La legislación contra la morosidad y el albarán de entrega

Mario Cantalapiedra – Economista

La vigente legislación contra la morosidad establece que el plazo de pago de las facturas empieza a contar desde la fecha de recepción de las mercancías o prestación de servicios. En concreto, y para el caso de pagos entre empresas durante 2011, te recuerdo que este plazo es de ochenta y cinco días después de la fecha de recepción de las mercancías o prestación de servicios.

Por tanto, resulta importante acreditar de forma adecuada la fecha en la que se entrega un producto a un cliente o se le presta un servicio, para lo cual existe un documento que a pesar de no tener carácter obligatorio es muy utilizado por las empresas, sobre todo por las que comercializan bienes, como es el albarán, el cual sirve para acreditar la entrega del producto o la prestación del servicio.

El albarán que emita una empresa debe ser lo más explícito posible, de tal forma que no existan dudas posteriores sobre la entrega del bien o la prestación del servicio. De este modo, es habitual y recomendable que el albarán incluya como mínimo la fecha de la entrega del bien o prestación del servicio, la denominación y demás datos identificativos del cliente que lo recibe (código de identificación fiscal, dirección, teléfono) y el lugar de la entrega o prestación. Es fundamental que también exprese los artículos que, en su caso, se remiten al cliente con las especificaciones debidas así como su cantidad concreta.

El albarán cumple una doble función para la empresa emisora, ya que, por un lado, representa un justificante de la salida de los productos del almacén correspondiente y, por otro, acredita la entrega del producto al cliente, de ahí que habitualmente contenga más de una copia. La copia firmada por el cliente debe regresar siempre a la empresa vendedora, de tal modo que ésta tenga constancia de la entrega o prestación y pueda emitir la factura correspondiente. Si trabajas en una empresa seguro que estás de acuerdo conmigo en la dificultad que supone en muchas ocasiones llegar a entender los datos de la persona que ha recogido la mercancía. Pueden llegarte sus datos incompletos en la copia del albarán, su firma ilegible, etcétera. No obstante, la recomendación es que siempre se trate de identificar a la persona receptora de forma conveniente (nombre y apellidos, DNI, cargo en la empresa), algo en lo que hay que incidir especialmente cuando la entrega se realice a través de algún intermediario, como bien puede ser una empresa de mensajería. Sólo así se evitarán posteriores problemas con el valor probatorio del albarán.

9 pensamientos en “La legislación contra la morosidad y el albarán de entrega”

  1. Normalmente las empresas, ponen el sello de la empresa, y ni siquiera firma la persona receptora. ¿crees que es eso válido? deberiamos exigir a la empresa de mensajería que firmara una persona? bajo que justificación?

  2. Cristina, las relaciones entre cliente y proveedor están condicionadas por múltiples factores en la praxis. Me consta lo difícil que es hacer las cosas bien y que nadie se moleste por ello. En España a un cliente le dices muchas veces que te firme un albarán correctamente y se lo toma mal, y según cuál sea tu relación con él, puedes tener más o menos problemas. Mi recomendación es que siempre se trate de lograr la firma del albarán por persona autorizada y claramente identificada (lo mismo cuando trabajemos con una empresa de mensajería). Sólo así evitaremos problemas posteriores si tenemos que demostrar la entrega de un material al cliente (esta es la verdadera justificación. Seguro que nadie recoge un paquete en su domicilio particular sin firmar un albarán y poner su DNI ¿verdad? Pues en las relaciones entre empresas debe ser igual. Gracias por tu comentario 😉

  3. En mi empresa nos hemos encontrado con gente que firma y pone un DNI falso. Creo que lo que hay que hacer es pedir el DNI y anotarlo alguien de tu propia empresa.
    Un saludo

  4. Carlos, soy de los que piensan que las relaciones cliente-proveedor deben basarse en la confianza. Desde luego, trabajar con un cliente cuyos empleados firman albaranes con datos falsos no es para fiarse mucho ¿verdad? No me parece mal la medida que comentas de pedir DNI y anotarlo pero es triste que se tenga que llegar a esos extremos.

  5. Lo que no pase en este país!!!
    Desgraciadamente, como bien indicáis, lo que es aplicable a particulares no lo es de cara a las relaciones empresariales. Tenemos que usar el sentido común y ser capaces de explicar a nuestros clientes que esto es bueno para todos. El albarán, es bueno para ellos y es bueno para nosotros. Es un documento que indica lo que hemos entregado, y si se firma y fecha, damos fé en la relación comercial que dichos productos se han recibido. De cara a un juicio, hacer las cosas bien, tienen su recompensa. Si el cliente nos firma en barbecho el albarán nos darán la razón. Por tanto, y siempre poníendonos en el peor de los casos tenemos que registrar la documentación correctamente.

    En caso que seamos el cliente, y el albarán venga incorrecto, si lo comprobamos y lo hacemos saber, podremos parar ante futuras demandas que dicho albarán venía correcto al 100% y por tanto dicha deuda no sería 100% reclamable.

    Espero haberme explicado.
    Gracias y un saludo,

  6. Luis, estoy de acuerdo contigo en el que el albarán correctamente cumplimentado y firmado “es algo bueno para las dos partes” (tanto para el cliente como para el proveedor). No debería costar tanto hacer las cosas bien ¿verdad?

  7. Soy responsable del pago de un albaran firmado por mi con dni si mi empresa no hace frente al pago de ese albaran.

  8. Estimado Esteban:

    Mi recomendación, a expensas de que consultes a un servicio jurídico, es que siempre firmes con la antefirma de la empresa por delante para evitar problemas. No conozco el caso de albaranes pero si de pagarés firmados en nombre de una empresa sin hacer constar la antefirma. En este caso, la jurisprudencia está entendiendo (existen varias Sentencias que así lo confirman) que el firmante queda obligado personalmente a abonar el importe del efecto a su vencimiento, sin que la empresa esté obligada a hacerlo y a pesar de que figure en el efecto en cuestión la cuenta bancaria de la compañía. Si no estás autorizado por la empresa para recepcionar mercancia no firmes el albarán y si lo estás, hazlo siempre con la antefirma que clarifique que firmas en nombre de la empresa y no en nombre propio.

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