Archivo de la etiqueta: CNMV

27 plataformas de financiación participativa autorizadas por la CNMV

Mario Cantalapiedra – Economista

El registro oficial de plataformas de financiación participativa (PFP) de la Comisión Nacional de Mercado de Valores (CNMV) cuenta actualmente con 27 plataformas autorizadas para operar en España, las cuales tienen por objeto poner en contacto, de manera profesional y a través de páginas web u otros medios electrónicos, a una pluralidad de inversores (personas físicas o jurídicas) que ofrecen financiación a cambio de un rendimiento dinerario, con personas físicas o jurídicas (promotores) que solicitan financiación en nombre propio. Es lo que en inglés se conoce como “crowdfunding”, y que en España el legislador ha decidido denominar “financiación participativa”. A través de este registro oficial, las partes intervinientes en este mecanismo de financiación innovador (inversores, promotores, y las propias PFP) disfrutan de una mayor seguridad jurídica.

En el registro de la CNMV puedes encontrar los siguientes tipos de plataformas en función de cuáles sean los instrumentos utilizados en los proyectos que promueven:

  • De valores (obligaciones, acciones ordinarias y privilegiadas u otros valores representativos del capital de las empresas).
  • De participaciones de sociedades de responsabilidad limitada (SRL).
  • De préstamos.

En el cuadro adjunto puedes ver la relación actualizada de las PFP con las modalidades en las que están autorizadas en cada caso, que pueden ser más de una.

Registro oficial plataformas de financiación participativa (PFP)Imagen1Fuente: Elaboración propia a partir del registro oficial de la CNMV.

La “coopetición” entre “fintech” y banca en el nuevo ecosistema financiero

Mario Cantalapiedra – Economista

El término “coopetición”, acuñado por los autores Adam Brandenburger y Barry Nalebuff en 1996, se utiliza para designar la combinación de las ventajas de la competencia y de la cooperación en una nueva dinámica de gestión empresarial, la cual puede utilizarse tanto para generar más beneficios como para cambiar la naturaleza del entorno empresarial a favor de los que la practican.

Coopetición es un término que se está utilizando mucho para describir el nuevo ecosistema financiero que está surgiendo con la entrada en el mercado de las fintech, empresas de nueva creación con fuerte base tecnológica que, en principio, vienen a disputar el mercado a las entidades financieras tradicionales. Lo que ocurre es que a estas startups que en su ADN llevan implantada la orientación al cliente, les faltan precisamente los clientes que atesoran las entidades tradicionales desde hace años. Igualmente, estos emprendedores que se caracterizan por la sencillez y transparencia en sus operaciones todavía son poco conocidos por la gran masa, y no han tenido tiempo de generar la confianza que muchos depositan en la banca tradicional, establecida en base a una relación prolongada en el tiempo. Por otro lado, a la banca le puede venir muy bien el conocimiento tecnológico y la cultura del cambio que aportan las fintech, por lo que la complementariedad parece posible. Inclusive aparece un tercer actor, como es el regulador, que alcanza claramente a la banca pero al que le cuesta entender a las fintech. Luego dentro de este ecosistema financiero en plena transformación, parece que cobra sentido la coopetición entre banca, fintech, e inclusive regulador, con el fin de establecer las nuevas reglas del juego financiero. Banca y fintech tienen seguramente más por construir y compartir que por enfrentarse en la captación de clientes.

team-3639693_1280

Esta idea general de colaboración cuenta ya con ejemplos concretos en el mercado. Recientemente una de las principales plataformas de crowdlending (financiación participativa a través de préstamos) registrada en la CNMV (Comisión Nacional del Mercado de Valores), ha llegado a un acuerdo con un banco español mediante el cual este le deriva clientes bajo determinadas circunstancias. Por política interna, la entidad de crédito no puede acumular riesgos (créditos, préstamos, etcétera) con un cliente por encima del 25 por ciento de su CIRBE (Central de Información de Riesgos del Banco de España, en la que se registran los riesgos que las entidades financieras acumulan con sus clientes), es decir, aunque el cliente muestre capacidad de devolución de los fondos prestados, el límite no se supera. En este caso, la entidad financiera deriva el cliente que le solicita más financiación a la plataforma fintech colaboradora, con lo cual se le da una solución.

