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Flexibilización de los plazos de las cuentas anuales en España por el “coronavirus”

Mario Cantalapiedra – Economista

La pregunta que me hacía en el post anterior sobre la posibilidad de que el Gobierno español retrasara el plazo de depósito de cuentas anuales debido a la crisis del coronavirus ya tiene respuesta, y esta es afirmativa.

De este modo, con respecto a las cuentas anuales se ha decidido flexibilizar sus plazos de formulación, auditoría, celebración de la junta general ordinaria en las que deben ser aprobadas y depósito en el Registro Mercantil. Y todo ello teniendo en cuenta la fecha de finalización del estado de alarma, que actualmente es el domingo 29 de marzo, pero que seguramente habrá de ser prorrogada.

En concreto, dentro del artículo 40 del Real Decreto-ley 8/2020, de 17  de marzo, dedicado a establecer medidas extraordinarias aplicables a las personas jurídicas de Derecho privado, podemos leer lo siguiente:

3. El plazo de tres meses a contar desde el cierre del ejercicio social para que el órgano de gobierno o administración de una persona jurídica obligada formule las cuentas anuales, ordinarias o abreviadas, individuales o consolidadas, y, si fuera legalmente exigible, el informe de gestión, y para formular los demás documentos que sean legalmente obligatorios por la legislación de sociedades queda suspendido hasta que finalice el estado de alarma, reanudándose de nuevo por otros tres meses a contar desde esa fecha. 

4. En el caso de que, a la fecha de declaración del estado de alarma, el órgano de gobierno o administración de una persona jurídica obligada ya hubiera formulado las cuentas del ejercicio anterior, el plazo para la verificación contable de esas cuentas, si la auditoría fuera obligatoria, se entenderá prorrogado por dos meses a contar desde que finalice el estado de alarma.

5. La junta general ordinaria para aprobar las cuentas del ejercicio anterior se reunirá necesariamente dentro de los tres meses siguientes a contar desde que finalice el plazo para formular las cuentas anuales”.

Teniendo en cuenta el plazo actual del estado de alarma, los administradores de las sociedades mercantiles tendrán hasta finales de junio para formular las cuentas anuales, mientras que la junta general tendrá de plazo hasta finales de septiembre para aprobarlas. Por tanto, si el depósito en el Registro de Mercantil ha de realizarse en los 30 días naturales después de la aprobación, de momento las empresas podrán depositar sus cuentas del pasado ejercicio hasta finales de octubre de 2020. Las previsibles prórrogas del estado de alarma llevarían a que estos plazos aumentaran.

¿Podría retrasarse el plazo de depósito de cuentas anuales por el “coronavirus”?

Mario Cantalapiedra – Economista

La crisis del coronavirus está haciendo que se tambaleen las estructuras de las empresas, especialmente las de pequeñas y medianas que están sufriendo una situación que de prolongarse en el tiempo puede comprometer su viabilidad. En este escenario más propio de una película de ficción que de la realidad, toda ayuda que se preste a los segmentos más débiles del tejido empresarial puede parecer poca.

Y si bien es cierto que jamás puede venir bien una crisis de este tipo, en este caso además coincide con fechas especialmente sensibles para las empresas. Además de continuar con su actividad en medio de la incertidumbre y la parálisis de muchos sectores, se enfrentan en las próximas semanas a trámites mercantiles tales como la formulación de las cuentas anuales por parte de los administradores o la legalización de libros oficiales, que suelen ser más complejos para las empresas pequeñas.

En concreto, los administradores deben formular las cuentas anuales del pasado ejercicio antes de que finalice marzo (en el supuesto de cierre de ejercicio a 31 de diciembre de 2019). Asimismo, tienen de plazo para legalizar sus libros oficiales, en el mismo supuesto de cierre con el año natural, hasta el 30 de abril de 2020. Estos libros recuerdo que son los siguientes:

  • Libro de inventarios y Cuentas anuales.
  • Libro Diario.
  • Libro de actas de las Juntas generales y de los órganos colegiados de la sociedad.
  • Libro Registro de Acciones Nominativas (sociedades anónimas).
  • Libro Registro de Socios (sociedades de responsabilidad limitada).
  • Libro Registro de contratos (sociedades unipersonales).

Lo cierto es que muchas empresas suelen aplazar estos trámites para hacerlos coincidir con el depósito de cuentas anuales, en la confianza de que no les supondrá sanción alguna sino únicamente una reseña por parte del Registrador (en base a lo dispuesto en el artículo 333 del Registro Mercantil).

