Mario Cantalapiedra – Economista

La Autoridad Bancaria Europea (EBA, por sus siglas en inglés) acaba de publicar su hoja de ruta sobre FinTech, que establece las prioridades en esta materia para el período 2018/2019. Recuerdo que la EBA es una autoridad europea independiente que trabaja para garantizar un nivel efectivo y coherente de regulación y supervisión del sistema bancario dentro de la UE. Sus objetivos generales son mantener la estabilidad financiera en esta zona y velar por la integridad, eficiencia y correcto funcionamiento del sector bancario.

1

La propia EBA, a través de su presidente, Andrea Enría, ha expresado la dificultad de definir el perímetro regulatorio al que deben someterse las empresas FinTech, señalando recientemente que “a pesar de que pueden ofrecer productos similares y competir con la banca tradicional, esto no necesariamente implica que deban ser reguladas como bancos”. En este contexto, la hoja de ruta de la EBA incluye la creación de un “Centro de Conocimiento sobre FinTech”, con el que se pretende mejorar el intercambio de conocimiento, así como fomentar la neutralidad tecnológica (por la que la misma actividad debe estar sujeta a la misma legislación con independencia de la forma en la que se preste) en los enfoques regulatorios y de supervisión.

Con respecto a las prioridades marcadas por la EBA sobre las FinTech para 2018/2019, son las siguientes:

  • Monitorizar el perímetro regulatorio, incluyendo la evaluación de los distintos enfoques que actualmente existen sobre la autorización de compañías FinTech, analizando los denominados regulatory sandboxes (espacios seguros en los que las empresas pueden probar productos, servicios, modelos de negocio y mecanismos de entrega innovadores sin tener que hacer frente desde el principio a todas las consecuencias regulatorias normales que recaen sobre la actividad en cuestión), así como los centros de innovación con el fin de identificar un conjunto de mejores prácticas para dar coherencia y facilitar la coordinación de la supervisión.
  • Monitorizar las tendencias emergentes, analizando el impacto de los modelos de negocio de estas nuevas compañías, y los riesgos y oportunidades que surgen del uso de FinTech con el fin de mejorar el intercambio de conocimientos.
  • Promover las mejores prácticas de supervisión para evaluar la ciberseguridad, así como un marco común de pruebas sobre las amenazas cibernéticas.
  • Abordar las cuestiones planteadas por los consumidores sobre FinTech, especialmente las relacionadas con la regulación confusa que tienen estas empresas y su divulgación a los consumidores, las posibles barreras nacionales que les impiden ampliar sus servicios a todos los consumidores del mercado único europeo, y la adecuación del marco regulatorio actual a las criptomonedas.
  • Identificar y evaluar los riesgos de lavado de dinero y de financiación del terrorismo asociados a las compañías FinTech reguladas, a los proveedores de tecnología y a las soluciones FinTech.