Foto: Tumisu

 

Un “marketplace” para que inversores en “crowdfunding” puedan acudir en busca de liquidez

Mario Cantalapiedra – Economista

Una de las mayores preocupaciones que tienen los inversores que acuden a financiar proyectos empresariales a través de plataformas de crowdfunding (crowdinvesting o crowdlending), es la de poder vender su inversión, en un momento dado, y lograr liquidez. Algo que preocupa especialmente a los que invierten en acciones o participaciones de empresas a través del crowdinvesting.

A este respecto, conviene repasar el documento sobre preguntas y respuestas dirigidas a empresas fintech publicado por la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), en el cual se recuerda que la Ley 5/2015 no contempla la posibilidad de que las plataformas de financiación participativa (PFP) puedan establecer sitios virtuales (marketplaces) a modo de mercado secundario, donde inversores puedan comprar y vender obligaciones, acciones, participaciones o préstamos adquiridos previamente a través de ellas. No obstante, lo que sí contempla esta Ley en su artículo 52.1 es la posibilidad de que las plataformas habiliten canales de comunicación a distancia para que usuarios, inversores y promotores puedan ponerse en contacto entre sí antes, durante o después de que se haya financiado un proyecto. En base a lo anterior y con el fin de favorecer la liquidez de la inversión, la CNMV considera que en las webs de las PFP podrán existir marketplaces, a los que los inversores acudan en búsqueda de dicha liquidez, siempre que se respeten las siguientes particularidades:

 

  • No reúnan las características de un mercado secundario.
  • Consistan únicamente en la publicación de anuncios de inversores que deseen expresar su intención de vender la inversión que realizaron en algún proyecto publicado en la plataforma.
  • En los anuncios no aparezca el precio de la oferta.
  • Se advierta expresamente que el papel de la PFP únicamente es el de facilitar la comunicación entre inversores (potenciales vendedores) y usuarios (potenciales compradores).
  • La PFP anuncie de forma destacada que el contacto entre inversores y la posible formalización de la compraventa se realizará al margen de ella y sin su intervención, y con arreglo a la normativa general que afecte a la transmisibilidad del instrumento que haya sido utilizado para la financiación (acciones, préstamos, etcétera).
  • Los posibles interesados entren en contacto directo con el oferente y lleguen a un acuerdo de forma bilateral.
  • El oferente ponga a disposición del posible comprador la información disponible del promotor o, al menos, le facilite su búsqueda.

Preguntas y respuestas dirigidas a las “fintech”

Mario Cantalapiedra – Economista

La Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) ha publicado un documento en el que, bajo un formato de preguntas y respuestas, transmite al público en general y más concretamente a las entidades que quieren realizar actividades en el ámbito fintech, unos criterios de interpretación para la adecuada aplicación de la normativa del mercado de valores que les puede afectar.

Este documento es interesante ya que, a pesar de no tener carácter normativo, permite clarificar algunas de las dudas “legales” que se relacionan con el mundo fintech, cuya evolución es tan rápida y dispar que dificulta mucho poder seguir su rastro. En concreto, la CNMV presenta veinticuatro cuestiones encuadradas en los cinco epígrafes siguientes: preguntas generales, plataformas de financiación participativa (PFP), robo-advise, neo bancos y criptomonedas y ofertas iniciales de criptomonedas (ICO). El organismo supervisor advierte que los criterios expuestos pueden ser objeto de revisión, y en la medida que se planteen otras cuestiones que considere necesario aclarar, se irán añadiendo al documento, identificando en cada caso la fecha de actualización.

