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Empeora la tasa de morosidad bancaria en España

Mario Cantalapiedra – Economista

En un momento en el que cualquier dato se analiza con atención ante la preocupación por la desaceleración económica a la que estamos asistiendo, acabamos de conocer el repunte de la tasa de morosidad bancaria en España. Aunque de forma ligera, esta ha aumentado en agosto 2019 rompiendo la trayectoria de caída que mantenía desde principios de año.

En concreto, la tasa de morosidad de los créditos concedidos a empresas y familias por entidades de crédito (bancos, cajas de ahorro y cooperativas de crédito) y establecimientos financieros de crédito, cerró agosto en el 5,24 por ciento frente al 5,23 del mes anterior. Esta tasa se obtiene dividiendo el saldo vivo de créditos dudosos (62.813 millones de euros a finales de agosto) entre el saldo vivo del total de crédito concedido. (1.198.458). En agosto no se produjo un aumento de los créditos dudosos con respecto al mes anterior, pero como su caída fue menor que la experimentada por el total de crédito, la tasa de morosidad subió.

Con respecto a la morosidad que es debida exclusivamente a las empresas, los últimos datos facilitados por el Banco de España, correspondientes al final del segundo semestre, reflejan en cambio una mejora de la tasa hasta situarse en el 6,10 por ciento. Al estar calculada a finales de junio, habrá que esperar a las siguientes estadísticas para ver cómo ha afectado el verano al reembolso de préstamos y créditos bancarios por parte de las empresas.

Evolución morosidad bancaria Imagen1Fuente: Elaboración propia a partir de los datos del Banco de España.

Evolución morosidad bancaria con empresasImagen2Fuente: Elaboración propia a partir de los datos del Banco de España.

La incertidumbre frena el gasto de las empresas en España

Mario Cantalapiedra – Economista

El Banco de España (BdE) ha actualizado sus proyecciones macroeconómicas de la economía española para el período 2019-2021. El organismo supervisor ha revisado a la baja cuatro décimas (al 2 por ciento) su previsión de crecimiento anual del PIB en 2019 frente al dato anterior de junio. Para 2020, el BdE prevé un crecimiento del 1,7 por ciento, mientras que para 2021, lo estima en el 1,6 por ciento, dos y una décima menos, respectivamente, con respecto a la previsión anterior.

La fuerte revisión a la baja de la tasa de crecimiento para 2019 se explica, en parte (dos décimas), por el reciente recálculo de la serie del PIB que cada cinco años hace el Instituto Nacional de Estadística (INE), y que incorpora cambios para lograr estadísticas de mejor calidad, según se explica desde este organismo autónomo. Sin embargo, el resto de la caída (las otras dos décimas), se justifica por la pérdida de vigor de la demanda interna que revelan los datos más recientes. Tras esta debilidad se encuentran el deterioro del entorno exterior y las incertidumbres procedentes del resto del mundo (Brexit sin acuerdo, guerra comercial entre China y Estados Unidos), y posiblemente, según el BdE, las incertidumbres de origen interno vinculadas a la parálisis política y la ausencia de un Gobierno que tome las medidas necesarias en un momento de desaceleración. Ante la falta de un horizonte claro, hay más empresas y familias que frenan sus decisiones de gasto, prefiriendo esperar a tiempos mejores. Si hay que cambiar el sofá del salón, mejor hacerlo cuando las cosas estén más claras, aunque ahora nos lo pudiéramos permitir. El problema es que este tipo de decisiones individuales acaban trasladándose al conjunto de la economía y retroalimentándose. Si las empresas gastan menos, contratarán menos trabajadores y las familias tendrán menos dinero para consumir bienes y servicios, por lo que los procesos de producción de las empresas se verán afectados.

Precisamente sobre el tema del mercado de trabajo, merece la pena hacer una reflexión. Según el BdE, la desaceleración proyectada llevará a una moderación progresiva del ritmo de crecimiento del empleo, de tal modo que no veremos en España una tasa de paro por debajo del 13 por ciento de la población activa hasta 2021. A pesar de que seguimos creciendo, no conseguimos alcanzar una tasa de desempleo razonable para una economía que se presume avanzada.

