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¿Cómo puede afectar el aumento de la morosidad al crédito al consumo?

Mario Cantalapiedra – Economista

Durante el acto de apertura en Santander del curso “Las finanzas sostenibles y su importancia en el futuro de la economía”, de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo, organizado por la Asociación de Periodistas de Información Económica (APIE), el gobernador del Banco de España (BdE), Pablo Hernández de Cos, ha alertado del significativo incremento de la morosidad que se está observando en los créditos al consumo que conceden las entidades de crédito, por lo que desde el BdE se les invita a reforzar sus criterios de concesión.

El crédito al consumo es una categoría de préstamo personal que cuenta con una regulación específica (Ley 16/2011, de 24 de junio, de contratos de crédito al consumo) que ofrece a los consumidores una protección especial. Es el típico préstamo que solicita un consumidor para comprar un automóvil o un electrodoméstico, y que suele llevar aparejada la garantía personal del solicitante. Entre sus rasgos principales, según lo que establece la Ley 16/2011, destacan los siguientes:

  • El prestatario es una persona física que actúa con el propósito de satisfacer una necesidad de consumo.
  • El importe financiado oscila entre 200 y 75.000 euros.
  • El reembolso del importe financiado es aplazado (están excluidos de la Ley los contratos de crédito al consumo en los que el reembolso único del capital deba realizarse en un plazo máximo de 3 meses, siempre que hayan sido concedidos libres de intereses y gastos, o con gastos que no excedan en su conjunto del 1 por ciento del importe total del crédito).
  • El crédito es oneroso (conlleva un coste para el prestatario).
  • El prestamista puede ser cualquier persona física o jurídica que concede crédito en el ejercicio de su actividad, lo que incluye a las entidades de crédito, pero también a otro tipo de prestamistas.

Precisamente me gustaría detenerme en el último de los rasgos anteriores, puesto que tras la recomendación del BdE es muy posible que el volumen de créditos al consumo concedido por la banca se resienta (de hecho, en abril ya se registró una caída en el importe de nuevas operaciones en términos interanuales, la primera que se registra en los dos últimos años), por lo que los consumidores pueden buscar este dinero en otros lugares más allá de las entidades de crédito. La recomendación aquí es clara, se trata de solicitar el dinero de forma responsable, leyendo muy bien las condiciones de los préstamos ofertados y entendiendo los costes (tasa anual equivalente) que hay detrás. Solo así se evitarán sorpresas desagradables.

¿Cuáles son los costes de la operación de crédito bancario?

Mario Cantalapiedra – Economista

Aunque por regla general nos centremos en conocer cuál será el interés deudor que cobrará el banco por la operación de crédito, este producto financiero incluye otros muchos costes que deben tenerse en cuenta si finalmente somos “agraciados” con su concesión. Os invito a realizar un repaso sobre ellos:

  1. Comisión de apertura: Un porcentaje sobre el límite del crédito concedido por la entidad financiera, con un mínimo.
  2. Comisión de estudio: Por el estudio y la gestión de la concesión del crédito, se suele cobrar también un porcentaje sobre el límite, con un mínimo.
  3. Corretaje del fedatario público: En concepto de intervención del fedatario público (notario o corredor de comercio) se cobra al formalizar la póliza un porcentaje sobre el límite del crédito. En el caso de formalización en escritura pública, necesaria para los créditos con garantía hipotecaria, deberán tenerse en cuenta los gastos asociados a ésta (básicamente los de notaría, registro y gestoría).
  4. Intereses deudores: Calculados normalmente con periodicidad mensual o trimestral, en función del saldo medio del crédito utilizado, y cargados en la propia cuenta de crédito. El tipo de interés pactado en la operación podrá ser fijo o variar en función de un índice de referencia (Euribor). La revisión suele producirse al comienzo de cada período de liquidación, aspecto que debe ser especificado en el contrato de crédito.
  5. Intereses de descubierto: Se aplican en el supuesto de que se produzca un exceso de disposición sobre el límite concedido a un tipo muy elevado. Algunas entidades de crédito adelantan el período de liquidación de intereses cuando se produce un descubierto, algo que debe quedar claramente especificado en el clausurado del contrato que se firma, y tenerse muy en cuenta para evitarnos sorpresas desagradables.
  6. Intereses de demora: Los devengará el saldo que dispongamos y no reembolsemos al banco una vez que el crédito se encuentra vencido. El tipo aplicado acostumbra a ser el mismo previsto para los descubiertos.
  7. Comisión de disponibilidad: Un porcentaje sobre el saldo medio no dispuesto del crédito en cada período de liquidación, sobre el que ya me referí en un post anterior.
  8. Comisión de administración o mantenimiento: Se devenga por apunte realizado en el período de liquidación, existiendo, por lo general, un número de apuntes que estarán exentos.
  9. Comisión de cancelación anticipada: Se calcula sobre el límite vigente a la fecha de solicitud de cancelación, si la solicitamos de forma anticipada.

