Mario Cantalapiedra – Economista

La coyuntura actual en la que los bancos están ofreciendo a los ahorradores tipos muy bajos de interés por su dinero, puede ser propicia para que algún inversor mal informado caiga en las redes de los llamados chiringuitos financieros (no confundir con los playeros, en cuyas redes más de uno querría estar atrapado a estas alturas del año). No, me refiero a empresas que ofrecen y prestan servicios de inversión sin estar autorizadas para ello, utilizando malas prácticas y que básicamente lo que persiguen es estafar el dinero a sus clientes. Como advierte la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), las técnicas de persuasión de estas empresas son cada vez más sofisticadas, no obstante, las seis siguientes las suelen utilizar con asiduidad:

1. Predicciones acertadas

Consiste en realizar un número elevado de llamadas a posibles clientes, en las que la entidad se presenta y, sin solicitar dinero, afirma estar segura de la subida (a una mitad de las llamadas) o bajada (a la otra mitad) de un determinado valor bursátil. En los días siguientes se repite el procedimiento pero solo con el grupo a quien se realizó la predicción acertada y así sucesivamente. Al cabo de unos días, quedarán unos cuantos clientes convencidos de su poder de predicción en los mercados financieros, dispuestos a entregarles sus ahorros.

2. Apariencia de respetabilidad y éxito

Los responsables de los chiringuitos financieros suelen vestir con elegancia y alquilar oficinas de lujo. Saben que parecer respetables y expertos en los mercados es clave para conseguir clientes.

3. Explicaciones incomprensibles y uso de tecnicismos

Los responsables de estas empresas hablan de mercados lejanos y exóticos con seguridad y dominio de tecnicismos que les hacen parecer expertos. El objetivo es que el cliente no entienda nada y opte por confiar su dinero en ellos.

4. Ofrecimiento de grandes beneficios con pocos riesgos

Los chiringuitos financieros prometen rentabilidades muy superiores a las que pueden obtenerse de una inversión convencional, con un riesgo mínimo en comparación a las ganancias que se pueden lograr. Como recuerda la CNMV, y es algo que no me canso de repetir, rentabilidad y riesgo van siempre unidos (la posibilidad de obtener rendimientos más altos implica tener que asumir más riesgo).

5. Insistencia para que se adopte una decisión inmediata

Los chiringuitos financieros buscan la respuesta rápida de los posibles clientes, intentan convencerles de que son oportunidades únicas, ya que saben que, si los ahorradores meditan las operaciones que les plantean o piden asesoramiento profesional, probablemente rechacen las ofertas.

6. Presión psicológica

La conversación al principio, ya sea por teléfono o mediante cualquier otra vía que utilice el personal del chiringuito financiero, suele comenzar de forma cordial, pero si el posible cliente muestra resistencia es habitual que los argumentos y modos sean cada vez más agresivos. Según la CNMV, esta es una diferencia fundamental con las entidades autorizadas, cuyos comerciales siempre respetan el derecho del posible cliente a no estar interesado en la operación que se les plantea.

Por tanto, lo mejor que puedes hacer cuando tengas dudas sobre una oferta de inversión que recibas de una entidad desconocida, es contactar con la CNMV para asegurarte de que está autorizada, registrada y supervisada.