Mario Cantalapiedra  – Economista

El descuento comercial facilita a las empresas la posibilidad de vender a plazos con un documento que permite a las entidades financieras anticipar el cobro, siendo una operación que como todo tiene sus ventajas e inconvenientes. En cuanto a las ventajas que me gustaría destacar de esta operación están:

  1. Flexibilidad. Principal utilidad que ofrece el descuento comercial frente a otras fuentes de financiación alternativas, puesto que permite la obtención de recursos a medida que se van necesitando, siempre que se cuente con papel comercial descontable, línea de clasificación sin ocupar, y, lo más importante actualmente, el banco autorice el anticipo. Otros productos financieros alternativos como, por ejemplo, un préstamo bancario, exige determinar desde el momento de su solicitud los fondos que se van a utilizar.
  2. Rapidez. Los fondos pueden obtenerse de manera rápida una vez que se cuenta con línea de descuento abierta. Por regla general, interesará negociar con el banco que el abono de las remesas se produzca el mismo día de su presentación, salvo orden contraria. Con la crisis financiera, y en algunos sectores, este plazo se está viendo dilatado por las mayores precauciones que están tomando las entidades financieras en el estudio de cada operación de descuento.
  3. Pólizas indefinidas. Si el plazo de la póliza de negociación de documentos mercantiles es indefinido, estamos ante un instrumento de financiación del que, una vez contratado, puede disponerse siempre que se necesite. No obstante, estoy encontrando como los bancos están pasando a considerar las pólizas de negociación renovables periódicamente, por lo general, de año en año. De este modo, se reservan el derecho a renovarlas o no, y de paso se “ganan” una comisión “de estudio” a costa de la empresa.

 Por su parte, los tres inconvenientes fundamentales del descuento comercial son:

  1. Riesgo de sobrefinanciación. En ocasiones en el descuento es difícil ajustar los recursos financieros a las necesidades concretas de financiación. Por ejemplo, si se necesitan cubrir pagos por veinte mil euros y sólo se cuenta con un pagaré en cartera de sesenta mil, habrá que recurrir al descuento por un importe mayor al precisado.
  2. Coste. Sumando todos los costes de la operación, intereses y comisiones, encontramos que el descuento comercial suele tener un coste efectivo bastante elevado.
  3. Control permanente. La operación de descuento comercial exige un seguimiento continuo de los efectos recibidos y su situación (fecha de entrada, cliente, vencimiento, tipo de efecto, número de factura, fecha de descuento y entidad), así como del riesgo acumulado con cada entidad bancaria. También al ser una operación que se realiza bajo la cláusula “salvo buen fin” nos obliga a cruzar los dedos llegado el vencimiento de los efectos que descontamos, puesto que en caso de impago, ya sabemos que nuestro banco nos cargará el importe nominal del efecto más los gastos que se produzcan en su devolución.