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Cuatro comprobaciones antes de presentar las cuentas anuales

Mario Cantalapiedra – Economista

El mes de julio suele traer consigo para muchas empresas la obligatoriedad de presentar las cuentas anuales en el Registro Mercantil del domicilio social. En concreto, están obligadas a este trámite las sociedades anónimas, de responsabilidad limitada, comanditarias por acciones y de garantía recíproca, así como los fondos de pensiones y otros empresarios obligados en virtud de disposiciones legales. Con el fin de evitar problemas en el momento de su presentación, es importante realizar una serie de comprobaciones, entre ellas destacaría las cuatro siguientes:

1. Presentar las cuentas dentro del plazo reglamentario

Las cuentas anuales han de presentarse dentro del mes siguiente a la fecha de celebración de la Junta general en la que se aprueban. Este mes se computa de fecha a fecha, según lo establecido por el artículo 5 del Código Civil. De este modo, si se agota el plazo legal para celebración de la Junta del 30 de junio (en el caso de sociedades que cierran su ejercicio con el año natural), se podrán presentar hasta el 30 de julio (aunque este año podrán presentarse hasta el 31 de julio al caer el 30 en domingo). La presentación fuera de plazo, antes de que transcurra un año desde el cierre de ejercicio, no conlleva sanción por parte del Registro, pero si se supera este límite se procede al cierre provisional de la hoja registral.

2. Firmar adecuadamente las cuentas

La certificación de aprobación de las cuentas ha de ser firmada por los administradores de la empresa, aunque debo recordar que ya no es necesario que sus firmas se legitimen notarialmente. Lo que sí es muy importante es asegurarse de que los administradores firmantes tienen sus cargos en vigor e inscritos en el Registro Mercantil.

3. Presentar informe de auditoría

La presentación de las cuentas deberá acompañarse de un ejemplar del informe de auditoría cuando la sociedad esté obligada a verificación contable o cuando se hubiere nombrado auditor a solicitud de la minoría. Dicho informe deberá estar firmado por los auditores correspondientes.

4. Incluir la aplicación del resultado y el período medio de pago a proveedores en su apartado correspondiente

Por último y como novedad de este año, las empresas que utilicen los modelos abreviado y pymes de cuentas anuales deberán incluir la aplicación de su resultado y la información sobre el período medio de pago a proveedores dentro del apartado “Datos generales de identificación e información complementaria requerida en la legislación española”.

El nuevo contenido de la memoria de pymes

Mario Cantalapiedra – Economista

Las modificaciones en la normativa contable española introducidas por el Real Decreto 602/2016, de 2 de diciembre, han reducido los requerimientos de información de las memorias de las cuentas anuales en los modelos abreviado y pyme para los ejercicios que se inicien a partir del 1 de enero de 2016. En concreto, el contenido de la memoria de pymes ha quedado reducido a los 10 puntos siguientes:

 

  1. Actividad de la empresa (se deberá describir el objeto social de la empresa y la actividad o actividades a que se dedique y su identificación en el Registro Mercantil).
  2. Bases de presentación de las cuentas anuales (imagen fiel, principios contables no obligatorios aplicados, etcétera).
  3. Normas de registro y valoración (se indicarán los criterios contables aplicados en relación a una serie de partidas, como, por ejemplo, el inmovilizado intangible o las existencias).
  4. Inmovilizado material, intangible e inversiones inmobiliarias (análisis del movimiento durante el ejercicio de estos epígrafes y de sus correspondientes amortizaciones y correcciones valorativas por deterioro).
  5. Activos financieros.
  6. Pasivos financieros.
  7. Fondos propios.
  8. Situación fiscal (donde se informará del gasto por impuesto sobre beneficios corriente y de cualquier otra información cuya publicación venga exigida por la norma tributaria).
  9. Operaciones con partes vinculadas.
  10. Otra información (donde, entre otros datos que se especifican, como el número medio de personas empleadas en el ejercicio, se deberá aportar cualquier información que a juicio de los responsables de elaborar las cuentas anuales sea preciso proporcionar para que estas, en su conjunto, puedan mostrar la imagen fiel del patrimonio, de los resultados y de la situación financiera de la empresa, así como cualquier otra información que la empresa considere oportuno suministrar de forma voluntaria).