No obstante, los plazos para la aprobación de las cuentas anuales por la Junta (seis meses después de la fecha de cierre) y de depósito (30 días naturales desde dicha aprobación), es muy probable que también se vean afectados por la situación excepcional que vivimos. Por lo que se me ocurre, al igual que ya se ha solicitado desde ámbitos tales como la delegación de CEOE-CEPYME en Guadalajara, que entre las medidas a arbitrar por el Gobierno español se incluya este año un retraso en el plazo de depósito de las cuentas anuales. En concreto, para las de 2019, este trámite se podría retrasar hasta septiembre u octubre. Como decía al principio, toda ayuda que se preste a las empresas más modestas puede parecer poca.

 

La expansión del negocio de empresas y autónomos a través de sucursales

Mario Cantalapiedra – Economista

Una empresa a la hora de expandir su negocio puede hacerlo a través de sucursales, es decir, de delegaciones emplazadas en diferentes lugares geográficos que representan al negocio principal. Legalmente, según el artículo 295 del Real Decreto 1784/1996, de 19 de julio, por el que se aprueba el Reglamento del Registro Mercantil, una sucursal es “todo establecimiento secundario dotado de representación permanente y de cierta autonomía de gestión, a través del cual se desarrollen, total o parcialmente, las actividades de la sociedad”. Luego una sucursal debe mantener una actividad continuada en el tiempo, tener cierta autonomía en la gestión y desarrollar la actividad objeto de su empresa matriz.

La apertura de una sucursal es un trámite que requiere del otorgamiento de escritura pública, la cual habrá de inscribirse en el Registro Mercantil. Pueden abrirlas los empresarios individuales, las sociedades mercantiles y otras entidades. Las sucursales carecen de personalidad jurídica propia, de ahí que al frente de las mismas se sitúen representantes legales facultados para administrar su operativa, pero subordinados a las directrices de la empresa principal.

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Con respecto a otros establecimientos mercantiles, de las oficinas de representación de empresas no residentes en España  se diferencian en que estas no pueden desarrollar la actividad principal sino otras secundarias como publicidad, promoción o actividades auxiliares. Por su parte, de las franquicias se diferencian en que estas nacen de la colaboración entre empresas independientes, mientras que las sucursales dependen de una empresa matriz.

En lo que se refiere a sus obligaciones contables, las sucursales deben llevar una contabilidad propia referida a las operaciones que realizan y a los elementos patrimoniales que tienen afectos. En el caso de sucursales de empresas extranjeras, las matrices han de depositar en el Registro Mercantil sus cuentas anuales o, en su caso, sus cuentas consolidadas elaboradas conforme a la legislación extranjera. En el caso de que la legislación a la que estén sometidas no las obligue a elaborar cuentas anuales o lo haga de forma no equivalente a la legislación española, están obligadas a elaborar dichas cuentas en relación con la actividad de sus sucursales en España y a depositarlas en el Registro.

Para conocer las sucursales que una empresa o un autónomo tiene en España se puede acudir al Registro Mercantil, o a las soluciones de analítica avanzada que ofrecen las empresas especializadas en información comercial en las que inclusive se puede visualizar su ubicación en el mapa.

¿Qué diferencias existen entre los códigos IAE y CNAE?

Mario Cantalapiedra – Economista

Muchos empresarios, especialmente los noveles, suelen confundir los códigos IAE (Impuesto sobre Actividades Económicas) y CNAE (Clasificación Nacional de Actividades Económicas), cuando realmente obedecen a realidades distintas.

Por un lado, el IAE es un código numérico de carácter tributario que se refiere al impuesto municipal que grava el ejercicio de actividades empresariales, profesionales o artísticas realizadas por personas físicas, jurídicas y entidades sin personalidad jurídica (comunidades de bienes, uniones temporales de empresas, etcétera) en territorio nacional. No obstante, están exentos de pagar este impuesto:

  • Las entidades públicas.
  • Los sujetos pasivos que inicien la actividad, los dos primeros períodos impositivos.
  • Las personas físicas.
  • Las sociedades, entidades y contribuyentes por el Impuesto sobre la Renta de No residentes con establecimiento permanente con un importe neto de la cifra de negocios inferior a un millón de euros.
  • Las entidades gestoras de la Seguridad Social y las mutualidades de previsión social.
  • Los organismos públicos de investigación y los establecimientos de enseñanza pública o concertada.
  • Las asociaciones y fundaciones de disminuidos físicos, psíquicos y sensoriales, sin ánimo de lucro.
  • La Cruz Roja Española.
  • Los sujetos pasivos a los que les sea de aplicación la exención en virtud de convenios internacionales.

