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Ficha sobre condiciones de una cuenta de crédito

Mario Cantalapiedra – Economista

A efectos del control de las condiciones pactadas por una empresa con los bancos con los que trabaja, es importante comprobar las liquidaciones y movimientos de las cuentas bancarias teniendo en cuenta los siguientes factores:

 

  • Que los importes nominales corresponden a las operaciones efectuadas por la empresa.
  • Que los intereses y las comisiones responden a las condiciones pactadas de antemano y su cálculo es el correcto. En el caso de las comisiones se ha de comprobar que responden a servicios solicitados en firme o aceptados expresamente por la empresa.
  • Que el banco aplica correctamente las fechas valor, es decir, aquellas a partir de las cuales empiezan a generar intereses los abonos o los cargos en la cuenta de la empresa, y que pueden diferir de las fechas de operación o contables.

 

Para efectuar dicho control resulta muy práctico reunir bases de datos, en formato de fichas, en las que reflejar los datos generales y las principales condiciones acordadas en los distintos productos (límites de financiación, tipos de interés, comisiones, gastos, garantías aportadas, períodos de liquidación, etcétera). Esta información debe ser actualizada periódicamente y ajustarse a las necesidades de cada empresa. Las fichas sobre condiciones bancarias no solamente te servirán para controlar el cumplimiento de las condiciones pactadas, sino que también te valdrán para comparar y seleccionar los bancos de cara a nuevas negociaciones que se entablen con ellos. A modo de ejemplo, te propongo la siguiente ficha sobre condiciones de una cuenta de crédito:

 

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La inaccesibilidad del Comité de riesgos bancario

Mario Cantalapiedra – Economista

Hablando el otro día con un amigo empresario me comentó lo molesto que estaba con su banco, con el que viene trabajando desde hace unos cuantos años, porque le había denegado la concesión de una cuenta de crédito. Más que el hecho en sí de la no concesión del producto de financiación, le había molestado la falta de explicaciones por parte del banco. El director de su oficina, con el que hasta la fecha mantiene una buena relación, le había comentado que la decisión venía de arriba, del Comité de riesgos y que poco podía hacer él salvo comunicársela. En este contexto y al solicitar mi amigo hablar directamente con los responsables de dicho Comité, se encontró con que la política de la entidad prohíbe este extremo: “los miembros del Comité de riesgos del banco no hablan con los clientes”.

Dentro de una entidad financiera, te recuerdo que el Comité de riesgos es el órgano colectivo responsable de decidir sobre la concesión de un préstamo o un crédito a un cliente, es decir, es quien se encarga de que la entidad tome un riesgo. Y en una situación como la que acabo de comentar puede que haya ocurrido algo de lo siguiente:

En primer lugar, puede que la operación se haya parado en la propia oficina por no considerarse viable y al director de la misma le cueste decírselo al empresario con el que lleva colaborando desde hace tiempo. En este caso, la excusa de la inaccesibilidad del Comité de riesgos aparece como su tabla de salvamento.

También puede ocurrir que la política de la entidad financiera sea la de que le lleguen masivamente a su Comité de riesgos las propuestas sobre préstamos y créditos, tanto las buenas como las que se consideren no adecuadas, para que sea allí donde se realice el tamiz, aunque sea a consta de que sus directores de oficina tengan que dar la cara posteriormente ante los clientes.

Por último, la tercera posibilidad que se me ocurre, es que los miembros del Comité de riesgos del banco no sean personas, como podríamos pensar, sino máquinas que han sido diseñadas para evaluar riesgos de forma autónoma y, por tanto, no sea nada fácil hablar con ellas sobre los motivos concretos que los llevan a rechazar una operación, aunque esta última posibilidad parece demasiado descabellada ¿o no?

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La TAE en el descuento comercial y en la cuenta de crédito

Mario Cantalapiedra – Economista

En las liquidaciones que remite la entidad bancaria correspondientes al descuento de efectos comerciales, aparece expresada la tasa anual equivalente (TAE), la cual ha de contemplarse solamente como una aproximación al coste efectivo que representa la operación. Digo aproximación porque según la Circular 8/1990, de 7 de septiembre, del Banco de España a entidades de crédito, sobre transparencia de las operaciones y protección de la clientela, en su cálculo:

  • No se incluirán los efectos comerciales con vencimiento inferior a quince días contados desde la fecha valor de abono de la remesa. Para el supervisor bancario, los costes de estos efectos se consideran inherentes al servicio de cobro y han de ser liquidados de forma separada.
  • No se incluirán los timbres pagados a metálicos por el banco, en el que  éste ejerce de entidad liquidadora y recaudadora por cuenta de la Administración Tributaria, y que se adeudan en la liquidación del descuento correspondiente, por ejemplo, a un pagaré o a un recibo negociable. Tampoco se incluirán los gastos de correo.
  • Sólo se integrará en el coste el importe de las comisiones que, por cada efecto descontado, exceda de los mínimos tarifados por cada entidad financiera.

Del mismo modo, la TAE reflejada en las liquidaciones de la cuenta de crédito no incluirá todos los costes repercutidos por la entidad bancaria. En este caso, han de distinguirse dos momentos diferentes en los que la entidad informará sobre la misma:

  • A la firma del contrato, donde el coste efectivo se calcula bajo el supuesto de disposición total del crédito por parte del solicitante.
  • En las distintas liquidaciones de la cuenta, donde los cálculos se efectúan sobre los saldos medios efectivamente dispuestos, no considerándose disposiciones los cargos iniciales por comisiones y gastos.

En ambos momentos, no se tiene en cuenta para el cálculo de la TAE ni la comisión de disponibilidad, que se cobra, en su caso, por solicitar unos fondos y no disponer de ellos, ni los gastos que hayan de abonarse a terceros como corretajes, gastos notariales o impuestos.

En cualquier caso, puesto que las restricciones comentadas, tanto en el caso del descuento comercial como en el de la cuenta de crédito, afectan por igual a todas las entidades financieras, lo que si puede hacerse es comparar de una forma homogénea las liquidaciones bancarias que se reciban de ellas.