 

Recuerdo que, con la entrada en vigor del Real Decreto 602/2016, pueden aplicar el Plan General de Contabilidad de Pequeñas y Medianas Empresas y, por tanto, presentar esta memoria de pymes todas las empresas, cualquiera que sea su forma jurídica, individual o societaria, que durante dos ejercicios consecutivos reúnan, a la fecha de cierre de cada uno de ellos, al menos dos de las circunstancias siguientes:

 

  1. Que el total de las partidas del activo no supere los cuatro millones de euros.
  2. Que el importe neto de su cifra anual de negocios no supere los ocho millones de euros.
  3. Que el número medio de trabajadores empleados durante el ejercicio no sea superior a cincuenta.

Nuevos límites para aplicar el PGC-Pymes

Mario Cantalapiedra – Economista

El Real Decreto 602/2016, de 2 de diciembre, ha ampliado el ámbito de aplicación del Plan General de Contabilidad de Pequeñas y Medianas Empresas (PGC-Pymes), igualando los límites exigidos (de total activo, importe neto de la cifra de negocios y número de trabajadores) a los previstos para poder elaborar el modelo abreviado de balance y memoria. Es importante reseñar que, a pesar de ser aprobado a estas altura del año, este cambio entra en vigor para los ejercicios que se inicien a partir del 1 de enero de 2016.

De este modo, podrán aplicar el PGC-Pymes todas las empresas, cualquiera que sea su forma jurídica, individual o societaria, que durante dos ejercicios consecutivos reúnan, a la fecha de cierre de cada uno de ellos, al menos dos de las circunstancias siguientes:

a) Que el total de las partidas del activo no supere los cuatro millones de euros.

b) Que el importe neto de su cifra anual de negocios no supere los ocho millones de euros.

c) Que el número medio de trabajadores empleados durante el ejercicio no sea superior a cincuenta.

También el Real Decreto 602/2016 ha eliminado la obligatoriedad de elaborar el estado de cambios en el patrimonio neto para las empresas que apliquen el PGC- Pymes, de tal modo que, para los ejercicios que se inicien a partir del 1 de enero de 2016, únicamente habrán de presentar dentro de sus cuentas anuales los siguientes documentos: balance, cuenta de pérdidas y ganancias y memoria (esta última con una información ahora más reducida).

Comparativa límites PGC-Pymes

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Diferencia entre los conceptos contables de deterioro y provisión

Mario Cantalapiedra – Economista

Un aspecto que todavía parece seguir causando cierta dificultad es el de diferenciar entre los conceptos contables de provisión y deterioro. Los que tenemos cierta edad recordamos que el Plan General de Contabilidad (PGC) de 1990, recogía bajo el concepto genérico de provisión las correcciones valorativas reversibles realizadas tanto sobre activos que valían menos como sobre pasivos que eran probables pero al mismo tiempo indeterminados. Pues bien, el PGC vigente en la actualidad, el de 2007, reserva el concepto de provisión para los pasivos y habla de deterioro para los activos.

