Mario Cantalapiedra – Economista

Déficit público y deuda pública son dos términos íntimamente relacionados pero que no son lo mismo, a pesar de que muchas veces se llegan a confundir. El déficit público hace referencia al exceso de gastos sobre ingresos de las administraciones públicas durante un período concreto, luego estamos hablando de cuenta de resultados pública. La cifra global en España, a su vez se divide en cuatro: el déficit de la Administración Central, el de las comunidades autónomas, el de las corporaciones locales y el de la Seguridad Social. El dato del déficit público en términos absolutos tiene relativa importancia, de ahí que suela expresarse como un porcentaje del Producto Interior Bruto (PIB), para poder compararlo entre países o en un mismo país a lo largo del tiempo. Por ejemplo, los países de la zona euro tienen acordado un objetivo de déficit público máximo del 3% del PIB. Precisamente la Comisión Europea acaba de ampliar en dos años, de 2014 a 2016, el plazo concedido a España para situar su déficit público por debajo de ese límite, oportunidad histórica que tiene el Gobierno de Rajoy para tratar de equilibrar nuestra cuenta de resultados pública. En 2012 España cerró su déficit público en el 10,6% del PIB, el porcentaje más elevado de toda la Unión Europea.

Por su parte, la deuda pública se refiere al conjunto de pasivos financieros que un Estado y el conjunto de las administraciones públicas que lo integran (comunidades autónomas, diputaciones provinciales, ayuntamientos, etcétera) tienen con terceros con el fin de financiar sus actividades, luego nos referimos ahora a cifras de balance público. Esta deuda pública se emite en forma de letras del Tesoro, bonos u obligaciones del Estado. Al igual que en el caso del déficit, la deuda pública suele expresarse referida al PIB, siendo el objetivo europeo que el ratio de deuda pública no supere el 60% del PIB. Según datos del Banco de España, a finales de marzo de 2013 nuestro ratio de deuda pública se sitúa en el 87,8% del PIB.

Por tanto, la relación entre uno y otro elemento viene porque el exceso de gasto público sobre ingreso, es decir, el déficit, ha de financiarse mediante la emisión de deuda pública. El problema es que al emitir deuda pública se han de pagar intereses a los inversores que la compran; intereses que son nuevo gasto y que hacen que el déficit público siga aumentando.