10.  Comisión de exceso sobre mayor saldo deudor: En el caso de que se produzcan descubiertos en el crédito, suele fijarse un porcentaje sobre el mayor saldo excedido en el período, con un mínimo.

11.  Comisión reclamación posición deudora: Si la entidad bancaria reclama cantidades vencidas y no satisfechas, podrá cobrar un importe por realizar dicha gestión.

Cómo podéis ver son múltiples los importes que el banco puede cargar asociados a la operación de crédito. En cualquier caso, aconsejo revisar muy bien el clausurado de la póliza que se firme y tenerlos muy presentes a efectos de calcular el coste efectivo de este producto de financiación.

La comisión de disponibilidad en el crédito bancario

Mario Cantalapiedra – Economista

La comisión de disponibilidad asociada a la operación de crédito bancario se cobra a las empresas por solicitar unos fondos y no disponer de ellos, por lo que, en términos más purista y desde la perspectiva del solicitante, podría hablarse de una comisión que se cobra por no disposición de los recursos financieros. El banco la justifica en el sentido de que si esos fondos están disponibles para un cliente, no puede destinarlos a otro distinto, luego lo que viene a compensar es su coste de oportunidad.

La comisión de disponibilidad del crédito obliga, a diferencia de lo que ocurre en el momento de negociar otros productos de financiación a corto plazo alternativos como, por ejemplo, el límite o clasificación del descuento comercial, a planificar con mayor precisión la necesidad de recursos financieros en el período. Está claro que no es sencillo conocer la cantidad exacta de recursos financieros que serán necesarios ni la regularidad en su utilización, más aún en una coyuntura como la actual donde el retraso en los cobros se acentúa por el problema de la morosidad, a pesar de lo cual y en base al presupuesto de tesorería (de nuevo, recuerdo la importancia que adquieren su adecuada confección y gestión) se deberá tratar de estimar los recursos aproximados a cubrir con el crédito, teniendo en cuenta además, y este es un consejo personal que me atrevo a dar, cierto margen de seguridad.

En concepto de comisión de disponibilidad suele pactarse con el banco un porcentaje sobre el saldo medio no dispuesto del crédito en cada período de liquidación contemplado. Hace unos años era relativamente fácil suprimir esta comisión, sobre todo si la relación con la entidad bancaria estaba consolidada, pero ahora se hace realmente complicado evitarla. Al negociarla debe tenerse en cuenta que se cobrará por período de liquidación, del tal modo que si se fija, por ejemplo, una comisión del 0,75 por ciento trimestral, ésta equivaldrá a un 3 por ciento anual.

No obstante, estoy seguro de que muchos de los que leen estas líneas se darán con un canto en los dientes si consiguen la aprobación del crédito bancario, ya sea éste incluyendo o no la comisión de disponibilidad entre sus costes, puesto que el acceso al riesgo crediticio es objetivo principal en un momento en el cual la financiación ajena es un bien tan escaso.