Los sujetos pasivos exentos no tienen que presentar declaraciones fiscales por IAE, pero sí tienen que indicar los códigos (grupos o epígrafes) que corresponden a sus actividades en las declaraciones censales de alta. Es importante señalar que dependiendo del código de IAE que se elija, se tendrán unas obligaciones fiscales u otras (por ejemplo, hay epígrafes que están exentos de IVA).

Por su parte, la CNAE depende del Instituto Nacional de Estadística (INE) y también es un código numérico, pero en este caso clasifica a las empresas según cuál sea su actividad con objeto fundamentalmente de elaborar información estadística. Su máximo nivel de detalle (4 dígitos) es utilizado para identificar la actividad de la empresa en distintos impresos y formularios, como, por ejemplo, en los que se emplean para trámites ante la Seguridad Social o en los datos generales de identificación que acompañan el depósito de las cuentas anuales en el Registro Mercantil.

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A pesar de que la relación ordenada de actividades que se recoge en el IAE trata de ajustarse a la empleada en la CNAE, no existe una relación directa entre los dos códigos, por lo que los empresarios deben disponer de ambos y utilizarlos según sea el caso.

Disponibles los nuevos modelos oficiales para presentar las cuentas anuales

Mario Cantalapiedra – Economista

Los nuevos modelos oficiales para la presentación de las cuentas anuales en el Registro Mercantil ya se encuentran disponibles en la web de Ministerio de Justicia. Estos modelos responden a la Resolución de 22 de mayo de 2019, de la Dirección General de los Registros y del Notariado, por la que se modifican los Anexos I, II y III de la Orden JUS/ 319/2018, de 21 de marzo, por la que se aprueban los nuevos modelos para la presentación en el Registro Mercantil de las cuentas anuales de los sujetos obligados a su publicación, así como a la Resolución de 22 de mayo de 2019, de la Dirección General de los Registros y del Notariado, por la que se aprueba el nuevo modelo para la presentación en el Registro Mercantil de las cuentas anuales consolidadas de los sujetos obligados a su publicación, las cuales fueron publicadas en el Boletín Oficial del Estado (BOE) el pasado viernes 24 de mayo.

A lo largo de 2018 no se han producido cambios normativos contables que afecten al depósito tanto de las cuentas individuales como de las consolidadas, siendo la novedad más importante la incorporación de una mejora informativa en las páginas de presentación en el Registro (ver imagen adjunta) para aquellas empresas y grupos que estén obligados a presentar el nuevo “estado de información no financiera” (EINF). Este estado, introducido por la Ley 11/2018, de 28 de diciembre, incluye información necesaria para comprender la evolución, los resultados y la situación de la sociedad o del grupo de sociedades y el impacto de su actividad respecto a cuestiones medioambientales y sociales, al respeto de los derechos humanos y a la lucha contra la corrupción y el soborno.

Actualmente la obligación de presentar el EINF afecta a las sociedades de capital (anónimas, de responsabilidad limitada y comanditarias por acciones), y sociedades que formulen cuentas consolidadas (grupos), cuyo número medio de trabajadores empleados durante el ejercicio sea mayor a 500 y que además, o bien tengan la consideración de entidades de interés público, o bien durante dos ejercicios consecutivos reúnan dos de las tres circunstancias siguientes: activo superior a 20 millones de euros, facturación superior a 40 millones de euros, o número medio de empleados superior a 250.

El EINF puede presentarse incluyéndolo dentro del informe de gestión o en un estado independiente.

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Seis tareas que deben realizarse antes del cierre del ejercicio contable

Mario Cantalapiedra – Economista

Nos aproximamos al 31 de diciembre, fecha que suele coincidir con la de cierre del ejercicio contable de la mayoría de las empresas, en la que se determina el resultado del año y la situación final del balance. Para poner fin al ejercicio hay que realizar el que se denomina asiento de cierre, el cual supone saldar todas las cuentas abiertas (dejarlas a cero), para lo que se cargan las que presentan saldo acreedor, y se abonan las de saldo deudor. No obstante, antes de confeccionar el asiento de cierre es importante realizar y/o comprobar las seis tareas siguientes:

1. Reclasificación de deudas y créditos

En los préstamos concedidos por terceros que estén pendientes de pago habrá que reclasificar del largo al corto plazo, la deuda a pagar en los 12 meses siguientes. De igual modo, habrá que proceder con los créditos pendientes de cobro.

