¡Cuidado! El banco viene a visitarnos

Mario Cantalapiedra – Economista

A lo largo de mi trayectoria profesional como director financiero siempre he creído conveniente, del mismo modo que me gustaba visitar a los directores bancarios en sus propias oficinas, invitarlos a conocer las instalaciones de mi compañía, porque pensaba que era una buena manera de integrar a la entidad financiera en nuestra filosofía de hacer las cosas y algo que al final podía redundar en un mejor conocimiento mutuo, una mejor relación y, en definitiva, un mejor acceso a la financiación bancaria.

 

En la actualidad debido a la gran desconfianza que existe por parte de las entidades financieras en el tejido empresarial, y a las diferencias que pueden llegar a encontrar entre los fríos datos de los estados contables y la realidad de la actividad económica en un breve lapso de tiempo, por el rápido deterioro de la situación vivido en muchos sectores, este aspecto que acabo de comentar, el de la visita del banco a las instalaciones de la empresa, parece que ya no es una cortesía sino una obligación para muchas empresas que pretendan obtener el crédito bancario.

Cuando un banco nos visita lo más probable es que trate de observar y evaluar, aparte de una panorámica general de la empresa, elementos concretos como, por ejemplo, los equipos de producción e instalaciones que utilicemos para desarrollar nuestra actividad. Si a través de la información contable que aportemos y de otras fuentes consultadas conocerá la antigüedad, coste de adquisición, amortización, mejoras o revalorizaciones de nuestro activo no corriente, al visitar nuestras instalaciones observará la ubicación física concreta de los elementos, su nivel de orden y limpieza, su grado de mantenimiento o la organización logística de los mismos.

Estos aspectos también podrán ser completados con informes de terceros relacionados con la empresa que a su vez sean clientes habituales del banco y estén dispuestos a suministrarle información. Por ejemplo, nuestros proveedores podrán informar sobre nuestra solvencia, nuestras formas de pago y el respeto de los vencimientos pactados de antemano, o sobre el aumento o reducción de nuestro nivel de pedidos. Nuestros clientes podrán informar sobre la calidad de los productos o servicios que ofertamos y el grado de cumplimiento en su suministro o entrega. E inclusive nuestros propios competidores podrán dar a conocer la coyuntura general del sector al que pertenezcamos.

Por tanto, y en lo que a la visita del banco se refiere, esto es como cuando en el cuartel y durante el servicio militar teníamos una revisión de algún mando importante, todo tiene que estar, en la medida de lo posible, perfecto para nuestro ilustre visitante, que al final lo que nos estamos jugando es el dinero que nos presta. Por otro lado, no debo olvidarme que lo comentado hasta aquí también es aplicable a las visitas que nos realicen otro tipo de compañías, no necesariamente bancarias, como las que se dedican a realizar informes comerciales investigados. De la impresión que les causemos puede depender que a nuestros clientes les llegue información más o menos positiva sobre nuestra actividad.

2 pensamientos en “¡Cuidado! El banco viene a visitarnos”

  1. ¿Realmente crees que al banco le interesa algo que no sean las cuentas auditadas? ¿Tiene sentido entregarle al banco información financiera que no ha sido auditada?

  2. Eduardo, gracias por tu comentario.

    Si piensas que la mayor parte de las empresas no están obligadas a auditar sus cuentas y de hecho no lo hacen, te cambio la pregunta ¿no le interesa a un banco “trabajar” con una empresa que no tenga cuentas auditadas? Si fuera así, perderían un porcentaje muy alto de sus clientes ¿no crees?

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