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Demostrar la solvencia de la empresa a partir de la información de la CIRBE

Mario Cantalapiedra – Economista

La Central de Información de Riesgos del Banco de España (CIRBE) es una base de datos que recoge la información de préstamos y créditos (riesgos directos), así como de avales y garantías (riesgos indirectos) que las entidades de crédito mantienen con particulares y empresas.

Cualquier persona tiene derecho a conocer los datos que están declarados a su nombre en la CIRBE de forma gratuita. Del mismo modo, cualquier entidad de crédito puede obtener información sobre los riesgos registrados en la CIRBE a nombre de clientes actuales a los que haya concedido financiación, de clientes potenciales que le hayan solicitado alguna operación de riesgo, o de personas que figuren como obligadas al pago o garantes en documentos cambiarios o de crédito cuya adquisición o negociación haya sido solicitada a la entidad. No obstante, la información que facilita el Banco de España (BdE) es diferente en cada caso.

A las entidades de crédito el BdE les facilita un informe agregado, el cual incluye para cada tipo de producto, de manera resumida y sin identificar las entidades declarantes, saldos disponibles y dispuestos, tipos de garantías y plazos. No se incluyen en él las operaciones cuyo riesgo agregado no supere los nueve mil euros en una entidad. Esta información básicamente sirve a las entidades para ver el nivel de endeudamiento del particular o empresa.

Por su parte, a los titulares del riesgo, además del informe agregado anterior, el BdE les entrega un informe detallado que contiene el código identificativo de cada operación, el nombre de cada entidad declarante, un detalle más concreto de la deuda y en el caso de que en alguna entidad figuren riesgos agregados por menos de nueve mil euros, su nombre. Esta información que proporciona la CIRBE puede ser muy útil para las empresas en los siguientes casos:

  • En aquellos supuestos en los que la empresa está sometida a auditoría contable, permite al auditor comprobar los saldos y la correcta contabilización de las deudas a corto y largo plazo.
  • Puesto que da información positiva sobre las operaciones de riesgo (siempre que exista cumplimiento en los pagos y en los informes no aparezcan importes vencidos ni intereses de demora o gastos pendientes), es una forma excelente de acreditar el historial crediticio y la solvencia de la empresa frente a terceros, por ejemplo, al iniciar una relación comercial con otra compañía o al negociar el alquiler de una nave industrial con su arrendador.

La “coopetición” entre “fintech” y banca en el nuevo ecosistema financiero

Mario Cantalapiedra – Economista

El término “coopetición”, acuñado por los autores Adam Brandenburger y Barry Nalebuff en 1996, se utiliza para designar la combinación de las ventajas de la competencia y de la cooperación en una nueva dinámica de gestión empresarial, la cual puede utilizarse tanto para generar más beneficios como para cambiar la naturaleza del entorno empresarial a favor de los que la practican.

Coopetición es un término que se está utilizando mucho para describir el nuevo ecosistema financiero que está surgiendo con la entrada en el mercado de las fintech, empresas de nueva creación con fuerte base tecnológica que, en principio, vienen a disputar el mercado a las entidades financieras tradicionales. Lo que ocurre es que a estas startups que en su ADN llevan implantada la orientación al cliente, les faltan precisamente los clientes que atesoran las entidades tradicionales desde hace años. Igualmente, estos emprendedores que se caracterizan por la sencillez y transparencia en sus operaciones todavía son poco conocidos por la gran masa, y no han tenido tiempo de generar la confianza que muchos depositan en la banca tradicional, establecida en base a una relación prolongada en el tiempo. Por otro lado, a la banca le puede venir muy bien el conocimiento tecnológico y la cultura del cambio que aportan las fintech, por lo que la complementariedad parece posible. Inclusive aparece un tercer actor, como es el regulador, que alcanza claramente a la banca pero al que le cuesta entender a las fintech. Luego dentro de este ecosistema financiero en plena transformación, parece que cobra sentido la coopetición entre banca, fintech, e inclusive regulador, con el fin de establecer las nuevas reglas del juego financiero. Banca y fintech tienen seguramente más por construir y compartir que por enfrentarse en la captación de clientes.

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Esta idea general de colaboración cuenta ya con ejemplos concretos en el mercado. Recientemente una de las principales plataformas de crowdlending (financiación participativa a través de préstamos) registrada en la CNMV (Comisión Nacional del Mercado de Valores), ha llegado a un acuerdo con un banco español mediante el cual este le deriva clientes bajo determinadas circunstancias. Por política interna, la entidad de crédito no puede acumular riesgos (créditos, préstamos, etcétera) con un cliente por encima del 25 por ciento de su CIRBE (Central de Información de Riesgos del Banco de España, en la que se registran los riesgos que las entidades financieras acumulan con sus clientes), es decir, aunque el cliente muestre capacidad de devolución de los fondos prestados, el límite no se supera. En este caso, la entidad financiera deriva el cliente que le solicita más financiación a la plataforma fintech colaboradora, con lo cual se le da una solución.

