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Cómo pueden contabilizar las microempresas un arrendamiento financiero

Mario Cantalapiedra – Economista

Uno de los inconvenientes que suele asociarse a la operación de leasing o arrendamiento financiero, mediante la cual una entidad financiera adquiere un bien elegido por una empresa y cede su uso a ésta a cambio del cobro de unas cuotas periódicas incluyendo una opción de compra a su término, es el de su complejidad contable, puesto que ha de reflejarse tanto en el activo como en el pasivo de la empresa. De este modo, para la empresa arrendataria la operación, en su momento inicial, supone registrar un activo de acuerdo con la naturaleza del bien (material o intangible) que se financia y un pasivo que refleje la deuda con la entidad financiera arrendadora. Activo al que se aplicará la amortización, en su caso, que corresponda según sea su naturaleza, mientras que los intereses financieros se distribuirán a lo largo del plazo del arrendamiento, imputándose en la cuenta de pérdidas y ganancias del ejercicio en que se devengan. Como puede observarse, es un tratamiento contable relativamente complejo pero que no es igual para todas las empresas, puesto que para las más pequeñas, las denominadas microempresas, la legislación contable permite una contabilización mucho más sencilla siempre que los bienes objetos del contrato de arrendamiento financiero sean amortizables. Estas microempresas son aquellas que aplican el Plan General de Contabilidad para Pymes y, además, durante dos ejercicios consecutivos reúnen, a fecha de cierre, al menos dos de las siguientes circunstancias:

  • Su activo no supera el millón de euros.
  • El importe neto de su cifra de negocios no supera los dos millones de euros.
  • El número medio de sus trabajadores, durante el ejercicio, no supera los diez.

La legislación contable permite a las microempresas que las cuotas que devenguen en arrendamientos financieros cuyo objeto no sean terrenos, solares u otros activos no amortizables, se contabilicen como gasto en la cuenta de pérdidas y ganancias, es decir, con igual tratamiento al que se otorga a un simple alquiler. En caso de que la microempresa, al finalizar el período contractual, ejercite la opción de compra, deberá registrar el activo según sea su naturaleza por el precio de adquisición de dicha opción. Únicamente la normativa contable exige a la microempresa que informe sobre los términos de la operación de arrendamiento financiero (valor inicial del bien, vida útil estimada, cuotas abonadas, deuda pendiente, importe opción de compra) en la memoria de sus cuentas anuales.

Una selección de herramientas de gestión, buena mar y buen viento

Mario Cantalapiedra – Economista

El 2011 se nos consume, la crisis es ya como de la familia y toca repasar lo realizado en el ejercicio. En lo que se refiere a este blog, a lo largo del año he tratado de compartir contigo, a veces con más acierto, otras seguro que con menos, distintos aspectos relacionados con la gestión económico-financiera de la empresa, con la inversión y la dichosa financiación y, por supuesto, con la morosidad que a ti y a mi nos preocupa. Para ello he procurado combinar los temas que nos iba ofreciendo la actualidad con recetas de gestión de toda la vida. En el resumen de los temas tratados, me gustaría centrarme en una pequeña selección de las herramientas de gestión vistas, en concreto de las siguientes:

  • Aun sabiendo que hacer predicciones es muy difícil, sobre todo si se refieren al futuro, aquí compartimos una serie de consejos para elaborar el presupuesto de tesorería, documento que se me antoja vital en el contexto general de incertidumbre sobre los cobros que vivimos y, a buen seguro, viviremos.
  • Con un sencillo ejemplo matemático te mostré el plazo idóneo a efectos fiscales de un arrendamiento financiero, es decir, aquel que interesará negociar con la entidad financiera para aprovechar al máximo la ventaja fiscal que contempla este tipo de operación.
  • Repasamos las tareas de tipo administrativo que, desde la óptica de la empresa vendedora, es preciso realizar de un modo eficaz y de forma puntual para no originar ningún motivo que retrase el cobro de las facturas.
  • En el post que dediqué a cómo calcular el riesgo operativo de la empresa, traté de demostrar lo beneficioso que es trabajar con un riesgo operativo elevado cuando se atraviesa una etapa de crecimiento económico pero lo peligroso que puede volverse cuando lo que vienen son épocas de vacas flacas.
  • Finalmente para poder evaluar los errores cometidos por las entidades financieras en su justa medida, ahora que la relación banco-empresa no atraviesa su mejor momento, te propuse elaborar un historial de reclamaciones ante ellas, en el que relacionar cada error, el detalle de su gestión y el resultado final de la misma.

Solo me queda desearte una Feliz Navidad y lo mejor para el 2012, confiando en que siga contando con tu interés por lo que escribo y que, como dicen los marineros, “la buena mar y el buen viento te acompañen”.

Cómo calcular el plazo idóneo a efectos fiscales de un arrendamiento financiero

Mario Cantalapiedra – Economista

Con un sencillo ejercicio de cálculo matemático podemos conocer el plazo idóneo a efectos fiscales de un arrendamiento financiero, es decir, el plazo que nos interesará negociar con la entidad financiera correspondiente para aprovechar al máximo la ventaja fiscal sobre la parte de la cuota correspondiente a amortización del bien.

