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Decidiendo la composición de las fuentes de financiación de la empresa

Mario Cantalapiedra – Economista

Una vez entendido que el apalancamiento financiero permite a la empresa que la financiación mediante recursos ajenos aumente su rentabilidad financiera, me gustaría compartir con vosotros una serie de reflexiones sobre la dimensión real de este efecto. En este sentido, el análisis de lo que representa el apalancamiento financiero debe tener en cuenta, además de las consecuencias sobre la rentabilidad, los siguientes dos aspectos: 

  • En primer lugar, la financiación ajena para la empresa supone asumir un riesgo, de tal modo que el efecto positivo del apalancamiento sobre la rentabilidad financiera puede no ser argumento suficiente para compensar el mayor riesgo soportado al aumentar el nivel de deuda.  Que se lo digan sino a nuestra Economía que sigue pagando los excesos de endeudamiento cometidos en el pasado tanto por parte de las familias como de las empresas, con el beneplácito de las entidades financieras prestamistas de los fondos, no lo olvidemos.
  • En segundo lugar, debemos entender que la capacidad de una empresa para endeudarse es limitada. No hace falta que os recuerde que en muchas ocasiones la empresa no puede aumentar la deuda aunque desee hacerlo, por ejemplo, en un contexto de escasez de financiación bancaria como el que vivimos actualmente, y que no tenemos nada claro, al menos en lo que a mi persona se refiere, cuanto durará. Algo que suele agravarse en función de cual sea la dimensión de la compañía, es decir, para las pequeñas empresas todavía resulta más difícil endeudarse.

Luego el posible efecto de apalancamiento positivo, más allá de que represente un factor importante a considerar, no puede ser el único criterio que lleve a decidir la composición de las fuentes de financiación en una empresa. En todas las compañías debe producirse un equilibrio entre los fondos propios y los ajenos, el cual dependerá de sus circunstancias concretas en función de lo que os acabo de comentar. Al respecto de este tema, podemos decir que existen dos posiciones contrapuestas que propugnan, respectivamente, la existencia de una estructura financiera óptima en la empresa, en función de una determinada combinación de recursos propios y ajenos, la denominada tesis tradicional, y la no existencia de la misma que propugnan autores como Modigliani y Miller. Cada uno tendrá su propia opinión, pero creo que muchos coincidiréis conmigo al afirmar que vuestras empresas ahora se están financiando….“como pueden“.

El fenómeno del apalancamiento financiero en la empresa

Mario Cantalapiedra – Economista

El apalancamiento financiero expresa el efecto que la financiación ajena tiene sobre la rentabilidad de una empresa. Se dice que existe apalancamiento financiero positivo cuando la financiación mediante recursos ajenos permite aumentar la rentabilidad financiera de la compañía (es decir, el retorno que obtienen los propietarios de la misma). Por su parte, existe apalancamiento financiero de carácter negativo, o simplemente no existe apalancamiento financiero, cuando la financiación ajena conduce a disminuir la rentabilidad financiera.

El efecto del apalancamiento financiero se puede observar si comparamos la rentabilidad económica de la empresa con la rentabilidad financiera a las que me refería en un post anterior. De este modo, se puede comprobar que cuando la rentabilidad económica es mayor al coste medio de la deuda, definido por el tipo de interés medio que pagamos, el endeudamiento resulta positivo para los propietarios de la empresa, ya que el diferencial eleva la rentabilidad financiera. Por el contrario, si el coste medio de la deuda es superior a la rentabilidad económica, no interesa endeudarse ya que el endeudamiento disminuye la rentabilidad de los propietarios. Esto que dicho así puede parecer algo lioso, quizás quede más claro a través de la siguiente expresión:

donde:

RF: rentabilidad financiera (BAI / Fondos Propios). En este caso, interesa medir la rentabilidad financiera antes de impuestos (tomaremos el beneficio antes de impuestos en vez del beneficio neto que os comenté al definir este ratio), ya que buscamos conocer únicamente lo que el endeudamiento aporta a la rentabilidad financiera de la empresa, sin que nos interese en este momento tener en cuenta el efecto de los impuestos. Como siempre digo, y repito ahora, se trata de utilizar los ratios para el objetivo de análisis pretendido.
RE: rentabilidad económica (BAII / Activo Total). Os recuerdo que el BAII hace referencia al beneficio antes de intereses e impuestos.
FA: fondos ajenos de la empresa.
FP: fondos propios de la empresa.
i: coste medio de los fondos ajenos (Intereses / Fondos Ajenos).

La segunda parte del sumando expresa lo que la financiación ajena añade a la rentabilidad económica de la empresa para dar lugar a la rentabilidad financiera antes de impuestos. En el supuesto de que esta parte sea negativa (coste de la financiación ajena superior a la rentabilidad económica), no puede hablarse de que el endeudamiento sea positivo para la empresa en términos de rentabilidad.