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La tasa de morosidad bancaria se sitúa en mínimos desde septiembre de 2010

Mario Cantalapiedra – Economista

Según los datos aportados por el Banco de España (BdE), la tasa de morosidad de los créditos concedidos por entidades de crédito (bancos, cajas de ahorro y cooperativas de crédito) y establecimientos financieros de crédito se situó a finales de mayo en el 5,64 por ciento, lo que significa su dato más bajo desde el 5,51 por ciento que marcó allá por septiembre de 2010.

El saldo vivo de créditos dudosos al finalizar mayo ascendió a 67.795 millones de euros, mientras que el saldo vivo del total de crédito concedido a empresas y familias alcanzó la cifra de 1.202.149 millones de euros. Dividiendo los créditos dudosos entre el total de crédito concedido se obtiene la tasa de morosidad del 5,64 por ciento. El BdE considera que los créditos dudosos son aquellos que presentan dudas razonables sobre su reembolso total en los términos pactados. Dentro de ellos se incluyen los créditos morosos, en los que figura algún importe vencido (ya sea de principal, intereses o gastos) con más de tres meses de antigüedad.

En lo que respecta a la morosidad bancaria que es debida a las empresas, la tasa a final del primer semestre se situó en el 6,65 por ciento, confirmando asimismo la senda de mejora con respecto a los ejercicios anteriores.

Evolución morosidad bancariaImagen1Fuente: Elaboración propia a partir de los datos del Banco de España.

Evolución morosidad bancaria con empresasImagen2Fuente: Elaboración propia a partir de los datos del Banco de España.

El efectivo y los depósitos son la inversión financiera preferida por las familias españolas

Mario Cantalapiedra – Economista

La riqueza financiera neta de los hogares españoles e instituciones sin fines de lucro al servicio de los hogares (ISFLSH: sindicatos, asociaciones religiosas, etcétera) alcanzó los 1,45 billones de euros a finales del primer trimestre de 2019, según los datos proporcionados por el Banco de España (BdE). Esta cifra, la cual se obtiene de la diferencia entre los activos financieros de los hogares (2,23 billones de euros) y los pasivos que deben a terceros (0,78 billones de euros), supone el 4,1 por ciento más de la que teníamos a finales del primer trimestre de 2018.

Las familias son algo más ricas que hace un año, ¿pero qué activos financieros son los que prefieren para invertir su dinero?

A pesar de la penalización que al ahorro más conservador supone la coyuntura de bajos tipos de interés a la que asistimos desde hace tiempo, los españoles preferimos tener la mayor parte de nuestros activos financieros (39,8 por ciento del total) en efectivo y depósitos bancarios, que hoy en día se caracterizan por tener una baja remuneración (y eso en el supuesto de que “todavía” tengan alguna). A continuación, los activos financieros preferidos por los hogares e ISFLSH son las participaciones en el capital (27,2), las participaciones en fondos de inversión (14,3), los sistemas de seguros (8,3), los derechos de pensiones (7,5) y, por último, otros activos financieros (2,9).

Activos financieros totales hogares e ISFLSH. 1er trimestre 2019

Imagen2FUENTE: Elaboración propia a partir datos Boletín Estadístico BdE.

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¿Cómo puede afectar el aumento de la morosidad al crédito al consumo?

Mario Cantalapiedra – Economista

Durante el acto de apertura en Santander del curso “Las finanzas sostenibles y su importancia en el futuro de la economía”, de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo, organizado por la Asociación de Periodistas de Información Económica (APIE), el gobernador del Banco de España (BdE), Pablo Hernández de Cos, ha alertado del significativo incremento de la morosidad que se está observando en los créditos al consumo que conceden las entidades de crédito, por lo que desde el BdE se les invita a reforzar sus criterios de concesión.