1. Supuesto general

El importe de la cantidad deducible en concepto de amortización del bien arrendado, puede ser hasta el doble del coeficiente de amortización lineal según tablas de amortización oficialmente aprobadas que corresponda al citado bien, de tal modo que para determinar el plazo de la operación idóneo desde un punto de vista fiscal:

  • En primer lugar, habría que conocer el coeficiente de amortización máximo según tablas del bien. Vamos a imaginar que la operación de arrendamiento financiero se realiza sobre un vehículo industrial con un coeficiente máximo de amortización del 16 por 100.
  • A continuación, se multiplica por 2 dicho coeficiente de amortización máximo (2 x 16 = 32 por 100).
  • Dividiendo 100 entre el porcentaje obtenido, tendremos el período en años óptimo desde un punto de vista fiscal (100:32 = 3,125 años).
  • Por último, multiplicando el período en años óptimo por 12 (supondremos arrendamiento financiero con cuotas mensuales, que son las más comunes), se determina el período en meses que permite aprovechar la ventaja fiscal (3,125 x 12 = 37,5 meses). En consecuencia, el plazo óptimo será de 38 meses, el cual estará por encima de la duración mínima exigida legalmente para los contratos de arrendamiento financiero efectuados sobre bienes muebles como es un vehículo industrial, que os recuerdo es de 2 años.

2. Supuesto empresa de reducida dimensión

Las empresas de reducida dimensión, según el artículo 108 del Real Decreto Legislativo 4/2004, de 5 de marzo, por el que se aprueba el texto refundido de la Ley del Impuesto sobre Sociedades, son aquellas cuya cifra de negocios en el período impositivo inmediato anterior es inferior a 10 millones de euros. Para este tipo de empresas, el límite de deducción en concepto de amortización se eleva hasta el triple del coeficiente de amortización lineal máximo según tablas. Utilizando el mismo ejemplo del vehículo industrial anterior, ahora deberíamos realizar el siguiente cálculo:

  • Coeficiente de amortización máximo según tablas: 16 por 100.
  • Multiplicamos por 3 dicho coeficiente máximo (3 x 16 = 48 por 100).
  • Dividiendo 100 entre el porcentaje obtenido, tendremos el plazo en años óptimo desde un punto de vista fiscal (100:48 = 2,083 años).
  • Finalmente multiplicando esta última cantidad por 12, determinamos el período en meses ventajoso fiscalmente (2,083 x 12 = 25 meses). En este caso, también se comprueba que el plazo óptimo obtenido supera la restricción legal de los 2 años.

Tratamiento fiscal del arrendamiento financiero en el Impuesto sobre Sociedades

Mario Cantalapiedra – Economista

Uno de los principales atractivos de la operación financiera de arrendamiento o leasing financiero estriba en su tratamiento a efectos del Impuesto sobre Sociedades (IS). En este impuesto (artículo 115 del Real Decreto Legislativo 4/2004, de 5 de marzo, por el que se aprueba el texto refundido de la Ley del IS) os recuerdo que se considera gasto fiscalmente deducible:

  • La carga financiera (intereses) satisfecha a la entidad financiera arrendadora.
  • La parte de las cuotas de arrendamiento financiero correspondiente a la recuperación del coste del bien (amortización), excepto en terrenos, solares y otros activos que tengan carácter no amortizables. Cuando en un mismo contrato de arrendamiento financiero coincidan bienes que sean amortizables y bienes que no lo sean, podréis deducir la parte correspondiente a los amortizables siempre que aparezcan expresados de forma diferenciada en el contrato.

Realmente es en la parte de la cuota correspondiente a la recuperación del coste del bien donde se encuentra la ventaja fiscal, ya que la consideración de los intereses es la misma que en el caso de un préstamo a largo plazo, por ejemplo. Los requisitos que exige la normativa para poder obtener la ventaja fiscal son:

  • Debe tratarse de contratos de arrendamiento financiero que se ajusten a lo regulado por la disposición adicional séptima de la Ley 26/1988, de 29 de julio, donde se regula la operación de arrendamiento financiero de una forma general.
  • Duración mínima de los contratos (se tiene en cuenta desde la puesta en funcionamiento del bien) de dos años cuando tengan por objeto bienes muebles, y de diez cuando sean inmuebles o establecimientos industriales.
  • Las cuotas de arrendamiento financiero deben aparecer en el contrato diferenciando la parte que corresponda a recuperación del bien, excluido el valor de la opción de compra, la parte que corresponda a intereses y la parte que corresponda a pago del impuesto indirecto.
  • El importe anual de la parte de las cuotas correspondiente a la recuperación del coste debe permanecer igual o tener carácter creciente a lo largo del período contractual.

La cantidad deducible en concepto de amortización cada ejercicio no puede superar el resultado de aplicar al coste del bien el doble del coeficiente de amortización lineal según tablas de amortización oficialmente aprobadas. En el supuesto de las empresas de reducida dimensión este límite se eleva hasta el triple del coeficiente. Las cantidades que excedan los límites apuntados podrán deducirse en períodos impositivos sucesivos.