De este modo, son provisiones los pasivos (obligaciones actuales surgidas como consecuencia de sucesos pasados, para cuya extinción la empresa espera desprenderse de recursos que puedan producir beneficios o rendimientos económicos en el futuro), que resultan indeterminados respecto a su importe o a la fecha en que se cancelarán, por lo que la empresa aplica una cantidad como gasto para estar preparada. Por ejemplo, se contabiliza una provisión por la indemnización reclamada por un cliente por la venta de un producto defectuoso que muy probablemente habrá de pagarse. Existe una obligación a afrontar (pasivo), especificada en cuanto a su naturaleza, pero de la que se desconocen su importe exacto y su momento concreto. El PGC recoge expresamente las siguientes provisiones:

– A largo plazo:

  • Provisión por retribuciones a largo plazo al personal.
  • Provisión para impuestos.
  • Provisión para otras responsabilidades.
  • Provisión por desmantelamiento, retiro o rehabilitación del inmovilizado.
  • Provisión para actuaciones medioambientales.
  • Provisión para reestructuraciones.
  • Provisión por transacciones con pagos basados en instrumentos de patrimonio.

– A corto plazo:

  • Provisiones por operaciones comerciales (que a su vez se divide en provisión por contratos onerosos y provisión para otras operaciones comerciales).
  • Provisión a corto plazo por retribuciones al personal.
  • Provisión a corto plazo para impuestos.
  • Provisión a corto plazo para otras responsabilidades.
  • Provisión a corto plazo por desmantelamiento, retiro o rehabilitación del inmovilizado.
  • Provisión a corto plazo para actuaciones medioambientales.
  • Provisión a corto plazo para reestructuraciones.
  • Provisión a corto plazo por transacciones con pagos basados en instrumentos de patrimonio.

Por su parte, los deterioros hacen referencia a la pérdida de valor de los activos de la empresa con carácter reversible, es decir, que puede recuperarse en el futuro, de tal modo que esa disminución de valor se refleja como gasto. Por ejemplo, se contabiliza el deterioro por las dudas razonables que existan sobre el cobro de una factura pendiente de un cliente. El PGC prevé los cuatro grandes grupos de deterioros siguientes:

– A largo plazo:

  • Deterioro de valor de activos no corrientes (del inmovilizado intangible, del inmovilizado material, de las inversiones inmobiliarias, de valores representativos de deuda a largo plazo, etcétera).

– A corto plazo:

  • Deterioro de valor de las existencias (de materias primas, de productos en curso, etcétera).
  • Deterioro de valor de créditos comerciales.
  • Deterioro del valor de inversiones financieras a corto plazo.

Siete partidas para el análisis rápido del riesgo de un cliente

Mario Cantalapiedra – Economista

Cuando se analiza el riesgo de crédito comercial de un cliente, puede ser muy útil conocer de forma rápida la evolución de una serie de partidas que se consideren significativas. De tal modo que, a partir de este conocimiento, se deduzca la necesidad o no de hacer un análisis más profundo. Evidentemente no resulta sencillo llegar a un consenso de las partidas que debe recoger dicho análisis rápido, teniendo en cuenta, por ejemplo, las restricciones de información pública con las que contamos (hay datos significativos que querríamos saber y no podemos conocer a partir de la contabilidad oficial). No obstante, creo que puede ser muy interesante conocer la evolución de las siguientes siete partidas de los clientes:

Ventas (Importe neto de la cifra de negocios)

Incluye el importe de las ventas de mercaderías, de productos terminados, de productos semiterminados, de subproductos y residuos, de envases y embalajes y de las prestaciones de servicios correspondientes a las actividades ordinarias de la empresa, menos el importe de cualquier descuento realizado (por pronto pago, por devoluciones de ventas o por haber alcanzado un determinado volumen de pedidos), menos los impuestos que, como el IVA, deban ser objeto de repercusión. Fundamentalmente será importante vigilar las caídas significativas de las ventas del cliente de un ejercicio a otro.

Resultado neto

Diferencia entre el total de ingresos y el total de gastos en un ejercicio. En este caso, un cliente que sufra una disminución significativa de su resultado neto puede tener problemas para afrontar sus obligaciones de pago.

Total activo

Conjunto de bienes, derechos y otros recursos controlados económicamente por la empresa, resultantes de sucesos pasados, de los que se espera obtener beneficios o rendimientos económicos en el futuro, o, dicho de modo más sencillo, lo que tiene una empresa. Es importante observar si el activo del cliente crece o decrece con el paso del tiempo.

