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Las “fintech” más cerca de poder probar sus negocios de forma controlada en España

Mario Cantalapiedra – Economista

De forma recurrente se alude a la dificultad que representa para el regulador legislar sobre aquellos negocios innovadores relacionados con el mundo digital que continuamente están apareciendo en el mercado. Van tan rápidos que es difícil seguirles la pista. Además no les queda otra que ir rápido, ya que la globalización lleva a que la competencia pueda venirles desde cualquier parte y hacer que pierdan su ventaja competitiva si se paran.

El problema que subyace aquí es el de ser capaces de aunar los intereses de las empresas que ofrecen productos y servicios innovadores a través de internet, los de los clientes que los contratan y los del legislador que tiene la tarea de supervisar y regular la transacción económica, entendiendo cómo funcionan estos negocios. Es muy difícil regular un zapato si nunca has visto uno. La solución parece estar en el llamado “sandbox” o entorno de pruebas controlado, que precisamente ayer fue aprobado por el Gobierno español, en concreto para que prueben dentro de él sus modelos de negocio las empresas que ofrecen innovaciones financieras de base tecnológica, es decir, las empresas “fintech”.

En principio, España debía ser uno de los países pioneros en la introducción de un sandbox para las fintech, pero la parálisis política que hemos sufrido en los últimos tiempos ha hecho que otros se nos adelanten. Lejos de nuestras latitudes encontramos ejemplos de estos entornos controlados en el sector financiero en Singapur o en Malasia, pero también los encontramos cerca de nuestras fronteras en Dinamarca, Países Bajos o Reino Unido.

El sandbox aprobado ayer, que ahora tiene que pasar el pertinente trámite parlamentario antes de verse reflejado en una ley, pretende introducir condiciones seguras en las que las fintech prueben sus productos y servicios con las máximas garantías para los usuarios. De este modo, los que participen en las pruebas tendrán que prestar su consentimiento expreso, los promotores de los proyectos deberán disponer de garantías para cubrir posibles daños o perjuicios y el proyecto deberá contar con el seguimiento y diálogo continuo con la correspondiente supervisor financiero, que dependiendo de la naturaleza del negocio fintech, podrá ser el Banco de España (BdE), la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) o la Dirección General de Seguros y Fondos de Pensiones (DGSFP).

La previsión del Gobierno apunta a que los primeros proyectos de este entorno controlado puedan ver la luz antes de que finalice 2020. No es la mejor de las previsiones, pero después de la parálisis de la que venimos, no parece ser una mala noticia para el sector fintech español.

Ampliación del número de entidades que han de declarar sus riesgos a la CIRBE

Mario Cantalapiedra – Economista

La Central de Información de Riesgos del Banco de España (CIRBE) es una base de datos pública que recoge información de riesgos directos (préstamos, créditos) e indirectos (avales, garantías), mantenidos por las entidades de crédito y otras entidades declarantes con sus clientes. Cada mes y de forma agregada, la CIRBE facilitar a las entidades declarantes la información de las personas físicas o jurídicas cuyo riesgo acumulado supera los 9.000 euros. Básicamente esta información la utilizan las entidades para ver el nivel de endeudamiento de sus clientes. De igual modo, cualquier persona (física o jurídica) tiene derecho a conocer de forma gratuita los datos que figuran declarados a su nombre en la CIRBE.

Pues bien, la Circular 1/2020, de 28 de enero, del Banco de España, ha ampliado el número de entidades que han de declarar riesgos a la CIRBE, incluyendo entre ellas a los prestamistas inmobiliarios (personas físicas o jurídicas que, de manera profesional, conceden préstamos hipotecarios cuando el prestatario, fiador o garante es una persona física, y el préstamo tiene como garantía una hipoteca sobre un inmueble de uso residencial), así como a las entidades de crédito que operan en régimen de libre prestación de servicios (que son aquellas entidades de crédito extranjeras que ofrecen servicios bancario en España de forma puntual, sin contar con establecimientos de carácter permanente).

