Las transferencias SEPA son el medio de pago más utilizado en España

Mario Cantalapiedra – Economista

Las transferencias SEPA son actualmente el medio de pago más utilizado en España si se tiene en cuenta el importe total de las operaciones, tal como informa el Sistema Nacional de Compensación Electrónica (SNCE), el cual procesa las transacciones originadas con instrumentos de pago al por menor. La transferencia SEPA es un instrumento de pago básico que permite efectuar abonos en euros, sin límite de importe, entre cuentas bancarias de forma electrónica y automatizada. Se puede utilizar cuando las cuentas bancarias del emisor y del beneficiario se sitúan en países pertenecientes al Espacio Económico Europeo (es decir, los veintiocho países miembros de la Unión Europea más Islandia, Liechtenstein y Noruega), y cuando las cuentas están abiertas en entidades bancarias adheridas de Suiza y Mónaco.

Pues bien, en base a los datos acumulados de enero a octubre de 2014, las transferencias SEPA representan más de la mitad del importe total de las operaciones de pago (55,43 por ciento), seguidas a gran distancia por cheques y pagarés (16,87 por ciento) y por adeudos directos SEPA (11,97 por ciento). A continuación se sitúan los anticipos (9,24 por ciento), los efectos (3,12 por ciento), los traspasos, es decir, el envío de dinero entre cuentas de una misma entidad de crédito (3,08 por ciento) y el resto de operaciones, en el que se engloban los cheques carburante, los cheques de caja y las operaciones diversas (0,3 por ciento).

CUADRO_OPERACIONES

Desde el punto de vista de la gestión del riesgo de clientes, esto significa que el medio de pago más utilizado se caracteriza por dejar en la órbita del cliente la iniciativa del pago, a diferencia de otros medios como, por ejemplo, el adeudo directo donde parte del proveedor. Inclusive, es previsible que esta tendencia hacia la transferencia como medio de pago principal pueda consolidarse con la desaparición de los anticipos de crédito (C58) y las remesas de efectos (C32), que todavía permiten la financiación de algunas empresas y que pueden seguir utilizándose hasta el 1 de febrero de 2016. Es importante que los responsables de la gestión del riesgo de clientes en las empresas estén al tanto de esta evolución a la hora de planificar su estrategia.

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