Foto: Tumisu

 

¿Una CIRBE para el “crowdlending”?

Mario Cantalapiedra – Economista

La Central de Información de Riesgos del Banco de España (CIRBE) es una base de datos que permite a las entidades financieras declarantes (entre otras, bancos, cajas de ahorro y cooperativas de crédito) consultar información útil para analizar el riesgo de las posibles operaciones de crédito o préstamo que se plantean. En ella aparecen reflejados los riesgos que dichas entidades tienen con sus clientes, de tal modo que cuando un banco recibe la petición de un nuevo préstamo, por ejemplo, de una empresa, puede consultar la deuda que mantiene con el resto de entidades financieras y hacerse una idea mejor de su capacidad de pago. De igual modo, recuerdo que cualquier persona física o jurídica puede consultar de forma gratuita los datos declarados a su nombre en la CIRBE por las entidades financieras.

En este sentido, una de las ventajas que tienen las empresas promotoras que solicitan financiación a través de plataformas de financiación participativa basadas en préstamos (crowdlending), es que los fondos obtenidos, en su caso, no consumen CIRBE para ellas. Es decir, las plataformas de crowdlending al no ser entidades financieras, no tienen obligación de declarar los préstamos que intermedian a la CIRBE, por lo que si la empresa promotora también necesitara acudir a financiación bancaria no pierde posibilidades de conseguirla por un aumento de deuda en la CIRBE.

Lo que en principio es una ventaja para el desarrollo del crowdlending, y así lo vende el propio sector en sus páginas web y en los actos de comunicación en los que viene participando, supone también un inconveniente a la hora de evaluar el riesgo de los proyectos empresariales que les llegan, puesto que cada plataforma desconoce de forma “oficial” las peticiones de fondos que hacen las empresas promotoras que contactan con ellas a otras plataformas competidoras, teniendo que dedicarse a obtener estar información por su cuenta, lo que evidentemente les supone un consumo de recursos. A estos efectos, algunos actores del crowdlending parecen estar impulsando la idea de crear una especie de CIRBE para el propio sector que les permita un suministro recíproco de información, lo que pueda llevarles a mejorar su análisis de riesgo. La idea no me parece mala, de todos modos habría que ver cómo podría articularse en la práctica, así como conocer la opinión al respecto de los supervisores (Comisión Nacional del Mercado de Valores y Banco de España).

La calificación del riesgo de la empresa en el documento “Información Financiera-PYME”

Mario Cantalapiedra – Economista

A partir de octubre de 2016, las entidades de crédito y los establecimientos financieros de crédito deberán incorporar en el documento “Información Financiera-Pyme”, que entregarán a sus clientes pymes o autónomos, cuando estos se lo pidan, o la entidad decida cancelar o reducir el flujo de financiación con ellos, una calificación de su riesgo, aplicando una metodología determinada, la cual se explica en la Circular 6/2016, del Banco de España.

Esta calificación del riesgo se realizará teniendo en cuenta la situación financiera del acreditado, así como una serie de variables cualitativas y conductuales. La evaluación de la situación financiera se efectuará a través de un análisis de ratios a partir de los estados financieros de la empresa (en el caso de trabajadores autónomos, que no dispongan de estos, se deberá utilizar la información fiscal o patrimonial disponible). Las variables cualitativas se refieren a elementos tales como la antigüedad del acreditado como cliente de la entidad, la antigüedad de su negocio o el sector económico en el que opera. Por último, las variables conductuales hacen referencia a la evolución del comportamiento del acreditado en sus relaciones contractuales con la entidad financiera, debiendo tener en cuenta aspectos tales como la existencia de posiciones vencidas, la frecuencia y recurrencia de impagos, incluyendo las alertas de inscripción del acreditado en registros de impagados tales como RAI o ASNEF, los descubiertos y excedidos en cuenta o los datos procedentes de la CIRBE.

El resultado de la evaluación deberá permitir a la entidad financiera clasificar el riesgo de la pyme o el autónomo en alguna de las categorías siguientes:

Riesgo bajo

Un acreditado obtendrá esta calificación cuando del análisis de su situación financiera, del conocimiento que se disponga de él, de su negocio o de la actividad que desarrolle, y del análisis de su comportamiento en relación con la entidad se concluya que tiene una capacidad adecuada para hacer frente a sus compromisos financieros.

Riesgo medio-bajo

Un acreditado obtendrá esta calificación cuando del análisis de su situación financiera, del conocimiento que se disponga de él, de su negocio o de la actividad que desarrolle, y del análisis de su comportamiento en relación con la entidad se concluya que existe alguna incertidumbre no especialmente significativa sobre su capacidad para hacer frente a sus compromisos financieros.