Tras esta modificación, las entidades que han de declarar riesgos a la CIRBE son las siguientes:

  • Las entidades de crédito, entre las que se incluyen el Instituto de Crédito Oficial (ICO), los bancos, las cajas de ahorros y las cooperativas de crédito; los establecimientos financieros de crédito y las sucursales en España de entidades de crédito extranjeras (que solamente han de declarar la operativa de sus oficinas en España).
  • Las sociedades de garantía recíproca y las de reafianzamiento.
  • La Sociedad de Gestión de Activos Procedentes de la Reestructuración Bancaria, SA (Sareb).
  • El Banco de España.
  • El Fondo de Garantía de Depósitos de Entidades de Crédito.
  • La Sociedad Anónima Estatal de Caución Agraria (SAECA).
  • Las entidades de crédito que operen en régimen de libre prestación de servicios, las cuales solo han de declarar la operativa realizada con residentes en España.
  • Y, por último, los prestamistas inmobiliarios, a los que se refiere la Ley 5/2019, de 15 de marzo, reguladora de los contratos de crédito inmobiliario, que no estén incluidos en las categorías anteriores.

 

 

El crédito al consumo y su tasa de morosidad aumentan en España

Mario Cantalapiedra – Economista

La tasa de morosidad bancaria en España ha descendido hasta situarse en 5,10 por ciento en octubre de 2019, lo que representa su nivel más bajo desde el 5,08 por ciento que alcanzó en diciembre de 2009, pero lo está haciendo a consta de un menor crédito concedido por las entidades financieras. Si en diciembre de 2009 el volumen de crédito en vigor se situaba en los 1,870 billones de euros, en octubre de 2019 era de 1,192 billones de euros, un importe bastante inferior.

No obstante, no todos los elementos que forman parte del crédito bancario están teniendo el mismo comportamiento. Así, se puede comprobar como el crédito al consumo está aumentando de forma considerable en los últimos tiempos. Dentro de él se incluye la financiación a la que recurre una familia, por ejemplo, para comprar un automóvil o un electrodoméstico, o inclusive para afrontar un período de concentración de pagos como la actual. Los bancos suelen conceder estos créditos de pequeña cuantía a sus clientes con mayor facilidad, pero a costa de repercutirles también un precio mayor. Pues bien, en base a los datos del Banco de España (BdE), se puede comprobar como el volumen de créditos al consumo ha aumentado en más de 30.000 millones desde 2013 hasta septiembre de 2019, lo que en términos relativos representa un incremento de más del 50 por ciento. En cuanto a la tasa de morosidad del crédito bancario, se sitúa en el 5,14 por ciento, con una tendencia también creciente a diferencia de lo que ocurre con la tasa de morosidad bancaria general. Desde el propio BdE ya se ha manifestado en más de una ocasión la preocupación porque el crédito al consumo se dispare, las entidades financieras relajen sus criterios de concesión y si la coyuntura económica empeora implique un aumento de la morosidad bancaria. Lo cierto es que si una familia tiene problemas para afrontar sus deudas, es lógico que antes deje de pagar un crédito al consumo que la hipoteca.

Evolución morosidad bancaria del crédito al consumo en EspañaMorosidad_consumoFuente: Elaboración propia a partir de los datos del Banco de España.

La economía española desacelera pero se mantiene en la senda del crecimiento

Mario Cantalapiedra – Economista

Según las últimas proyecciones macroeconómicas del Banco de España (BdE) para el período 2019-2022, nuestro PIB seguirá creciendo en los próximos años aunque lo hará a un ritmo menor. Con respecto a las proyecciones anteriores de septiembre, el organismo supervisor mantiene inalterado el crecimiento del PIB en base a fuerzas de signo contrario que se equilibran y dan por resultado un efecto neto nulo. Ahora contempla una recuperación menos vigorosa de los mercados de exportación de la estimada en septiembre, pero esta se compensa con un mayor crecimiento del PIB en la segunda mitad del año.

Así el avance previsto se mantiene en el 2 por ciento para 2019 (cuatro décimas menos que en 2018), el 1,7 por ciento para 2020 y el 1,6 por ciento para 2021. Asimismo el BdE incorpora en esta ocasión la previsión de crecimiento del PIB para 2022 que estima será del 1,5 por ciento. Luego cada año de la serie planificada traerá un crecimiento menor que el anterior. En su opinión este crecimiento seguirá apoyándose fundamentalmente en la demanda interna, tras la cual se esconde la recuperación del patrimonio de familias y empresas españolas en los últimos años, así como en la política monetaria del Banco Central Europeo (BCE) que favorecerá el mantenimiento de unas condiciones financieras holgadas.

