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En la empresa la experiencia también es un grado

Mario Cantalapiedra – Economista

Entre los atributos que generan una mayor confianza a los analistas del riesgo de crédito de una empresa está el de la trayectoria histórica que ésta tiene, al final se trata de conocer a quién se está juzgando, y el hecho de que una compañía esté ahí hace tiempo, que sea notoria su capacidad de hacer bien las cosas, puede pesar a favor de la emisión de un dictamen positivo sobre su riesgo.

Con respecto a la fecha de constitución suele tenerse muy en cuenta que la empresa analizada sea de reciente creación, por la mayor probabilidad que existe de cesar la actividad a corto plazo; ni que decir tiene la espada de Damocles que amenaza a las empresas que han tenido el valor de constituirse recientemente, desde aquí quiero expresar todo mi ánimo y apoyo para ellas. Este factor, el de reciente constitución, también explica en parte las dificultades que encuentran las sociedades de nueva creación para acceder a la financiación bancaria, cumpliéndose aquella premisa de que los bancos “apuestan por realidades y no por proyectos”.

Si pensamos en datos históricos concretos que se miran al analizar el riesgo de una empresa, suele ser habitual observar la composición inicial del objeto social de la empresa y las modificaciones que haya podido sufrir en el tiempo, así como la evolución histórica de las líneas de negocio y de los productos o servicios básicos ofertados. Además interesa ver la evolución histórica de la cuota de mercado y de la relación con los principales competidores.Otros elementos analizados que se relacionan con la historia de la empresa son los procesos de concentración en los que se haya podido ver inmersa, como las fusiones o adquisiciones, o los procesos de índole judicial. A este respecto, al analista le interesará ver la frecuencia con la que una empresa aparece en procesos de este tipo, la posición que ocupa, demandante o demandada, y cuáles son los motivos concretos por los que figura. Si una empresa aparece históricamente como demandada en procesos judiciales, será síntoma de problemas en la actividad que desarrolla.

Dicho esto no pensemos que el tener una trayectoria histórica positiva asegura a una empresa tener un riesgo de crédito reducido, es decir, puede ser condición que en ocasiones sea necesaria pero no suficiente. Si algo nos ha enseñado a todos esta crisis es que empresas consolidadas y referentes en su sector también pueden caer y arrastrar con ellas a sus proveedores.

La utilidad del BORME en el análisis de riesgo

Mario Cantalapiedra –  Economista

El Boletín Oficial del Registro Mercantil (BORME) es una fuente oficial de datos que puede ser consultada por todos aquellos que deseen información específica sobre una compañía. Fundamentalmente sirve para centralizar y difundir los datos de las empresas que están inscritas en el Registro Mercantil. El BORME es la fuente oficial más significativa y la que, al mismo tiempo, aporta un mayor número de datos sobre las empresas.

En el Registro Mercantil os recuerdo que han de inscribirse obligatoriamente todas las sociedades mercantiles, así como el empresario individual naviero, siendo la inscripción voluntaria para el resto de empresarios individuales y otras formas jurídicas. Por tanto, si acudimos a buscar en este Boletín Oficial información registral relativa a un autónomo o una sociedad civil, es muy posible que no la encontremos. Dicho esto, el BORME se estructura en dos secciones diferentes donde se pueden encontrar las siguientes informaciones sobre una empresa:

  • Los datos generales de identificación de la misma, tales como la fecha de inicio de sus operaciones, su domicilio social, la duración prevista o los datos de su inscripción registral.
  • El objeto social.
  • El capital social suscrito y desembolsado, sus ampliaciones y reducciones.
  • Las situaciones especiales en las que se encuentre la empresa como son las concursales, las de disolución o liquidación, las de cierre registral, así como las anotaciones preventivas que se hayan practicado en la hoja de la compañía.
  • Las personas que ejercen la representación social, es decir, los órganos sociales y apoderados, con sus nombramientos y revocaciones correspondientes.
  • Los auditores nombrados, cuando exista la obligación legal de hacerlo.
  • Los anuncios y avisos legales que tienen la obligación de publicar las sociedades mercantiles en prensa y en el propio BORME. Estos anuncios y avisos se publican en la sección segunda del Boletín.
  • El depósito de las Cuentas anuales. A este respecto, el Registro Mercantil certifica su depósito, comprobando que incluyen todos los documentos preceptivos y las firmas necesarias de los administradores, pero no responde de su veracidad. En el BORME encontraremos el anuncio que hace referencia al hecho de que una sociedad mercantil ha cumplido con su obligación de depositar sus cuentas en el Registro Mercantil Provincial.

Los datos proporcionados por el BORME son muy utilizados por las entidades bancarias, y por aquellas dedicadas a elaborar informes de tipo comercial y evaluar el riesgo de impago de una empresa. Desde el 1 de enero de 2009, el BORME puede ser consultado en Internet en la siguiente dirección: http://www.boe.es/diario_borme