Un Registro público y un sello para identificar a las pymes innovadoras

Mario Cantalapiedra – Economista

En una economía globalizada y cambiante la innovación permite a las empresas competir y estar presentes en el mercado. La necesidad de innovar afecta tanto a las grandes empresas, tradicionalmente más concienciadas con esta cuestión, como a las pequeñas y medianas. En el caso español el reto de la innovación parece importante, ya que nuestro tejido empresarial está compuesto fundamentalmente por pymes vinculadas a sectores tradicionales que invierten poco en investigación y desarrollo.

Pues bien, el Gobierno a través de la Orden ECC/1087/2015, de 5 de junio ha decidido crear tanto un sello como un Registro público, dependiente de la Dirección General de Innovación y Competitividad del Ministerio de Economía y Competitividad, para identificar a las pymes innovadoras, tratando de ponerlas en valor, de articular políticas específicas para ellas y, por qué no decirlo, de que cunda el ejemplo. De este modo, una pyme, definida según el criterio de la Unión Europea (es decir, una empresa que tenga menos de 250 trabajadores y una cifra de negocio anual no superior a 50 millones de euros o un balance no superior a 43 millones de euros), se considera innovadora:

  • Cuando haya recibido determinados fondos públicos en los últimos tres años, sin revocación por incorrecta o insuficiente ejecución de la actividad financiada, como, por ejemplo, ayudas para la realización de proyectos de investigación, desarrollo e innovación (I+D+i) del Centro para el Desarrollo Tecnológico Industrial (CDTI).
  • Cuando demuestre su carácter innovador disponiendo de una patente propia en explotación o por haber obtenido un informe motivado vinculante positivo a efectos de aplicación de la deducción fiscal por actividades de I+D+i.
  • Cuando demuestre capacidad de innovación mediante alguna de las siguientes certificaciones oficiales: Joven Empresa Innovadora (JEI), Pequeña o microempresa innovadora o Certificación conforme a norma UNE 166.002 sobre sistemas de gestión de la I+D+i.

Tras la inscripción en el Registro que lleva aparejada la obtención del sello, la empresa puede exponer éste en su sede y locales, utilizarlo en su tráfico comercial y con fines publicitarios, así como compatibilizar las deducciones fiscales por proyectos de I+D+i y las bonificaciones en la cotización a la Seguridad Social por personal investigador. El sello tiene caducidad para fomentar la innovación continua en las empresas, la cual se calcula en función del plazo máximo de cómputo de los requisitos alegados (ayudas, patentes, informes o certificaciones). Comentarte que ya existen empresas que han obtenido el sello, por lo que si deseas más información te recomiendo acudir al siguiente enlace.

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