En cuanto al mercado laboral, la mencionada desaceleración de la economía implicará que el ritmo en la creación de empleo también se modere en los próximos ejercicios. No obstante, el BdE cree que la tasa de paro (en porcentaje de la población activa) se situará alrededor del 12,5 por ciento a finales de 2022, a pesar de que estima un crecimiento de la población activa en el período. Para el presente ejercicio de 2019 el organismo supervisor considera que la tasa de paro cerrará en el 14,3 por ciento, prácticamente el mismo nivel observado en 2018. En cualquier caso, opino que sigue siendo una tasa inaceptable para un país desarrollado.

Por último, los riesgos que observa el BdE para el crecimiento económico previsto tienen su origen fundamentalmente en el exterior, incluyendo las tensiones comerciales, el proceso de salida del Reino Unido de la Unión Europea (Brexit) y el hipotético resurgimiento de tensiones geopolíticas en algunas regiones. A nivel interno, el riesgo se asocia con la incertidumbre política en España y el efecto que pueda tener sobre las políticas económicas futuras.

Proyecciones_BdE

 

 

La tasa de morosidad bancaria se reduce a su nivel más bajo desde 2009

Mario Cantalapiedra – Economista

A pesar de que el pasado mes de agosto la tasa de morosidad bancaria rompió al alza la trayectoria de caída que mantenía desde principios de año, en septiembre ha vuelto a reducirse hasta alcanzar el 5,14 por ciento, según los datos publicados la pasada semana por el Banco de España (BdE).

Esta tasa de morosidad de los créditos concedidos a empresas y familias por entidades de crédito y establecimientos financieros de crédito, se obtiene dividiendo el saldo vivo de créditos dudosos (61.505 millones de euros a finales de septiembre) entre el saldo vivo del total de crédito concedido (1,196 billones de euros a igual fecha). El BdE considera que los créditos dudosos son aquellos que presentan dudas razonables sobre su reembolso total (principal e intereses) en los términos pactados contractualmente. Dentro de ellos se incluyen los créditos morosos, que para el organismo supervisor son aquellos que tienen algún importe vencido, bien del principal, de los intereses o de los gastos pactados contractualmente, con más de tres meses de antigüedad.

En un momento de incertidumbre económica como el que vivimos, la buena noticia es que el 5,14 por ciento es la tasa de morosidad bancaria más baja que se da en España desde diciembre de 2009, momento en el que se situó en el 5,08 por ciento. Su máximo histórico se produjo allá por diciembre de 2013 con un “escalofriante” 13,62 por ciento.

Evolución morosidad bancaria en EspañaMorosidad_septiembre_19Fuente: Elaboración propia a partir de los datos del Banco de España.

Empeora la tasa de morosidad bancaria en España

Mario Cantalapiedra – Economista

En un momento en el que cualquier dato se analiza con atención ante la preocupación por la desaceleración económica a la que estamos asistiendo, acabamos de conocer el repunte de la tasa de morosidad bancaria en España. Aunque de forma ligera, esta ha aumentado en agosto 2019 rompiendo la trayectoria de caída que mantenía desde principios de año.

En concreto, la tasa de morosidad de los créditos concedidos a empresas y familias por entidades de crédito (bancos, cajas de ahorro y cooperativas de crédito) y establecimientos financieros de crédito, cerró agosto en el 5,24 por ciento frente al 5,23 del mes anterior. Esta tasa se obtiene dividiendo el saldo vivo de créditos dudosos (62.813 millones de euros a finales de agosto) entre el saldo vivo del total de crédito concedido. (1.198.458). En agosto no se produjo un aumento de los créditos dudosos con respecto al mes anterior, pero como su caída fue menor que la experimentada por el total de crédito, la tasa de morosidad subió.

Con respecto a la morosidad que es debida exclusivamente a las empresas, los últimos datos facilitados por el Banco de España, correspondientes al final del segundo semestre, reflejan en cambio una mejora de la tasa hasta situarse en el 6,10 por ciento. Al estar calculada a finales de junio, habrá que esperar a las siguientes estadísticas para ver cómo ha afectado el verano al reembolso de préstamos y créditos bancarios por parte de las empresas.

