O vas al cine o vas al teatro: la escasez y el coste de oportunidad

Mario Cantalapiedra – Economista

Un sábado por la tarde una persona tiene en mente dos opciones distintas para ocupar su tiempo de ocio. Se debate entre acudir al teatro a disfrutar de una obra clásica o ir al cine a ver una película que le ha recomendado un buen amigo. Evidentemente tanto su tiempo como su dinero son recursos limitados y ha de elegir que hacer con ellos, por lo que si opta por ir al teatro deberá renunciar a la posibilidad de ir al cine y si va al cine habrá de olvidarse de ver la obra clásica, al menos por lo que en esa tarde de sábado se refiere. Luego al elegir se está enfrentando al concepto económico de coste de oportunidad de un modo más o menos consciente. Este término se refiere a aquello que un agente económico renuncia al hacer algo e inclusive en una situación tan relativamente banal como la que planteo, es algo que está muy presente como trataré de explicar a continuación.

En el caso planteado de ocio sabatino, el coste de oportunidad de ir al teatro, desde la perspectiva de la persona que está tomando la decisión económica, viene representado por el valor económico de la mejor opción que no llega a realizar, acudir al cine y viceversa. Problema económico hay puesto que estamos ante la presencia de recursos limitados, tiempo y dinero, que llevan a que sea necesario elegir, el interrogante es saber cómo podemos calcular el coste de oportunidad. Podemos aproximarnos al mismo del siguiente modo: si, por ejemplo, imaginamos que el precio del teatro es de 18 euros y el del cine de 9 euros, si finalmente la persona decide ir al teatro podemos afirmar que su coste de oportunidad es renunciar a la posibilidad de ir dos veces al cine, puesto que el precio del teatro es el doble que el del cine. De igual modo, si se decidiera ir al cine, el coste de oportunidad de esta decisión sería renunciar a “medio” teatro. Luego los economistas estimamos el coste de oportunidad de consumir un bien en términos del número de unidades del otro bien (mejor opción) al que se renuncia. Siempre que tomemos decisiones que impliquen la utilización de recursos escasos existirá algo detrás a lo que deberemos renunciar y que será preciso valorar.

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