Patrimonio neto

Representa la parte residual de los activos de la empresa (lo que tiene) una vez deducidos todos los pasivos (lo que debe). Es, por tanto, el dinero que pertenece a los propietarios. Resulta muy preocupante que un cliente tenga un patrimonio neto negativo, en esa situación lo que debe (pasivo) es superior a lo que tiene (activo).

Fondo de maniobra

Diferencia entre activo corriente y pasivo corriente. Proporciona una medida de la adecuación entre activos a corto plazo y pasivos al mismo plazo, que, en principio, deben financiarlos. Si la diferencia es positiva, una parte del activo a corto es financiada con recursos permanentes (patrimonio neto y pasivo no corriente) permitiendo la existencia de un colchón de liquidez en el cliente. No obstante, un fondo de maniobra positivo también supone unas mayores necesidades de financiación de los activos corrientes que no pueden cubrirse con fuentes de financiación a corto plazo. Por tanto, conviene que el cliente tenga un fondo de maniobra adecuado para el sector. Incluso es habitual que en muchos sectores (agencias de viajes, gran distribución, etcétera) sea negativo.

Endeudamiento a corto plazo

Básicamente recoge las obligaciones con terceros vinculadas al ciclo normal de explotación (vencimiento menor o igual a un año) y otras obligaciones con vencimiento menor o igual a un año. Es lo que una empresa debe a corto plazo (por ejemplo, a un proveedor o a un banco). Si el endeudamiento a corto plazo del cliente se dispara, habrá que analizar los motivos por si ello puede afectar a sus compromisos de pago.

Número medio de empleados

Personal asalariado de la empresa (cifra media del ejercicio). Una caída muy significativa de esta cifra puede indicar una mala situación del cliente.

A continuación puedes ver la evolución de las siete partidas mencionadas, de una forma rápida y visual, en el caso del Grupo Isolux Corsán entre 2010 y 2014. Los datos los he obtenido utilizando la herramienta de inteligencia de negocio Insight View.

Evolución partidas significativas Grupo Isolux Corsán (2010-2014)

isoluxFuente: Insight View.

La mejora de los datos macro todavía no llega al taller de Juan

Mario Cantalapiedra – Economista

Termina el año y, como ya es tradicional, aprovecho para repasar contigo algunos de los contenidos tratados en el blog durante los últimos 12 meses. En este período, me he referido a cuestiones tradicionales relacionadas con las cuentas anuales o las provisiones contables, y a temas más novedosos como la inteligencia de negocio o el fenómeno fintech. Por supuesto, también he hablado de morosidad. Las seis entradas siguientes son ejemplos de estos temas:

  • Las cuentas anuales que han de presentar las empresas en el Registro Mercantil deben ser formuladas atendiendo a una serie de requisitos, los cuales fueron repasados al comienzo de año.
  • La necesidad de aplicar soluciones innovadoras parece alcanzar también al mundo de la gestión del riesgo de crédito comercial. Compartir información entre las distintas áreas de la empresa para lograr una mejor gestión de los clientes, resulta más sencillo si se utilizan las nuevas herramientas de inteligencia de negocio, a las que me referí en marzo.
  • España se ha sumado este año a los países que regulan la financiación participativa a través de plataformas de Internet o crowdfunding, aunque eso sí, únicamente en la modalidad de inversión en la que se percibe un rendimiento dinerario por los fondos aportados.
  • Precisamente el crowdfunding se une a otros negocios financieros de reciente aparición, basados en la utilización de las nuevas tecnologías, para configurar el fenómeno fintech. A mitad de año me preguntaba cómo podría reaccionar la banca tradicional ante estos nuevos competidores.
  • Puesto que las provisiones contables son elementos que pueden distorsionar el resultado de una empresa, es importante que al analizar una compañía externamente, se traten de conocer los criterios seguidos al dotarlas.
  • Y, cómo te decía, en el blog también he hablado de morosidad. En este sentido, las noticias no son buenas y los plazos de pago entre empresas siguen estando muy alejados de los 60 días que marca la legislación vigente. Pasan los años y en este ámbito no hay mejora.