Evolución morosidad bancaria en EspañaImagen1Fuente: Elaboración propia a partir de los datos del Banco de España.

Evolución morosidad bancaria con empresas en EspañaImagen2Fuente: Elaboración propia a partir de los datos del Banco de España.

La incertidumbre frena el gasto de las empresas en España

Mario Cantalapiedra – Economista

El Banco de España (BdE) ha actualizado sus proyecciones macroeconómicas de la economía española para el período 2019-2021. El organismo supervisor ha revisado a la baja cuatro décimas (al 2 por ciento) su previsión de crecimiento anual del PIB en 2019 frente al dato anterior de junio. Para 2020, el BdE prevé un crecimiento del 1,7 por ciento, mientras que para 2021, lo estima en el 1,6 por ciento, dos y una décima menos, respectivamente, con respecto a la previsión anterior.

La fuerte revisión a la baja de la tasa de crecimiento para 2019 se explica, en parte (dos décimas), por el reciente recálculo de la serie del PIB que cada cinco años hace el Instituto Nacional de Estadística (INE), y que incorpora cambios para lograr estadísticas de mejor calidad, según se explica desde este organismo autónomo. Sin embargo, el resto de la caída (las otras dos décimas), se justifica por la pérdida de vigor de la demanda interna que revelan los datos más recientes. Tras esta debilidad se encuentran el deterioro del entorno exterior y las incertidumbres procedentes del resto del mundo (Brexit sin acuerdo, guerra comercial entre China y Estados Unidos), y posiblemente, según el BdE, las incertidumbres de origen interno vinculadas a la parálisis política y la ausencia de un Gobierno que tome las medidas necesarias en un momento de desaceleración. Ante la falta de un horizonte claro, hay más empresas y familias que frenan sus decisiones de gasto, prefiriendo esperar a tiempos mejores. Si hay que cambiar el sofá del salón, mejor hacerlo cuando las cosas estén más claras, aunque ahora nos lo pudiéramos permitir. El problema es que este tipo de decisiones individuales acaban trasladándose al conjunto de la economía y retroalimentándose. Si las empresas gastan menos, contratarán menos trabajadores y las familias tendrán menos dinero para consumir bienes y servicios, por lo que los procesos de producción de las empresas se verán afectados.

Precisamente sobre el tema del mercado de trabajo, merece la pena hacer una reflexión. Según el BdE, la desaceleración proyectada llevará a una moderación progresiva del ritmo de crecimiento del empleo, de tal modo que no veremos en España una tasa de paro por debajo del 13 por ciento de la población activa hasta 2021. A pesar de que seguimos creciendo, no conseguimos alcanzar una tasa de desempleo razonable para una economía que se presume avanzada.

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La tasa de morosidad bancaria se sitúa en mínimos desde septiembre de 2010

Mario Cantalapiedra – Economista

Según los datos aportados por el Banco de España (BdE), la tasa de morosidad de los créditos concedidos por entidades de crédito (bancos, cajas de ahorro y cooperativas de crédito) y establecimientos financieros de crédito se situó a finales de mayo en el 5,64 por ciento, lo que significa su dato más bajo desde el 5,51 por ciento que marcó allá por septiembre de 2010.

El saldo vivo de créditos dudosos al finalizar mayo ascendió a 67.795 millones de euros, mientras que el saldo vivo del total de crédito concedido a empresas y familias alcanzó la cifra de 1.202.149 millones de euros. Dividiendo los créditos dudosos entre el total de crédito concedido se obtiene la tasa de morosidad del 5,64 por ciento. El BdE considera que los créditos dudosos son aquellos que presentan dudas razonables sobre su reembolso total en los términos pactados. Dentro de ellos se incluyen los créditos morosos, en los que figura algún importe vencido (ya sea de principal, intereses o gastos) con más de tres meses de antigüedad.

En lo que respecta a la morosidad bancaria que es debida a las empresas, la tasa a final del primer semestre se situó en el 6,65 por ciento, confirmando asimismo la senda de mejora con respecto a los ejercicios anteriores.

Evolución morosidad bancaria en EspañaImagen1Fuente: Elaboración propia a partir de los datos del Banco de España.