Riesgo medio-alto

Un acreditado obtendrá esta calificación cuando del análisis de su situación financiera, del conocimiento que se disponga de él, de su negocio o de la actividad que desarrolle, y del análisis de su comportamiento en relación con la entidad se concluya que existen incertidumbres significativas sobre su capacidad para hacer frente a sus compromisos financieros.

Riesgo alto

Un acreditado obtendrá esta calificación cuando del análisis de su situación financiera, del conocimiento que se disponga de él, de su negocio o de la actividad que desarrolle, y del análisis de su comportamiento en relación con la entidad se concluya que existen serias dudas de que vaya a ser capaz de hacer frente a sus compromisos financieros.

No disponible

Un acreditado obtendrá esta calificación cuando no se haya podido disponer de información suficiente para aplicar la metodología de calificación del riesgo.

Datos que la CIRBE cede a las entidades financieras declarantes

Mario Cantalapiedra – Economista

Los datos que proporciona la Central de Información de Riesgos del Banco de España (CIRBE) sirven a las entidades financieras para analizar el endeudamiento de los clientes con los que ya trabajan y, en ocasiones, también de sus clientes potenciales. De este modo, para el caso de clientes actuales de la entidad, a los que les haya concedido crédito, la CIRBE remite mensualmente a cada entidad declarante (bancos, cajas de ahorros, cooperativas de crédito, sucursales en España de entidades de crédito extranjeras, establecimientos financieros de crédito, Instituto de Crédito Oficial, Banco de España, Fondo de Garantía de Depósitos en Entidades de Crédito, sociedades de garantía recíproca, sociedades de reafianzamiento, Sociedad de Gestión de Activos Procedentes de la Reestructuración Bancaria, S.A y Sociedad Anónima Estatal de Caución Agraria), su información consolidada en todo el sistema, siempre que el cliente tenga un riesgo acumulado, a final de mes, en otra entidad declarante igual o superior a nueve mil euros.

Por su parte, para el caso de clientes potenciales, la CIRBE proporciona información de titulares no declarados que soliciten a la entidad una operación de riesgo o que figuren como obligados al pago o garantes en los documentos cambiarios (letra de cambio, pagaré, etcétera) o de crédito cuya adquisición o negociación se le soliciten. En este caso, la entidad tiene que demandar explícitamente la información al Banco de España, el cual facilitará dos tipos de informes: uno correspondiente a la última declaración mensual cerrada y otro que corresponde a la declaración cerrada seis meses antes. Esta información únicamente puede ser tratada por la entidad financiera para valorar el riesgo relacionado con las operaciones que justifican la solicitud, no pudiendo utilizarse para ningún otro fin.

Por otro lado, el Banco de España puede ceder los datos de la CIRBE a organismos o entidades públicas que cumplan funciones semejantes en un Estado miembro de la Unión Europea, así como a las entidades declarantes o miembro de los mismos, siempre que quede asegurada la sujeción, tanto del cesionario como de los datos cedidos, a reglas de uso, confidencialidad y protección de datos equiparables a los establecidos en la normativa española. Si dichos organismos o entidades están situados en un país no miembro de la Unión Europea, los datos cedidos sólo podrán referirse a personas jurídicas y a riesgos de empresarios individuales que actúen en el ejercicio de su actividad empresarial.

Riesgos declarables a la CIRBE

Mario Cantalapiedra – Economista

La Central de Información de Riesgos del Banco de España (CIRBE) es una base de datos, de carácter público, que tiene por fin recabar de las entidades declarantes (bancos, cajas de ahorros, cooperativas de crédito, sucursales en España de entidades de crédito extranjeras, establecimientos financieros de crédito, Instituto de Crédito Oficial, Banco de España, Fondo de Garantía de Depósitos en Entidades de Crédito, sociedades de garantía recíproca, sociedades de reafianzamiento, Sociedad de Gestión de Activos Procedentes de la Reestructuración Bancaria, S.A y Sociedad Anónima Estatal de Caución Agraria) información sobre riesgos de crédito. En ella figuran los préstamos, créditos, avales y riesgos que, de un modo general, asumen las entidades de crédito con sus clientes. Cualquier persona física o jurídica que desee conocer los datos declarados a su nombre en la CIRBE puede hacerlo de forma gratuita.

Los riesgos declarables a la CIRBE se clasifican en directos, aquellos contraídos por la entidad declarante con los primeros obligados al pago, como ocurre cuando se concede un préstamo a un cliente, e indirectos, aquellos que se contraen con quienes garantizan o avalan las operaciones de riesgo directo en caso de incumplimiento de su titular, como, por ejemplo, cuando una persona respalda el crédito concedido a otra con su aval.