El crédito al consumo es una categoría de préstamo personal que cuenta con una regulación específica (Ley 16/2011, de 24 de junio, de contratos de crédito al consumo) que ofrece a los consumidores una protección especial. Es el típico préstamo que solicita un consumidor para comprar un automóvil o un electrodoméstico, y que suele llevar aparejada la garantía personal del solicitante. Entre sus rasgos principales, según lo que establece la Ley 16/2011, destacan los siguientes:

  • El prestatario es una persona física que actúa con el propósito de satisfacer una necesidad de consumo.
  • El importe financiado oscila entre 200 y 75.000 euros.
  • El reembolso del importe financiado es aplazado (están excluidos de la Ley los contratos de crédito al consumo en los que el reembolso único del capital deba realizarse en un plazo máximo de 3 meses, siempre que hayan sido concedidos libres de intereses y gastos, o con gastos que no excedan en su conjunto del 1 por ciento del importe total del crédito).
  • El crédito es oneroso (conlleva un coste para el prestatario).
  • El prestamista puede ser cualquier persona física o jurídica que concede crédito en el ejercicio de su actividad, lo que incluye a las entidades de crédito, pero también a otro tipo de prestamistas.

Precisamente me gustaría detenerme en el último de los rasgos anteriores, puesto que tras la recomendación del BdE es muy posible que el volumen de créditos al consumo concedido por la banca se resienta (de hecho, en abril ya se registró una caída en el importe de nuevas operaciones en términos interanuales, la primera que se registra en los dos últimos años), por lo que los consumidores pueden buscar este dinero en otros lugares más allá de las entidades de crédito. La recomendación aquí es clara, se trata de solicitar el dinero de forma responsable, leyendo muy bien las condiciones de los préstamos ofertados y entendiendo los costes (tasa anual equivalente) que hay detrás. Solo así se evitarán sorpresas desagradables.

Al Banco de España le preocupan las medidas proteccionistas, el “Brexit” y China

Mario Cantalapiedra – Economista

El PIB de España seguirá creciendo en los próximos años, aunque cada vez lo irá haciendo a un menor ritmo, según las últimas proyecciones macroeconómicas de la economía española elaboradas por la Dirección General de Economía y Estadística (DGEE) del Banco de España (BdE). De este modo, tras crecer el 2,6 por ciento en 2018, se prevé que en 2019 el avance sea del 2,4 por ciento, en 2020 del 1,9 por ciento y en 2021 del 1,7 por ciento. La buena noticia es que con respecto a las previsiones anteriores que el BdE efectuó en el mes de marzo, se ha producido una revisión al alza del PIB para 2019 gracias a una mayor fortaleza de la actividad registrada en el primer semestre del año.

La expansión del producto interior seguirá apoyándose en la demanda nacional, aunque su aportación positiva al avance se moderará en los próximos tiempos, siendo próxima a cero la contribución que el BdE prevé para la demanda externa. En el caso de la demanda nacional, me gustaría destacar cómo el organismo supervisor prevé que se incremente moderadamente la tasa de ahorro de las familias (que recuerdo que actualmente se encuentra en mínimos históricos, siendo de las más bajas de la eurozona), lo que se traducirá en una desaceleración del consumo privado.

En cuanto a la tasa de paro, la previsión del BdE es que se reduzca, pero con un freno en los elevados ritmos de crecimiento del empleo que hemos visto en los últimos años, en consonancia con la desaceleración prevista del PIB. Su pronóstico es que la tasa de paro en España disminuya hasta el 11,8 por ciento de la población activa a finales de 2021.

En lo que se refiere a los riesgos que amenazan al crecimiento del PIB español, los principales para el BdE provienen del ámbito exterior. En concreto, de la posible adopción de nuevas medidas proteccionistas a nivel global, de la incertidumbre relativa al desenlace del “Brexit” y de las dudas acerca de la efectividad de las medidas de estimulo en China y de su impacto sobre los desequilibrios del país. En el ámbito nacional, preocupa la incertidumbre acerca de la orientación futura de las políticas económica en un contexto presidido por un Parlamento español muy fragmentado.