111111

Entre las cuestiones planteadas me gustaría destacar un par de ellas referidas a la PFP, a las que como quizás conozcas vengo dedicando una especial atención:

En primer lugar, destaca la imposibilidad de que estas plataformas designen a personas físicas o jurídicas para que actúen como agentes suyos. La CNMV interpreta que como la Ley 5/2015, que las regula, no ha previsto de forma expresa que puedan designarlos esto implica, tratándose de una actividad y un sector altamente regulado, que no pueden hacerlo.

En segundo lugar, un tema muy interesante es el de las fórmulas de financiación que pueden y no utilizar las PFP. De este modo, se recuerda que los proyectos que publiquen en sus webs, según lo regulado por la Ley 5/2015, solamente podrán instrumentarse a través de la emisión o suscripción de obligaciones, acciones, participaciones sociales u otros valores representativos de capital (crowdinvesting), o a través de préstamos (crowdlending), por lo que no podrán publicar proyectos que se instrumenten a través de otras fórmulas como las cesiones de créditos o el descuento de facturas o pagarés que, sin embargo, están funcionando en el mercado. De hecho, la CNMV reconoce que pueden existir plataformas fintech que estén operando bajo fórmulas no reguladas por la Ley 5/2015, algunas de las cuales ha incluido en una lista en la que se informa de su denominación y página web. No obstante, el supervisor reconoce que esta lista no es exhaustiva y que se basa principalmente en la búsqueda y análisis en internet y redes sociales, y que la inclusión en ella no implica pronunciamiento alguno sobre la conformidad o no con la normativa vigente de la posible actividad de las correspondientes entidades.

Buenas prácticas en las relaciones entre empresas cotizadas y medios de comunicación

Mario Cantalapiedra – Economista

La Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), fruto de su colaboración con la Asociación de Periodistas de Información Económica (APIE) y la Asociación de Directivos de Comunicación (DIRCOM), ha publicado una serie de buenas prácticas que deben presidir las relaciones entre empresas cotizadas y medios de comunicación, y la información de interés para los mercados de valores que difunden los medios, en concreto referidas a los cinco ámbitos siguientes:

Conferencias de prensa

Se considera positiva la práctica empresarial de convocar a los medios de comunicación, al menos una vez al año, con motivo de la presentación de sus resultados anuales, con participación de sus máximos ejecutivos, para informar sobre la marcha de la empresa y sus proyectos. En este tipo de reuniones los responsables de la empresa deben cuidar no facilitar información relevante que no haya sido hecha pública previamente por los cauces legales correspondientes.

check-3183193_1920Difusión de otros indicadores financieros

Se deben tener en cuenta las recomendaciones de ESMA (Autoridad Europea de Valores y Mercados) sobre la utilización de “medidas alternativas de rendimiento” en todas las informaciones que faciliten las empresas a los medios de comunicación, y no solamente en las informaciones relevantes difundidas a través de la CNMV. Estas medidas proceden o se basan en los estados financieros elaborados según la normativa contable aplicable (balance, cuenta de pérdidas y ganancias, etcétera), la mayoría de las veces añadiendo o restando cantidades a los importes que se presentan en dichos documentos. Por ejemplo, son medidas alternativas de rendimiento el EBITDA o la deuda neta. ESMA busca que se utilicen de modo claro y consistente, para lo que recomienda, por ejemplo, que se refieran a cifras y períodos homogéneos y que se especifique siempre su contenido.

No retraso en la publicación de información relevante

Los emisores deben difundir la información relevante (toda aquella cuyo conocimiento pueda afectar a un inversor razonablemente para adquirir o transmitir valores o instrumentos financieros y por tanto pueda influir de forma sensible en su cotización en un mercado secundario), tan pronto como sea posible una vez que se produzca el evento o hecho constitutivo de la información. En este sentido, la CNMV considera aconsejable que las decisiones o acuerdos relevantes se adopten o suscriban tras el cierre del mercado, sin perjuicio de que, en los casos en que se adopten o suscriban antes, pueda retrasarse la publicación hasta dicho cierre si concurren los requisitos legales.