Las entidades deben declarar, a último día de cada mes, los riesgos de forma individualizada, es decir, operación a operación, en unidades de euro, y sin que se fije, de forma general, un umbral mínimo de declaración. Es importante reseñar este dato, porque anteriormente la declaración se efectuaba de forma agregada, por tipo de operación, en miles de euros y con un límite de 6.000 euros para los clientes residentes y de 300.000 para los no residentes. Como excepción se permite la declaración agregada cuando la operación de riesgo se trate de préstamos a plazo (siempre que su finalidad sea el consumo, el importe al iniciar la operación no excede los 3.000 euros y el plazo original sea igual o inferior a 12 meses), tarjetas de crédito, descubiertos, anticipos de pensiones o nóminas o resto de préstamos a la vista. Las entidades deben identificar para cada una de las operaciones todas las personas que intervienen en ellas, indicando la naturaleza de su intervención (titular del riesgo directo, garante, etcétera) y el importe de riesgo que les corresponde, así como todas las personas relacionadas.

La legislación vigente sobre la CIRBE la puedes encontrar fundamentalmente en la Circular del Banco de España 1/2013, de 24 de mayo (BOE de 31 de mayo).

Doctor, aparezco en la CIRBE, ¿es grave?

Mario Cantalapiedra – Economista

La Central de Información de Riesgos del Banco de España (CIRBE) es una base de datos en la que consta la práctica totalidad de los préstamos, créditos, avales, y riesgos en general que las entidades financieras tienen con sus clientes, ya sean éstos personas físicas o jurídicas.

Para los bancos es muy útil puesto que les permite observar la evolución de nuestro endeudamiento y de la posible morosidad de nuestros créditos cuando somos clientes suyos o cuando, aún no siéndolo, les solicitamos financiación. Por ejemplo, cuando solicitamos un préstamo a un banco, éste puede consultar la CIRBE para conocer la deuda que mantenemos con otras entidades y hacerse una idea mejor de nuestra capacidad de pago antes de concedernos los fondos. Si somos una empresa, hemos de tener en cuenta que el banco comprobará como los datos de la CIRBE se asemejan a las informaciones reflejadas en los estados contables que aportemos y en las líneas de financiación que declararemos, luego la consulta a la CIRBE les sirve como elemento de comprobación y análisis de nuestro riesgo.

Están obligados a declarar a la CIRBE los bancos, las cajas de ahorros, las cooperativas de crédito y las sucursales en España de entidades de crédito extranjeras, los establecimientos financieros de crédito, el Instituto de Crédito Oficial, el propio Banco de España, los fondos de garantía de depósitos en establecimientos bancarios, en cajas de ahorro y en cooperativas de crédito, las sociedades de garantía recíproca, las sociedades de reafianzamiento y la Sociedad Anónima Estatal de Caución Agraria.

En cuanto a los riesgos que se declaran podemos distinguir los directos, aquellos concedidos o asumidos por la entidad declarante derivados de operaciones de préstamo o crédito, o de operaciones de arrendamiento financiero o leasing, entre otras. Éstos son los que se analizan de forma prioritaria por parte de las entidades de crédito, que pueden observar saldos disponibles y dispuestos por los clientes, desglosados por tipo de operación. Debemos saber que la información es comunicada sin desagregar los datos por entidad financiera, ni especificar las entidades con las que el titular se encuentra endeudado. Por otro lado, se declaran a la CIRBE también riesgos indirectos, que son aquellos contraídos con la entidad declarante por quienes garantizan o avalan operaciones de riesgo directo, por ejemplo, mediante aval personal que respalda un crédito bancario o a través de la firma estampada en una letra de cambio que garantiza su pago.

Para cada uno de los riesgos, los declarantes deben facilitan la información más relevante a final de cada mes, incluyendo la identificación del titular. De este modo, un banco declarará el importe que sume la deuda vigente de un préstamo a un cliente, junto a su nombre y número de identificación fiscal. Con carácter general, se deben declarar los riesgos directos con titulares residentes cuyo importe sea igual o superior a los 6.000 euros en el conjunto de negocios en España, o a 60.000 euros en cualquier otro país. Respecto a los no residentes, resulta obligatorio declarar a partir de 300.000 euros. Como excepción, son declarables los saldos con retrasos en el pago (morosos) inferiores a 6.000 euros.

Luego contestando a la pregunta que encabeza el post, aparecer en la CIRBE de entrada no es grave (no es como, por ejemplo, aparecer en el RAI, que es un registro de morosos, con efectos impagados), otra cosa es cómo aparezcamos (crédito moroso, endeudamiento excesivo, los datos del registro no concuerden con los reflejados en nuestra contabilidad, etcétera).