2. Periodificación de gastos e ingresos

En función del principio de devengo contable, según el cual los gastos e ingresos se han de imputar al ejercicio con independencia de cuál sea su fecha de pago o de cobro, la empresa habrá de comprobar o ajustar, en su caso, la contabilización de:

  • Gastos pagados por anticipado (por ejemplo, una prima de seguro anual que se paga a mitad de ejercicio).
  • Ingresos cobrados por anticipado (por ejemplo, el cobro por adelantado a un tercero del alquiler de unas oficinas propiedad de la empresa).
  • Gastos devengados y no pagados (por ejemplo, los intereses devengados de un préstamo concedido a la empresa por un banco y que se pagarán al ejercicio siguiente).
  • Ingresos devengados y no cobrados (por ejemplo, los intereses devengados de un préstamo concedido a otra empresa y que se cobrarán al ejercicio siguiente).

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3. Amortizaciones

La amortización de los elementos del activo no corriente que conserva la empresa al final del ejercicio, deberá realizarse en función de la depreciación por el funcionamiento, uso y disfrute de los mismos, debiéndose valorar, en su caso, la obsolescencia técnica o comercial que haya podido afectarlos.

4. Deterioros

Habrá que reflejar como gasto la pérdida de valor de cualquier activo de la empresa cuando su valor contable sea superior a su valor recuperable, y esta pérdida de valor tenga carácter reversible, es decir, pueda recuperarse en el futuro. Por ejemplo, el  gasto por deterioro puede deberse a las dudas razonables que existan a la fecha de cierre sobre el cobro pendiente de una factura.

5. Regularización de existencias

Habrán de registrarse las variaciones entre las existencias finales e iniciales, por un lado, de mercaderías, materias primas y otros aprovisionamientos, y, por otro, de productos en curso y productos terminados. De este modo, el balance de la empresa reflejará el saldo final de las distintas existencias, y la cuenta de pérdidas y ganancias recogerá los ingresos y gastos correspondientes a las variaciones registradas durante el ejercicio.

6. Regularización de ingresos y gastos

Por último, antes de realizar el asiento de cierre, se deberán saldar todas las cuentas de ingresos y gastos, llevando su diferencia a la cuenta (129) Resultado del ejercicio, que recoge el beneficio o pérdida durante el período.

Foto: cpastrick

Evolución del número de cuentas anuales depositadas en el Registro Mercantil

Mario Cantalapiedra – Economista

Los administradores de las sociedades de capital están obligados a formular y depositar en el Registro Mercantil las cuentas anuales, una vez que éstas son aprobadas por la junta general. Comprenden el balance, la cuenta de pérdidas y ganancias, la memoria, el estado de cambios en el patrimonio neto y el estado de flujos de efectivo. En función del tamaño de la empresa, medido por el total activo, el importe neto de la cifra de negocios y el número medio de empleados, se pueden presentar los modelos normal, abreviado o pymes de cuentas anuales. En el caso de los dos últimos modelos, abreviado y pymes, las empresas no están obligadas a depositar el estado de cambios en el patrimonio neto ni el estado de flujos de efectivo.

Además de la presentación de sus cuentas anuales individuales, las sociedades dominantes de los grupos de sociedades están obligadas a presentar las cuentas consolidadas. Para que te hagas una idea en España se presentan cerca de 3.000 cuentas anuales consolidadas al año, y alrededor de 1.100.000 individuales. A estos efectos, en el cuadro adjunto puedes observar la evolución de las cuentas anuales depositadas en el Registro Mercantil, tanto individuales como consolidadas, referentes a los ejercicios contables acaecidos entre 2000 y 2017. En cuanto a las cuentas individuales, destaca el año 2007 con 1.181.403 cuentas presentadas, el máximo de esta serie histórica. A partir de ahí la crisis económica se hizo sentir en este ámbito y el número de presentaciones se ha reducido. Con respecto a las consolidadas, el mayor número de presentaciones se produjo en 2009 con 3.414 cuentas. El proceso de presentación de cuentas en el Registro es continuo, por lo que los datos de los últimos ejercicios representados en el cuadro pueden ir variando.

 Evolución cuentas anuales depositadas en el Registro Mercantil (ejercicios contables 2000 -2017)

Imagen1Fuente: Iberinform.