Revelación de conflictos de interés

En el caso de artículos de opinión de interés para el mercado o los inversores, en particular si se refieren a situaciones que puedan suscitar controversia, se considera buena práctica revelar las vinculaciones con la materia tratada o posibles conflictos de interés que puedan afectar a sus autores.

Códigos deontológicos

Por último, se considera especialmente relevante y se valora positivamente la función que pueden desempeñar los códigos deontológicos de autorregulación de la profesión periodística en el ámbito de la difusión de información de interés para los mercados.

Foto: geralt

Los hechos relevantes de las sociedades que cotizan en Bolsa

Mario Cantalapiedra – Economista

La Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) es el organismo público encargado de velar por el buen funcionamiento de la Bolsa y la protección de aquellos que invierten en ella. En este sentido, vigila que cualquier información que pueda ser interesante para los inversores sobre las sociedades cotizadas, se conozca a través de los denominados “hechos relevantes”.

El artículo 228 del Real Decreto Legislativo 4/2015, de 23 de octubre, por el que se aprueba el texto refundido de la Ley del Mercado de Valores, considera información relevante “toda aquella cuyo conocimiento pueda afectar a un inversor razonablemente para adquirir o transmitir valores o instrumentos financieros y por tanto pueda influir de forma sensible en su cotización en un mercado secundario”. Esta se refiere a ámbitos tales como instrumentos financieros emitidos, negocio, situación financiera, operaciones corporativas, gobierno corporativo o convocatorias oficiales. Algunos hechos típicos sobre los que informan las sociedades cotizadas son:

  • Aumentos y reducciones de capital social.
  • Anuncio del pago de dividendos.
  • Información sobre resultados.
  • Convocatorias y acuerdos de juntas generales de accionistas.
  • Modificaciones en el consejo de administración.
  • Transformaciones, fusiones y escisiones.

blur-1853262_1920

Aparte de hechos objetivos sobre los que se informa (como, por ejemplo, las mencionadas convocatorias de juntas), las propias sociedades deciden qué información merece publicarse, y lo normal es que lo hagan teniendo en cuenta su importancia relativa en relación con alguna partida (importe neto de la cifra de negocios, total activo, patrimonio neto, etcétera). Según el artículo 228, la comunicación de estos hechos “deberá hacerse simultáneamente a su difusión por cualquier otro medio y tan pronto sea conocido el hecho, se haya adoptado la decisión o firmado el acuerdo o contrato con terceros de que se trate. El contenido de la comunicación debe ser veraz, claro, completo y, cuando lo exija la naturaleza de la información, cuantificado, de manera que no induzca a confusión o engaño”. La comunicación simultánea tiene una excepción, y es cuando el hecho relevante puede perturbar el normal desarrollo de las operaciones sobre los valores de la empresa o poner en peligro la protección de los inversores, caso en el que la información debe ser comunicada antes de su publicación a la CNMV, quien la difundirá inmediatamente.

Las sociedades cotizadas pueden retrasar la publicación y difusión de hechos relevantes si creen que les perjudican, siempre que garanticen su confidencialidad y la omisión no sea susceptible de confundir a los inversores, informando inmediatamente de ello a la CNMV. Por otro lado, cuando el organismo público detecta alguna filtración de información que está afectando al precio de la acción, por ejemplo, un rumor de fusión, y la empresa no ha publicado ningún hecho relevante al respecto, puede exigírselo, y en caso de negativa, llegar a suspender la cotización del valor hasta que lo remita. Para realizar esta labor de investigación, la CNMV rastrea permanentemente lo que se publica en agencias de noticias, blogs, foros o redes sociales y que puede afectar al mercado.

En este enlace puedes acceder al registro oficial de hechos relevantes.