Te preguntarás a qué hace referencia el título de este post. Pues bueno, resume un poco mi sensación con respecto la situación económica al finalizar el año. Los datos macros han mejorado, eso es innegable, pero todavía cuesta que esa mejora llegue a nuestras pymes (al taller de Juan). Precisamente este titular ha sido elegido como uno de los ganadores del concurso #TitularTwecos, organizado en Twitter por @creditoycaucion, y para el que inicialmente fue pensado. Por lo que se ve, alguno más por ahí comparte mi visión actual.

twitter

Solo me queda desearte felices fiestas y lo mejor para 2016.

 

La influencia de las periodificaciones en el resultado de la empresa

Mario Cantalapiedra – Economista

Según el Plan General de Contabilidad (PGC) vigente en España, la contabilidad de la empresa y, en especial, el registro y valoración de los elementos de las cuentas anuales, se desarrollarán aplicando, entre otros, el principio del devengo, el cual viene a suponer que los ingresos y gastos se imputan a un ejercicio en función de la corriente real de bienes y servicios, con independencia de la fecha en la que se produzcan los cobros y pagos correspondientes, es decir, de la corriente monetaria. Pues bien, la aplicación práctica de este principio se realiza a través del proceso de periodificación contable, que se basa en la utilización de las siguientes cuentas:

A. Periodificaciones a largo plazo

181. Anticipos recibidos por ventas o prestaciones de servicios a largo plazo

En ella se deben reflejar los importes cobrados de los clientes a cuenta de futuras ventas o prestaciones de servicios que se vayan a realizar en un plazo superior a 12 meses, excluido el IVA correspondiente. Lo cierto es que es una operación atípica que suele darse ocasionalmente. En cualquier caso, si se produce, al tratarse de una deuda que la empresa tiene con su cliente a largo plazo, figurará en el pasivo no corriente del balance.

B. Periodificaciones a corto plazo

480. Gastos anticipados

Sirve para reflejar gastos, que no sean intereses, que se han pagado de forma anticipada, y que corresponden al ejercicio siguiente. Por ejemplo, del coste de una prima de seguro anual pagado por anticipado el 1 de noviembre, solamente debería imputarse a resultado del ejercicio la parte proporcional correspondiente a dos meses (noviembre y diciembre), periodificándose el resto a través de esta cuenta. En el balance la encontrarás dentro del activo corriente.

567. Intereses pagados por anticipado

De modo similar al anterior, si la empresa paga por anticipado unos intereses semestrales de un préstamo ese mismo 1 de noviembre, solamente habría que imputar al ejercicio el importe correspondiente a dos meses, por lo que se debe periodificar el resto a través de esta cuenta, que figurará en el activo corriente.

485. Ingresos anticipados

Sirve para reflejar ingresos, que no sean intereses, que se han cobrado anticipadamente, por ejemplo, por el alquiler de una maquinaria, y que corresponden al ejercicio siguiente. En este caso, es una cuenta que aparece en el pasivo corriente.

568. Intereses cobrados por anticipado

Por último, esta cuenta recoge los intereses cobrados por adelantado, por ejemplo, por un préstamo concedido a otra empresa, y que corresponden al ejercicio siguiente. Figurará en el pasivo corriente.

Como puedes ver, importes de ingresos y gastos que no se reflejan en la cuenta de pérdidas y ganancias por efecto de las periodificaciones, aparecerán en el activo o pasivo, según corresponda. Cuando se analiza la información de una empresa, que ésta periodifique o no, o que lo haga siguiendo un criterio u otro, afectará a su resultado, de ahí la importancia de estudiar los datos de las cuentas mencionadas y ver su evolución a lo largo del tiempo.