(*) En la fecha de elaboración del “post” se siguen presentado, sobre todo, cuentas anuales correspondientes a 2017 que previsiblemente verá aumentadas sus cifras.

Relación actualizada de documentos que se han de incluir en la presentación de las cuentas anuales

Mario Cantalapiedra – Economista

Con la obligación de incluir la “Declaración de identificación de titular real”, introducida por la reciente Orden JUS/319/2018, la relación actualizada de documentos que se han de incluir en la presentación de las cuentas anuales en el Registro Mercantil es la siguiente:

Instancia de presentación

Documento mediante el que se solicita la propia presentación de las cuentas, en el que se identifican entidad, relación de documentos cuyo depósito se solicita y presentante (persona física) que hace la solicitud.

Datos generales de identificación e información complementaria

Documento en el que, entre otros elementos, se identifican la empresa, su actividad, el personal asalariado o el ejercicio al que van referidas las cuentas. Las entidades que presentan modelo pymes o abreviado, además tienen que detallar la aplicación del resultado e informar sobre el periodo medio de pago a proveedores durante el ejercicio.

Declaración medioambiental

Mediante ella los administradores manifiestan si en la contabilidad correspondiente a las cuentas anuales figuran (o no) partidas de naturaleza medioambiental, que se hayan incluido para mostrar la imagen fiel del patrimonio, de los resultados y de la situación financiera de la empresa.

Modelo de autocartera

Documento mediante el que se declara si la entidad ha realizado o no operaciones (compra, venta, amortización, etcétera) sobre acciones o participaciones propias.

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Declaración de identificación del titular real

Novedad apuntada al principio, que sirve para identificar a la persona física o personas físicas que posean o controlen, directa o indirectamente, un porcentaje superior al 25 por ciento del capital o de los derechos de voto de la sociedad o entidad, o que a través de otros medios ejerzan el control, directo o indirecto, de la gestión.

Cuentas anuales

En el caso de entidades que presenten modelo pymes o abreviado habrán de incluir balance, cuenta de pérdidas y ganancias y memoria. Por su parte, las empresas que presenten modelo normal además tendrán que incorporar sus estados de cambios en el patrimonio neto y de flujos de efectivo.

Certificación de la aprobación de las cuentas anuales

Ha de ser firmada por los administradores que mediante ella certifican los acuerdos de aprobación de las cuentas anuales y de aplicación del resultado por parte de la Junta General.

Informe de gestión

Solo deben presentarlo las empresas que utilicen el modelo normal, e incluye la información requerida por el artículo 262 de la Ley de Sociedades de Capital, como, por ejemplo, la exposición fiel sobre la evolución de los negocios y la situación de la sociedad, junto con una descripción de los principales riesgos e incertidumbres a los que se enfrenta.

Informe sobre información no financiera

Igualmente solo deben presentarlo determinadas empresas que utilizan el modelo normal, recogiendo información de carácter no financiero que no haya sido recogida en el informe de gestión, relacionada con aspectos tales como las medidas adoptadas para garantizar la igualdad de género o la lucha contra la corrupción y el soborno.

Informe de auditoría

Se deberá presentar cuando la sociedad esté obligada a auditarse, de forma voluntaria o forzosa o a solicitud de la minoría.

Certificación de que las cuentas se corresponden con las auditadas

En el supuesto anterior, también deberá presentarse en el Registro una certificación que acredite que las cuentas que se depositan se corresponden con las auditadas.

Foto: MorganK

 

Nueva información a presentar con las cuentas anuales a efectos de prevenir el blanqueo de capitales y la financiación del terrorismo

Mario Cantalapiedra – Economista

La Orden JUS/319/2018, de 21 de marzo, por la que se aprueban los nuevos modelos para la presentación en el Registro Mercantil de las cuentas anuales de los sujetos obligados a su publicación (BOE de 27 de marzo), aporta un nuevo documento denominado “Declaración de identificación del titular real” que deberá incluirse junto a la presentación de cuentas anuales individuales de ejercicios que se cierren con posterioridad al 1 de enero de 2017. No es un documento contable como tal, es decir, no forma parte de las cuentas anuales, pero debe acompañarlas obligatoriamente al presentarlas en el Registro como ocurre, por ejemplo, con la información medioambiental.