Foto: Pexels

Continúa el goteo de plataformas de “crowdfunding” registradas en la CNMV

Mario Cantalapiedra – Economista

Con las dos nuevas incorporaciones efectuadas en lo que llevamos de año, son ya 23 las plataformas de financiación participativa (PFP) o crowdfunding que aparecen registradas en la Comisión Nacional del Mercado de Valores, lo que les permite operar de forma autorizada. Estas PFP ponen en contacto, de manera profesional y a través de páginas web u otros medios electrónicos, a una pluralidad de personas físicas o jurídicas que ofrecen financiación a cambio de un rendimiento dinerario, con personas físicas o jurídicas que solicitan financiación en nombre propio para destinarlo a un proyecto de financiación participativa.

En el registro oficial de la CNMV puedes encontrar tres modalidades distintas de PFP:

  • PFP de crowdinvesting, donde los inversores entregan dinero a una empresa a cambio de una participación en su capital.
  • PFP de crowdlending, donde los inversores prestan dinero a un proyecto a cambio de un tipo de interés.
  • PFP de ambos tipos (actualmente cinco).

En los siguientes cuadros puedes ver, por un lado, la relación detallada de su registro con número y fecha, denominación social y comercial, así como la modalidad en la que se han dado de alta, y, por otro lado, la relación de sus cuentas en Twitter.

 

Registro oficial plataformas de financiación participativa (PFP)

Imagen1

Fuente: Elaboración propia a partir del registro oficial de la CNMV.

Relación de cuentas en Twitter de PFP registradas

Imagen2

Fuente: Elaboración propia.

20 plataformas de “crowdfunding” registradas en la CNMV

Mario Cantalapiedra – Economista

Con la incorporación de la plataforma de inversión inmobiliaria Housers son ya 20 las plataformas de financiación participativa o crowdfunding registradas oficialmente por la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), en base a lo dispuesto por la Ley 5/2015 de fomento de la financiación empresarial.

Estas plataformas ponen en contacto, de manera profesional y a través de páginas web u otros medios electrónicos, a una pluralidad de personas físicas o jurídicas que ofrecen financiación a cambio de un rendimiento dinerario, con personas físicas o jurídicas que solicitan financiación en nombre propio para destinarlo a un proyecto de financiación participativa. En el registro oficial de la CNMV, detallado en el cuadro, puedes ver si la plataforma es de crowdinvesting (también denominado equity-based crowdfunding o crowdfunding de inversión), donde los inversores entregan dinero a una empresa a cambio de una participación en su capital, o de crowdlending (también conocido como loan-based crowdfunding o crowdfunding de préstamo), donde los inversores prestan dinero a un proyecto a cambio de un tipo de interés, o si está registrada en ambas modalidades (hasta cuatro plataformas actualmente lo están).

Registro oficial plataformas de financiación participativa (PFP)

Fuente: Elaboración propia a partir del registro oficial de la CNMV.

A la espera de que el “regulatory sandbox” para el sector “fintech” español sea una realidad

Mario Cantalapiedra – Economista

El pasado 5 de julio se celebró en la Torre de Cristal de Madrid una interesante jornada sobre el sector fintech en España, organizada por el diario digital El Español, a la que tuve oportunidad de asistir. Entre los distintos temas allí tratados me gustaría comentar el que hace referencia al proyecto de creación de un regulatory sandbox por parte de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), organismo que vela por buscar encaje jurídico a estos nuevos modelos de negocio.

Un regulatory sandbox o “banco de pruebas regulatorio”, según la definición empleada por la británica Autoridad de Conducta Financiera (Financial Conduct Authority – FCA), viene a ser “un espacio seguro en el que las empresas pueden probar productos, servicios, modelos de negocio y mecanismos de entrega innovadores sin tener que hacer frente desde el principio a todas las consecuencias regulatorias normales que recaen sobre la actividad en cuestión”. Es decir, se trata de que las fintech puedan probar su negocio innovador mientras el regulador aprende la mejor forma de regularlas.