El efecto de las provisiones en el resultado de la empresa

Mario Cantalapiedra – Economista

Imagina que al cierre del ejercicio contable te encuentras con que un cliente lleva a tu empresa a juicio, porque considera que le habéis vendido un producto defectuoso y os reclama por ello una indemnización, existiendo una alta probabilidad de tener que pagarla. Aparece así una obligación futura, especificada en cuanto a su naturaleza, pero de la que se desconoce tanto su importe exacto como el momento concreto en el que se tendrá que afrontar. En esta situación, la normativa contable española permite recoger dicha obligación en el pasivo del balance bajo el concepto de provisión, con cargo a una cuenta de gasto, siempre que sea probable la salida de recursos para cancelarla y que su importe pueda medirse con fiabilidad.

El problema es que el cálculo de las provisiones se basa en estimaciones de lo que puede llegar a pasar, y mal dotadas pueden ser elementos que distorsionen la cuenta de pérdidas y ganancias. Se pueden dotar por exceso para declarar un menor beneficio y pagar menos impuestos a Hacienda, pero también se pueden dotar por defecto para maquillar el resultado ante terceros y mostrar una mayor ganancia ante, por ejemplo, los bancos que conceden financiación a la empresa. De ahí que los analistas externos traten de conocer los criterios que sigue la empresa al dotar provisiones, bien a través de explicaciones que figuren en su memoria, bien preguntando directamente a sus responsables. A estos efectos, comentar que el Plan General de Contabilidad español recoge expresamente las siguientes provisiones:

A largo plazo:

  • Provisión por retribuciones a largo plazo al personal.
  • Provisión para impuestos.
  • Provisión para otras responsabilidades (donde se recogería la obligación derivada del litigio del ejemplo, si se prevé su cancelación a largo plazo).
  • Provisión por desmantelamiento, retiro o rehabilitación del inmovilizado.
  • Provisión para actuaciones medioambientales.
  • Provisión para reestructuraciones.
  • Provisión por transacciones con pagos basados en instrumentos de patrimonio.

A corto plazo:

  • Provisiones por operaciones comerciales (que se subdivide en dos: provisión por contratos onerosos y provisión para otras operaciones comerciales).
  • Provisión a corto plazo por retribuciones al personal.
  • Provisión a corto plazo para impuestos.
  • Provisión a corto plazo para otras responsabilidades (donde se recogería la obligación del ejemplo, si se estima su cancelación a corto plazo).
  • Provisión a corto plazo por desmantelamiento, retiro o rehabilitación del inmovilizado.
  • Provisión a corto plazo para actuaciones medioambientales.
  • Provisión a corto plazo para reestructuraciones.
  • Provisión a corto plazo por transacciones con pagos basados en instrumentos de patrimonio.

Qué magnitudes integran el importe neto de la cifra de negocios

Mario Cantalapiedra – Economista

Cuando se analiza la información financiera de una empresa resulta fundamental estudiar el importe neto de su cifra de negocios, es decir, el importe de sus ventas, así como ver su evolución en el tiempo. Este análisis cobra especial importancia, sobre todo, si lo que se está planteando es vender o no a una determinada compañía. De este modo, un cliente que tenga una disminución significativa de sus ventas, de forma continuada en el tiempo, puede tener problemas para afrontar sus obligaciones de pago. Por otro lado, si un cliente muestra un incremento significativo de su cifra de negocios, puede ser una estrategia interesante tratar de aumentar la facturación con él.