A efectos de esta declaración, por titular real, respecto de la sociedad o entidad que deposita las cuentas, se entiende la persona física o personas físicas que posean o controlen, directa o indirectamente, un porcentaje superior al 25 por ciento del capital o de los derechos de voto de la sociedad o entidad, o que a través de otros medios ejerzan el control, directo o indirecto, de la gestión. Si el control es indirecto por medio de una persona jurídica deberá indicarse la identidad de esta. En concreto, el nuevo documento (identificado con la hoja “TR”), incluye tres apartados para detallar respectivamente a:

 

  1. Titular real persona física (aquella con un porcentaje de participación superior al 25 por ciento del capital o de los derechos de voto).
  2. Titular real persona física asimilada (administrador o responsable de la gestión, para el caso de que no exista persona física que posea o controle un porcentaje superior al 25 por ciento del capital o de los derechos de voto).
  3. Detalle de las sociedades intervinientes en la cadena de control (para el caso de titularidad real indirecta a través de personas jurídicas).

 

Están sujetas a esta obligación todas las personas jurídicas domiciliadas en España que depositen sus cuentas anuales en el Registro Mercantil (ya sea bajo modelo pymes, abreviado o normal), salvo que coticen en un mercado regulado.

Este documento viene a satisfacer lo establecido por la Directiva (UE) 2015/849 del Parlamento Europeo y del Consejo de 20 de mayo de 2015, relativa a la prevención de la utilización del sistema financiero para el blanqueo de capitales o la financiación del terrorismo, en el sentido de que los Estados miembros han de asegurarse que la información sobre la titularidad real se conserve en un registro central. A estos efectos, la UE considera que tener información precisa, actualizada y transparente sobre los titulares reales es clave para evitar que los delincuentes se oculten tras estructuras empresariales.

 

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¿Qué hacer si se detecta un error en las cuentas anuales depositadas en el Registro Mercantil?

Mario Cantalapiedra – Economista

En ocasiones las empresas descubren que las cuentas anuales que han depositado en el Registro Mercantil contienen algún tipo de error, lo que, tras la lógica preocupación, les lleva a plantearse si deben reformularlas y depositarlas de nuevo. En este sentido, hemos de distinguir entre dos tipos de errores, los de transcripción y los contables.

En el primer caso, errores de transcripción, los datos contables de las cuentas depositadas no son correctos debido a algún error de transcripción desde la contabilidad de la empresa a los modelos normalizados del Registro. La Junta general ha tenido la información contable adecuada que ha aprobado correctamente. En esta situación, la solución es relativamente sencilla, bastando con la presentación de una certificación expedida por el órgano de administración de la sociedad que indique el error, su subsanación y la solicitud al Registrador para su incorporación al depósito ya practicado, junto a los documentos corregidos. No obstante, este tipo de errores debe tender a desaparecer en la medida en que se está generalizando la presentación telemática de cuentas.

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En el segundo caso, errores de tipo contable, antes de reformular las cuentas y solicitar su depósito, ha de valorarse la importancia relativa del error. La norma de registro y valoración 22ª. “Cambios en criterios contables, errores y estimaciones contables” recogida en la segunda parte del PGC, aprobado por el Real Decreto 1514/2007, de 16 de noviembre, señala que “los errores contables incurridos en ejercicios anteriores se subsanarán en el ejercicio en que se detecten, contabilizando el ajuste en una partida de reservas por el efecto acumulado de las variaciones de los activos y pasivos que ponga de manifiesto la subsanación del error”. Al mismo tiempo, en la propia introducción del PGC se señala como “sólo situaciones de carácter excepcional y máxima relevancia en relación con la situación patrimonial de la empresa, de riesgos que aunque conocidos con posterioridad existieran en la fecha de cierre de las cuentas anuales, deberían llevar a una reformulación de las mismas”. Por tanto, con carácter general, los errores contables deberán subsanarse en el ejercicio en que se detectan, reflejando la citada rectificación en las cuentas anuales de dicho ejercicio (por ejemplo, una empresa que contabilizó como gasto la compra de un ordenador en 2017 y lo detecta en 2018, contabilizaría la rectificación en 2018 con contrapartida a reservas). Si, por el contrario, el error detectado fuese muy significativo (de máxima relevancia), entonces sería necesaria la celebración de otra Junta que aprobara las nuevas cuentas, emitiéndose certificación en la que constara que se presentan estas y se detallaran los defectos detectados en las primeras, incorporando los documentos necesarios. Ambas presentaciones (la errónea y la que corrige) quedarían depositadas en el Registro Mercantil.

Foto: stevepb

 

 

 

 

 

 

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