Pues bien, la CNMV, según lo comentado en la jornada por su subdirectora de Asuntos Internacionales, Fátima Cerdán de la Cruz, está trabajando en un sandbox para España similar a los que ya existen en otros lugares, como Gran Bretaña o Australia. Entre las cuestiones en las que están trabajando para darle forma definitiva figuran las siguientes:

  • Definir qué entidades podrían participar en el banco de pruebas (pudiendo ser solamente las plataformas autorizadas por la CNMV en base a lo dispuesto en la Ley 5/2015, de 27 de abril, de fomento de la financiación empresarial, o también las no autorizadas, como ocurre en el sandbox británico).
  • Concretar el plazo para realizar la prueba, el cual suele oscilar en otros países entre seis y doce meses, aunque, por ejemplo, en Gran Bretaña no supera los seis meses.
  • Delimitar la muestra de consumidores y cómo se articularía su consentimiento a participar en el ensayo.
  • Definir las características concretas de la prueba.
  • Concretar los mecanismos de salida fijando el tipo de compensación económica que recibirían los consumidores para no verse perjudicados.

Si bien es cierto que la CNMV ha manifestado su voluntad de poner en marcha el banco de pruebas, todavía no ha fijado una fecha concreta para hacerlo, lo cual enfría un poco las expectativas de un sector que va muy rápido y que siente como al regulador le cuesta seguirle.

¿Una CIRBE para el “crowdlending”?

Mario Cantalapiedra – Economista

La Central de Información de Riesgos del Banco de España (CIRBE) es una base de datos que permite a las entidades financieras declarantes (entre otras, bancos, cajas de ahorro y cooperativas de crédito) consultar información útil para analizar el riesgo de las posibles operaciones de crédito o préstamo que se plantean. En ella aparecen reflejados los riesgos que dichas entidades tienen con sus clientes, de tal modo que cuando un banco recibe la petición de un nuevo préstamo, por ejemplo, de una empresa, puede consultar la deuda que mantiene con el resto de entidades financieras y hacerse una idea mejor de su capacidad de pago. De igual modo, recuerdo que cualquier persona física o jurídica puede consultar de forma gratuita los datos declarados a su nombre en la CIRBE por las entidades financieras.

En este sentido, una de las ventajas que tienen las empresas promotoras que solicitan financiación a través de plataformas de financiación participativa basadas en préstamos (crowdlending), es que los fondos obtenidos, en su caso, no consumen CIRBE para ellas. Es decir, las plataformas de crowdlending al no ser entidades financieras, no tienen obligación de declarar los préstamos que intermedian a la CIRBE, por lo que si la empresa promotora también necesitara acudir a financiación bancaria no pierde posibilidades de conseguirla por un aumento de deuda en la CIRBE.

Lo que en principio es una ventaja para el desarrollo del crowdlending, y así lo vende el propio sector en sus páginas web y en los actos de comunicación en los que viene participando, supone también un inconveniente a la hora de evaluar el riesgo de los proyectos empresariales que les llegan, puesto que cada plataforma desconoce de forma “oficial” las peticiones de fondos que hacen las empresas promotoras que contactan con ellas a otras plataformas competidoras, teniendo que dedicarse a obtener estar información por su cuenta, lo que evidentemente les supone un consumo de recursos. A estos efectos, algunos actores del crowdlending parecen estar impulsando la idea de crear una especie de CIRBE para el propio sector que les permita un suministro recíproco de información, lo que pueda llevarles a mejorar su análisis de riesgo. La idea no me parece mala, de todos modos habría que ver cómo podría articularse en la práctica, así como conocer la opinión al respecto de los supervisores (Comisión Nacional del Mercado de Valores y Banco de España).

Leer artículos anteriores: 1 2 3 Pág. Siguiente