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El sector primario es el único que aumenta su volumen de crédito bancario

Mario Cantalapiedra – Economista

Un año más, y como viene sucediendo desde 2011, el volumen de crédito concedido por entidades de crédito (bancos, cajas de ahorro y cooperativas de crédito) y establecimientos financieros de crédito para financiar actividades productivas en España, cerró 2018 con un descenso frente al ejercicio anterior, según los datos que acaba de presentar el Banco de España.

El total de crédito alcanzó al cierre de 2018 la cifra de 548.316 millones de euros (un 7,3 por ciento menos que en 2017 y casi la mitad del volumen de crédito concedido por las entidades financieras a finales de 2010), que se distribuyeron por sectores de la siguiente manera:

  • Primario (agricultura, ganadería y pesca): 21.363 millones de euros.
  • Industria: 106.286 millones de euros.
  • Construcción: 29.462 millones de euros.
  • Servicios: 391.204 millones de euros.

El único sector que vio aumentado su crédito bancario a cierre de 2018 fue el primario, mientras que industria, construcción y servicios tuvieron un volumen menor que el año anterior.

En cuanto al peso relativo de cada sector sobre el total de la financiación, lo encabeza el sector servicios (71,3 por ciento), seguido por la industria (19,4 por ciento), la construcción (5,4 por ciento) y finalmente el sector primario (3,9 por ciento). Como dato positivo se puede observar como se mantiene la tendencia al alza, observada en los ejercicios anteriores, del peso relativo de la industria sobre el total de crédito concedido.

Evolución crédito actividades productivas en España (saldo en millones de euros)

1Fuente: Elaboración propia a partir de los datos del Banco de España.

La tasa de morosidad bancaria sigue disminuyendo en España

Mario Cantalapiedra – Economista

La tasa de morosidad de los créditos concedidos por entidades de crédito (bancos, cajas de ahorro y cooperativas de crédito) y establecimientos financieros de crédito cerró el pasado ejercicio en el 5,82 por ciento, según los datos provisionales ofrecidos por el Banco de España. Muy lejos queda ya el máximo histórico de esta tasa alcanzado en 2013 cuando se situó en el 13,62 por ciento.

Los créditos dudosos a final de 2018 ascendieron a 70.156 millones de euros, mientras que el total de crédito concedido vivo al cierre del año fue de 1.205.594 millones de euros. Por tanto, la tasa de morosidad del 5,82 por ciento se obtiene al dividir créditos dudosos entre total de crédito. Recuerdo que los créditos dudosos son aquellos que presentan dudas razonables sobre su reembolso total en los términos pactados contractualmente. Dentro de ellos están incluido los créditos morosos, que son aquellos en los que figura algún importe vencido, de principal, de intereses o de gastos pactados contractualmente, con más de tres meses de antigüedad.

En el caso de la morosidad bancaria que es debida a las empresas también se observa una importante reducción de la tasa hasta el 7,39 por ciento (dato correspondiente al final del tercer trimestre de 2018).

Tal y como puedes observar en los cuadros adjuntos, tanto la reducción de la tasa de morosidad bancaria general como la debida exclusivamente a las empresas se acompañan, al igual que en años precedentes, de una disminución del volumen de crédito concedido.

Evolución morosidad bancaria (2012-2018)1Fuente: Elaboración propia a partir de los datos del Banco de España.

Evolución morosidad bancaria con empresas (2012-2018)2Fuente: Elaboración propia a partir de los datos del Banco de España.

La tarjeta de crédito es el producto financiero que más adquieren los españoles

Mario Cantalapiedra – Economista

Según la Encuesta de Competencias Financieras (ECF) del Banco de España (BdE), la tarjeta de crédito es el producto financiero que más comúnmente adquieren los españoles. Esta encuesta realizada entre finales de septiembre de 2016 y finales de mayo de 2017, tiene por objeto medir el conocimiento y la comprensión de conceptos financieros de la población adulta española (de entre 18 y 79 años), así como la tenencia, adquisición y uso de distintos vehículos de ahorro, deuda y aseguramiento.