Evolución morosidad bancaria con empresas en EspañaImagen2Fuente: Elaboración propia a partir de los datos del Banco de España.

El efectivo y los depósitos son la inversión financiera preferida por las familias españolas

Mario Cantalapiedra – Economista

La riqueza financiera neta de los hogares españoles e instituciones sin fines de lucro al servicio de los hogares (ISFLSH: sindicatos, asociaciones religiosas, etcétera) alcanzó los 1,45 billones de euros a finales del primer trimestre de 2019, según los datos proporcionados por el Banco de España (BdE). Esta cifra, la cual se obtiene de la diferencia entre los activos financieros de los hogares (2,23 billones de euros) y los pasivos que deben a terceros (0,78 billones de euros), supone el 4,1 por ciento más de la que teníamos a finales del primer trimestre de 2018.

Las familias son algo más ricas que hace un año, ¿pero qué activos financieros son los que prefieren para invertir su dinero?

A pesar de la penalización que al ahorro más conservador supone la coyuntura de bajos tipos de interés a la que asistimos desde hace tiempo, los españoles preferimos tener la mayor parte de nuestros activos financieros (39,8 por ciento del total) en efectivo y depósitos bancarios, que hoy en día se caracterizan por tener una baja remuneración (y eso en el supuesto de que “todavía” tengan alguna). A continuación, los activos financieros preferidos por los hogares e ISFLSH son las participaciones en el capital (27,2), las participaciones en fondos de inversión (14,3), los sistemas de seguros (8,3), los derechos de pensiones (7,5) y, por último, otros activos financieros (2,9).

Activos financieros totales hogares e ISFLSH. 1er trimestre 2019

Imagen2FUENTE: Elaboración propia a partir datos Boletín Estadístico BdE.

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¿Cómo puede afectar el aumento de la morosidad al crédito al consumo?

Mario Cantalapiedra – Economista

Durante el acto de apertura en Santander del curso “Las finanzas sostenibles y su importancia en el futuro de la economía”, de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo, organizado por la Asociación de Periodistas de Información Económica (APIE), el gobernador del Banco de España (BdE), Pablo Hernández de Cos, ha alertado del significativo incremento de la morosidad que se está observando en los créditos al consumo que conceden las entidades de crédito, por lo que desde el BdE se les invita a reforzar sus criterios de concesión.

El crédito al consumo es una categoría de préstamo personal que cuenta con una regulación específica (Ley 16/2011, de 24 de junio, de contratos de crédito al consumo) que ofrece a los consumidores una protección especial. Es el típico préstamo que solicita un consumidor para comprar un automóvil o un electrodoméstico, y que suele llevar aparejada la garantía personal del solicitante. Entre sus rasgos principales, según lo que establece la Ley 16/2011, destacan los siguientes:

  • El prestatario es una persona física que actúa con el propósito de satisfacer una necesidad de consumo.
  • El importe financiado oscila entre 200 y 75.000 euros.
  • El reembolso del importe financiado es aplazado (están excluidos de la Ley los contratos de crédito al consumo en los que el reembolso único del capital deba realizarse en un plazo máximo de 3 meses, siempre que hayan sido concedidos libres de intereses y gastos, o con gastos que no excedan en su conjunto del 1 por ciento del importe total del crédito).
  • El crédito es oneroso (conlleva un coste para el prestatario).
  • El prestamista puede ser cualquier persona física o jurídica que concede crédito en el ejercicio de su actividad, lo que incluye a las entidades de crédito, pero también a otro tipo de prestamistas.

Precisamente me gustaría detenerme en el último de los rasgos anteriores, puesto que tras la recomendación del BdE es muy posible que el volumen de créditos al consumo concedido por la banca se resienta (de hecho, en abril ya se registró una caída en el importe de nuevas operaciones en términos interanuales, la primera que se registra en los dos últimos años), por lo que los consumidores pueden buscar este dinero en otros lugares más allá de las entidades de crédito. La recomendación aquí es clara, se trata de solicitar el dinero de forma responsable, leyendo muy bien las condiciones de los préstamos ofertados y entendiendo los costes (tasa anual equivalente) que hay detrás. Solo así se evitarán sorpresas desagradables.

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