Para conocer el modo adecuado de calcular la cifra de negocios hemos de acudir a la normativa contable. Según se recoge en la norma 11ª de la tercera parte del Plan General de Contabilidad (PGC), correspondiente a las normas de elaboración de las cuentas anuales, el importe neto de la cifra anual de negocios se determina deduciendo del importe de las ventas de los productos y de las prestaciones de servicios u otros ingresos correspondientes a las actividades ordinarias de la empresa, el importe de cualquier descuento (bonificaciones y demás reducciones sobre las ventas) y el del impuesto sobre el valor añadido y otros impuestos directamente relacionados con las mismas, que deban ser objeto de repercusión. Por tanto, el importe neto de la cifra de negocios se determina por la suma algebraica de las siguientes magnitudes:

– Positivas:

  • Ventas de mercaderías.
  • Ventas de productos terminados.
  • Ventas de productos semiterminados.
  • Ventas de subproductos y residuos.
  • Ventas de envases y embalajes.
  • Prestaciones de servicios.

– Negativas:

  • Descuentos sobre ventas por pronto pago.
  • Devoluciones de ventas y operaciones similares (remesas devueltas por los clientes normalmente por incumplimiento de las condiciones del pedido).
  • “Rappels” sobre ventas (descuentos otorgados por la empresa a sus clientes como consecuencia de haber alcanzado un determinado volumen de pedido).

Como refleja la normativa contable, no forman parte de la cifra de negocios ni el impuesto sobre el valor añadido (IVA) repercutido ni otros tributos que se repercutan a clientes. Entre estos últimos están los impuestos especiales que recaen sobre determinados bienes (tabaco, alcohol y productos derivados, cerveza, hidrocarburos, electricidad, etcétera).

La nueva Ley de Auditoría modifica el concepto de pyme a efectos contables

Mario Cantalapiedra – Economista

La Ley 22/2015, de 20 de julio, de Auditoría de Cuentas, siguiendo los parámetros contenidos en la Directiva 2013/34/CE del Parlamento Europeo y del Consejo, ha modificado los criterios que definen lo que es una pyme a efectos contables, adelantándose así a la reforma del Plan General de Contabilidad para pymes que se está preparando precisamente para dar cumplimiento a lo establecido en la Directiva, y que debería estar lista para aplicarse en 2016. Desde Bruselas lo que se pretende es armonizar la información contable que presentan las empresas, así como simplificar los datos contables obligatorios para las pymes, sobre todo, para las más pequeñas, sin que los interesados en dichos datos se vean perjudicados.

En la nueva Ley de Auditoría se recogen las definiciones que, a efectos contables, prevé la Directiva tanto para las entidades pequeñas como medianas, aunque no así para las microempresas que también son definidas en el texto europeo. De este modo, entidades pequeñas, según el artículo 3.9 de la Ley 22/2015, son aquellas que durante dos ejercicios consecutivos reúnen, a la fecha de cierre de cada uno de ellos, al menos dos de las circunstancias siguientes:

  • Que el total de las partidas del activo no supere los cuatro millones de euros.
  • Que el importe total de su cifra anual de negocios no supere los ocho millones de euros.
  • Que el número medio de trabajadores empleados durante el ejercicio no sea superior a cincuenta.

Por su parte, entidades medianas son, en base al artículo 3.10 de la Ley 22/2015, aquellas que durante dos ejercicios consecutivos reúnen, a la fecha de cierre de cada uno de ellos, al menos dos de las circunstancias siguientes:

  • Que el total de las partidas del activo no supere los veinte millones de euros.
  • Que el importe total de su cifra anual de negocios no supere los cuarenta millones de euros.
  • Que el número medio de trabajadores empleados durante el ejercicio no sea superior a doscientos cincuenta.

Las entidades pierden la categoría correspondiente en cada caso al dejar de reunir, durante dos ejercicios consecutivos, dos de las circunstancias mencionadas.

Lo más lógico es pensar que el nuevo Plan General de Contabilidad para pymes será aplicable a las empresas que son consideradas pequeñas según las circunstancias que acabo de comentar, aunque deberemos esperar a que el Instituto de Contabilidad y Auditoría de Cuentas (ICAC) presente su redacción definitiva para confirmarlo.

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