Mario Cantalapiedra – Economista

La Ley 5/2015, de 27 de abril, de fomento de la financiación empresarial supuso, entre otros aspectos, reforzar las competencias supervisoras que se atribuyen a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), tratando de mejorar su mandato de velar por la transparencia de los mercados de valores, la correcta formación de los precios en los mismos y la protección de los inversores, para lo cual la dotó de nuevas herramientas.

Entre ellas destaca la posibilidad de utilizar expertos independientes que valoren las prácticas de comercialización de instrumentos financieros por parte de las entidades de crédito, lo que técnicamente se conoce como “mystery shoppers” (compradores misteriosos), es decir, personas que aparentando ser clientes normales lo que realmente hacen es evaluar el proceso de comercialización de un bien o un servicio por parte de una empresa, emitiendo posteriormente un informe. La Ley 5/2015 introdujo esta herramienta modificando la Ley del Mercado de Valores:

En particular, la Comisión Nacional del Mercado de Valores, para valorar el grado de cumplimiento de las normas que afectan a los mercados de valores por las entidades supervisadas y, en especial, sobre las prácticas de comercialización de instrumentos financieros, podrá solicitar la colaboración de expertos mediante la emisión de informes. Para la elaboración de estos informes, los expertos designados así como sus empleados podrán actuar de forma anónima, sin revelar su actuación por cuenta de la Comisión Nacional del Mercado de Valores”.

El pasado 16 de septiembre el diario económico Cinco Días informaba que el equipo de expertos independientes “ya recorre las sucursales españolas”, por lo que la herramienta prevista por la Ley 5/2015 se está utilizando. Según cita este diario “el primer objetivo es detectar irregularidades en aquellos (productos financieros) que se venden en avalancha a particulares, especialmente instrumentos complejos y fondos de inversión”.

He tenido la curiosidad de realizar una encuesta a través de mi perfil en Twitter para ver qué opinión se tiene sobre esta medida. El resultado final (teniendo en cuenta lo poco científico que es el método utilizado) deja claro que es bien recibida. No obstante, parece triste que haya que controlar si los bancos cumplen los preceptos a los que vienen obligados cuando comercializan productos financieros, sobre todo si recordamos episodios que están muy recientes como, por ejemplo, las malas prácticas bancarias en la comercialización de participaciones preferentes.

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