sabe siempre cual es el motivo.
    Esta era la manera de trabajar de una entidad financiera de este pais, como funcionan otras lo desconozco.
    Mi recomendación a su amigo, que probablemente ya lo haya realizado, es acudir a la competencia.

  2. Mario, gracias por compartir la experiencia de tu amigo empresario.

    Aunque estoy seguro de que no te voy a descubrir nada nuevo, me gustaría puntualizar que la tercera opción de las que planteas: ” que los miembros del Comité de riesgos del banco no sean personas (…) sino máquinas que han sido diseñadas para evaluar riesgos de forma autónoma” NO es compatible con la una previsión del reglamento que desarrolla la LOPD (Art. 36) que establece límites a que la solvencia patrimonial de una persona física pueda ser valorada exclusivamente de manera automatizada, esto es, “máquinas diseñadas para evaluar riesgos de manera autónoma” como mencionas en tu post.

    El reglamento que desarrolla la LOPD admite el tratamiento automatizado sólo si el afectado, la persona que pide un crédito en este caso, ha sido informado previamente de dicho aspecto.

    En román paladino, para que fueran máquinas las que evalúan de manera autónoma el riego, sería necesario que el banco advirtiera previamente al solicitante del crédito que la decisión final corresponde a esas máquinas exclusivamente.

  3. Financiero, muchas gracias por su comentario. Evidentemente en el post y con el límite de su extensión solo pretendo anunciar parte de la problemática que puede existir. Entiendo que es un problema complejo y como tal tiene muchos prismas. Con su comentario, tenemos más información. Gracias de nuevo!!

  4. Fernando, me dejas más tranquilo. Muchas gracias por aclarar mi duda y por compartir un dato tan importante como el de la protección que en este ámbito proporciona la LOPD. Aspectos como este han de estar presentes cuando tanto se habla de “crédito responsable”. Nunca es tarde para aprender.

  5. – los clientes y los riesgos normalmente son evaluados (ver scoring y rating…) por “máquinas” como ayuda a la toma de decisiones que siempre son tomadas por personas. No creo que tener herramientas de análisis vaya en contra de ninguna ley.

    – los comités evalúan la solicitud, la finalidad, las garantías y la viabilidad de ese riesgo y del cliente, al igual que hace o, debería hacer, el director de la oficina

    – dar explicaciones de la no concesión de un riesgo es como sí en cada caso que una empresa que decide no vender a crédito (o fija un volumen de riesgo) el gerente le diese explicaciones detalladas a ese cliente… Posiblemente le indicará que son politica de riesgos o de ventas… Al final se resume en que el riesgo e impago es elevado y por decirlo coloquialmente “no se fía”.

    – le recomiendo acudir a la competencia y un poco de autoanalisis…

  6. ## sustituye al anterior ##
    – los clientes y los riesgos normalmente son evaluados (ver scoring y rating…) por “máquinas” como ayuda a la toma de decisiones que siempre son tomadas por personas. No creo que tener herramientas de análisis vaya en contra de ninguna ley.
    – los comités evalúan la solicitud, la finalidad, las garantías y la viabilidad de ese riesgo y del cliente, al igual que hace o, debería hacer, el director de la oficina
    – dar explicaciones por parte del comité correspondiente de la no concesión de un riesgo es como sí en cada caso que una empresa que decide no vender a crédito (o fija un volumen de riesgo) el gerente le diese explicaciones detalladas a ese cliente… Posiblemente el departamento de ventas le indicará que son politica de riesgos o de ventas… Al final se resume en que el riesgo de impago es elevado y por decirlo coloquialmente “no se fía”.
    – le recomiendo acudir a la competencia y un poco de autoanalisis…

  7. Gracias @JJO.CG por tu comentario. La verdad es que hay que entender todas las posturas, también la de empresarios que después de toda una vida “ligados” a una entidad bancaria en la que confiaban, con la que crecieron (e hicieron crecer) reciben una fría carta 15 días antes del vencimiento de su póliza en la que se les comunica que ya no se les renueva.

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