Tras las tarjetas de crédito, adquiridas por el 16 por ciento de la población durante los dos años previos a la encuesta, se sitúan los préstamos personales (que fueron adquiridos por un 14 por ciento de la población) y las cuentas de ahorro (adquiridas por un 11 por ciento). Otros productos financieros adquiridos fueron: seguros de vida (9 por ciento), seguros médicos (8 por ciento), acciones (6 por ciento), fondos de inversión (5 por ciento), planes de pensiones (3 por ciento), hipotecas (3 por ciento) y activos de renta fija (1 por ciento).

En lo referente a las alternativas consideradas a la hora de adquirir nuevos productos financieros, resulta curioso comprobar que, en plena era digital y con la abundancia de información existente, cerca de dos de cada tres personas (62 por ciento), se limiten a los productos ofrecidos por única empresa o entidad financiera. En cuanto a las fuentes de información utilizadas antes de contratar el producto, tres de cada cuatro personas (76 por ciento) recibieron información de un profesional financiero. En la decisión final de la compra, la fuente de información que más pesó (en el 67 por ciento de los casos) fue la asociada con el propio producto, es decir, la proporcionada por el personal de la empresa que lo ofrece o por folletos informativos. Otras fuentes con influencia son los contactos de amigos y similares (33 por ciento), la experiencia previa, los comparadores entre productos y los medios de comunicación.

 

Alternativas consideradas a la hora de adquirir un nuevo producto financiero

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Fuente: O. Bover, L. Hospido y E. Villanueva (2018) Encuesta de Competencias Financieras (EFC) 2016: Principales resultados. Direccción General de Economía y Estadística. Banco de España.

Fuentes de información que más influyen a la hora de adquirir un producto financiero

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Fuente: O. Bover, L. Hospido y E. Villanueva (2018) Encuesta de Competencias Financieras (EFC) 2016: Principales resultados. Direccción General de Economía y Estadística. Banco de España.

Cada día una oficina bancaria menos que el día anterior

Mario Cantalapiedra – Economista

El canal de venta tradicional de los productos financieros, la oficina bancaria, está en crisis, así lo demuestra la evolución negativa del número de oficinas bancarias en España en los últimos años. Como escuché recientemente en una jornada que reunió a varias empresas fintech, “no va a haber ningún día una oficina bancaria más que el día anterior, igual que no se va a vender ningún día un periódico más que el día anterior”. El mundo está cambiando y lo físico está perdiendo peso frente a lo digital, también en lo que a la distribución de los productos financieros se refiere. Ante la aparición de los nuevos competidores que utilizan internet para llegar a los clientes, la banca tiene que avanzar en su transformación digital y en esta ecuación la oficina física va perdiendo peso progresivamente, ayudada también por la obsesión bancaria de reducir costes. De las 45.500 oficinas que existían en 2007 en España, apenas abrían sus puertas un 60 por ciento a finales del año pasado, y efectivamente desde 2009 se puede comprobar como cada año hay menos oficinas bancarias que el año anterior.

En las tablas adjuntas puedes observar la evolución experimentada por el número de oficinas bancarias entre 2007 y 2017, las cuales corresponden tanto a entidades de crédito (bancos, cajas de ahorros y cooperativas de crédito) como a establecimientos financieros de crédito residentes. Asimismo puedes ver las 10 comunidades autónomas y las 10 provincias que cuentan con mayor número de oficinas bancarias.

Evolución del número de oficinas bancarias en España (2007-2017)v

Fuente: Elaboración propia a partir de los datos del Banco de España.

Comunidades autónomas españolas con más oficinas bancarias (31/12/2017)s

Fuente: Elaboración propia a partir de los datos del Banco de España.

Provincias españolas con más oficinas bancarias (31/12/2017)t

Fuente: Elaboración propia a partir de los datos del Banco de España.

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